martes, 3 de febrero de 2015

“CHICUELO” EN MARACAY REALIZÓ UNA DE SUS MEMORABLES FAENAS

(Por: Rafael Dupouy Gómez)



El célebre diestro sevillano Manuel Jiménez “Chicuelo”.

En el marco de los 82 años de la inauguración de la plaza de toros Maestranza de Maracay, vale la pena recordar la histórica faena realizada, en ese hermoso coso, por el célebre gran artista del toreo sevillano Manuel Jiménez “Chicuelo”. El pasado 19 de enero de 1935, se cumplieron 80 años de aquella inolvidable tarde cuando “Chicuelo” realizó la faena considerada como la más grande presenciada en Venezuela.  

Antes de contar lo sucedido en Maracay (Venezuela), es oportuna la ocasión para narrar algunos aspectos interesantes de su vida. Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo” vino al mundo, el 15 de abril de 1902, en la calle Betis, número 11, del barrio de Triana (Sevilla). Vivió y se crió desde pequeño en la sevillana Alameda de Hércules. Hijo del matador de toros Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre),  quien tomó la alternativa el 15 de septiembre de 1901, en Madrid, de manos de Antonio Moreno “Lagartijillo”, cediéndole al toro “Jineto” de la ganadería de Pablo Romero. “Chicuelo” (padre), había estado regular ante el toro de su alternativa; durante la lidia de su segundo, estuvo mal y le devolvieron el toro a los corrales. El diestro en un arrebato de rabia y frustración intentó suicidarse, sin lograr su cometido. Durante su carrera taurina sobresalió por su arte y buen manejo del capote, siendo un elegante banderillero, destacándose por su forma eficiente de matar a los toros.

Como dato curioso, Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre) se presentó en Venezuela para torear en la temporada 1904-1905. Debutó en Caracas, el 27 de noviembre de 1904 en compañía de José Campos “Campitos”, también debutante. “Chicuelo” (padre) triunfó, repitiéndose el mismo cartel, el 4 de noviembre de 1904. El 18 de diciembre de 1904, se celebró en el Circo Metropolitano de Caracas una corrida a beneficio de “Chicuelo” (padre), lidiando y matando siete toros en solitario de la ganadería venezolana “El Banco”, siendo admirable el arte y valor que impuso esa tarde. El 25 de diciembre de 1904, “Chicuelo” (padre) se presentó con Emilio Soler “Canario”, su maestro, actuando de sobresaliente José Campos “Campitos”, el día siguiente, 26 de diciembre, triunfó en Cagua (Estado Aragua).  El 1 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre) compartió cartel con “Canario” y “Campitos”. El 8 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre) se presentó con el venezolano Pablo Mirabal “El Rubio”, quien resultó corneado en la ingle y “Canario” que se fracturó el peroné a consecuencia de una voltereta. “Chicuelo” (padre) terminó la corrida escuchando palmas. Los astados pertenecieron a la ganadería del Gral. Juan Vicente Gómez. El 15 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre), en la corrida de su beneficio y despedida de Venezuela, compartió cartel con los diestros venezolanos “El Rubio” y Vicente Mendoza “El Niño”, a quien le concedió la alternativa. Vicente Mendoza era el padre del popular matador de toros Julio Mendoza Palma. A “Chicuelo” (padre) lo acompañó en su cuadrilla, Eduardo Borrego Vega “Zocato”, la persona que crió e introdujo en el toreo a su hijo, el posteriormente famoso, Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”.

Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre) anunciado y actuando en el Circo Metropolitano de Caracas, Venezuela, en 1904. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

“Chicuelo” (padre) enfermó de tuberculosis y falleció el 18 de noviembre de 1907. Su hijo, Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”, tenía cinco años de edad cuando perdió a su padre. Su tío Eduardo Borrego Vega “Zocato”, se encargó, a la muerte de “Chicuelo” (padre), de criar, educar y formar  a su sobrino como torero. Posteriormente, llegó a convertirse en su apoderado. Como dato curioso, el célebre diestro Ricardo Torres “Bombita”, organizó una suscripción en Sevilla a beneficio del desaparecido “Chicuelo” (padre) y “Pepete” tuvo la misma iniciativa en México en donde “Chicuelo” (padre) gozó de gran estima y simpatía.

Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”, cosechó innumerables triunfos y se destacó como el mejor novillero de su época. A los 16 años debutó, el 19 de abril de 1919, en Sevilla. Tomó la alternativa a los 17 años de edad, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el 28 de septiembre de 1919, de manos de Juan Belmonte quien le cedió al toro “Vidriero” de Santa Coloma, ante la presencia de Manolo Belmonte. El 30 de septiembre de 1919, en la misma plaza, “Chicuelo” fue el triunfador de la tarde al cortar dos orejas, alternando con Rafael Gómez “El Gallo”, Juan Belmonte y Manolo Belmonte, ante reses de Pérez de la Concha y de Rincón.

El 18 de junio de 1920, confirmó su alternativa en Madrid, lidiando al toro “Volandero” del Duque de Veragua, que no resultó bueno para su lucimiento. A su segundo enemigo, le realizó una gran faena, saliendo a hombros a pesar de no haber acertado con la espada. Compartió cartel con Rafael Gómez “El Gallo”, Juan Belmonte y Diego Mazquiarán “Fortuna”. El 21 de abril de 1921, lidiando reses de Miura en el Maestranza de Sevilla, “Chicuelo” cortó dos orejas, alternando con Rafael Gómez “El Gallo” y Manuel Granero. Realizó viaje a América, triunfando en Lima, Perú. Ese año sumó 70 corridas de toros.

En el magnífico libro escrito por mi recordado amigo, el destacado cronista taurino venezolano Dr. Pepe Cabello, “Toreros fuera del ruedo”, Manuel Jiménez “Chicuelo” le explicó cómo surgió la creación de la “chicuelina”, su principal aporte en la historia del toreo, además del pase de “costadillo” y el “delantal”. Recordaba que una tarde cualquiera en Sevilla, había ejecutado el lance, pero en Valencia (España), compartiendo cartel con Manuel Varé “Varelito” y Manuel Granero, el 9 de abril de 1922 ante el toro “Muleño” de Guadalest, se dio cuenta que había realizado una innovación en el toreo de capa, la “chicuelina”. Recordaba el maestro sevillano lo siguiente:

“Fue a un toro de Guadalest que le pertenecía a Granero, me embistió con fuerza. Yo había realizado esa tarde en Valencia (España) muchos quites, el público esperaba con interés mi intervención. Entonces giré con las manos en alto, envolviéndome con el capote, en seis oportunidades. ¡La gente enloqueció! Mi lance original era con las manos en alto, muy diferente a la “chicuelina” actual con los brazo caídos. Después de realizar el lance en Valencia (España), no me recordaba cómo había sido aquel momento de inspiración. ¡Y tuve que ensayar de nuevo para hacerlo! Existe la creencia que yo sólo toreaba con el capote, pero en verdad me considero como un buen muletero. Claro, mi “chicuelina” me dio mucha fama, la gente al escuchar el nombre de “Chicuelo” piensa en la capa”.

El 29 de septiembre de 1924, en la Maestranza de Sevilla ante ganado de Pérez de la Concha, “Chicuelo” triunfó cortando dos orejas y rabo. Lo acompañaron esa tarde los diestros Antonio Posada y Manuel Báez “Litri”. El 12 de octubre de 1924, en la misma plaza, volvió a triunfar cortando dos orejas. Actuaron el rejoneador cordobés don Antonio Cañero, Ignacio Sánchez Mejías que cortó una oreja esa tarde y Antonio Posada. Se lidiaron reses de Flores Íñiguez (2), Guadalest (2), Rincón (2) y Flores Tassara (1).


