jueves, 30 de abril de 2026

“MANOLETE”: 80 AÑOS DE SU DEBUT EN VENEZUELA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Debut en Venezuela del “Monstruo” de Córdoba, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, en compañía del diestro venezolano Julio Mendoza y el peruano Alejandro Montani en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, toreó en Venezuela dos corridas de toros en la Maestranza de Maracay, los días 1 y 12 de mayo de 1946 y un festival benéfico en el Nuevo Circo de Caracas, el 19 de mayo de ese mismo año. Estas fueron sus únicas presentaciones en Venezuela.

“Manolete”, debutó en Venezuela, actuando en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946. La Organización Gago lo presentó, la primera tarde, alternando con el venezolano Julio Mendoza Palma y el diestro peruano Alejandro Montani con toros de “Guayabita”.

El toro de nombre “Naranjito”, negro, marcado con el número 316, segundo de la tarde, fue el primer astado que lidió “Manolete” en Venezuela, quien vestía un precioso traje rosa y oro.

El cronista taurino Guillermo Austria “Chavalo”, describió así el sensacional momento vivido en Maracay (Venezuela) con el debut de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” que tanta expectación y emoción despertó en la afición: 
           
“El prodigioso cordobés saluda al guayabitero con cuatro verónicas para las cuales habría de inventar una adjetivación especial. Sin aspavientos ni contorsionismos, aquellos lances fueron simplemente soberanos, mandones, pletóricos de gracia, serenidad y arte, rematados luego con la ya célebre media verónica de su exclusiva propiedad, por la manera nunca sospechada con que el “Monstruo” la realiza. Otras dos verónicas, una revolera y repetición de su inverosímil media verónica integraron su labor del primer quite, dejando en el ambiente una sensación de grandeza indiscutible.

Brinda desde los medios y comienza la sensacional faena de muleta con pases por alto y por bajos ayudados que dejan a la clientela desconcertada, asombrada, convulsa de una sensación jamás sentida ante semejante prodigio de serenidad y mandonería. La muleta en manos de “Manolete” tiene vuelos inaugurales. Todos creíamos que lo que hizo no se podía ver nunca. Se acerca, se arrima y luego se pega del toro con el mismo desenfado de una vaca.

“Manolete” durante su actuación en la Maestranza de Maracay, Venezuela, en 1946. Fotos Villa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con dibujados naturales y tiránicos derechazos, se fajaba inverosímilmente el toro, alrededor. Las manoletinas, primorosa suerte de su invención, prendieron en el ambiente de la plaza la somnolencia embriagadora de un perfume, y otra serie de naturales, dados ahora con una exclusiva forma avasallante de correr la mano mirando a los tendidos, vertió más sobre el ruedo el vértigo del público hecho clamor de emocionado vocerío.

El hecho de haber tenido necesidad de recurrir al descabello después del espadazo que “sopló” al final, negó la posibilidad de adquirir en este toro algún simbólico trofeo. Pero ahí ha quedado, y de manera indeleble en la memoria de cuantos le vimos, la fantasmagoría real de todas sus faenas. La ausencia del galardón no afecta al mérito”.

En el quinto de la tarde, segundo de “Manolete”, el famoso diestro cordobés lo toreó primorosamente de capa pegándole al toro cuatro verónicas antológicas. Con la muleta ejecutó variados pases con ambas manos que fueron muy ovacionados. Entró a matar con decisión saliendo lastimado en el encuentro, recibiendo un pequeño varetazo en el estómago, siendo inmediatamente conducido hacia la enfermería de la plaza donde el eminente doctor José “Pepe” Izquierdo le realizó una adecuada cura y tratamiento. Al toro que no pudo matar “Manolete” por el pequeño percance recibido, lo despachó el venezolano Julio Mendoza habilidosamente con la puntilla.

El 12 de mayo de 1946, se volvió a presentar en la Maestranza de Maracay “Manolete” en un mano a mano con el diestro mexicano Carlos Arruza, actuando como sobresaliente el novillero venezolano Oscar Martínez. Llovió mucho ese día, pero los allí presentes pudieron ver enfrentarse a los dos colosos de la torería contemporánea.

“Manolete”, vestía traje de obispo y oro, mientras que su gran amigo el mexicano Carlos Arruza, llevaba puesto un traje tabaco y plata aquella tarde. El crítico taurino Guillermo Austria “Chavalo”, nos describe la actuación de “Manolete” y Arruza, el día de la histórica tarde del mano a mano:
           
“Aquellas verónicas de “Manolete”, aquellos sus naturales sus “manoletinas”, su pase de trinchera, los de pecho, en fin todo lo que en cantidad y calidad nos hizo, ante nuestros ojos aparecían como cosas nunca vistas. Como si fueran de estreno. Nos traían una sensación nueva. Un enervamiento desconocido hasta ahora. El extracto era el mismo pero distinto su perfume. Aquello era el zumo de mil flores del jardín de las delicias, del huerto de las maravillas. Nada lograríamos con intentar reseñarlo. Aquello era indescriptible. Fue inefable. Una oreja en uno y dos orejas en otro, total: tres orejas. Pero en realidad la cosa ha debido ser de esta manera: dos en el primero y en el quinto, las dos, el rabo y una pata, pero el Técnico no supo corresponder con entera justicia. Aquel quinto toro de “Manolete” merecía todos los honores habidos y por haber”.
                       
