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jueves, 14 de mayo de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE "JOSELITO"


(Por: Rafael Dupouy Gómez)

La fina estampa torera de "Joselito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con motivo de conmemorarse, el 16 de mayo de 2020, el centenario de la trágica muerte de José Gómez Ortega, conocido como "Joselito" o "Gallito", indiscutible Rey de los Toreros de fama mundial, dedico un especial recuerdo sobre su corta, pero importantísima y muy significativa carrera taurina. 

Se ha escrito mucho sobre su fenomenal figura, siendo "Joselito" quien marcó el inicio de una nueva época, aportando un concepto distinto a la lidia, siendo protagonista con Juan Belmonte de la llamada Edad de Oro del toreo.  


"Joselito" demostrando su torería y variedad con el capote. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito", nació en Gelves, Sevilla, el 8 de mayo de 1895. Hijo, hermano y nieto de toreros andaluces, cuya saga se llamó de "Los Gallos". Hijo de Fernando Gómez "El Gallo" y Gabriela Ortega, bailadora gitana. Su tío José, fue subalterno de Rafael Molina "Lagartijo". La casa donde vivió desde niño en Sevilla, estaba ubicada en la Alameda de Hércules. Desde muy temprana edad comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del toro en la escuela taurina de la Alameda de Hércules con la ayuda de sus hermanos Fernando y Rafael "El Gallo" ya que su padre, también matador de toros, falleció cuando "Joselito" tenía dos años de edad. Se convirtió en un auténtico niño prodigio del toreo. Sus comienzos como becerrista y novillero fueron exitosos, despertando el interés de la gente que quería verle por sus grandes condiciones naturales para la lidia.

Distintas facetas de un joven "Joselito". Revista "Palmas y Pitos". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Pase de pecho de "Joselito" ante un toro astifino bien armado de pitones. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Como novillero, se presentó por primera vez en Madrid el 13 de junio de 1912, día de San Antonio, alternando con José Gárate "Limeño", ante reses de don Eduardo Olea, triunfando significativamente. El célebre cronista taurino "Don Pío", seudónimo del gran novelista Alejandro Pérez Lugín, al verle torear expresó: "¡Ha resucitado Lagartijo!". El 23 de junio del mismo año, frente a ganado de José Moreno Santamaría, en Sevilla, "Joselito" volvió a cosechar otro gran éxito. Toreó con brillantez unas 45 novilladas, perdiendo 9 actuaciones por su cogida en la plaza de Vista Alegre de Bilbao, el 1 de septiembre de 1912.


Soberbio par de banderillas de "Joselito", una de sus suertes preferidas y que dominaba a la perfección. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Cumplió su sueño de convertirse en matador de toros tomando la alternativa, a la edad de 17 años, el 28 de septiembre de 1912, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, de manos de su hermano Rafael "El Gallo", actuando como testigo Antonio Pazos (Padre). El toro de su alternativa se llamó "Caballero", marcado con el número 16, de la ganadería de Moreno Santamaría.

Alternativa de "Joselito", de manos de su hermano Rafael "El Gallo" en la Maestranza de Sevilla, el 28 de septiembre de 1912. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 1 de octubre de 1912, confirmó la alternativa en Madrid, de manos de su hermano Rafael "El Gallo", en una corrida donde Vicente Pastor doctoró a Vázquez II. El toro de su confirmación se llamó "Ciervo", de Veragua. El 6 de octubre de 1912, en Madrid, triunfó ante toros de Guadalest.

En sus comienzos rivalizó, por poco tiempo, con Ricardo Torres "Bombita" y "Machaquito", quienes se estaban retirando del toreo. Sin embargo, su auténtico rival fue el llamado "Pasmo de Triana" Juan Belmonte. Juntos se presentaron por todos los pueblos y plazas de primera en España, conquistando a la afición y dividiéndola en dos grandes grupos: los partidarios de José y los seguidores de Juan, etapa que se llamaría, como señalé anteriormente, la Edad de Oro del toreo.


A la izquierda: "Joselito" brinda la muerte de uno de sus enemigos. A la derecha: Un artístico y pinturero remate con la muleta. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" sentía el arte de torear con auténtica pasión. Como matador de toros fue extraordinario, inteligente, dominador, alegre, variado y pinturero. Tenía unas facultades propias durante la lidia magníficas e insuperables, demostrando un profundo conocimiento de las condiciones del toro. Su afición por la fiesta fue desmedida, porque quería abrirse paso entre las grandes figuras del momento. Sin embargo, resultó un poco enfermizo y esto le restó algunos compromisos, debido a que sufría de dolencias gástricas que las padecía con mucha fiebre, manteniendo estricto reposo en cama.

Ejecutaba a la perfección todas las suertes, con ese duende y gracia sevillana que le caracterizaba. Con el capote realizaba quites formidables y variados. Colocaba excelentes pares de banderillas y con la muleta no había toro que no le pudiera realizar faena.

"Joselito" y Juan Belmonte, amigos y rivales en el ruedo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" y Belmonte escribieron las páginas más representativas de la historia del toreo por su rivalidad y la pasión que desbordaron con su arte exquisito. Ambos siempre se respetaron siendo entrañables amigos, porque se admiraban mutuamente. "Joselito" fue el precursor del toreo en redondo, girando sobre los talones, su manera de interpretar el toreo marcó época, siendo un referente para muchos diestros que pretendieron imitarle.

LA TRÁGICA MUERTE DE "JOSELITO"

A la izquierda: "Joselito" durante una de sus faenas, exponiéndose muy cerca de los pitones. Foto: Rodero. A la derecha: Su cuñado Ignacio Sánchez Mejías llora, desconsoladamente, ante el cadáver de "Joselito" en la enfermería de la plaza de Talavera de la Reina. Foto: Campúa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El destacado crítico taurino don Gregorio Corrochano, fue el único revistero madrileño asistente en la trágica corrida de la muerte de "Joselito" en la plaza de toros de Talavera de la Reina. Impresionado por la fatalidad, expresó en su crónica publicada en el Diario "ABC", el 18 de mayo de 1920 titulada "Una Corrida Trágica en Talavera de la Reina": Todo lo que ocurre me parece una pesadilla. Lo he visto y no lo creo. Me cuesta un esfuerzo terrible escribir: A Joselito le ha matado un toro".

"Joselito" quería torear la corrida de Talavera de la Reina, porque su padre Fernando Gómez había inaugurado la plaza años atrás. Al saber "Joselito" que su hermano Rafael "El Gallo" se anunciaba para lidiar esa corrida, se empecinó él en torearla.