Manuel Jiménez “Chicuelo”, viajó a México y obtuvo numerosos triunfos importantes, especialmente en los años de 1924, 1925, 1926 y 1927, convirtiéndolo en un auténtico ídolo de la afición de ese país. Compartió varias veces cartel con Rodolfo Gaona. El 25 de enero de 1925, en la plaza de toros de El Toreo, México, D.F., realizó una gran faena al toro “Toledano” de la ganadería de Atenco, recibiendo los máximos trofeos. El 1 de febrero de 1925, en el coso de El Toreo, estoqueó cinco toros de San Mateo al resultar herido su compañero de cartel Rodolfo Gaona. “Chicuelo” le cortó las orejas y el rabo al toro “Lapicero”. El 25 de octubre de 1925, en la plaza de toros de El Toreo, México, D.F., realizó al toro “Dentista” de la ganadería de San Mateo, una faena inmortal y grandiosa, recibiendo a su enemigo con ocho espléndidas verónicas. Con la muleta, ejecutó alrededor de 25 pases naturales maravillosos, de la firma y por alto de gran factura. Le otorgaron las dos orejas y el rabo a pesar de no estar bien con la espada, saliendo cuatro veces a los medios para agradecer al público la ovación. Alternó esa tarde con los diestros el mexicano Juan Silveti y el español Manolo Martínez. También, en la misma plaza, el 26 de diciembre de 1926,  nuevamente triunfó cortándole las dos orejas y el rabo al toro “Pintor”, cuarto de la tarde, de la ganadería mexicana de San Mateo. Alternó con los diestros Marcial Lalanda y José “Pepe” Ortiz. “Chicuelo” volvió a cortar dos orejas y el rabo, en la misma plaza, el 6 de febrero de 1927, a un toro de la ganadería de San Diego de los Padres, en la Corrida de la Prensa, en un mano a mano junto a José “Pepe” Ortiz, teniendo que soportar el torrencial aguacero que caía.

Manuel Jiménez “Chicuelo” contrajo matrimonio, el 10 de noviembre de 1927, con la bellísima y simpática Dolores Castro Ruiz, la popular bailaora y cupletista conocida como “Dora la Cordobesita”. La famosa esposa de “Chicuelo”, frecuentemente, aparecía fotografiada con sombrero cordobés y guitarra, en otras imágenes, se le podía ver luciendo montera y capote de paseo. Llegó a cautivar la atención del genio de la pintura Julio Romero de Torres, quien la inmortalizó en varios de sus cuadros sirviéndole de modelo.

El 24 de mayo de 1928, en Madrid, “Chicuelo” realizó al toro “Corchaíto” de la ganadería de don Graciliano Pérez Tabernero, una faena memorable, considerada por los críticos y aficionados taurinos como una de las mejores realizadas en todo el siglo XX. Destacaron sus series ligadas de naturales, su gracia sevillana y torería. Había pinchado en lo alto dos veces y colocó media estocada en buen sitio que le valieron, a petición del público, las dos orejas y el rabo. Ese año toreó un total de 81 corridas ocupando el primer lugar del escalafón taurino. El 28 de octubre de 1928, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, “Chicuelo” obtuvo otro triunfo clamoroso al cortar dos orejas y rabo, ante reses de Moreno Santamaría, en un mano a mano junto a Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”.

La inolvidable faena de “Chicuelo” en Maracay (Venezuela)

Para las Ferias de Maracay de 1935, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, contrataron a la gran figura del toreo de España, el genial artista sevillano, Manuel Jiménez “Chicuelo” que de todos los toreros de aquella época, era quizás el que tenía mayor personalidad. Con sus célebres “chicuelinas”, lance que se convirtió en innovación aportada por el toreo de capa del artista y que tanto interés despertó en el público. Señalaba mi abuelo Florencio al respecto: “A mi hermano Juan Vicente y a mí nos pareció interesante traerlo a Venezuela, especialmente, para presentarlo en la Maestranza de Maracay (Venezuela), porque “Chicuelo” representaba la gracia, el garbo y la elegancia. Era un torero muy fino y artista. El mejor cultivador del pase natural”.

Como en las Ferias anteriores, se presentaron subalternos de gran renombre y prestigio como: Benito Martín “Rubichi”, banderillero sevillano de corta estatura que era íntimo amigo de Manuel Jiménez “Chicuelo”. Ingresó en su cuadrilla en 1927, convirtiéndose en uno de los subalternos más solicitados. “Rubichi” y Rafael Ortega “Cuco” actuaron bajo las órdenes de “Chicuelo” en las tres corridas que toreó en Maracay.


Florencio Gómez Núñez, Manuel Jiménez “Chicuelo” y Juan Vicente Gómez Núñez en el Patio de Caballos de la Maestranza de Maracay, Venezuela, año 1935. 
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El Programa de las Feria de Maracay de 1935, anunciaba lo siguiente: “Entusiasmo de los fanáticos por la colorida fiesta de la sangre y del sol y orgullo no tan sólo de los aficionados sino de todo buen venezolano, es el que podamos ver en nuestras arenas patrias a Vicente Barrera, quien con Ortega y Juan Belmonte integran la máxima trinidad del toreo español, y al famoso autor de las chicuelinas, Manuel Jiménez, “Chicuelo”. Justa admiración le debe la afición venezolana, a los señores don Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, propietarios de “La Providencia”, ganadería en la que cifran sus más ardientes esperanzas los verdaderos amantes de la magnífica fiesta, y sin cuya desinteresada cooperación e inteligentes esfuerzos, no habría tomado el auge que tienen actualmente entre nosotros, esta fiesta de la luz y del valor que bien se podría llamar, con absoluta propiedad: La Fiesta de la Raza”.

En la primera corrida de la Feria de Maracay, el 18 de enero de 1935, actuaron los diestros españoles Manuel Jiménez “Chicuelo” y Vicente Barrera en compañía del matador de toros mexicano David Liceaga. Se lidiaron  tres toros media casta de “La Providencia” y tres toros de pura casta de Don Graciliano Pérez Tabernero. El Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, acudió a presenciar la corrida, que por cierto estuvo bastante animada por la gran concurrencia de público. Los diestros participantes lograron algunos detalles de buen arte. “Chicuelo” destacó por su toreo de capa, fino y variado. Con la muleta ejecutó algunos pases de calidad y clase, siendo muy ovacionado en el cuarto toro, dando la vuelta al ruedo. Lo más vistoso y destacado de la corrida, fueron los quites con el capote realizados por “Chicuelo” y Barrera al cuarto toro de Graciliano Pérez Tabernero que permitió el lucimiento de ambos, hasta provocar el delirio del público que premió la belleza de sus quites lanzando prendas y sombreros al redondel.

David Liceaga, sufrió una cornada de 15 centímetros de profundidad en la axila por un toro media casta de “La Providencia”, convirtiéndose en el primer torero herido por asta de toro en la Maestranza de Maracay. La cornada fue impresionante porque parecía que el toro lo había herido en el pecho  El diestro mexicano fue trasladado, inmediatamente, a la enfermería siendo atendido por el personal médico que realizó una excelente intervención. “Chicuelo” tuvo que matar al toro con media estocada en lo alto y descabello.

En la segunda corrida de la Feria, celebrada el sábado 19 de enero de 1935, actuaron los diestros Manuel Jiménez “Chicuelo”, Eleazar Sananes “Rubito” y Vicente Barrera, enfrentándose a tres toros media casta de “La Providencia” y tres de pura casta de Don Antonio Pérez Tabernero. Esa corrida fue histórica y memorable, por lo que realizó “Chicuelo” aquella tarde, que hizo al público presente aplaudir con entusiasmo su extraordinaria faena.

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez: “En mi opinión, la faena más grande hecha en Venezuela fue la realizada por Manuel Jiménez "Chicuelo", en la Plaza de Toros Maestranza de Maracay el 19 de enero de 1935. El toro se llamaba “Carpintero”, era el cuarto de la tarde, marcado con el número 61, de Don Antonio Pérez Tabernero. “Chicuelo” le cortó las dos orejas y el rabo, pero no fue sólo por cortar las orejas y estar muy bien, sino por el arte que le imprimió el torero sevillano a ese toro.

Le pegó diez y seis naturales a un toro perfecto, bravo y noble. Fue el ejemplar mejor lidiado que he visto en Venezuela y quizás en mi vida, porque en España tampoco vi nunca a un toro tan bien lidiado como ese. A tal punto que esa faena la recuerdan todos los aficionados enormemente y no la pueden olvidar. "Chicuelo" toreó divinamente bien con el capote, con ese estilo clásico de sus verónicas a pies juntos y además haciendo el compás y dando una media verónica de las más grandes vistas por mí hasta este momento. Sensacionales y clásicas fueron las cinco "chicuelinas" que realizó al toro “Carpintero” de la gran faena de Maracay.

Manuel Jiménez “Chicuelo”, ejecutando su clásica “chicuelina” durante la célebre actuación en la Maestranza Maracay, Venezuela, el 19 de enero de 1935. 
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Manuel Jiménez “Chicuelo”, antes de irse para España, nos regaló el traje de luces tabaco y oro que vistió en esa memorable tarde, acompañado con una bonita dedicatoria. “Chicuelo” siempre recordaba con especial cariño, esa faena que realizó en Maracay, considerándola como una de las mejores ejecutadas por él, en toda su carrera taurina”.