Aquellos tres escalofriantes faroles de rodillas con que Carlos Arruza saludó al sexto guayabitero de la tarde. Cuando el bizarro y temerario azteca dejó su posición de hinojos, en toda la plaza había un mareante olor a cloroformo. En todas las absortas pupilas la visión del “hule” humedeció los ojos de la tragedia. También como “Manolete” fue víctima de la “pichirrería” del Técnico, y solo se llevó al final de la triunfal jornada, cuatro orejas y un rabito, como si aquellos quinto y sexto toros no tuvieran patas que cortar.

En hombros de una multitud más que entusiasmada, enardecida, salieron por las calles de la ciudad afortunada este par de colosos de la torería, después de haber dado cada uno a mares lo que tienen: el poder y la fuerza”.

Posteriormente, “Manolete” se volvió a presentar, el 19 de mayo de 1946 en un festival taurino a beneficio de la Campaña Nacional de Alfabetización, realizado en el Nuevo Circo de Caracas, con toros de “Guayabita”, alternado con Julio Mendoza, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y los hermanos venezolanos, Oscar y Ricardo Martínez. En ese festival se despidió “Manolete” de la afición venezolana y del público de América.


“MANOLETE” Y ARRUZA VISITARON A FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ

En mayo de 1946, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” y el torero mexicano, Carlos Arruza, durante su estadía en Maracay, visitaron a mi abuelo Florencio Gómez Núñez en su quinta “La Macarena”. Ambos vinieron acompañados de sus apoderados. “Manolete”, en compañía de José Flores “Camará”, muy amigo de mi abuelo, al que conoció desde que se inició en el mundo del toro, primero como torero y después como apoderado y Carlos Arruza con Andrés Gago, quien también contaba con la amistad de mi abuelo, siendo un gran empresario sumamente atento y cordial.

Recordaba mi abuelo Florencio: “Gratamente recibí la visita de “Manolete” y Arruza con sus respectivos apoderados junto con mi señora Elena y mis pequeños hijos, Rosa Elena y Florencio Vicente Gómez Arráiz. Al llegar los toreros y bajar del coche, los saludamos cariñosamente y los invitamos a pasar a la casa que fue diseñada por mi amigo Carlos Raúl Villanueva, considerado como el mejor arquitecto venezolano de todos los tiempos, siendo también el artífice de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay que le encomendamos construir y que fue inaugurada, el 20 de enero de 1933.

Ocurrió una anécdota muy curiosa con la visita de “Manolete”, porque nosotros teníamos en la casa, dos perros de raza Boxer, muy fuertes y bravos, a los que la mayoría de las personas que visitaban la casa les tenían mucho cuidado y respeto. “Manolete”, llevaba elegantemente su chaqueta puesta por los hombros y después de ver a los dos perros merodeando bastante cerca de él, muy inquieto, se dirigió a nosotros, diciéndonos:

 “¡A estos perros, yo les tengo mucho más miedo que a los toros!”.

Finalmente, todos nos echamos a reír, después de aquel comentario que “Manolete” manifestó, demostrándonos el pánico que tenía ante los perros. Estuvimos conversando largo rato en un salón de la casa, donde todavía conservo el juego de recibo donde se sentaron “El Monstruo” cordobés y “El Ciclón” mexicano, junto a sus apoderados”.

Durante su estadía en Venezuela, “Manolete” y Arruza, estamparon su firma autógrafa con una bonita dedicatoria a mi abuelo Florencio en su álbum taurino, donde también aparecen las expresiones de amistad y cariño de grandes figuras del toreo que conoció a lo largo de los años, desde la fecha inaugural de la Plaza de Toros de Maracay en 1933.



Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, muestra la entrada del mano a mano en la Maestranza de Maracay entre el Monstruo” cordobés y el Ciclón” mexicano y la firma autógrafa de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” con dedicatoria a Florencio Gómez Núñez que dice: “Al gran aficionado y buen amigo Florencio Gómez con un abrazo, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, Caracas, 12 de mayo de 1946”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

“Manolete”, fue un torero excepcional, tenía una gran personalidad y prestancia en la plaza. Así lo recordaba con añoranza mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

“Mi impresión sobre “Manolete”, es la que nos ha causado a todos los taurinos. Yo lo califiqué siempre como una figura única, fuera de todos los grupos y escuelas taurinas tradicionales. "Manolete" fue un torero magnífico, porque lidiaba de igual manera a todos los toros y a todos los toros les hacía faena. ¡Qué difícil era lograr eso! Ese ha sido, indiscutiblemente, el gran mérito de "Manolete", que no se puso él a tono con los toros, sino que puso a los toros a tono con él. Yo creo que "Manolete" ha sido el torero con más valor de verdad que ha tenido el toreo. Le imprimía, con su carácter serio y sobrio, un sentido de solemnidad a lo que hacía, mostrando una verticalidad y una quietud asombrosa ante la cara de los toros. Era una constante en “Manolete”, la seguridad, verdad y decisión al ejecutar la suerte suprema.