El programa de la corrida, anunció que se lidiarían seis toros con divisa azul y blanca de la acreditada ganadería de la Sra. Viuda de Ortega, de Talavera de la Reina. Actuando los picadores: Manuel Aguilar "Carriles", Antonio Marín "Farnesio", José Agudo "Ceniza", Juan Pinto y dos toros de reservas, en el caso de inutilizarse los seis, no pudiendo exigirse otros. Como Banderilleros se indicó que intervendrían: Manuel Saco "Cantimplas", Enrique Belenguer "Blanquet" y Enrique Ortega "Cuco"; Antonio García "Bombita IV", José Rodas y Enrique Ortega "Almendro". Sobresaliente de espada: Miguel Cuchet.


Perfil serio que derrocha torería del gran maestro José Gómez Ortega "Joselito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

A "Joselito" le empitonó, el quinto toro de la tarde, de nombre "Bailaor" de la ganadería de la Viuda de Ortega. Toro negro, cinqueño, chico de peso y corto de pitones.

El toro no le había gustado. Aparentemente, tenía un defecto en la vista, era burriciego y se defendía. Al prepararse para entrarle a matar, cercano a la barrera del 1, le indicó a su subalterno Enrique Ortega "Cuco" que se quitara que el toro estaba con él. Intentó sacarlo de ese terreno aquerenciado y estando muy cerca dándole con la muleta en la cara a su enemigo, se retiró y el toro se vino con él, apresuradamente, en un momento de descuido. A "Joselito" no le dio tiempo de reaccionar. Intentó inútilmente taparle la cara con la muleta; sin embargo, el toro lo enganchó en el muslo derecho y le propinó una cornada seca en el bajo vientre. El diestro, cayó mortalmente herido, se contrajo en la arena y el toro no hizo por él. En su traslado le expresó al "Cuco": "A Mascarell, que avisen a Mascarell", llevándolo a la enfermería. Se refería al doctor Mascarell quien se encontraba en Madrid.

A su cuñado Ignacio Sánchez Mejías no se le informó de la gravedad de la cornada y lidió al sexto ejemplar. Estaba descompuesto y al terminar de matar al toro, entró a la enfermería, expirando "Joselito". La plaza estaba llena y enmudeció, permaneciendo el público en el coso hasta que la Guardia Civil los hizo salir, ante un silencio sepulcral. Las damas lloraban y los caballeros estaban impresionados, compungidos. Pasaron la noche velándolo en la enfermería. Su cuñado Sánchez Mejías, estaba inconsolable y expresaba: ¡Qué fatalidad!, ¡Qué fatalidad! Su cuadrilla lloraba desconsoladamente. A las dos de la mañana llegó de Madrid, su hermano Rafael "El Gallo". No quiso entrar a la enfermería.

Llegada del cadáver de "Joselito" a Madrid, siendo conducido a hombros por una multitud de admiradores en 1920. Foto: Campúa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

A la 1:00 p.m. salió el féretro de "Joselito" a hombros de su cuadrilla, de la enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina hacia la estación del tren. Le acompañaban su hermano Fernando, su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, su cuadrilla: "Farnesio", "Cuco", "Parrita", "Camero" y el mozo de espadas Paco. Una multitud acudió conmovida a su encuentro. El tren arribó a Madrid a las 5:02 p.m. Le esperaban: "Machaquito", Vicente Pastor, Juan Belmonte, "Larita", "Celita", "Cantimplas", "Valencia II", "Punteret", "Freg", "Gavira", Paco Madrid y "Nacional", entre muchos otros. En las calles de Madrid se agolpó un gentío, durante su llegada y traslado a su piso en la calle de Arrieta. Sus Majestades, los Reyes de España, enviaron sentidas palabras de condolencia. Ignacio Sánchez Mejías mandó a disecar la cabeza del toro "Bailaor". La familia de "Joselito" la integraban cinco hermanos: Dos varones, Fernando y Rafael y tres hembras, casadas con Martín Vázquez, Enrique Ortega "Cuco" e Ignacio Sánchez Mejías. Se suspendió la corrida de Madrid. Luego, fue trasladado su féretro a hombros desde su domicilio en Madrid hasta la estación de Atocha, para llevarlo a Sevilla. Fue enterrado en el Cementerio de San Fernando de esa ciudad, ante una multitud impresionante que le admiraba y quería. La trágica noticia dio la vuelta al mundo.

LA MUERTE DE "GALLITO" ES NOTICIA EN VENEZUELA

El impacto de la triste noticia que sorprendió al mundo entero. En Venezuela, país muy aficionado a los toros, se publicó la información en el periódico "El Nuevo Diario" de Caracas, el 22 de mayo de 1920. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Ayer nos trajo el cable una noticia, y de las gordas: la muerte de Joselito el "Gallito", en la Plaza de Talavera de la Reina, en ejercicio de su arte. Uno de los bichos que le habían tocado en suerte lo hirió, causándole una muerte instantánea.

El cable no dice más. No habla de la emoción del público viendo morir al ídolo, a su vista. Los toros le habían dado millones, y uno, en un instante, se los cobró…

El entierro debió ser una cosa suntuosa. Toda España, si España entera hubiera podido, asistiría al entierro de Joselito Maravilla.

Muere el gran torero, joven, en pleno vigor de vida: no contaba arriba de veinticinco años.

Era, sin disputa alguna, el más grande de los lidiadores contemporáneos, y acaso el más grande de todos los tiempos. En los repliegues de su capotillo, en tardes de triunfo, los toros hundieron siempre inútilmente la cabeza. Un hado bueno lo protegía. A dos dedos de los pitones asesinos, haciéndose pasar el toro tan cerca como el que más, pasmaba ver cómo nunca recibiera una herida de consideración.

Regresaba a España de Lima, donde ganara millones. Inconvenientes de última hora le impidieron venir a Caracas, donde contaba, al través de revistas, con innúmeros admiradores.

Y hoy, rico ya, con deseos de retirase glorioso, hasta el punto de ser una de las personas más admiradas de la España jacarándosa y torera, un cuerno asesino le parte una víscera, y cae para siempre, entre la expectación del público, sobre la arena soleada…

Una de las dos grandes figuras taurinas de la actualidad, ha muerto. Queda Belmonte, el trágico. Y la cornada de Joselito ha debido de tener un eco, algo como un presentimiento de tragedia, en el corazón, puesto a prueba en mil trances, de Juanillo, el trianero…

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 22 de mayo de 1920).