La dedicatoria de Manuel Jiménez “Chicuelo” a los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, decía: “Con este traje tabaco y oro he toreado muy a mi gusto el toro N° 61, “Carpintero”, de Don Antonio Pérez Tabernero, de San Fernando, en la segunda corrida de la Feria de Maracay, la tarde del sábado 19 de enero de 1935. Lo regalo a los caballerosos aficionados, Don Juan Vicente y Don Florencio Gómez Núñez, con toda simpatía en demostración perdurable de mi afecto y amistad sinceros”.


Manuel Jiménez “Chicuelo”
(Maracay, 21 de enero de 1935)

La crónica taurina publicada en el periódico “El Nuevo Diario”, reseñó sobre la gran faena de “Chicuelo”, lo siguiente: “Manuel Jiménez “Chicuelo” y Vicente Barrera cortan orejas y rabos. Sananes cumplió. Los toros de Antonio Pérez de San Fernando, excelentes, y buenos los de La Providencia. La corrida fue prestigiada por el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, sus familiares y Cuerpo de Edecanes.

¿Cómo decir que torea “Chicuelo” con el capotillo? Decirle a nuestros lectores que con las manos muy bajas, pasando el toro muy cerca, mandándole como las propias rosas, cuidándolo muchísimo, suavemente, metiendo el capote en los hocicos desde muy lejos y llevándolo hipnotizado en todo el viaje, es cosa que ya han dicho todos, pero explicar cómo lo hace Manolillo Jiménez es imposible; solamente recurriré a decir que “Chicuelo” se copia a sí mismo, se mejora en cada lance y se parece solamente a Manuel Jiménez, el de Sevilla. Pero donde “Chicuelo” se salió de sus propias normas fue en la faenaza de muleta que escribió sobre las arenas del circo, en su toro cuarto, de D. Antonio Pérez de San Fernando; no lo olviden.
           
Prodigio de naturales como si hacerlos delante de un astado fuera la cosa más natural del mundo, sus preciosos pases de costadillo, de pecho, molinetes y ayudados por alto, siempre sobre la mano izquierda. Pero el gran mérito, el enorme mérito de esta faena, no fue la variedad y calidad de los pases que dio al bravo toro de casta, fue la serie de pases idénticos, sin alterar para nada el ritmo de la embestida del toro, ni hacer mover siquiera los machos de la taleguilla.
           
Fue en resumen una faena de cuarenta o cincuenta muletazos enormes, mejor siempre el último, ligada en un palmo de terreno, sin permitir que una sola vez metiera nadie el capote. Solo y en los medios toreó a placer, regalándose el ánimo, satisfaciéndose a sí mismo, y casi sin darse cuenta que miles de personas puestas en pie rugían y agitaban los pañuelos, pidiendo la oreja, cuando aún el diestro no había ni quería cuadrar al animal.
           
A matar entró como lo han dispuesto los técnicos y mandones de la torería, derecho y con la vista fija en el morrillo, para dejar una casi entera que tumba al toro patas arriba. En medio de atronadora ovación, corta orejas y rabo, con vuelta al ruedo, salida a los medios y el delirio que ha producido calentura al 90 por ciento de los espectadores. Si en lugar del técnico Henrique Chaumer, tenemos a otro, “Chicuelo” se trae el toro para el hotel de regalo; primero las orejas, después el rabo, las patas, la cabeza y el lomo. Ahí ha quedado esa faena, escrita por Manuel Jiménez “Chicuelo” en las arenas de la Maestranza de Maracay, en la tarde del 19 de enero del año de gracia 1935”.
           
Recordó Manuel Jiménez “Chicuelo”, en una charla en el hotel Colón de Sevilla con el cronista taurino venezolano Pepe Cabello, publicada en el libro “Toreros fuera del ruedo”, su memorable faena en Maracay, aquel 19 de enero de 1935: “Sinceramente considero que fue una de mis mejores faenas. Era bravo el toro y le pude dar muchos naturales. ¡Muchos!”

La tercera y última corrida de la Feria de Maracay fue celebrada el domingo 20 de enero de 1935. Componían el cartel los diestros: Manuel Jiménez “Chicuelo”, Vicente Barrera y Juan Martín Caro, “Chiquito de la Audiencia”. Marcó un gran acontecimiento taurino, y fue una corrida histórica, ya que por primera vez en Venezuela se lidiaron en una misma corrida seis toros españoles de pura casta. Tres toros de don Graciliano Pérez Tabernero, de Salamanca (Divisa: azul celeste, rosa y caña) y tres toros de pura casta de don Antonio Pérez, de San Fernando, Salamanca (Divisa: azul, encarnada y amarilla).

Manuel Jiménez “Chicuelo” fue ovacionado, fuertemente, después de realizar el paseíllo, como recuerdo de la extraordinaria faena realizada por él en la corrida anterior. Estuvo muy dispuesto y entregado en ambos toros. Volvió a deleitar al público asistente toreando con el capote. Con sus compañeros de cartel, hizo unos quites muy vistosos y los tres matadores fueron muy aplaudidos por sus magníficas demostraciones de arte. “Chicuelo” realizó una buena faena de muleta a su segundo toro que pudo ser premiada con la oreja, pero falló con la espada y esto le privó del trofeo. Vicente Barrera, consiguió un resonante triunfo realizando una faena variada y completa que le valieron las dos orejas y el rabo de su segundo toro.

El 7 de marzo de 1937, nació el hijo de Manuel Jiménez “Chicuelo”, Rafael Jiménez Castro, quien se convertiría, posteriormente, en matador de toros, anunciándose como “Chicuelo Hijo”, tomando la alternativa, el 6 de abril de 1958 en Sevilla de manos de Antonio Ordóñez y Manolo Vázquez como testigo. Su padre Manuel Jiménez “Chicuelo” presenció emocionado desde el callejón la corrida. Otro de sus hijos, Manuel Jiménez Castro, también incursionó en el toreo como novillero.

El 2 de julio de 1939, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en la corrida de la Prensa, lidiando reses de don Clemente Tassara, Manuel Jiménez “Chicuelo”, le dio la alternativa a Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, actuando de testigo Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. El maestro sevillano “Chicuelo”, cortó dos orejas y rabo; “Gitanillo de Triana”, cortó dos orejas y Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete, dos orejas. El 4 de junio de 1942, triunfa “Chicuelo” nuevamente en esa plaza de toros, ante reses de Núñez, en la corrida de la Prensa, cortando dos orejas y rabo, alternando con el “Andaluz” y Antonio Bienvenida.

“Chicuelo”, concediéndole la alternativa a “Manolete”, el 2 de julio de 1939 en Sevilla.

Manuel Jiménez “Chicuelo”, se presentó nuevamente en tierra venezolana en 1940, actuando tres tardes en el Nuevo Circo de Caracas. El 14 de enero, en compañía de Antonio García “Maravilla” en un mano a mano, lidiando toros de la ganadería del marqués de Villamarta. Los diestros, a pesar de su buena voluntad, no pudieron lucirse por el comportamiento de las reses. El 21 de enero, se volvió a presentar “Chicuelo” con Joaquín Rodríguez “Cagancho” y José Ignacio Sánchez Mejías, quien recibió la alternativa de manos de “Chicuelo” (considerada no válida en España). Se lidiaron toros de la ganadería de doña Rosalía Surga. “Cagancho” fue el triunfador cortando dos orejas a su primer enemigo. “Chicuelo” sobresalió ante su primer toro realizando sus célebres “chicuelinas” y escuchó música en su segundo. El 28 de enero, se lidiaron toros de don Felipe Bartolomé para los matadores Manuel Jiménez “Chicuelo”, José Ignacio Sánchez Mejías y Jaime Pericás que cortó dos orejas y rabo a su segundo.

Su última actuación fue el 1 de noviembre de 1951 en Utrera, Sevilla, ante reses de Concha y Sierra, apadrinando a los doctorados Juanito Doblado y Juan de Dios Pareja Obregón. El 25 de abril de 1965, la muerte de su queridísima e inseparable esposa, Dolores Castro Ruiz “Dora la Cordobesita”, sumió a Manuel Jiménez “Chicuelo” en una profunda tristeza que afectó mucho su estado de ánimo. Fue un matrimonio feliz. “Chicuelo”, partió a su encuentro entregando su alma en Sevilla, el 31 de octubre de 1967. Como un merecido homenaje de reconocimiento y recuerdo a su torería, se inauguró una bellísima escultura en bronce de Manuel Jiménez “Chicuelo” en el barrio sevillano de la Alameda de Hércules por el alcalde de la ciudad, el 21 de agosto de 2009. Su hijo Rafael Jiménez Castro “Chicuelo Hijo” estuvo presente en el acto.

He querido recordar en este artículo a la gran figura del toreo que fue Manuel Jiménez “Chicuelo”, quien dejó plasmadas para la posteridad faenas de ensueño como la realizada en la Maestranza de Maracay en 1935 y en otras plazas de toros importantes del mundo.