Para mí ha sido un caso excepcional en el toreo. Toda persona o aficionado que recuerde alguna faena de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, no podrá olvidar nunca en su vida a esta gran figura del toreo y lo que significó para la Fiesta Brava”.


A la izquierda: “Manolete” en Maracay, Venezuela, año 1946 (Foto: Pérez). A la derecha: Rafael Dupouy Gómez ante la hermosa estatua de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, titulada “Su último brindis”, obra realizada por el gran escultor madrileño Emilio Laiz Campos. Plaza de Toros Maestranza “César Girón” de Maracay. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

He querido dedicar este recuerdo a “Manolete” en el 80º Aniversario de su debut en Venezuela.


Rafael Dupouy Gómez


domingo, 22 de marzo de 2026

EN MEMORIA DE ALBERTO RAMĺREZ AVENDAÑO

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El doctor Alberto Ramírez Avendaño, eminente médico veterinario, aficionado taurino y ganadero venezolano fundador del hierro de "Los Aranguez". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El pasado, 14 de marzo de 2026, falleció en la ciudad de Caracas, Venezuela, a la edad de 94 años, mi muy querido y apreciado amigo el Dr. Alberto Ramírez Avendaño. Nació en Maracay, el 12 de abril de 1931. Fue una magnífica persona, de carácter afable y sencillo. Un sabio y experto profesor en la Facultad de Medicina Veterinaria, ejerciendo y dictando cátedra en la Universidad Central de Venezuela en el Campus de "El Limón", Estado Aragua. Contribuyó de manera eficiente en el desarrollo ganadero e industrial de la leche.

En este escrito deseo brindar un sentido homenaje a su memoria por su extraordinaria labor como médico veterinario, destacando su pasión por la Fiesta Brava, fundando la ganadería venezolana "Los Aranguez", en la población de Carora, Estado Lara, en compañía de los integrantes de la familia Riera Zubillaga.

Tuve desde niño la fortuna de conocer personalmente al doctor Alberto Ramírez Avendaño, gracias a su sincera y entrañable amistad con mi abuelo Florencio Gómez Núñez, fundador con su hermano Juan Vicente, de "Guayabita", la primera ganadería de toros pura casta española de lidia en Venezuela.

Muchas veces compartimos gratos e inolvidables momentos disfrutando con su presencia en las corridas de toros celebradas en el Nuevo Circo de Caracas y la Maestranza "César Girón" de Maracay, igualmente, visitando la "Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia" que presidió con gran categoría y señorío.

Don Florencio Gómez Núñez en compañía del Dr. Alberto Ramírez Avendaño en Maracay, Estado Aragua. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

Nunca olvidaré el trato cariñoso, especial y deferente que manifestó siempre con mi abuelo Florencio en importantes ocasiones como cuando lo nombraron Miembro Honorario de la "Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia" en octubre del año 1985 y cuando le hicieron entrega de una placa de reconocimiento al cumplirse los 50 años de la presentación formal de la ganadería de "Guayabita", el 13 de marzo de 1988.

CARTA DEL DR. ALBERTO RAMĺREZ AVENDAÑO A FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ

Asociación de Criadores de Toros de Lidia

Caracas, 15 de octubre de 1985.

Muy estimado Don Florencio:

En la asamblea realizada el día 8 de octubre pasado, con la asistencia de casi todos sus miembros, la Asociación de Criadores de Toros de Lidia que me honro en presidir, acordó por unanimidad designarlo como su primer miembro honorario.

En lo personal me es muy grato tener la ocasión de participarle tan merecida distinción, por cuanto usted junto con su hermano Juan Vicente son los precursores de la cría especializada de los toros de lidia en Venezuela, hecho muy importante por sí mismo y origen de lazos afectivos que usted demuestra permanentemente con su consecuente afición por los toros.

Puede estar seguro que todos los miembros de esta Asociación se sienten sinceramente honrados al ofrecerle con modestia, pero con legítimo afecto esta distinción.

Respetuosamente,

Alberto Ramírez Avendaño,

Presidente.

Carta donde se le participó a mi abuelo don Florencio Gómez Núñez que fue designado por unanimidad Primer Miembro Honorario de la Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia, el 15 de octubre de 1985. Firma su Presidente Dr. Alberto Ramírez Avendaño. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En un extracto del prólogo del libro "Atrevido" cuyo autor fue el Dr. Alberto Ramírez Avendaño, el recordado cronista y amigo Víctor José López "El Vito", señaló:

"El estudiante Alberto Ramírez como preparador en los años superiores de la carrera, encontró en Carora empatía por todo aquello que más tarde significaría su vida al establecer principios, aficiones y la vocación de servicio con el muy importante sentido de la amistad, con los hermanos Riera Zubillaga. Son ellos Alejandro, Abelardo, Raúl, Ramón, los hijos de Raúl, Jesús y Oscar e Idelfonso. Con ellos sembró con la semilla del ejemplo de la Ganadería de Lidia moderna en Venezuela.