El valor y entrega de "Joselito" siempre manifiesto en sus faenas. Sometiendo de rodillas al toro ante la atención del público. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez, fundador de la primera ganadería de toros pura casta española en Venezuela, creador de la Maestranza de Maracay, empresario e impulsor de la Fiesta Brava en Venezuela, lo siguiente:

"Yo nunca pude ver torear a "Joselito", lo que conozco de su toreo, es por las crónicas de la época y las noticias que llegaban de España a Venezuela. Se presentó en América únicamente en la histórica plaza bicentenaria de Acho en Lima, Perú, toreando unas diez corridas, un año antes de su muerte. En Venezuela estaba contratado para torear, pero ese mismo año de 1920, la trágica cornada del toro "Bailaor" de la Viuda de Ortega, impidió que el público venezolano pudiera admirar su toreo.


José Gómez Ortega "Joselito", llegando a la plaza. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" se presentó, el 16 de mayo de 1920, con su cuñado Ignacio Sánchez Mejías en un mano a mano en la plaza de toros de Talavera de la Reina. La cornada de "Joselito" fue muy fuerte en el vientre. Entró prácticamente sin signos vitales a la enfermería, falleciendo lamentablemente. Curiosamente, actuó como sobresaliente esa tarde Miguel Cuchet, quien se convirtió, posteriormente, en un destacado rejoneador, siendo un gran amigo mío durante sus visitas a Venezuela. Cuchet, se presentó en las temporadas de las Ferias de Maracay organizadas por nosotros, acompañando a los matadores de toros realizando el paseíllo con sus vistosas jacas.
  
Yo conservo uno de los programas originales de la corrida, como recuerdo de aquel triste momento en que se vistió de luto la tauromaquia mundial por la muerte de uno de sus ídolos, José Gómez Ortega "Joselito", la gran figura del toreo que los venezolanos nos quedamos con las ganas de ver, si "Bailaor" no hubiera acabado con su vida aquella fatídica tarde. 

A la izquierda: El rostro afable de "Joselito" en 1913. A la derecha: Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, muestra el programa original que conservó su abuelo de la corrida celebrada el 16 de mayo de 1920 en la que perdió la vida "Joselito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En el año 1936 me reencontré con mi amigo Juan Belmonte en Sevilla y visité, en compañía de mi esposa Elena Arráiz de Gómez, la tumba de "Joselito" en el Cementerio de San Fernando.

Doña Elena Arráiz de Gómez, esposa de don Florencio Gómez Núñez, abuela del autor de este artículo, presente ante el Mausoleo de "Joselito" en el Cementerio de San Fernando, Sevilla, el año de 1936. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El famoso escultor español don Mariano Benlliure, erigió un precioso monumento, en bronce y mármol, sobre la tumba donde reposan los restos de "Joselito" en el Cementerio de San Fernando, perpetuando su memoria. Un día antes de su trágica muerte, "Joselito" le había dedicado una fotografía de su puño y letra al célebre escultor.

En el año 2011, tuve la fortuna de visitar en compañía de mi madre Rosa Elena y mi hermano Miguel, el Mausoleo de "Joselito" en el Cementerio de San Fernando en Sevilla. La obra del escultor Mariano Benlliure me impresionó muchísimo por su gran emotividad y realismo, representando las figuras, el profundo dolor conduciendo a hombros el féretro de "Joselito". El maestro del toreo está enterrado en el centro, acompañándole a ambos lados los restos mortales de su hermano Rafael "El Gallo" y su cuñado Ignacio Sánchez Mejías. Muy cerca se encuentran las tumbas de Francisco Rivera "Paquirri" y la célebre cantaora Juanita Reina.  

Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, visitando el Mausoleo de "Joselito", obra del magnífico escultor Mariano Benlliure, en el Cementerio de San Fernando, Sevilla, el año 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


ALGUNOS DATOS DE INTERÉS

"Joselito" sonriente en uno de sus muy característicos desplantes, acariciando el pitón del toro y mirando al tendido. Foto: Baldomero. Año 1915. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Una de sus grandes faenas, la realizó "Joselito" el 3 de julio de 1914, en Madrid, ante toros de don Vicente Martínez, el día que se encerró en solitario, matando siete astados, cortando dos orejas y saliendo a hombros de la plaza, consagrándose como máxima figura del toreo. Fue una tarde histórica para los allí presentes. Esa actuación de "Joselito" está catalogada como una de las grandes faenas del siglo XX.


"Joselito" en Madrid durante la lidia del primero de los siete toros, la tarde de su apoteósico triunfo, el 3 de julio de 1914. Foto: Alfonso. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Composición fotográfica de "Joselito" en Madrid en su tarde triunfal, el 3 de julio de 1914. Revista Mundo Gráfico. Fotos: Alfonso. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 30 de septiembre de 1915, toreando en solitario, "Joselito" cortó la primera oreja que se concedía en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, al toro "Cantinero" de Santa Coloma.

El 27 de febrero de 1916, "Joselito" actuó en la inauguración de la Plaza Monumental de Barcelona. Toreó en compañía de Francisco Posada y Julián Sainz "Saleri II", lidiando reses de Benjumea.

El 8 de octubre de 1916, en Madrid, "Joselito" se presentó con algo de fiebre, cortando una oreja a cada ejemplar que enfrentó. Los nombres de sus enemigos fueron "Mesonero", negro bragado y "Artillero" colorado ojo de perdiz, pertenecientes a la ganadería de Gamero Cívico. "Joselito" salió triunfante a hombros. Alternó con José Flores "Camará" y Francisco Posada.


El célebre, valiente y dominador diestro "Joselito" tocando el pitón de su enemigo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" fue el promotor de la construcción de la Plaza Monumental de Sevilla, que tendría una capacidad para 23 mil espectadores y corta duración (1918-1920). En ese coso, el 6 de junio de 1918, lidió la corrida de su inauguración, ante 15 mil personas que se dieron cita en una tarde lluviosa y tormentosa. "Joselito" lidió el primer toro de la tarde y cortó la primera oreja. Alternó con los diestros "Curro" Posada y Diego Mazquiarán "Fortuna", cortando cada uno una oreja, ante toros de la ganadería de Contreras. El 10 de julio de 1918, en la plaza vieja de Pamplona, "Joselito" cortó dos orejas y rabo a toros de Gamero Cívico, alternando con el diestro mexicano Rodolfo Gaona y José Flores "Camará". El 10 de octubre de 1918, en Madrid, cortó el primer rabo en la historia de la capital española, ante el toro "Cigarrón" de Guadalest. Fue elegido Presidente del Montepío de Toreros (1918). 

