(Por: Rafael Dupouy Gómez)
Interesante entrevista realizada al novillero y actor Pedro Padilla "Negro de Caracas", quien aparece en la fotografía del Diario "El Heraldo" de Madrid, España, el año 1929. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Investigando y leyendo
mucho sobre el toreo de antaño, me encontré con un personaje realmente
fascinante, prácticamente desconocido y olvidado, pero lleno de experiencias y
anécdotas. Me refiero al novillero venezolano Pedro Padilla "Negro de
Caracas", quien no aparece en los libros importantes de consulta,
referentes a la historia del toreo en Venezuela.
Padilla, vino al mundo en
Caracas, Venezuela, proveniente de una familia acomodada, estudiando en el
Colegio de los Salesianos, donde participó en obras teatrales siendo un niño,
pero su verdadera pasión, desde temprana edad, siempre fueron los toros.
A los once años, trabajó como tejedor en unos telares de Cumaná, Venezuela. Luego, se iba siempre por Caracas junto a los toreros que llegaban de España para actuar en mi país. Era muy aficionado y no soñaba más que con torear alguna vez. Pasaron algunos años hasta llegar, muy seriamente, en tratar de aprender la difícil, sacrificada y riesgosa profesión, haciéndose amigo, nada más y nada menos, que del maestro Rafael Gómez "El Gallo", durante una de sus visitas y larga estadía en Venezuela, cuando vino a torear en nuestra hermosa tierra. Padilla, frecuentemente le acompañaba y le manifestó a "El Gallo" su sueño y deseo de convertirse en torero.
El maestro sevillano, se lo llevó con él de Venezuela para Colombia. En 1923, "El Gallo" le presentó a su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, quien por su simpatía le tomó un gran cariño, utlizándolo de mozo de estoques, trayéndolo de América a Sevilla. Duró mucho tiempo a su lado, hasta llegar a vivir en su propia casa sevillana "Pino Montano". En España, se desempeñó como modelo, novillero y actor de teatro.
Pedro Padilla "Negro
de Caracas", se aventuró, viajando definitivamente a Madrid en 1923 para formarse como
torero, logrando participar en algunas novilladas. Sin embargo, antes de eso, lo
contrataron como modelo de algunos artistas, reconocidos pintores y escultores, quienes le
ayudaron a ganar un buen dinero por sus posados.
En el año 1926, logró conseguir
su sueño de vestirse de torero. Debutó en Linares (Jaén), mató dos novillos, y la cosa se le dio bastante bien. Continuó toreando en Consuegra (Toledo) y en la plaza de toros de Madrid, con afición y entusiasmo algunas novilladas, tratando de figurar y abrirse
paso, siendo anunciado en los carteles como el "Negro de Caracas".
Otra de sus facetas fue la
de actor de teatro en España, siendo muy popular y admirado por el público que
disfrutaba sus interpretaciones como personaje de color.
Complemento mi artículo
dedicado a este polifacético personaje con algunas opiniones, entrevistas y
crónicas que hablan sobre su vida llena de enriquecedoras experiencias para un
hombre proveniente de Venezuela, quien se aventuró, "cruzando el
charco" para lograr sus sueños.
La famosa Enciclopedia
"Los Toros" de don José María de Cossío, señala sobre "Negro de Caracas", lo siguiente:
Pedro Padilla, matador de
novillos caraqueño que por los años alrededor de 1927, toreó con alguna
frecuencia en las plazas de España, pudiendo fijar que lo hizo, el 16 de
septiembre de 1926, en San Clemente (Cuenca), y el 14 de agosto de 1927 en Córdoba.
Poco a poco, hasta perderse totalmente, fue eclipsándose su nombre de los
carteles de toros.
En el libro "Toros y
Toreros en 1926", escrito por "Uno al Sesgo" y Don Ventura, en
un aparte titulado "Aspirantes y Suspenso" señala lo siguiente:
PADILLA, Pedro Antonio es
su nombre, negra su piel y Venezuela su patria. Nos hemos enterado de que toreó
un día en la corte y otro en Priego.