Rafael Dupouy Gómez

martes, 20 de enero de 2015

LA MAESTRANZA DE MARACAY CUMPLE 82 AÑOS


(Por: Rafael Dupouy Gómez)


La Maestranza “César Girón” de Maracay (Venezuela), está cumpliendo 82 años de historia. El bello coso, fue inaugurado por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el 20 de enero de 1933.

Su histórica construcción se debió a la desmedida afición de sus hijos, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, fundadores de la primera ganadería de toros pura casta de lidia en Venezuela “Guayabita”, empresarios y propietarios de la joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

El cartel de su inauguración lo integraron: el famoso rejoneador español don Antonio Cañero y los matadores de toros, Eleazar Sananes “Rubito” (venezolano), Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo (españoles). Los toros lidiados fueron de la ganadería venezolana de “La Providencia”, perteneciente al hierro de los hermanos Gómez Núñez.

El Gral. Juan Vicente Gómez y sus hijos fueron grandes aficionados taurinos que contribuyeron enormemente al desarrollo de la Fiesta Brava en Venezuela.


El Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en compañía de su hijo Florencio Gómez Núñez, el día de la inauguración de la Maestranza de Maracay. 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

 “Maracay, 20 de enero, 1933.- Con la asistencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, a quien acompañaba su séquito oficial y un grupo de amigos, se ha celebrado la primera corrida de Feria, inaugurándose solemnemente la bella, coqueta y modernísima plaza de toros de la capital de Aragua.

La presencia del primer ciudadano del país fue saludada con las notas del himno nacional, siendo aclamado por la multitud. El circo, repleto en todas sus localidades y graciosamente adornado con banderolas tricolores, presentaba un aspecto imponente. Casi todas las damas que prestigiaron el espectáculo vestían a la típica usanza española, brindando un supremo y seductor encanto. Lindos y espléndidos rostros de mujeres realzaban la primera corrida de feria, dignos de los pinceles de aquel Julio Romero de Torres, “el Faraón de los pintores”.

(“Conde Federico”, Diario “El Universal”, 21 de enero de 1933).

Los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, conversando con los diestros españoles Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo, momentos antes de realizar el Paseíllo la tarde inaugural. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez, aquella memorable fecha histórica:

“Para la inauguración de la Plaza de Toros de Maracay, contratamos mi hermano Juan Vicente y yo a Manolo Bienvenida, primera figura del toreo de España, que era muy amigo de nosotros desde su juventud. Trajimos a Pepe Gallardo que cumplía una excelente temporada novilleril y había recibido recientemente la alternativa en Barcelona (España).

Mi gran amigo don Antonio Cañero, el famoso rejoneador español, también vino contratado por nosotros para la inauguración de la Plaza de Toros de Maracay. Se presentó con sus hermosas jacas brindándonos momentos de gran belleza, habilidad y destreza como consumado caballista. No tuvo suerte con los toros que le tocaron en suerte, porque acometieron poco a su cabalgadura. Recuerdo que le brindó a papá, el Gral. Juan Vicente Gómez, su primer rejón, dando muerte al primer toro que se lidiaba en la Maestranza de Maracay.

Yo influí mucho en la elección del torero que matara, de lidia ordinaria, el primer toro en la Maestranza de Maracay. Fue mi deseo incluir en el cartel inaugural a mi compadre, Eleazar Sananes “Rubito”, en primer lugar, por ser venezolano y en segundo lugar, por ser un ídolo taurino que a pesar de sus años retirado, se mantenía vivo en el recuerdo de los aficionados.

Eleazar Sananes “Rubito”, no estuvo bien esa tarde debido a sus años de inactividad. Tenía tres años retirado del toreo y eso influyó en su actuación. Para mí significó un gran honor y orgullo poder contar con él dentro del cartel como representante de Venezuela, porque fui muy aficionado del toreo de Eleazar Sananes. Siempre lo admiré y me identifiqué como un “Rubitero”, furibundo.

Pepe Gallardo, estuvo muy valeroso y decidido. Con el capote bordó unas verónicas realmente colosales, pero con la muleta no logró sacar partido a sus enemigos y estuvo errático con la espada”.

EL TRIUNFO DE MANOLO BIENVENIDA
Continúa evocando entrañables recuerdos de aquella tarde, mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

“El torero triunfador aquella tarde fue Manolo Bienvenida, que le cortó las dos orejas y el rabo a un toro media casta de nuestra ganadería “La Providencia”. Manolito toreó estupendamente bien con el capote, con una gracia y clase propia de la escuela sevillana. Destacó enormemente en el tercio de banderillas, logrando formidables y variados pares que levantaron al público de sus asientos. Con la muleta realizó una gran faena al toro media casta que era muy bravo y noble. Templando y mandando con suavidad, hilvanó tandas de muletazos llenos arte y calidad. Luego de dar muerte al toro, el público se desbordó en aplausos y aclamaciones, otorgándosele los máximos trofeos.

Manolo Bienvenida, nos invitó a mi hermano Juan Vicente y a mí a bajar al redondel para compartir con él su triunfo. Recuerdo que al toro le concedieron dos vueltas al ruedo y yo le lancé mi sombrero cordobés, llevándoselo el toro en el arrastre”.

Así reseñó la crónica taurina la histórica faena de Manolito Bienvenida en la inauguración de la Maestranza de Maracay:

“Manolito Bienvenida fue el héroe de la jornada. Toreó de capa magistralmente, derrochando finura y elegancia. Con las banderillas conmocionó la plaza, sentando cátedra de rehiletero. Sus pares de palos fueron un asombro de dominio, valor y gallarda pinturería. Su labor como banderillero ha sido algo sencillamente inmensa, inverosímil, fantástica.

Los seis pares que clavó esta tarde bien lo acreditan como el primer palitroquero del mundo. Con la muleta hizo cosas inenarrables, brindando a los espectadores, atónitos ante tanta majeza y sabiduría emanados de un solo torero, un curso completo de bien torear. Le cupo en suerte el toro mejor del encierro, un bravo y nobilísimo media casta, con el que realizó la faena cumbre de la tarde. Imposible describir con detalles labor tan enorme, pues faltan adjetivos. Con una estocada al tercer viaje, entrando con guapeza, tiró patas arriba al extraordinario pupilo de “La Providencia”, otorgándosele por demanda unánime y en medio de una atronadora ovación las dos orejas y el rabo del toro media casta.

La plaza crujía de ardoroso entusiasmo, siendo obsequiado Manolito con artísticos ramos de flores, que paseó en triunfo por el redondel bajo una lluvia de sombreros. Al toro, dechado de nobleza y bravura, se le concedieron merecidamente dos vueltas de honor al ser arrastrado, teniendo que saltar al ruedo los entusiastas y jóvenes ganaderos señores Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, dueños de “La Providencia”, requeridos por los espadas y por el público. Gesto muy simpático, por lo flamenco y espontáneo, fue el de Florencio al ofrecer su castizo cordobés al toro muerto, llevándoselo en el arrastre colgado de un pitón.

Con su portentosa faena muleteril en su primera y brillante actuación en la corrida de inauguración de las Arenas de Maracay, Manolo Bienvenida se ha consagrado ante la afición venezolana. Manolito Maravilla, el torero de la muñeca de cristal”.

(“Conde Federico”, Diario “El Universal”, 21 de enero de 1933).

Enhorabuena, Maestranza “César Girón” de Maracay, joya arquitectónica, orgullo de Venezuela. Plaza de Toros llena de historia, donde se han presentado las más grandes figuras del toreo.

Felicidades por cumplir 82 años siendo la cantera taurina venezolana y una de las Plazas de Toros más bellas del mundo.

Rafael Dupouy Gómez


martes, 30 de diciembre de 2014

FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ: 19 AÑOS DE SU PARTIDA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Florencio Gómez Núñez, dictando una Conferencia en la Peña Taurina “El Gran Girón”. Maracay. Septiembre. 1988. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mi querido y siempre recordado abuelo Florencio Gómez Núñez, falleció el 31 de diciembre de 1995, a la edad de 87 años, en su residencia caraqueña. Hoy, 31 de diciembre de 2014, se cumplen 19 años de su triste partida, cuando Dios lo llamó a su lado, aquel día especial, encontrándonos reunidos en su habitación, faltando cinco minutos para las doce de la medianoche, esperando recibir con ilusión el Año Nuevo 1996.