"Joselito" recibiendo la ovación por la muerte del segundo toro en la primera corrida de la temporada, con motivo de la inauguración de la Plaza Monumental de Barcelona, el 27 de febrero de 1916. Foto: Mateo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 16 de marzo de 1919, en Barcelona, "Joselito" le otorgó la alternativa a su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, actuando como testigo Juan Belmonte, ante toros de don Vicente Martínez. El 1 de mayo de 1919, en la plaza de toros Monumental de Sevilla, "Joselito" cortó dos orejas y rabo ante reses de la ganadería de Darnaude, que lidió junto a los diestros Diego Mazquiarán "Fortuna", José Flores "Camará" y Manuel Varé "Varelito". El 30 de septiembre de 1919, en la Monumental de Sevilla, "Joselito" cortó nuevamente dos orejas y rabo a un toro de Gamero Cívico, alternando con "Varelito" y Juan Luis de La Rosa. Viajó a Perú y toreó 10 corridas a finales del año de 1919. Fue su única presentación en ruedos americanos.

El 29 de abril de 1920, "Joselito" toreó su última corrida en la Maestranza de Sevilla. Era la Corrida de Beneficencia, con la presencia de la Reina Victoria Eugenia, siendo un mano a mano con Juan Belmonte, lidiando toros de Gamero Cívico. Ambos diestros brindaron a Su Majestad. "Joselito" cortó una oreja y Belmonte se fue de vacío.


Curiosa y simpática fotografía del famoso diestro "Joselito" boxeando con el Campeón Mundial Peso Pesado, Jack Johnson, en España, el 21 de abril de 1917. Esta gráfica fue publicada en un artículo de Rafael Dupouy Gómez, titulado: "Grandes de la Tauromaquia y el Boxeo", en la prestigiosa revista "Caireles", N° 31, de Barcelona, España, en diciembre de 2012. Foto: M. Mateo. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" fue un buen compañero y competidor de grandes toreros como: Ricardo Torres "Bombita", Rafael González "Machaquito", Vicente Pastor, el mexicano Rodolfo Gaona, su hermano Rafael Gómez Ortega "El Gallo", Juan Belmonte y su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, entre otros.

"Joselito" sintió una profunda devoción por la Virgen de la Esperanza "La Macarena", hasta el punto de regalarle cinco esmeraldas para que las luciera su hermosa imagen. Durante una corrida en San Sebastián llevaba su imagen en una medalla que por fortuna le libró de una cornada. La medalla se dobló por el impacto del pitón y la llevó consigo hasta su fallecimiento. Debido a su muerte, la imagen de la Virgen Macarena vistió de luto. Le gustaba montar a caballo, realizar faenas de campo de acoso y derribo, la caza y conducir coches. La suerte que más disfrutaba era banderillear. Toreó unas 680 corridas y mató unos 1.569 toros en su carrera, desde 1912 hasta 1920.


Poema titulado: "Un Par de Banderillas de Joselito" del célebre Francisco Villaespesa, publicado en la revista venezolana "Billiken", el 17 de julio de 1926. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" recibió siete cornadas de importancia: en la pierna izquierda, en Bilbao, el 1 de septiembre de 1912 por un toro de Luis de Gama; muslo derecho con fractura de la clavícula izquierda, en Barcelona, el 5 de julio de 1914, plaza del Sport, toro de Pérez de la Concha; pectoral y la axila izquierda, en Bilbao, el 19 de agosto de 1914, toro de Murube; luxación de su mano derecha, en Zaragoza, el 19 de mayo de 1918, toro de Santa Coloma; puntazo en el labio, el 24 de septiembre de 1917, en Barcelona; en el muslo izquierdo, en Madrid, el 1 de mayo de 1919, toro de Benjumea y la mortal de Talavera de la Reina, en el muslo derecho y vientre, el 16 de mayo de 1920, toro "Bailaor" de la Viuda de Ortega.

Cortó 13 orejas en la Plaza de Madrid, siendo la última el 30 de mayo de 1917, en la Corrida de la Prensa, ante un toro de don Felipe Pablo Romero, alternando con su hermano Rafael "El Gallo", "Curro" Martín Vázquez y Juan Belmonte. Encabezó seis temporadas el escalafón taurino (1913-1918). Fue el primer diestro en la historia taurina en superar los 100 festejos en una temporada: 102 (1915), 105 (1916) y 103 (1917). Juan Belmonte lo desplazó con 109 tardes (1919). En la plaza vieja de Pamplona, España, "Joselito" fue el torero que más orejas cortó, con 11. En ese mismo coso, "Joselito" toreó cuatro temporadas, un total de 18 corridas, cortando 11 orejas y 1 rabo. El año de su trágica muerte había toreado 20 corridas. Todos los 16 de mayo se guarda un minuto de silencio como homenaje a su memoria y se toca el famoso pasodoble "Gallito", que fue compuesto por el maestro Santiago Lope, para su hermano mayor, Fernando Gómez Ortega, en 1904.


Rafael Dupouy Gómez en el Museo Taurino de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en donde pudo admirar un traje de "Joselito" que lució a los 14 años de edad. Año 2011. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

He querido rendir en este artículo un especial recuerdo a José Gómez Ortega "Joselito" en el centenario de su fallecimiento, por haber sido en su tiempo el "Rey de los Toreros", a quien Dios tenga en su Gloria. Paz a su alma.

Rafael Dupouy Gómez

viernes, 27 de septiembre de 2019

CENTENARIO DE LA ALTERNATIVA DE JUAN LUIS DE LA ROSA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Juan Luis de la Rosa. Revista “El Toreo”, 30 de agosto de 1920. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El diestro jerezano Juan Luis de la Rosa, se destacó por su magnífico estilo como lidiador que hacía recordar a las grandes figuras clásicas del toreo. Brilló con el capote por su elegante y fino arte en su manejo. Fue un banderillero fácil y estupendo muletero. Los muy entendidos aficionados lo bautizaron como “El Rey de la Muleta” y del natural. Su debilidad fue con la espada lo que le hizo perder importantes triunfos. Sus mejores temporadas como matador de toros fueron la de 1920, lidiando 22 corridas; la de 1921, aumentando la cifra a 32 corridas de toros y el año 1922, actuando 38 tardes. Posteriormente, su participación en ruedos españoles fue declinando, toreando muy poco, teniendo que probar suerte en América.