Don Florencio Gómez Núñez y su hermano Juan Vicente Gómez Núñez le dieron a Venezuela una ganadería de lidia de lujo, cuando importaron vacas y toros de Pallarés Delsors para fundar en suelo aragüeño Guayabita. Los hermanos Gómez tuvieron una desmedida afición por los toros, y gracias a ellos Venezuela dio un salto importante en la América de los toros.

Esta empresa no ha sido entendida por atrevida, comparada para poder entenderla con lo realizado por los hermanos Antonio y Julián Llaguno de San Mateo y Torrecilla, como en Piedras Negras José María, Romárico, Lubín, Wiliulfo, Raúl, Marco Antonio  y  Patricio,  todos ellos de apellido González representan el esfuerzo de siete generaciones de toreros y Francisco y José Madrazo en La Punta, en México. Tampoco comprendida por haber sido confundida en los avatares de la política. La deuda con los hermanos Gómez Núñez no ha sido cancelada, tampoco su ejemplo comprendido, insistimos".

Víctor José López, "El Vito".

Don Florencio Gómez Núñez recibe Placa de manos del Presidente de la Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia, Dr. Alberto Ramírez Avendaño. Año 1988. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

A la izquierda: Placa otorgada al señor Don Florencio Gómez Núñez, en reconocimiento unánime a su iniciativa precursora, junto a su hermano Juan Vicente Gómez Núñez, en la cría especializada del toro de lidia en Venezuela y a la constancia ejemplar de su afición por la fiesta de toros siendo designado Miembro Honorario, otorgado por la Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia. Alberto Ramírez Avendaño, Presidente, Sebastián González, Vice-Presidente, Luis Acosta, Secretario, Hugo Domingo Molina, Vocal y Orlando Echenagucia, Vocal. Octubre de 1985. A la derecha: Reconocimiento y homenaje que la Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia rinde a nuestro Miembro Honorario, Don Florencio Gómez Núñez, quien junto a su hermano Juan Vicente Gómez Núñez, fundó la primera ganadería de pura raza en el país "Guayabita" y de cuya presentación formal se cumplen en esta fecha 50 años. Por la junta Directiva, Alberto Ramírez Avendaño, Presidente. Caracas, 13 de marzo de 1988. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El Dr. Alberto Ramírez Avendaño, ganadero de "Los Aranguez". Año 1970. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Señalaba el periodista taurino Víctor José López "El Vito", en su excelente libro "Solera Brava: El Toro de Lidia Venezolano", sobre los orígenes de la ganadería "Los Aranguez", divisa verde y grana, lo siguiente: "Fue en 1968 cuando el doctor Alberto Ramírez Avendaño, en sociedad con los hermanos Alejandro, Raúl y Ramón Riera Zubillaga, decidieron hacerse ganaderos de bravo. Ya unidos habían transitado los muchos caminos de la ganadería de engorde, de leche, de esa que mencionamos "Tipo Carora" y que es, repito, orgullo del ganadero venezolano. Fue en 1968 cuando llegaron a Los Aranguez las cincuenta vacas del doctor Ernesto González Piedrahita, para ser cubiertas por dos sementales de Vistahermosa, de don Francisco García de nombre "Banderillo" y "Rumbero". Ambos procedentes de la sangre Santa Coloma que fue afinando Francisco García en la finca de El Cairo de la Sabana de Bogotá, al igual que los toros "Repentino" y "Almejito" de la ganadería de don Benjamín Rocha Gómez, también de procedencia de Santa Coloma"

Iniciado el Año Nuevo de 1970 en la Feria de la Divina Pastora, en Barquisimeto, Edo. Lara, la ganadería venezolana de "Los Aranguez", propiedad del Dr. Alberto Ramírez Avendaño participó exitosamente. 

El 20 de marzo de 1971, en la Maestranza de Maracay, se llevó a cabo la novillada de la Feria de San José, con el debut de la ganadería venezolana de "Los Aranguez", dándole antigüedad, propiedad de los hermanos Alejandro, Ildefonso, Ramón y Raúl Riera Zubillaga y del socio, Doctor Alberto Ramírez Avendaño, a plaza llena, las reses dieron muy buen juego, siendo aplaudidos en el arrastre. Al quinto novillo de nombre "Tallador" se le dio la vuelta al ruedo. Actuaron los novilleros Carlos Martínez, Joselito Álvarez y Jesús Salermi.

Carlos Martínez, en su primero, de nombre "Peregrino", realizó faena artística al son de la música, pero no estuvo acertado con la espada. En su segundo, cuarto de la tarde, de nombre "Jardinero", fue jaleado al torear por verónicas, faena profunda, artística y enjundiosa, donde la gama de pases variados fue incesantemente ovacionada al son de la música. Estocada, para una oreja, la primera que se concede de un novillo de esta ganadería. Joselito Álvarez, a su primero, de nombre "Tabaquito", le cortó una oreja; a su segundo, llamado "Tallador", dio una vuelta al ruedo con el ganadero. Jesús Salermi daba una clamorosa vuelta al ruedo en el tercero, “Airoso”, al que pinchó después de una colosal faena y terminó la corrida con el toro "Bienvenido". Los diestros dieron la vuelta al ruedo con el ganadero Alberto Ramírez Avendaño.