El novillero venezolano Pedro Padilla "Negro de Caracas" lanceando a la verónica en su actuación en Madrid. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El jueves, 19 de agosto de 1926, en la plaza de toros de Madrid, se presentó un espectáculo cómico-taurino mixto, donde inicialmente actuó con mucho éxito, Rafael Dutrús Zamora "Llapisera". En la segunda parte, se lidiaron novillos para el madrileño Rafael Mira "Minuto", quien fue ovacionado en sus dos astados; y Pedro Padilla "Negro de Caracas", quien no estuvo afortunado, matando uno de sus novillos con un estoconazo. En la tercera parte, Albarrán quiso rejonear un novillo montando otro y no fue posible, por salir por los aires.
El 16 de septiembre de 1926, en Priego (Cuenca), se celebró una novillada organizada por don Clemente Martínez, lidiándose reses de Julián Pérez, grandes y bravos, donde participaron el venezolano Pedro Padilla "Negro de Caracas" y el sevillano Vicente Prieto. La crónica de "La Lidia" del 20 de septiembre de 1926, señaló:
"Pedro Padilla, el negrito caraqueño, armó un alboroto con la
muleta, en sus dos toros. Con el estoque estuvo valiente y afortunado, pues
agarró dos volapiés y cortó dos orejas y un rabo y salió en hombros".
Pedro Padilla "Negro de Caracas" ejecutando la suerte suprema en la plaza de toros Monumental de Bilbao. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 6 de marzo de 1927,
debutó en la plaza de toros de Bilbao, el venezolano Pedro Padilla "Negro de Caracas", resultando corneado.
El 7 de julio de 1928, en Tetuán de las Victorias, se celebró un espectáculo nocturno lidiándose dos becerros que fueron bravos para Charlot, Zamorano, Chaplin y Zaracatumba, mostrándose graciosos y siendo muy aplaudidos y tres novillos de Zaballos de lidia ordinaria. Pedro Padilla "Negro de Caracas" alternó con Litri de Huelva y Caliche, siendo muy aplaudido por su valor y por su afición que demostró en el segundo novillo. Durante la faena sufrió serios achuchones; pero como es un valiente, logró dominar al astado, escuchando muchos y muy merecidos aplausos. Mató con brevedad.
(Diario "El Heraldo" de Madrid, 9 de julio de 1928).
A continuación, comparto algunas interesantes crónicas de la época:
NUEVA TEMPORADA EN EL ALKÁZAR
Dos vistas del hermoso y céntrico Teatro Alkázar de Madrid, cercano a la Puerta del Sol, en la Calle de Alcalá, inaugurado el año 1925, donde actuó el venezolano Pedro Padilla con mucho éxito. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El próximo viernes, 23 de
agosto de 1929, comenzará su temporada el teatro Alkázar, que ha tomado en
arrendamiento el conocido empresario don Isaac Fraga.
Dirige la compañía de comedias,
Francisco Fuentes, y en ella figuran María Banquer, Társilo Criado, Ana Siria,
Isabel Plaza, Ofelia Zapico, Antonio Armet, Patricio León, Joaquín Regales, Ramón
Elías, el negro Pedro Padilla y otros artistas conocidos.
EI repertorio estará
constituido en su mayor parte por obras americanas de las llamadas de misterio;
y la presentación de la compañía se hará con la comedia norteamericana de Abel
Brith "La casa endemoniada", traducida por el crítico de "El
Liberal" Arturo Mori.
Como asesor literario de
esta compañía figura el popular periodista D. Francisco Gómez Hidalgo.
(Publicado en el Diario
"La Voz" de Madrid, España, el 17 de agosto de 1929).