Sin embargo, dejó un importante recuerdo en quienes le vieron torear. En una entrevista realizada por el crítico taurino don Vicente Zabala al gran matador de toros retirado Antonio Márquez, a quien apodaron “El Belmonte Rubio”, el maestro reconoció su gran admiración por Juan Luis de la Rosa, expresando: “¡Cómo toreaba Juan Luis de la Rosa!...es el diestro que mejor he visto torear al natural”.

Resaltando algunos aspectos históricos de su vida, el diestro Juan Luis de La Rosa de La Garquen, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), el 2 de febrero de 1901. Desde muy niño su familia tuvo que trasladarse a Sevilla. Se inició toreando en el año 1915, aunque su primera temporada formal fue en el año 1916, actuando en compañía de Eladio Amorós, en Salamanca, con motivo de la celebración de la Pascua de Resurrección, ante becerros de don Vicente Rivas. 

En Zamora, el 25 de julio de 1916, se presentó con “El Habanero”, lidiando novillos de don Ángel Rivas, dejando tan grata impresión que, al finalizar la temporada, lo catalogaron como “Niño Prodigio del Toreo”. Se destacó como novillero rivalizando con Manuel Jiménez “Chicuelo”, Manuel Granero y Eladio Amorós, quienes se perfilaban como las futuras promesas que vendrían a sustituir la idolatría de “Joselito” y Juan Belmonte.

El 15 de mayo de 1916, Juan Luis de la Rosa se presentó en Vista Alegre con “Paquillo” y Victoriano Roger “Valencia II”, lidiando novillos de don Rodrigo de Solís, dejando buenos detalles de su actuación. Toreó junto a Manuel Jiménez “Chicuelo”, ante reses de Albarrán, en Santa Marta (España), constituyéndose ante el público presente como un fenómeno, el 31 de julio de 1917, significando su primer gran año como novillero, siendo contratado para lidiar 36 novilladas, actuando en 32 de ellas, estoqueando 68 novillos.

El 19 de mayo de 1918, en Linares, Juan Luis de la Rosa realizó emocionantes quites, banderilleó muy bien y estuvo magistral con la muleta, siendo muy ovacionado. Esa tarde, también destacó el joven de 15 años, Manuel Jiménez “Chicuelo” con quien hizo pareja en sus presentaciones ese año por España. Juan Luis de la Rosa debutó en la Maestranza de Caballería de Sevilla, el 18 de agosto de 1918, con los novilleros “Angelillo de Triana”, José Belmonte y “Borujito”, ante reses de don José Anastasio Martín. El diestro jerezano estuvo muy bien en el cuarto al que mató de gran estocada. Su último enemigo no se prestó para el lucimiento, pero Juan Luis de la Rosa fue ovacionado por su buena disposición y valentía.

El 15 de junio de 1919, en la plaza de toros Monumental de Sevilla, se lidiaron ocho novillos de doña Carmen de Federico (antiguos Murube), para los diestros de José Sánchez “Hipólito”, José Amuedo, Juan Luis de la Rosa y el debutante Manuel Pineda. El jerezano Juan Luis de la Rosa, triunfó, escuchando continuas ovaciones, cortándole una oreja a cada ejemplar.

Ese mismo año, repitió sus triunfos en la Monumental de Sevilla, los días: 15 de junio (cortando una oreja a cada ejemplar), 29 de junio, (cortando dos orejas) alternando con José Sánchez “Hipólito” y Correa Montes; el 6 de julio, (cortando una oreja) en compañía de los diestros “Pepete Chico” y Correa Montes y el 28 de agosto, (cortando dos orejas) junto a “Hipólito” y Correa Montes.

Juan Luis de la Rosa, sobresalió como uno de los mejores novilleros del año, debutando en Madrid, el 20 de julio de 1919, ante novillos del Marqués de Villamarta, alternando con “Pedrucho de Eibar” y Ernesto Pastor. Esa tarde Juan Luis de la Rosa realizó cosas increíbles. Bastó verlo en su primer quite con el capote para admirar su grandeza. A pesar del poco juego de los toros, estuvo dominador, variado y muy aplaudido toda la tarde. Falló entrando a matar, perdiendo un triunfo seguro. En la crónica del diario “ABC” Gregorio Corrochano expresó sobre la faena de Juan Luis de la Rosa: “Torea bien y sabe torear; es decir, conoce el toreo y es artista. “Gallito” y Belmonte en una pieza. Maneja la muleta con una suavidad y un temple y manda tanto, que hará pasar a muchos toros, éste uno de ellos, que para los demás serán toros de faena por la cara. Y todo eso con soltura, con dominio y con seriedad. Con el capote tiene la verónica de Belmonte y ese lance de “Gallito” pasándose el capote por delante. Ya hay un sustituto de “Gallito” y de Belmonte, Juan Luis de la Rosa”. Ese año toreó un total de 41 novilladas en la península ibérica.

SU PADRINO DE ALTERNATIVA FUE “JOSELITO”

Juan Luis de la Rosa recibiendo la alternativa en la Plaza de Toros Monumental de Sevilla, de manos de José Gómez Ortega “Joselito”, el 28 de septiembre de 1919. Camará Fotos. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 28 de septiembre de 1919, primer día de la Feria de San Miguel, en la Plaza Monumental de Sevilla, tomó la alternativa, de manos de José Gómez Ortega “Joselito”. Fue la última alternativa que concedió el célebre diestro, porque después encontraría la muerte en Talavera de la Reina. Como testigos participaron José Flores “Camará” y Manuel Varé “Varelito”. Se lidiaron reses de Guadalest. Juan Luis de la Rosa, brindó la muerte de su primer toro al ganadero don Argimiro Pérez Tabernero. Ante el toro de su alternativa, negro bragado de nombre “Celeste”, le realizó cosas de buen toreo, pero sin lucimiento. A su segundo astado, sexto de la tarde, le ejecutó unas series de naturales de gran belleza. Mató de una buena estocada. Como dato curioso, esa tarde Juan Luis de la Rosa tomó la alternativa 20 minutos antes que lo hiciera su rival Manuel Jiménez “Chicuelo”, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, de manos de Juan Belmonte.

Juan Luis de la Rosa, confirmó su alternativa de manos de Juan Belmonte García y Manuel Varé “Varelito”, actuando como testigo, el 24 de mayo de 1920, en la plaza de toros de Madrid con un lleno hasta la bandera. Los diestros lucieron en sus trajes de luces un crespón negro, en memoria y homenaje al infortunado “Joselito”. La Rosa vistió esa tarde un terno plomo y oro. El toro de su ceremonia se llamó “Armagoso”, negro meano, marcado con el número 108, de la ganadería de Gamero Cívico. Brindó al ganadero salmantino don Argimiro Pérez Tabernero. El diestro realizó un buen toreo, pero no pudo completar su labor, porque el toro de su confirmación gazapeó mucho, resultando fatal para el lucimiento. En el sexto toro, destacaron sus naturales y sus bien rematados pases de pecho. Esa tarde, el público lo notó algo apático y sin ánimo.