El Dr. Alberto Ramírez Avendaño observa con atención la lidia de sus novillos de "Los Aranguez" en la plaza de toros Maestranza de Maracay. Año 1972. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El novillero colombiano Enrique Calvo "El Cali" recoge el trofeo de manos del periodista Víctor José López "El Vito", en presencia del Doctor Alberto Ramírez Avendaño, que tiene adelante a su pequeño hijo. Año 1972. (Archivo: Hnos Dupouy Gómez).

El 17 de septiembre de 1972, en la plaza de toros Maestranza "César Girón" de Maracay, se lidiaron novillos de la ganadería de "Los Aranguez", para los novilleros venezolanos Antonio Arteaga, Freddy Girón y el colombiano Enrique Calvo "El Cali", siendo éste último el triunfador al cortar una oreja a "Cariñoso", marcado con el número 19, conquistando el trofeo en disputa.

En la plaza de toros Monumental de Valencia, Venezuela. Aparecen de izquierda a derecha: El matador de toros mexicano Eloy Cavazos, el venezolano Carlos Rodríguez "El Mito", el español Antonio José Galán y el Dr. Alberto Ramírez Avendaño. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En la Feria de "La Naranja" del año 1972, de Valencia, Edo. Carabobo, en la tercera corrida, celebrada en la plaza de toros Monumental, actuaron los diestros el español Antonio José Galán, el mexicano Eloy Cavazos y el venezolano Carlos Rodríguez "El Mito", estando muy bien los tres toreros. Antonio José Galán, fue el triunfador de la tarde, al cortar dos orejas, colocando una gran estocada, entrando a matar con un pañuelo; el muy sonriente matador, le brindó la muerte de uno de sus toros al Dr. Alberto Ramírez Avendaño.

Reunión de ganaderos venezolanos con el señor ministro de Agricultura y Cría, en San Cristóbal, Venezuela. Se aprecian de izquierda a derecha: Sebastián González Regalado, Marcos Branger, Manolo Chopera, Luis Gandica, el señor ministro, el Dr. Juan Ernesto Branger y el Dr. Alberto Ramírez Avendaño, entre otros. Año 1973. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En enero de 1973, en San Cristóbal, Edo. Táchira, el ciudadano Ministro de Agricultura y Cría, en el hotel Tamá, señaló en una rueda de prensa, que el Gobierno Nacional otorgó el permiso para traer sementales y vacas de vientre para el incremento de las ganaderías de toros de lidia en Venezuela. Asistieron periodistas, toreros, aficionados y todos los dueños de las ganaderías venezolanas, entre ellos, el Dr. Alberto Ramírez Avendaño.

Los ganaderos de "Los Aranguez", Dr. Riera Zubillaga y el Dr. Ramírez Avendaño, dan la vuelta al ruedo en tarde triunfal en Barquisimeto, en la IX Feria de la Divina Pastora, junto a los diestros Curro Girón, el banderillero Meléndez, Efraín Girón y Raúl García. Foto: Obertein. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En la segunda corrida de la IX Feria de la Divina Pastora del año 1975, de Barquisimeto, Edo. Lara, se lidiaron toros de la ganadería venezolana de "Los Aranguez" que tuvieron buen juego en tarde triunfal de los matadores de toros Curro Girón, Raúl García y Efraín Girón. Curro Girón cortó tres orejas; dos, al cuarto de la tarde y una, a un toro de regalo. El mexicano Raúl García fue ovacionado en su segundo astado; y Efraín Girón, cortó las dos orejas al toro "Macareno", marcado con el número 27, primero de su lote.

El ganadero de "Los Aranguez", Dr. Alberto Ramírez Avendaño dando la vuelta al ruedo con el joven novillero venezolano José Luis Vilma, quien fue el triunfador al cortar las dos orejas, en la plaza de toros de Barquisimeto, Venezuela, en 1975. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En agosto de 1975, en Barquisimeto, Edo. Lara, el novillero venezolano José Luis Vilma, cortó las dos orejas a un toro de "Los Aranguez" y dio la vuelta al ruedo junto al ganadero Alberto Ramírez Avendaño. Repitiendo cartel, en la misma plaza de toros, el 31 de agosto, con toros de la misma ganadería caroreña, y la participación de los novilleros Manolo Zambrano de Colombia y Gilberto Ruiz Torres de México.