El Teatro Alkázar está situado en la Calle de Alcalá, 20, 28014 Madrid, en pleno
centro de la ciudad (junto a la Puerta del Sol y la Gran Vía). Inaugurado en
1925, sobre las ruinas del antiguo Trianón Palace, que era un salón de
variedades.
El "NEGRO DE CARACAS" SE TRANSFORMA EN ACTOR
PERO SIGUE SOÑANDO CON LAS GLORIAS DE BELMONTE
Desde que Josefina Baker puso de moda en Europa el arte negroide, dando al mundo viejo un ritmo de "chárleston", todos los países han seguido con interés el arte de los negros, y los artistas de color, postergados en su mayoría, han encontrado en el continente blanco ancho campo para sus excentricidades. Rara es la temporada que no surge en el arte ínfimo un nombre negro, tras el cual se agitan los empresarios de "music-halls" y "cabarets". Recientemente se ha consagrado como artista de la pantalla, Al Jolson, protagonista de la película "El cantor del jazz". Hasta ahora, por los escenarios españoles, salvo las breves actuaciones de la "Perla Negra", no habían pasado más artistas de color que los introductores de los primeros "jazz-bands".
Y he aquí que de pronto aparece en, las listas de compañías de verso un artista negro, cuya intervención como actor mereció de la crítica unánimes elogios.
Como, por lo visto, el éxito alcanzado por "El Proceso de Mary Dugan" ha abierto de par en par las puertas de nuestros teatros a las obras de América, este negro tiene mucho que hacer durante la temporada que se inicia.
Cualquiera que viese al "botones" de "El Proceso de Mary Dugan" y vea ahora al "lechero" de "La casa endemoniada", acaso no asocie a este actor tan expresivo de gesto, tan seguro en la dicción y tan suelto de ademanes como el "Negro de Caracas", torero de color que ha actuado con buena fortuna en varias plazas españolas.
En un entreacto viene hasta nosotros el actor negro Pedro Padilla.
Padilla se encuentra en España desde el año 1923. En el orden biográfico, la primera declaración es la de su país de origen. Nació en Caracas, de familia acomodada. Se educó en los Salesianos. De niño representó papeles en las obritas que se hacían en el colegio.
¿Entonces ahí nació su vocación por el teatro?
No, señor! Yo no pensé nunca ser del teatro. Mi afición de siempre ha sido y es los toros.
Yo en Caracas me propuse ser torero, y conseguí hacerme amigo de Rafael "El Gallo". Un año estuve con él.
¿Toreando?
Yo no llegué a torear. Era su amigo y le acompañaba.
¿Y qué hacía "El Gallo" por aquellas tierras?
Torear nada más. Todas esas cosas raras que se han contado por aquí son cosas que, como vienen de lejos, se agrandan. Luego Rafael me presentó a Sánchez Mejías, y ya con él seguí más tiempo. Vivía en su casa y todo.
¿Y tampoco toreó con Ignacio?
¿Cómo torear? Ignacio no permitía ni que se hablara de toros en su casa. ¿No ve usted que tiene la obsesión de que su hijo no sea torero?
¿Y cuándo viniste a Madrid?
El año 1923. Venía decidido a debutar enseguida; pero antes tuve que ser otra cosa.
¿Qué?
Modelo. Yo he trabajado con Juan Cristóbal, con Menéndez Pidal, con Alcalá Galiano, Coullaut Valera y el difunto Marinas. Como modelo, y ayudándome con otras cosillas, pude ir viviendo hasta que conseguí mi sueño: vestirme de torero en España. El año 1926 debuté en Linares; maté dos novillos, y la cosa se me dio bastante bien. Ya continué toreando. Figuraba en los carteles como el "Negro de Caracas". El año de mi debut toreé nueve novilladas, al año siguiente una más, el año pasado cuatro y este año tres; y no he terminado mal, porque en la última corrida me dieron una orejita.
¿Le han herido alguna vez?
Sí; en Bilbao tomé una cornada.
¿Y su paso al teatro?