Juan Luis de la Rosa, debutó en la plaza de toros de “El Toreo”, en México D.F., el 7 de noviembre de 1920, ante reses de “Piedras Negras”, alternando con “Angelete”, actuando como sobresaliente Carlos Lombardini, logrando una buena actuación. En la misma plaza, intervino lidiando toros de Atenco, en compañía de Domingo González “Dominguín”, quien debutó esa tarde del 14 de noviembre de 1920. Luego, el 21 de noviembre de 1920, en la plaza de “El Toreo” (México, D.F.) actuó en la reaparición del ídolo azteca Rodolfo Gaona, quien tuvo una tarde colosal, logrando un gran triunfo ante reses de Zotoluca. Juan Luis de la Rosa no tuvo la suerte esperada y fue opacado por su compañero de cartel. En el mismo coso azteca, Juan Luis de la Rosa se presentó con Rodolfo Gaona e Ignacio Sánchez Mejías, el 10 de abril de 1921, ante seis astados españoles de Parladé. Fue una estupenda tarde de toros, donde triunfaron los tres alternantes. Regresó a España y el 26 de mayo de 1921, Juan Luis de la Rosa toreó la corrida de Beneficencia, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, ante reses de Gallarde, compartiendo cartel con Rafael Gómez “El Gallo” y “Nacional I”.

Juan Luis de la Rosa, se presentó en Madrid compartiendo cartel con los diestros José Roger “Valencia” y Emilio Méndez, el 12 de junio de 1921, lidiando reses de don Andrés Sánchez de Salamanca. El cronista taurino “Corinto y Oro” en el Diario “La Voz”, señaló el día siguiente sobre la faena de Juan Luis de la Rosa: “El matador de toros jerezano consiguió alborotar ayer al público de la plaza de Madrid. Es decir, consiguió que el público terminantemente, le declarase figura grande del toreo. ¡Cómo sería la faena que la criaturita hizo en el quinto, que, después de dar un bajonazo, miles de pañuelos pedían la oreja! El buen torero hizo esto: saludar al toro bravo con seis lances y media verónica, en los que pugnaban el aguante, el temple, la seguridad y la elegancia; clavar dos pares finísimos, y comenzar, seguir y terminar una gran faena, con tres naturales, dos de pecho, uno de rodillas, dos cambiados, otros tres ayudados, estilo del gran Joselito, que remató con las manos a la altura del pecho, llevando al bicho toreado a conciencia y quedándose el diestro inmediatamente detrás de la pala del pitón derecho, erguido y sobre las puntas de los pies. Faena grande, ¡vive Dios!, faenas de la que hacen los muy contados toreros que actualmente tienen personalidad de alto relieve, no como tigres: como artistas de concreta personalidad”.    
     
El martes 12 de julio de 1921, se celebró la Corrida de la Prensa, en Madrid, donde se lidiaron cuatro toros de don Vicente Martínez y cuatro de la señora viuda de Soler, para los diestros Rafael Gómez “El Gallo”, Juan Belmonte, Juan Luis de la Rosa y Manuel Granero. La Rosa ejecutó una faena a su primer toro, con mucho arte y valentía, realizando un desplante temerario de rodillas, ofreciendo el pecho ante los pitones del astado con gesto despectivo. Cortó una oreja. El crítico taurino Gregorio Corrochano señaló: “La Rosa, además de tener mucho arte, sabe torear muy bien, muy despacio, templa mucho. Con la muleta es un excelente torero”. Belmonte estuvo muy bien esa tarde, en el sexto toro, cortó también una oreja. En Madrid, Juan Luis de la Rosa tuvo destacadas actuaciones participando en las llamadas corridas “regias” del año 1921, “Montepío”, “Cruz Roja” y la “Prensa”, el diestro jerezano conquistó importantes triunfos, toreando ese año 32 corridas de toros en España.

PARTICIPÓ EN EL CARTEL DE LA MUERTE DE GRANERO

Como un dato interesante para la historia, Juan Luis de la Rosa actuó en Madrid, el 7 de mayo de 1922, siendo el padrino en la confirmación de la alternativa de Marcial Lalanda. En esa misma corrida también intervino, por última vez, el prometedor torero valenciano Manuel Granero, siendo víctima de la cornada más impresionante y trágica que se recuerda en la historia del toreo. Se lidiaron tres toros del marqués de Veragua y tres del marqués de Albaserrada. La Rosa no tuvo una buena tarde, porque al entrar a matar a su segundo enemigo, tuvo que ingresar a la enfermería para que le atendieran una distensión en la muñeca derecha que le impidió volver al ruedo.

Aquella tarde, con la plaza completamente llena, el diestro valenciano Manuel Granero fue a buscar el estoque para dar muerte al quinto toro de la tarde llamado “Pocapena” de Veragua. Luego de citar al toro con la muleta, muy cerrado en tablas, el animal se le venció y le empitonó fuertemente el muslo derecho. El toro lo suspendió por un rato y luego lo arrojó violentamente al suelo, donde le tiró varios derrotes, rompiéndole la taleguilla y la faja hasta empujarlo contra la barrera, muy cerca del estribo, volviéndolo a cornear terriblemente, entrándole el pitón por el ojo derecho, destrozándole la masa encefálica. Granero fue conducido, inmediatamente, a la enfermería prácticamente sin vida, viviéndose momentos de verdadero dolor y dramatismo. Aquella trágica tarde, los pitones de “Pocapena” acabaron con una figura que prometía, sin duda alguna, estar entre los mejores toreros de su época. Juan Luis de la Rosa y su cuadrilla, al igual que las cuadrillas del infortunado diestro Granero y Marcial Lalanda, velaron el cadáver toda la noche en capilla ardiente, junto a los diestros Paco Madrid y “Valencia II”, entre otros. Estuvieron acompañándolo hasta el día siguiente de su traslado hacia su ciudad natal, Valencia.

En 1922 Juan Luis de la Rosa toreó un total de 38 corridas en España.