Para celebrar el indulto del torero mexicano Adolfo Guzmán en Caracas, se reunieron en el popular Bar Restaurante "Cuchilleros" este grupo de selectos aficionados. Si iniciamos el recorrido por la parte derecha vemos al veterinario Manuel Zafrané; al Administrador General de la Ganadería "Bella Vista", J. J. Vallenilla; al periodista Víctor José López "El Vito"; Juanito Campuzano; Antonio Bordell; Luis Brito; Adolfo Guzmán; Manuel Vilches "Parrita" con sombrero ancho; el doctor Alberto Ramírez Avendaño co-propietario de la ganadería "Los Aranguez"; varios amigos más y el señor Omar Sánchez, apoderado del mexicano Guzmán que dicen tomará la alternativa en Venezuela para regresar a México de Matador de Toros. La reunión en "Cuchilleros" fue muy agradable y naturalmente, muy taurina. Foto: Roberto Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 14 de octubre de 1975, se realizaron en los salones de Pro-Venezuela una serie de siete Charlas Taurinas, organizadas por la Peña "Eleazar Sananes", presididas por el Dr. Carlos Villalba y el Sr. Antonio Martínez, donde participaron Maribel Llorens de Branger, el Dr. César Rondón Lovera, el periodista Víctor José López "El Vito", el médico Jefe de la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas Dr. Héctor Visconti, y asistieron grandes aficionados taurinos como don Antonio Aragón, Marcos Branger, Pepe Cabello, Federico Núñez Sandoval y el Dr. Alberto Ramírez Avendaño, entre otros. 

En 1975, se llevó a cabo una Charla Taurina de la Peña Eleazar Sananes "Rubito", en la Asociación Pro-Venezuela, asistiendo la Casa Domecq de Venezuela. El Dr. Alberto Ramírez Avendaño dictó la última charla del 6° Ciclo de Conferencias Taurinas, organizada por la Peña Taurina "Eleazar Sananes". El propietario de la ganadería venezolana "Los Aranguez" abordó diversos tópicos de interés y contestó las preguntas de los asistentes.

De izquierda a derecha se destacan: El Dr. Alberto Ramírez Avendaño, Marcos Branger, don Antonio Aragón y Maribel Llorens de Branger. Foto: Obertein (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

De izquierda a derecha aparecen: Dr. Marcos Branger, su esposa Maribel Llorens de Branger, propietarios de la ganadería venezolana "Tarapío" y el expositor Dr. Alberto Ramírez Avendaño, propietario de la ganadería venezolana de "Los Aranguez". Foto: Obertein. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Triunfal corrida de toros en Barquisimeto, Venezuela. Dando la vuelta al ruedo, de izquierda a derecha, el matador de toros colombiano Pepe Cáceres, el Dr. Alberto Ramírez Avendaño, propietario de la ganadería de "Los Aranguez", y los diestros venezolanos Efraín Girón y Celestino Correa. Foto: Obertein. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En la X Feria de la Divina Pastora de 1976, en la plaza de toros de Barquisimeto, Edo. Lara, en la primera corrida, alternaron los matadores de toros el colombiano Pepe Cáceres, y los venezolanos Efraín Girón y Celestino Correa, ante toros de la ganadería venezolana de "Los Aranguez" que triunfaron y dieron excelente juego esa tarde. Pepe Cáceres y Celestino Correa cortaron las dos orejas, a uno de sus toros y Efraín Girón, una. A la altura del cuarto toro, Pepe Cáceres invitó al ganadero Dr. Alberto Ramírez Avendaño, a dar la vuelta al ruedo con Efraín Girón y Celestino Correa.

En enero de 1977, la Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia se reunió en el restaurant "El Hostal de La Castellana", donde asistieron los ganaderos venezolanos, cronistas y aficionados taurinos, para la inscripción de la ganadería venezolana "La Carbonera", propiedad de José Fabio Grisolía. Entre los asistentes, estuvo el Dr. Alberto Ramírez Avendaño y los miembros de la Junta Directiva de dicha institución. El 25 de febrero de 1979, debutó en Mérida, Edo. Mérida, la ganadería "La Carbonera", en una corrida donde actuaron Antonio José Galán, Carlos Rodríguez "El Mito" (que sustituyó a Dámaso González) y Bernardo Valencia. "El Mito" fue el triunfador al cortar las dos orejas al toro "El Morichal", número 13, que mereció los honores de la vuelta al ruedo.

De izquierda a derecha: Los ganaderos de reses bravas, el Dr. Marcos Branger, Sebastián González, Maribel Llorens de Branger y el Dr. Alberto Ramírez Avendaño. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

El Dr. Alberto Ramírez Avendaño y el matador de toros venezolano Bernardo Valencia, salen a hombros, en tarde triunfal en la plaza de toros de Mérida, Venezuela, el 21 de febrero de 1977. Foto: Roberto Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 21 de febrero de 1977, en la IX Feria del Sol de la ciudad de Mérida, Venezuela, en la tercera corrida, el venezolano Bernardo Valencia, quien sustituyó a Ángel Teruel, fue el triunfador de la tarde, al cortarle una oreja a cada ejemplar que enfrentó de la ganadería de "Los Aranguez", saliendo a hombros de la plaza. Alternó Valencia con los diestros José Mari Manzanares y el venezolano Carlos Rodríguez "El Mito" y el rejoneador portugués José Samuel Lupi. Todos los participantes estuvieron muy bien.