Florencio Gómez Núñez, se destacó siempre como un gran aficionado a la Fiesta Brava. Su pasión desbordada por los toros le hizo adquirir junto con su hermano, Juan Vicente Gómez Núñez, en España, 180 cabezas de ganado de la famosa ganadería andaluza de los hermanos Pallarés Delsors de Cabra (Córdoba), trayendo toda esta ganadería a Venezuela en el año 1932, por barco hasta el puerto de Turiamo (Edo. Aragua), fundando así “Guayabita”, la primera ganadería de toros pura casta española de lidia en Venezuela. Los toros fueron seleccionados en España por la máxima figura del toreo Juan Belmonte y el famoso rejoneador cordobés don Antonio Cañero, quienes fueron sus grandes amigos.

La Plaza de Toros Maestranza de Maracay, fue inaugurada por su padre, el General en Jefe Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, el 20 de enero de 1933. Su construcción se debió a la desmedida afición de sus hijos, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, empresarios y propietarios de la joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Los hermanos Gómez Núñez, organizaron con gran éxito las Ferias de Maracay en los años de 1933, 1934 y 1935.

La Maestranza de Maracay, bautizada posteriormente con el nombre de la máxima figura del toreo de Venezuela “César Girón”, es una plaza de toros llena de historia, donde se han presentado las más grandes figuras del toreo. Representa la cantera taurina venezolana y está considerada como una de las plazas de toros más bellas del mundo.

Florencio Gómez Núñez, fue empresario de corridas de toros en Caracas, Valencia y Maracay. Toreó con mucha frecuencia como aficionado práctico. Se entusiasmó de igual manera por el arte del rejoneo. Cultivó una gran amistad con destacadas figuras del toreo que escribieron páginas importantes en la historia de la Fiesta Brava. 

La Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia lo designó por unanimidad como su Primer Miembro Honorario, el 15 de octubre de 1985. El Concejo Municipal del Edo. Aragua acordó, el 21 de octubre de 1985, nombrar a Florencio Gómez Núñez persona notable con méritos para consultas necesarias, en lo relacionado con la Comisión Taurina del Distrito Girardot, y Asesor Ad-Honorem Vitalicio. Recibió reconocimientos y distinciones de las más importantes organizaciones y peñas taurinas de Venezuela.

El 21 de enero de 1996, se guardó un minuto de silencio como homenaje a su memoria en el Nuevo Circo de Caracas, durante la “Corrida de la Prensa” con un lleno hasta la bandera, actuando los diestros: José Ortega Cano, Manuel Díaz “El Cordobés” y el venezolano Leonardo Benítez.

Paz a su alma.
Su recuerdo vivirá siempre en nuestros corazones.

Rafael Dupouy Gómez





sábado, 22 de noviembre de 2014

DUQUESA DE ALBA, NUESTRO ADIÓS DESDE VENEZUELA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

La Duquesa de Alba, gran aficionada taurina, en su palco de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, cuando estuvimos presentes en la Feria del año 2011. (Foto: Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Desde Venezuela, la familia Dupouy Gómez siente un profundo pesar por el fallecimiento de la Excelentísima Señora Doña Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, Duquesa de Alba, entrañable mujer, quien demostró en todas las etapas de su vida, ser la más fiel y consecuente aficionada taurina. Entregó su vida a Dios, el 20 de noviembre de 2014 a la edad de 88 años en el Palacio de Las Dueñas de Sevilla que tanto quería, rodeada de sus familiares y amigos.

La Duquesa de Alba, en sus años mozos, se enamoró del célebre maestro del toreo sevillano Pepe Luis Vázquez. Como apasionada aficionada de la Fiesta Brava, siempre acudió a verle torear. De su admiración por el diestro, nació su primer amor de juventud. Con el paso de los años se hicieron grandes amigos de toda la vida y se guardaron siempre mucho cariño y respeto. La hija de la Duquesa, Eugenia Martínez de Irujo, contrajo matrimonio en 1998 con el matador de toros Francisco Rivera Ordónez de cuya unión nació su nieta Cayetana.

El maestro del toreo Curro Romero y su señora Doña Carmen Tello, gozaron de su especial afecto, compañía, confidencialidad y amistad sincera.

Durante la Semana Santa y la Feria de Abril de Sevilla era indispensable y muy significativa su presencia. El palco de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se engalanaba con su asistencia. Derrochaba simpatía, gracia, salero y afecto. La gente de todos los estratos sociales le adoraba y piropeaba cuando le veían paseando por las calles como una persona común y corriente, muy popular y accesible a todo el mundo.

Amante de los toros, el flamenco, la hípica, el cine y la pintura, entre otras aficiones. Sevilla, ya no será la misma sin Doña Cayetana. Su personalidad fascinante llena de historia como Grande de España, siendo la figura con mayor número de títulos nobiliarios del mundo, no le hicieron perder la gran sencillez que atesoraba en su corazón para sus familiares, amigos y admiradores. Su alegría y simpatía era desbordante.

Resultaba envidiable su gran entusiasmo. Iba siempre a su aire. Su avanzada edad no le impedía disfrutar la vida al máximo, derrochando felicidad, espontaneidad, viajando por el mundo con una vitalidad asombrosa. Fue una persona noble y afectiva que brindó su ayuda a muchísimas instituciones benéficas y personas necesitadas. Ferviente católica, creyente, afable y generosa. 

Recuerdo que en el año 2012, le enviamos al Palacio de Las Dueñas en Sevilla con mucho cariño desde Venezuela como obsequio, el documental taurino: “Los Bienvenida en Venezuela. Huella indeleble en el corazón de una dinastía”, realizado por nosotros, los Hnos. Dupouy Gómez. El documental fue presentado en la sala “Antonio Bienvenida” de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, el 11 de mayo de 2011, con motivo del I Encuentro Iberoamericano del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida.

Su respuesta no tardó, sorprendiéndonos un buen día, al recibir en nuestra residencia, una hermosa tarjeta de Navidad ilustrada con la obra “Natividad” de Luca Giordano (1634-1705) perteneciente a la Fundación Casa de Alba con la dedicatoria de la misma Duquesa de Alba de su puño y letra que dice:

Felices Pascuas de Navidad y Año Nuevo y mil gracias por el precioso documental que me ha encantado.
Con afecto,
Cayetana Alba

Espontáneos y bonitos detalles de su persona como el que recibimos en Navidad, agradeciendo nuestro obsequio, demostraban su gentileza, sencillez, educación y don de gente. En el año 2013, nuevamente, volvimos a recibir otra tarjeta de Navidad, esta vez firmada por Doña Cayetana y su marido Don Alfonso Diez. 

Rafael Dupouy Gómez, muestra enmarcada, la cariñosa tarjeta de Navidad que la Duquesa de Alba les envió en el año 2012, agradeciéndoles por el obsequio del documental taurino sobre la dinastía Bienvenida. (Foto: Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Los aficionados taurinos del mundo, nos sentimos orgullosos por haber contado siempre con su gran apoyo y compromiso en defensa de la cultura taurina, agradeciendo a la Duquesa de Alba, por ser una firme defensora de las raíces y tradiciones relacionadas con el mundo del toro.

Desde Venezuela con todo nuestro cariño, respeto y admiración, enviamos nuestras sentidas palabras de condolencia a su viudo Don Alfonso Diez, a sus hijos, demás familiares y amigos.

Se podría decir que Sevilla hecha persona era Doña Cayetana.

Encomendamos nuestras oraciones por el descanso eterno de su alma. Que Dios la tenga en su Gloria.

Rafael Dupouy Gómez y Familia.

 (Caracas – Venezuela)

miércoles, 8 de octubre de 2014

ROVIRA: “EL REY DEL VOLAPIÉ”

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El diestro argentino-peruano Raúl Acha “Rovira”. Foto: Reynoso. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En este artículo he querido recordar al matador de toros Raúl Acha Sanz “Rovira”, poseedor de una gran personalidad. Tuve la fortuna de conocerle durante una visita a la Maestranza de Maracay (Venezuela) en el año 2000. Con sus 80 años, alto y desgarbado, demostraba una vitalidad y energía admirable. Me pareció un hombre sencillo, caballeroso, de agradable trato y espontánea simpatía. Durante su carrera taurina, se destacó por su forma contundente de ejecutar la suerte suprema, lo llamaron "El Rey del Volapié".