En Madrid, el 20 de abril de 1924, realizó una gran faena a su primer toro, perteneciente a la ganadería de don Florentino Sotomayor, que brindó al cronista taurino Juan Ferragut. Juan Luis de la Rosa logró hermosas series de muletazos, siendo muy ovacionado. Compartió cartel con Domingo “Dominguín” (padre) y Antonio Márquez “El Belmonte Rubio”, quien triunfó esa tarde.

El 26 de mayo de 1924, en Valencia (España), el cuarto toro de la tarde, le propinó al diestro Juan Luis de la Rosa una herida destrozándole el ojo y causándole una gravísima cornada en el vientre. Su número de corridas descendió a 7.

En la Feria de Abril de Sevilla del año 1925, toreó dos corridas en la Real Maestranza. El 20 de abril, ante reses de Miura, junto a “Chicuelo” y Martín Agüero; y el 21 de abril, lidiando astados de Santacoloma, junto a “Chicuelo”, Martín Agüero y Manuel “Litri”. Esa tarde asistió Su Majestad el Rey Alfonso XIII y se lanzó como espontáneo para banderillear el diestro Ignacio Sánchez Mejías, quien obtuvo la venia del Rey y el permiso de Usía para ejecutar la suerte.

El 27 de agosto de 1925, toreó en Espinho (Portugal) alcanzando gran éxito en su tercera presentación en ese coso. El 13 de septiembre de 1925, conquistó un brillante triunfo en Jerez de la Frontera, en la primera corrida de feria, cortando una oreja a su primer toro, de la ganadería de Villalón. Compartió cartel con “Carnicerito” y “Chanito I”. Esa temporada, toreó 8 corridas en España.

El 16 de junio de 1927, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, se llevó a cabo una corrida a beneficio de los Damnificados por los Temporales de Marruecos y Levante, donde actuaron los diestros Juan Luis de la Rosa, Manuel Jiménez “Chicuelo” y Paco Royo “Lagartito”. Se lidiaron cuatro toros de don Argimiro Pérez Tabernero, uno de  Antonio Flores y otro de Peñalver. Ese año solamente toreó 4 corridas.

El 16 de febrero de 1930, toreó en la ciudad de Lima (Perú) junto al rejoneador don Antonio Cañero, Asín y “Zurito”, ante la presencia del Presidente de la República Augusto B. Leguía.

En Venezuela, Juan Luis de la Rosa gozó siempre de gran cartel. Fue contratado para torear la temporada de 1925-1926, alternando con toreros como: José Roger “Valencia I”, Ginés Hernández “Ginesillo”, Pedro Basauri “Pedrucho”, Mariano Montes, José García “Algabeño”, José Paradas, Victoriano Roger “Valencia II”, Bernardo Muñoz “Carnicerito de Málaga”, Paco Royo “Lagartito”, Matías Lara “Larita”, Francisco Peralta “Facultades”, José Ramírez “Gaonita”, Jaime Noaín, Luis Freg, David Liceaga y los venezolanos Eleazar Sananes “Rubito” y Luis Vilma, entre otros. También participó en  la presentación de los rejoneadores españoles Miguel Cuchet (1925) y Antonio Cañero (1930). Toreó en casi todos los cosos del país e inauguró, el 10 de junio de 1928, la Plaza de Toros de Maracaibo (Edo. Zulia).

Los diestros Juan Luis de la Rosa, Luis Freg, “Finito de Valladolid” y Ángel Carratalá, el 6 de noviembre de 1927, se presentaron en el Nuevo Circo de Caracas, lidiando cuatro toros criollos de Gonzalo Gómez y cuatro media casta del General José Vicente Gómez. Asistió a la corrida el Presidente de la República, General en Jefe Juan Vicente Gómez, acompañado por sus hijos, José Vicente, Gonzalo, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez.

El 10 de junio de 1928, Juan Luis de la Rosa inauguró la plaza de toros de Maracaibo (Edo. Zulia). En la plaza de toros Arenas de Valencia (Edo. Carabobo), ante reses de Santaella, actuaron los diestros Juan Luis de la Rosa, Enrique Torres y Paco Perlacia, el 1 de enero de 1929. Los toreros se lucieron cortando orejas y rabos.

El 23 de marzo de 1930, debutó el famoso rejoneador cordobés don Antonio Cañero en Venezuela, actuando en el Nuevo Circo de Caracas con los diestros Juan Luis de la Rosa y José Paradas.

Juan Luis de la Rosa, participó en cinco corridas de toros celebradas en la recientemente inaugurada plaza de toros “La Santamaría” de Bogotá (Colombia), inaugurada el 8 de febrero de 1931. El diestro jerezano actuó en la temporada de ese año en las siguientes fechas: el 12 de julio, compartiendo cartel con José García “Alcalareño” y Vicente Villanueva. El 26 de julio, actuando con Julián Sáiz “Saleri II” y Vicente Villanueva. El 9 de agosto, con Manuel Díaz “Torerito de Málaga” y Vicente Villanueva. El 23 de agosto, en compañía de José García “Alcalareño”, Juan Silveti, “Morenito de Zaragoza”, Vicente Villanueva y José Cabezas; y el 27 de septiembre, con “Morenito de Zaragoza” y José García “Alcalareño”.

Juan Luis de la Rosa, regresó a Venezuela presentándose en el Nuevo Circo de Caracas, entre los años 1931 y 1932, sin conseguir el éxito deseado. Alternó durante esos años con Cecilio Barral, Victoriano Roger “Valencia II”, Bernardo Muñoz “Carnicerito de Málaga”, los Charros Mexicanos (Andrés y Antonio Becerril), “Rubito de Sevilla” y Romero Freg.

SU AMISTAD CON LOS HERMANOS GÓMEZ NÚÑEZ

Al finalizar la Feria inaugural de la plaza de toros Maestranza de Maracay (Venezuela), los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, creadores y propietarios del bello coso, invitaron a su oficina, el 23 de enero de 1933, a todos los cronistas taurinos de Caracas y varios matadores de toros. Acudió Juan Luis de la Rosa, gran amigo de los hermanos Gómez Núñez, al brindis de cortesía por el éxito de la temporada. Posteriormente, proyectaron en el Laboratorio Nacional Cinematográfico de Maracay, dirigido por Efraín Gómez, las películas de las históricas corridas celebradas en la Maestranza de Maracay. Acudieron los cronistas taurinos: Modesto de Ayza, Juan José Churión “El Bachiller Munguía”, Oscar Villalba “Villa Fraile”, Raúl Carrasquel y Valverde “Alonso Manchego”, Ramón David León, Eliseo Delgado “Conde Federico”, Francisco De León Rivas “Paco de Oro”, Leoncio Martínez “Leo” y don Henrique Chaumer “Marqués de los Morrillos”. También participaron en la amena reunión el arquitecto de la Maestranza de Maracay, Carlos Raúl Villanueva, el famoso rejoneador cordobés don Antonio Cañero, el rejoneador español Miguel Cuchet, el diestro mexicano José González “Carnicerito de México” y su peón de confianza Mariano Rivera.