El Presidente de la Peña Taurina Eleazar Sananes, Sr. Antonio Martínez, le hace entrega de una placa al Dr. Alberto Ramírez Avendaño, en acto celebrado en el hotel Caracas Hilton. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En el séptimo Ciclo de Charlas Taurinas organizadas por la Peña "Eleazar Sananes", en el mes de junio de 1977, el presidente Antonio Martínez, le otorgó al Dr. Ramírez Avendaño un diploma por su importante labor como propietario de la ganadería de "Los Aranguez", en el salón "Los Cedros" del hotel Caracas Hilton.

Festival Taurino del Recuerdo en la plaza de toros de Barquisimeto, Venezuela. De izquierda a derecha aparecen: El matador de toros venezolano Carlos Martínez Gómez, el Dr. Alberto Ramírez Avendaño, el diestro azteca Luis Procuna y el torero venezolano Joselito Torres. Año 1977. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 19 de junio de 1977, se celebró en Barquisimeto, Edo. Lara, el Festival Taurino del Recuerdo, donde participaron el matador de toros mexicano Luis Procuna, y los venezolanos Joselito Torres y Carlos Martínez Gómez. El triunfador de la tarde, fue Joselito Torres que fue ovacionado en su primero, y cortó las dos orejas de su segundo.

En la XI Feria de la Divina Pastora de Barquisimeto, Edo. Lara, debutó la ganadería de "Rancho Grande", divisa azul celeste, rojo y blanco, propiedad de Hugo Domingo Molina Colmenares y sus hermanos. El cartel lo integraban los diestros, el español Antonio José Galán, el mexicano Antonio Lomelín y el venezolano Bernardo Valencia. Su primer toro se llamó "Molinero", un bonito astado lucero bragado y un poco cárdeno, marcado con el número 25, de 465 kilos de peso. Galán, cortó la primera oreja de la feria, en su toro de inicio. Lomelín dio una vuelta al ruedo y Bernardo Valencia, armó la escandalera en su segundo enemigo, cortándole las dos orejas, saliendo a hombros.

"Los Aranguez" ganadería venezolana mereció honores durante la temporada y sacaron a hombros a "Rafaelillo" de México, al Dr. Alberto Ramírez Avendaño y al Mayoral. Foto: Obertein. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 25 de septiembre de 1977, en la segunda corrida de feria de Barquisimeto, Edo. Lara, se lidiaron toros de la ganadería de "Los Aranguez" para los diestros mexicanos Rafael Gil "Rafaelillo", debutante en Venezuela, Curro Leal, quien debutaba en la Ciudad de los Crepúsculos, y el venezolano Celestino Correa, quien ganó el XI Trofeo de la Divina Pastora. El mexicano "Rafaelillo" ganó el "Botón de Oro" de la Peña "Los Guaros" por la Mejor Estocada de la Feria.

La corrida de "Los Aranguez" en esa feria fue sensacional. El Dr. Alberto Ramírez Avendaño fue homenajeado por el diestro azteca dando la vuelta al ruedo junto con él.   

El doctor Alberto Ramírez Avendaño fue invitado por el triunfador mexicano Rafael Gil "Rafaelillo" para dar la vuelta al ruedo juntos. Foto: Roberto Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 19 de noviembre de 1977, en la tercera corrida de la feria de "La Chinita", en Maracaibo, Edo. Zulia, se lidiaron toros de la ganadería de "Los Aranguez" para los diestros Francisco Rivera "Paquirri", Francisco Ruiz Miguel y el venezolano Bernardo Valencia. "Paquirri" fue el triunfador de la tarde, al cortar una oreja.

El año 1979, la Peña Taurina "Los Sauces" realizó una reunión muy animada, en homenaje al diestro español Antonio Chenel "Antoñete" para celebrar los triunfos del famoso torero.  El Dr. Alberto Ramírez Avendaño asistió al acto.

En la fotografía, de izquierda a derecha: El periodista Carlos Villalba, el ganadero Dr. Alberto Ramírez Avendaño, el Dr. Betancourt, el matador de toros Antonio Chenel "Antoñete" y César Dao. Foto: Roberto Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En la Primera Gran Feria Agropecuaria de Anzoátegui, en la primera corrida, en la plaza de toros portátil de Puerto La Cruz, el sábado 15 de marzo de 1980, se lidiaron toros de la ganadería de "Los Aranguez", para los matadores de toros venezolanos Celestino Correa, Rafael Pirela y Gonzalo De Gregorio. El segundo toro de la tarde, de nombre "Porteño", marcado con el número 65, de 445 kilos de peso, fue indultado por Rafael Pirela luego de realizarle una gran faena. Le otorgaron las dos orejas y rabo simbólicos. Rafael Pirela invitó al ganadero Dr. Alberto Ramírez Avendaño a acompañarlo a dar la vuelta al ruedo juntos.

En el año 1985, el Dr. Alberto Ramírez Avendaño participó en el programa "La Tauromaquia", realizado por Joaquín Jesús Gordillo de Televisión Española (TVE), narrando la historia de los orígenes de la ganadería brava en Venezuela. 