Rivalizó muchas tardes con Luis Miguel Dominguín. “Rovira” se caracterizó por ser un diestro controversial por la forma como ejecutaba su toreo, pero siempre despertaba una gran emoción por su valor, exposición y expresión ante la cara de sus enemigos. Salió 4 veces por la Puerta Grande de la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid los años 1947, 1948 y 1949 (2 veces). En esa plaza actuó 18 tardes y cortó un total de 12 orejas (en 3 ocasiones cortó dos orejas a un ejemplar). Participó en las temporadas de 1946 a 1949 en las Ferias de San Fermín, en Pamplona (España), gozando de un buen cartel, actuando en 7 tardes, estoqueando 14 toros, cortando 6 orejas. “Rovira” se convirtió en un auténtico ídolo de la afición taurina de Barcelona (España), compartiendo el sitial de honor que dejaron Domingo Ortega, “Carnicerito de México”, “Manolete”, Pepe Luis Vázquez y Carlos Arruza, entre otros. Fue uno de los toreros con mayor actuación en la plaza de toros de Acho, en Lima (Perú), con un total de 26 actuaciones, siendo superado en la década de los años 80 por Sebastián Palomo “Linares”. En 1944 resultó ganador del Trofeo de la Feria de Lima, antecesora de la tradicional Feria del Señor de los Milagros. En la entrada del Museo Taurino de la plaza de toros de Acho en Lima (Perú), se encuentra un magnífico busto con su figura en bronce.

Raúl Acha “Rovira”, nació en Buenos Aires (Argentina), el 3 de marzo de 1920. Su ascendencia era de origen vasco, antes de emigrar sus padres a Argentina. El 30 de abril de 1933, a los 13 años de edad, se enfrentó con un becerro en la plaza de toros de Linares. La prensa le consideraba como el más grande y precoz de los becerristas. El 19 de abril de 1942, vistió por primera vez de traje de luces en la localidad de Olavarría, Rosario, Santa Fe (Argentina). Había recibido la alternativa en Caracas (Venezuela), el 8 de octubre de 1944 y luego, otras dos alternativas; una de ellas en Medellín (Colombia) en diciembre de 1945 y la otra, el 23 de diciembre de 1945 en la plaza de toros de Yucatán (México), sin ser consideradas válidas en España. Despertó mucha curiosidad en esa época la existencia de un torero argentino aunque, posteriormente, “Rovira” se nacionalizó peruano en 1948 como agradecimiento por la hospitalidad recibida, además del profundo cariño y admiración que le profesaron en esa tierra que adoptó como suya.

Se presentó en Venezuela como novillero el año 1944. “Rovira” debutó en el Nuevo Circo de Caracas el 14 de mayo de 1944, lidiando reses criollas de Urama, junto a los venezolanos Pepe Vilma y Rafael Sulbarán. “Rovira” gustó mucho a la afición por su valor y entrega. El 23 de julio de 1944, en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), se lidiaron novillos criollos de La Candelaria para Santiago Rojas “Serruti”, Raúl Acha “Rovira” y Juan Flores “Chico del Ruedo”. “Rovira” indultó a su segundo ejemplar, de nombre “Yrisma”, luego de realizar una gran faena. El astado criollo fue considerado como uno de los novillos más nobles y bravos lidiados en esa plaza. Continuó toreando varias novilladas en Venezuela y el 10 de septiembre de 1944, en la plaza de toros Maestranza de Maracay, participó en un mano a mano junto al venezolano Rafael Sulbarán.

El 8 de octubre de 1944, en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), Raúl Acha “Rovira” recibió la alternativa, no válida en España, de manos del mexicano Paco Gorráez y el venezolano Julio Mendoza. La organización estuvo a cargo de Armando Best. Al parecer, el ganado resultó de procedencia desconocida. El público asistente salió enfurecido por la mansedumbre de los astados lidiados, arrojando las sillas de los palcos al ruedo y destruyendo las bombillas del alumbrado, teniendo que intervenir la policía para poner orden y tratar de calmar la situación.

“Rovira”, toreando a la verónica y a hombros de los aficionados. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Apoteósico triunfo el día de su alternativa en Barcelona

Raúl Acha “Rovira”, recibió la alternativa, sin haber toreado ninguna novillada previa en la madre patria, el 24 de junio de 1946, en Barcelona (España), de manos de Manolo Escudero, padrino de la ceremonia, quien le cedió la muerte del toro "Mochuelo", marcado con el número 33, de la ganadería de Arturo Sánchez Sánchez, en presencia de los testigos Julián Marín y Luis Briones. “Rovira” vistió un terno rosa pálido y oro. Ante un lleno impresionante, brindó al público la muerte de “Mochuelo”, al que recibió con siete pases por alto imponentes, cinco derechazos, tres orteguinas y varios adornos, siendo muy ovacionado. Mató de una buena estocada y fue premiado con las dos orejas. Esa tarde fue muy aplaudido en los quites. Al enfrentarse a su segundo toro, de nombre “Emigrantero”, lo recibió con un lance de rodillas y tres verónicas de excelente factura. El bravo y grande ejemplar, recibió cinco puyazos y tumbó en tres ocasiones a los picadores. “Rovira”, le brindó el toro al señor Ministro de Educación, don José Ibáñez Martín, pronunciando estas palabras: “Brindo por usted, señor ministro, y por España, que es la patria de mi patria”. El diestro obtuvo por parte del público, vítores a la República Argentina y muchos aplausos. Recibió al toro con cuatro pases por alto, cuatro derechazos, tres orteguinas y desplantes temerarios. Ejecutando de forma clásica la suerte suprema, pinchó en lo alto y posteriormente colocó media estocada que acabó con la vida de su enemigo. El público asistente no dejó de solicitar las dos orejas que le fueron concedidas, saliendo a hombros de la plaza. El éxito de “Rovira” fue tan extraordinario, al cortar cuatro orejas, que la empresa lo repitió siete tardes consecutivas en esa plaza.

El 10 de julio de 1946, en la Feria de San Fermín, en Pamplona (España), “Rovira”, le cortó las dos orejas a su primer toro, siendo el triunfador de la tarde. Actuó con los diestros Pepe Luis Vázquez y Julián Marín lidiando toros de doña Carmen de Federico.

El 14 de julio de 1946 en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), se lidiaron ocho toros, seis de don Alipio Pérez y dos de don Ignacio Sánchez para los diestros Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”, Pepín Martín Vázquez, Agustín Parra Parrita y Raúl Acha “Rovira”. A su primer toro, “Rovira” le realizó una buena faena que fue premiada con una vuelta al ruedo. A su segundo enemigo, un sobrero de don Ignacio Sánchez, le ejecutó una faena fenomenal que puso al público de pie, siéndole concedidas las dos orejas, el rabo y la pata. “Rovira” salió muy emocionado.  

El 26 de julio de 1946, en la plaza de toros Monumental de Valencia (España), en la cuarta corrida de la feria de San Jaime, se lidiaron un novillo para el rejoneador don Álvaro Domecq y seis toros de Tassara, para los diestros Luis Miguel “Dominguín”, Agustín Parra “Parrita” y Raúl Acha “Rovira”. A su primero,  “Rovira” lo lanceó muy bien siendo aplaudido. Brindó a Domingo Ortega, quien fue ovacionado. Destacaron, en su faena con la muleta, los pases ayudados por alto y sus manoletinas mirando al tendido. Mató de una gran estocada y le premiaron con dos orejas y dos vueltas al ruedo, recibiendo la presidencia una bronca por no haberle otorgado el rabo. A su segundo toro, último de la tarde, le realizó otra magnífica faena culminada con una gran estocada, siéndole otorgadas las dos orejas, el rabo y una pata. Esa tarde, don Álvaro Domecq cortó una oreja, Luis Miguel “Dominguín”, cortó dos orejas y rabo a su primer toro y “Parrita” cortó una oreja. “Rovira y “Dominguín” fueron sacados a hombros de la plaza entre aclamaciones. Las dos únicas presentaciones de Raúl Acha “Rovira” en la feria de Málaga de 1946, constituyeron los dos mayores triunfos conquistados esa temporada en la región andaluza. “Rovira”, se había presentado por primera vez junto al “Ciclón Mexicano” Carlos Arruza. Continuaron sus triunfos en La Coruña, Manzanares, Ciudad Real, Palencia y San Sebastián. 

El 17 de agosto de 1946, en la segunda corrida de la feria de Gijón, se lidiaron seis toros del conde de la Corte, para los diestros Pepe Luis Vázquez, Pepín Martín Vázquez y “Rovira”. El diestro argentino dio una vuelta al ruedo en su primero, y cortó las dos orejas y el rabo de su segundo, saliendo a hombros de la plaza. Pepín Martín Vázquez cortó dos orejas, en su segundo y Pepe Luis Vázquez fue muy ovacionado en su primero, dando una vuelta al ruedo, en su segundo. La corrida terminó bajo un torrencial aguacero. Posteriormente, “Rovira” se presentó exitosamente, en Bilbao y San Sebastián.