Mi abuelo Florencio Gómez Núñez, tuvo una gran amistad con Juan Luis de la Rosa durante sus estadías en Venezuela. Opinaba mi abuelo sobre el diestro: “Juan Luis de la Rosa, fue un torero muy bueno, demostró en sus actuaciones todo su arte con el capote y  la muleta. Realizó faenas excepcionales de gran finura y perfección. Sus pases naturales los ejecutaba con gran suavidad y temple. Con el estoque fue un poco deficiente, lo que le restó importantes triunfos. Yo le ayudé mucho. Me gustaba bastante, porque su toreo era sumamente puro. Toreaba con frecuencia en nuestra ganadería; siempre estaban Eleazar Sananes “Rubito” y Juan Luis de la Rosa ayudándome en las tientas. Eran como mis dos peones. Yo le contraté para muchas corridas en Venezuela. Recuerdo una tarde en la que un toro le pegó una fuerte voltereta ocasionándole la fractura de un pie en Valencia (Venezuela)”.

El 4 de febrero de 1934, en el Nuevo Circo de Caracas, se llevó a cabo un Festival a beneficio de Juan Luis de la Rosa, en el que tomaron parte el venezolano Julio Mendoza y el español Antonio García “Maravilla”. El 15 de abril de 1934, en el Nuevo Circo de Caracas, Juan Luis de la Rosa actuó en la reaparición de Eleazar Sananes “Rubito” y la presentación del novel espada venezolano Raúl Sananes (hermano de Eleazar), ante reses criollas. Juan Luis de la Rosa se volvió a presentar en el Nuevo Circo de Caracas con los diestros Eleazar Sananes “Rubito” y Pedro Villanueva, el 15 de julio de 1934. Este último, cortó una oreja, los otros cumplieron.

Juan Luis de la Rosa en Madrid, año 1922. (Foto: Alfonso). Dedicatoria de Juan Luis de la Rosa: “Con toda mi gratitud a los Sres. Juan Vicente y Florencio Gómez”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 17 de febrero de 1935, en el Circo Metropolitano de Caracas, Juan Luis de la Rosa se presentó en un mano a mano con el diestro mexicano David Liceaga. Se lidiaron dos toros pura casta de Pallarés, con cinco años y más de 500 kilos de peso; dos de la ganadería de “La Providencia” de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez y dos criollos de don Juan Vicente Ladera. Los toros de don Luis y José Pallarés Delsors (divisa azul y blanca) hicieron excelente juego, logrando el lucimiento de los diestros actuantes. Juan Luis de la Rosa, sorprendió al público al derrochar gran valor, realizando un toreo preciosista a base de naturales, molinetes, trincherazos y toda la gama del toreo sevillano. Mató con dificultad al de Pallarés, porque había recibido un fuerte golpe en un brazo.

CONSIDERÓ A VENEZUELA COMO SU SEGUNDA PATRIA

El 26 de abril de 1936, en el Nuevo Circo de Caracas, se llevó a cabo la corrida de la despedida de Juan Luis de la Rosa de su querida Venezuela. Alternó esa tarde en compañía del torero colombiano Miguel López y el venezolano Manolo Graterol.

Con una emotiva nota de profundo agradecimiento se despidió Juan Luis de la Rosa de Venezuela, país al que consideró como su segunda Patria:

Al Público

“Unos buenos amigos míos han organizado esta Corrida de Toros para que yo me retire del Toreo; como era mi firme resolución la acepté gustoso y la dedico al público caraqueño, para quien sinceramente guardo un eterno agradecimiento por las diferentes manifestaciones de cariño y simpatía que me ha demostrado en cuantas actuaciones he tenido en Venezuela, como se trata de la última corrida de mi vida taurina, sé el compromiso moral que he contraído y yo mismo he escogido los toros de Pura Casta que se lidiarán en esta corrida para mí tan difícil. He seleccionado seis toros terciados y a propósito para el mayor éxito, pues el toro grande y exagerado podría ocasionarme una tarde que no estuviera a tono con mi carrera taurina, la que estoy dispuesto a terminar con el mayor decoro, para esto es para lo que yo personalmente he escogido esta corrida, en la que creo será una de las tardes en que yo salga con más ilusión a torear. Sinceramente deseo que mi corrida de despedida constituya para ustedes una tarde de gratos recuerdos. Mi mayor satisfacción será verles a todos reunidos el domingo en el Nuevo Circo; así lo espero, bien sé que en este País se me quiere, por eso me siento orgulloso como de la casa, esta gran casa hospitalaria y noble que se llama Venezuela y la que considero mi segunda Patria.

Anticipo a todos mi más profundo agradecimiento”.

Juan Luis de la Rosa

Imagen del diestro español Juan Luis de la Rosa y anuncio del cartel de su despedida en el Nuevo Circo de Caracas, el 26 de abril de 1936. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Juan Luis de la Rosa regresó a España y estando mi abuelo Florencio Gómez Núñez en Madrid en el año 1936, recordaba que el diestro jerezano toreó tres tardes en la plaza de toros Monumental Barcelona (España): La primera de ellas, el 21 de junio de 1936, alternando con Manuel Jiménez “Chicuelo” y Antonio García “Maravilla”. Luego, el 16 de agosto de 1936, con los diestros: “Pedrucho”, Curro Caro, “Morenito de Valencia”, Suárez Merino y “Faraón”; y la tarde del 6 de septiembre de 1936, lidiando astados de la ganadería de Contreras, siendo ésta la última corrida de su vida, compartiendo cartel con “Pedrucho” y Curro Caro, quienes triunfaron cortando orejas. La actuación de Juan Luis de la Rosa fue regular, cumpliendo con voluntad su compromiso.

A los pocos días, durante la Guerra Civil Española, Juan Luis de la Rosa sufrió un serio altercado con unos milicianos de la República y murió trágicamente siendo fusilado por los rojos en la ciudad de Barcelona (España). La fiesta brava perdió a uno de los diestros más finos y puros de su tiempo que había guardado siempre un cariño especial por Venezuela. Esa patria noble que le abrió sus brazos, reconociendo su gran clase, valor y fina estampa de torero.

Rafael Dupouy Gómez