En el año 2002, el Dr. Ramírez Avendaño intervino en el documental "Maracay: Encrucijada de destinos", realizado por Bolívar Films. 

Compartiendo en la ciudad de Maracay, de izquierda a derecha: Sentada, Elena Arráiz de Gómez, de pie, Miguel Dupouy Gómez, Carlos Martínez Gómez, Dr. Alberto Ramírez Avendaño, Florencio Gómez Núñez, Rafael Dupouy Gómez y Juan Florencio Dupouy Gómez. Año 1985. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Enfrente de la Maestranza "César Girón" de Maracay, de izquierda a derecha: el diestro venezolano José Nelo "Morenito de Maracay", el ganadero Dr. Alberto Ramírez Avendaño de "Los Aranguez", nuestro gran ídolo del béisbol David Concepción y el recordado cronista taurino Víctor José López "El Vito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recuerdo, muy especialmente, la tarde en que el Dr. Alberto Ramírez Avendaño en compañía de uno de sus hijos, visitó nuestro hogar caraqueño y disfrutó mucho compartiendo una amena tertulia con nosotros en nuestro rincón taurino, admirando las fotografías históricas que conservó nuestro abuelo Florencio durante años.

El Dr. Alberto Ramírez Avendaño fue un consecuente lector de mis artículos, publicados en mi blog "Historias Taurinas".

Recordando a mi abuelo Florencio Gómez Núñez, expresó con cariño en un correo, el 20 de enero de 2016:          

Como aficionado y amigo agradezco mucho este recuerdo de un personaje con quien tuve el honor de compartir momentos maracayeros eternamente gratos.

Un afectuoso saludo.

Alberto Ramírez Avendaño.

El 20 de enero de 2019, con motivo del 86° aniversario de la Maestranza de Maracay, señaló:

Una vez más reciban mi muy entusiasta y afectuoso agradecimiento de aficionado y maracayero orgulloso de su monumento emblemático.

Alberto Ramírez Avendaño.

El 17 de marzo de 2019, me escribió:

Enhorabuena. Una vez más haciendo honor a tu origen de aficionado de solera.

Un abrazo.

Alberto Ramírez Avendaño.

El 13 de abril de 2020, refiriéndose a nosotros, los Hnos. Dupouy Gómez:

Muy agradecido y aprovecho la oportunidad para felicitarlos por sus oportunas aportaciones a la historia verídica de los toros entre nosotros. 

Un fuerte abrazo.

 Alberto Ramírez Avendaño.

Hubo varias manifestaciones de condolencia en su recuerdo. Quiero destacar las bonitas palabras que escribió desde Sevilla, España, su entrañable amigo el matador de toros Tomás Campuzano, que comparto a continuación: 

HASTA PRONTO AMIGO

El Dr. Alberto Ramírez Avendaño siendo invitado por el diestro Tomás Campuzano para dar la vuelta al ruedo durante uno de sus triunfos en Venezuela. (Archivo: Tomás Campuzano).

(Por: Tomás Campuzano)

15 de marzo de 2026.

Don Alberto Ramírez Avendaño.

Dicen que algo se muere en el alma cuando un amigo se va, y tu partida nos ha dejado rotos de dolor.

Pero un amigo nunca se va, yo te recordaré con tantas y tantas tardes de triunfos juntos a tu ganadería "Los Aranguez" compartidas los dos juntos y tantos días de tentadero con aquellas sobremesas interminables de hablar de lo que más te gustaba de el campo, los toros, de Sevilla (que la conocías mejor que yo) y por supuesto de tantas cosas de tu querida Maracay, que a mi siempre me encantaba de que me hablaras de tu gran amigo César Girón, ya te imagino que estarás junto al maestro conversando de vuestras vivencias.

Gracias Don Alberto que así fue como siempre te hablé, por tus dotes de sabiduría y elegancia, vivirás por siempre en nuestros corazones!!!

D.E.P. Amigo.

Tomás Campuzano.

Pude escuchar, en la última corrida de la Feria de Fallas de Valencia, España, celebrada el 19 de marzo de 2026, Día de San José, retransmitida por el canal Onetoro TV, al matador de toros Dávila Miura, comentarista de la cadena televisiva, pronunciar unas sentidas palabras expresadas con cariño y afecto a la memoria del Dr. Alberto Ramírez Avendaño, con motivo de su fallecimiento. La mención en su recuerdo, ocurrió durante la lidia del primer toro de la tarde, de Alejandro Talavante. El cartel lo completaron Emilio de Justo y Juan Ortega, con toros de Núñez del Cuvillo.

Mi familia y yo hemos lamentado profundamente la triste desaparición del Dr. Alberto Ramírez Avendaño, un hombre de bien, de nobles sentimientos y valores, quien brindó sus valiosos conocimientos médicos veterinarios al país y como destacado ganadero de reses bravas, impulsó la Fiesta Brava en Venezuela.

Descansa en paz querido amigo Alberto. Siempre te recordaremos con cariño.

Rafael Dupouy Gómez

OBITUARIO