El 25 de septiembre de 1946, en la segunda y última corrida de la Feria de La Merced, en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), se lidió un toro de Arturo Sánchez Cobaleda, para el rejoneador don Álvaro Domecq y seis de doña Carmen de Federico (Murube), para los diestros Juanito Belmonte Campoy, Carlos Arruza y Raúl Acha “Rovira”. A su primer enemigo, “Rovira” le realizó una buena faena recibiendo sonoras ovaciones. A su segundo, que fue sustituido por un toro de Garrido, le instrumentó con el capote dos faroles de rodillas y con la muleta destacaron sus pases en redondo y mirando al tendido. Pinchó y colocó una gran estocada, siendo premiado con una oreja. El rejoneador don Álvaro Domecq y Arruza cortaron cada uno una oreja.

El 10 de octubre de 1946, “Rovira” confirmó su alternativa en la corrida a beneficio del Montepío de la Policía en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, actuando con los diestros Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y Agustín Parra “Parrita”. Se lidiaron reses de la ganadería de don Joaquín Buendía. El toro de su confirmación se llamó “Barbas Agrias”, marcado con el número 34, al que “Rovira” le realizó una buena faena siendo bastante ovacionado. “Gitanillo de Triana”, le cortó las dos orejas a su segundo toro y “Parrita” dio una vuelta al ruedo con petición de oreja.

El 16 de mayo de 1947, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se presentaron los diestros Pepín Martín Vázquez, el valenciano Jaime Marco “El Choni” y Raúl Acha “Rovira”. Con gran expectación se esperaba la presentación de “Rovira” en esa plaza y no quedó defraudada. Las faenas de “Rovira” pusieron a la plaza “boca abajo”. Destacaron sus lances con el capote a la espalda y con la muleta ejecutando sus características series de naturales y muletazos mirando al tendido. Su primer toro, se lo brindó al Embajador de la República de Argentina en España, tuvo fuerte petición de oreja, dando una vuelta al ruedo, con salida a los medios. Su segundo toro, último de la tarde, se lo brindó al escritor y crítico taurino don Gregorio Corrochano. “Rovira” lo toreó muy bien por bajo y lo mató de dos estocadas, siendo premiado con una gran ovación.

El 18 de mayo de 1947, en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), se celebró una corrida en honor a Su Excelencia el Jefe de Estado, el Generalísimo Francisco Franco. Se lidiaron un novillo del duque de Pinohermoso y reses de Andrea Escudero Calvo, procedentes de Albaserrada. Actuaron el rejoneador duque de Pinohermoso, Manuel Álvarez “El Andaluz”, Luis Mata, y Raúl Acha “Rovira”. El diestro “Rovira” brindó su primer astado al Generalísimo y su segundo a Carmencita Franco. Fue aplaudido en su primero y dio una vuelta al ruedo en su segundo. El triunfador fue “El Andaluz” que cortó una oreja a cada enemigo esa tarde.

El 12 de junio de 1947, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, en corrida homenaje a María Eva Duarte de Perón, la plaza totalmente engalanada y con la presencia del Su Excelencia, el Jefe de Estado español, el Generalísimo Francisco Franco, se lidiaron un novillo de don Manuel Arranz, para el rejoneador Pepe Anastasio; y seis toros de Tassara, para los diestros “Gitanillo de Triana”, Pepe Luis Vázquez y Raúl Acha “Rovira”. El triunfador de la tarde fue “Rovira”, no por sentimentalismo. Para él fue la primera ovación fuerte de la tarde, al realizar un quite con el capote de frente por detrás, echándose el capote con mucha elegancia. Realizó unos buenos muletazos ayudados por bajo, dos series de buenos naturales, matando al toro de estocada y descabello, recibiendo en premio a su actuación, una oreja, dando la vuelta al ruedo. Al sexto y último toro de la corrida, “Rovira” confirmó su triunfo, al realizar una faena valiente y variada, siendo muy ovacionado. El rejoneador y los tres diestros habían brindado sus toros a Evita Perón y fueron invitados al Palco de Honor para recibir obsequios de la ilustre invitada. Se escucharon vítores a España y Argentina toda la tarde. 
  
El 22 de junio de 1947, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se lidiaron toros del conde de Ruiseñada, para los diestros Pepe Luis Vázquez, Jaime Marco “El Choni” y Raúl Acha “Rovira”. El diestro argentino “Rovira” tuvo una tarde triunfal. Con la muleta recetó pases naturales, ayudados por alto, adornos y cruzándose con el toro realizó varias tandas ceñidas de pases circulares, ante un público delirante de emoción. Mató a su primer toro de una gran estocada y le fueron otorgadas las dos orejas, dando dos vueltas al ruedo. A su segundo toro, que le brindó al conde de Colombí, también le hizo otra destacada faena pero pinchó y por culpa de la espada perdió una merecida oreja, siendo muy ovacionado. Fue sacado a hombros por la Puerta Grande de la plaza, ante una gran multitud de personas que lo vitoreaban. Destacó esa tarde, su subalterno, el ex-matador de toros Pepe Amorós.

En los primeros días del mes de octubre de 1947, fue recibido en la ciudad de Buenos Aires (Argentina) por la primera dama doña María Eva Duarte de Perón. “Rovira” solicitó apoyo para celebrar corridas de toros en Argentina, aunque sin banderillear ni darles muerte a los toros. La popular Evita, esposa del Presidente Perón, prometió ayudarlo en su solicitud siempre y cuando las leyes se lo permitieran. Había expresado “Rovira”: “No quiero nada para mí. Sólo deseo traer para mi patria el esplendor de una fiesta que aprendí en mi tierra y que perfeccioné en la Madre Patria”.

El 14 de marzo de 1948, se inauguró la nueva plaza de toros de Lima (Perú), conocida como la Monumental de Chacra Ríos (nombre original del hoy llamado Coliseo “Amauta”), con capacidad para 18.500 espectadores. Participaron en la corrida inaugural: la rejoneadora Conchita Cintrón, Antonio Velázquez, Raúl Acha “Rovira” y Paquito Muñoz. Se lidiaron astados de la ganadería de “La Viña”. Conchita Cintrón, cortó dos orejas. Velázquez demostró su valor temerario, dando una vuelta al ruedo. “Rovira” y Muñoz torearon muy bien a sus primeros toros, siendo fuertemente ovacionados.  

“Rovira” ejecutando una manoletina y un ajustado pase ayudado por alto. Fotos: Gonsanhi y Valls. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 12 de mayo de 1948, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se lidiaron reses de don Alipio Pérez Tabernero para los diestros Antonio Bienvenida, Raúl Acha “Rovira” y Paquito Muñoz. La tarde fue triunfal para los matadores. “Rovira” cortó la primera oreja de la tarde, realizando una faena muy valiente, llegando hasta la temeridad, poniendo al público de pie. Mató de pinchazo y estocada. A su segundo toro, le realizó otra buena faena, siendo premiada con una oreja. “Bienvenida” cortó una oreja, al cuarto toro de la tarde. Paquito Muñoz fue el máximo triunfador de la tarde, al cortar tres orejas. Los tres diestros salieron por la Puerta Grande a hombros de la plaza.

Volvió “Rovira” a triunfar en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, el día 23 de mayo de 1948, al cortar una oreja a su primer toro, de la ganadería de Galache. Alternó esa tarde con Antonio Bienvenida y Agustín Parra “Parrita”. Estos triunfos le valieron su inclusión en la corrida de Beneficencia, celebrada en esa plaza, el día 17 de junio de 1948. Asistió el Jefe de Estado español, Generalísimo Francisco Franco, su esposa e hija. Se presentaron el rejoneador duque de Pinohermoso y los espadas Antonio Bienvenida, Agustín Parra “Parrita y Raúl Acha “Rovira”, lidiándose un novillo del duque de Pinohermoso para el rejoneador y seis toros de don Arturo Sánchez Cobaleda. “Rovira” estuvo muy valiente y decidido, pero le tocó el peor lote de la corrida y consiguió dar una vuelta al ruedo en su primero y recibió una gran ovación en su segundo, llorando de pundonor y coraje al no poder haber cortado alguna oreja esa tarde. Antonio Bienvenida y “Parrita” cortaron cada uno, una oreja a su segundo toro.

El 24 de junio de 1948, en la plaza de toros de Alicante, con un lleno, se celebró la tradicional corrida de las Hogueras de San Juan, se lidiaron toros del conde de la Corte para los toreros Agustín Parra “Parrita”, Raúl Acha “Rovira” y Antonio Caro. Los diestros “Parrita” y “Rovira” cortaron dos orejas y rabo a sus segundos enemigos.

El 10 de julio de 1948, en la Feria de San Fermín, en Pamplona (España), se lidiaron toros del marqués de Villamarta, para Manuel Álvarez “El Andaluz”, Antonio Bienvenida y Raúl Acha “Rovira”. “El Andaluz” y “Bienvenida” cortaron cada uno, una oreja a su segundo toro. “Rovira” fue el triunfador de la tarde, cortando dos orejas, una a cada ejemplar que enfrentó. Al día siguiente, en la misma plaza, se lidiaron toros de Juliana Calvo (antes Albaserrada) para los diestros Julián Marín, Raúl Acha “Rovira” y Antonio Caro. “Rovira” fue el triunfador de la tarde, al cortarle una oreja a su primer toro.

El 28 de noviembre de 1948, “Rovira” se presentó en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), en la primera actuación del venezolano Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro” como matador de toros. Se lidiaron toros colombianos de “Vistahermosa”. La corrida se realizó a las dos de la tarde, porque cuatro días antes, ocurrió un golpe de estado en el país que derrocó a Rómulo Gallegos; sin embargo, el público asistió, el lleno fue total y los diestros cumplieron.

El 29 de mayo de 1949, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se lidiaron seis toros de don Atanasio Fernández para los diestros Pepe “Dominguín”, Raúl Acha “Rovira” y “Paquito” Muñoz. “Rovira” dio una vuelta al ruedo en su primero; y cortó las dos orejas a su segundo astado. Fue el triunfador de la tarde, saliendo a hombros de la plaza.

El 3 de julio de 1949, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se encerró en solitario. Se lidiaron seis toros del Marqués de Albayda y uno de Manuel García Aleas para el rejoneador Pepe Anastasio. “Rovira” fue ovacionado en su primero; cortó una oreja, en su segundo; cortó dos orejas, a su tercero; dio una vuelta al ruedo, en el cuarto; fue ovacionado, en el quinto y cortó una oreja al sexto toro que enfrentó, saliendo a hombros de la plaza.

El 6 de noviembre de 1949, en la plaza de toros Monumental de Chacra Ríos, en Lima (Perú), durante la Feria del Señor de los Milagros, el diestro argentino-peruano “Rovira”, le pegó una bofetada a Luis Miguel “Dominguín” en plena corrida. Se lidiaron cinco toros de Salvador Guardiola y uno de Clairac. Actuó esa tarde Pepe Luis Vázquez, quien estuvo fenomenal toda la tarde y cortó las dos orejas de su último toro, de Clairac. Luis Miguel había cortado una oreja a su primer toro, estando bien en su segundo. “Rovira” estuvo mal ante su primero y a su segundo enemigo, lo recibió con dos faroles de rodillas pero al intentar el tercero, Luis Miguel, al verlo en serios aprietos, le hizo un quite. “Rovira” consideró que “Dominguín” lo hizo para quitarle protagonismo y se fue a las manos contra Luis Miguel. Pepe Luis Vázquez salió a hombros.

El 1 de enero de 1950, Raúl Acha “Rovira” confirmó su alternativa en la plaza de toros Monumental de México. Actuó en compañía Luis Castro “El Soldado” y Jorge Medina, ante reses de San Mateo. “Rovira” le cortó una oreja al toro de su confirmación, de nombre “Diamante”.

El 5 de febrero de 1950, en la plaza de toros Monumental de México, se presentaron los diestros Alfonso Ramírez “El Calesero”, Antonio Velázquez y Raúl Acha “Rovira”, lidiando toros de Coaxamalucan. “Rovira” cortó una oreja al toro “Farolito”, sexto de la tarde, al que despachó de una buena estocada. Antonio Velázquez cortó tres orejas. El 26 de febrero de 1950, en la misma plaza, se lidiaron siete toros de la ganadería de Piedras Negras para el rejoneador Juan Cañedo y los diestros Fermín Rivera, Luis Procuna y Raúl Acha “Rovira”. El triunfador de la tarde fue “Rovira” que cortó una oreja al cuarto toro de la tarde, de nombre “Rompe Plumas”.

El 13 de abril de 1952, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en la corrida inaugural de la temporada, “Rovira” fue el padrino de alternativa del algabeño Jaime Malaver, quien recibió un cornalón en la axila derecha del toro de su alternativa, de nombre “Barbero”, marcado con el número 11, de la ganadería de doña María Luisa Domínguez. “Rovira” acompañó al toricantano hasta la enfermería. El testigo de la ceremonia fue el torero de la Isla de San Fernando, Rafael Ortega. En su último toro, “Rovira” fue premiado con una vuelta al ruedo. Se mostró toda la tarde muy valiente, con el capote y con la muleta, corriendo la mano al torear por naturales, ayudados por alto, permaneciendo muy estático y muy dominador. “Rovira” fue despedido entre ovaciones. Toreó tres corridas en esa misma plaza, en el año 1952, sin cortar orejas.

El 15 de marzo de 1964, “Rovira” se retiró de los ruedos en la plaza de toros de Acho (Perú) compartiendo cartel con el mexicano Alfredo Leal y el español Joaquín Bernadó. “Rovira” le cortó las dos orejas a su primer toro de la ganadería de “La Pauca” y regaló un sobrero de “Las Salinas”, saliendo a hombros del coso luego de que sus hijos, en emotivo acto, le cortaran simbólicamente la coleta en el centro del ruedo.

El 9 de agosto de 1964, en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas (Venezuela) se llevó a cabo un Festival Taurino a beneficio de los ídolos venezolanos Julio Mendoza Palma y Eleazar Sananes “Rubito”. Se lidiaron reses de “Guayabita”. Participaron los diestros Luis Fuentes Bejarano, Luis Castro “El Soldado”, Fermín Rivera, Raúl Acha “Rovira”, y los venezolanos Alfredo Sánchez y Sergio Díaz. Fue un bonito festival para una noble causa. Por cierto, que con mucho cariño conservo montado el cartel de tela dedicado a mi abuelo Florencio Gómez Núñez por todos los diestros que participaron esa tarde.

“Rovira” luego de su retirada en 1964, decidió regresar al toreo activo, el 7 de noviembre de 1965, en la plaza de toros de Acho, en Lima (Perú). Se celebró la quinta corrida de la Feria del Señor de los Milagros, lidiando toros de “Las Salinas” los diestros Raúl Acha “Rovira”, Santiago Martín “El Viti” y Manuel Benítez “El Cordobés”. “Rovira” cortó una oreja a su primer toro y fue muy aplaudido, en su segundo. “El Viti” cortó una oreja y “El Cordobés” cortó una oreja a cada toro que le correspondió en suerte.

“Rovira” toreó en el viejo continente, un total de: 42 corridas (1946), 46 corridas (1947), 37 corridas (1948), 21 corridas (1949), 11 corridas (1952), 8 corridas (1962) y 3 corridas (1963).
El maestro Raúl Acha “Rovira” con Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, en la Maestranza de Maracay, Venezuela. Año 2000. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En 1966, se retiró definitivamente de los ruedos y comenzó a apoderar toreros, destacando entre ellos, el mexicano Antonio Lomelín. Igualmente, se hizo empresario taurino. Raúl Acha “Rovira” contrajo matrimonio en tres ocasiones. La primera de ellas en Perú, tuvo cuatro hijos: Isabel, Pilar, Esmeralda y Raúl. De su segunda unión con la cantante gaditana Conchita Martínez, nacieron tres hijos: Raúl, Marioli y el famoso cantante mexicano “Emmanuel”. Por cierto, durante sus inicios como novillero, “Emmanuel” vivió en el barrio de Los Remedios en Madrid entre los años 1973 y 1974. Cuando decidió tomar la alternativa, un novillo le propinó un percance que le afectó las rodillas. Lo operaron en varias ocasiones sin éxito y ante la adversidad, decidió abandonar definitivamente su carrera taurina para dedicarse a su otra gran pasión, la música, convirtiéndose en un auténtico ídolo internacional de la canción. Su hijo, el mexicano Alexander Acha, nieto de “Rovira”, ha seguido sus pasos como cantante. Con su tercera esposa, Josefina Dupont, “Rovira” tuvo dos hijos: Erik y Dick.

Don Raúl Acha “Rovira”, falleció el 3 de junio de 2007, en la ciudad de Cuernavaca, Estado de Morelos (México), a los 87 años de edad, víctima de un paro cardíaco. Su cuerpo fue cremado, según su voluntad, y sus cenizas reposan en la iglesia de San Ignacio de Loyola, en la ciudad de México.

Mi afectuoso recuerdo a la memoria del inolvidable maestro argentino-peruano Raúl Acha “Rovira”, quien dejó para el recuerdo, su gran personalidad, temperamento y el certero volapié con el que conquistó tantos triunfos como matador de toros.
Rafael Dupouy Gómez