Pues yo todavía no lo sé. Me acuerdo que venía yo una mañana, después de una noche de "farra", por la calle del Príncipe y me llamó aquí, este señor...
Es curioso cómo contraté yo a este chico dice Gómez Hidalgo, que es el aludido. Cuando se preparaba el estreno de "El proceso de Mary Dugan", yo, que había visto la obra en Nueva York, aconsejé que el papel de "botones" lo hiciera un actor de color; pero las dificultades para encontrarlo eran muchas. Le hablé a García Kolhy para que me diese una tarjeta y ver si por medio del cónsul en Barcelona conseguíamos que se destacara un actor de una agrupación que acababa de llegar.
¿Oyes al apuntador?
No, señor; me da la impresión de que va detrás de mí.
¿Piensas volver por tu tierra?
Sí, quiero ir dentro de dos años, pero sólo para ver a mi vieja.
¿Y cómo vas a actuar, como actor o como torero?
No lo he decidido.
Ferrer le resuelve la duda proponiéndole que haga una obra en la que haya que matar un toro.
En este momento de la conversación llega sigilosamente el segundo apunte, y reclama a Padilla. De cuando en cuando rasga el silencio que reina en el interior del teatro un grito estridente que viene de la escena.
Pasan ante nosotros el buen actor Paco Fuentes, Társila Criado, en el esplendor de su belleza; María Banquer, de delicada figura esbelta y blanca; Manzano, tan bien caracterizado de vagabundo que, a salir a la calle con tal traza, corre peligro de ser detenido en el acto; Armet, Ana de Siria, divertida caricatura de una "detective" americana; Patricio León, magnifico policía de lugar.
Nos saludamos con una sigilosa presión de manos. El silencio es cada vez más denso.
Padilla nos tiende su mano, y se despide para salir a deshacer el enredo escénico. Nosotros le miramos con cierta simpatía. Los actores españoles deben a Padilla el haberlos redimido del corcho quemado o de tener que salir a escena con la cabeza dentro de una media negra, los ojos pintados de blanco y una boca desagradablemente pintada de rojo.
V. GUTIÉRREZ DE MIGUEL
(Publicado en el Diario "La Voz" de Madrid, España, el 29 de agosto de 1929).
LO PINTORESCO EN EL TEATRO
PEDRO PADILLA, EL ACTOR NEGRO DEL ALKÁZAR
Dos fotografías del Teatro Alkázar de Madrid donde aparece el venezolano Pedro Padilla "Negro de Caracas" en el escenario durante sus presentaciones como actor. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
La temporada que nos ofrece fruto de sus viajes Gómez
Hidalgo en el Alkázar no sólo se distingue de todas las otras por lo exótico del
programa, sino también por lo pintoresco de algunos de los elementos que
integran el espectáculo. Así, por ejemplo, se da el caso de que sea ahora el
Alkázar el único escenario madrileño donde actúen a un tiempo un actor de color
y un automóvil de verdad: el negro venezolano Pedro Padilla que interviene, con
discreto tino, de artista bien dirigido, en "El proceso de Mary Dugan"
y en "La casa endemoniada" y el automóvil del galán de la compañía,
Antonio Armet, que aparece más de una vez en la parodia policíaca de Abel
Birth, también dirigido con tino por su propietario. Veamos quién es el negro y
sepamos cómo han sido de asendereados los veinticuatro años de su vida.
TEJEDOR, CAPIGORRÓN Y MOZO DE ESTOQUES
Nací en Caracas, hijo de
venezolanos negros, pero nieto de españoles blancos me cuenta Pedro Padilla. Diga
usted que a mí me llaman el "Negro de Caracas" y no "el niño de
Caracas". Ese es Julio Mendoza. Conviene la aclaración, porque los dos
somos toreros...
iTorero también! ¿Y antes?
¿Qué es lo primero que fue usted en su vida?
Tejedor. A los once años
ganaba tres duros fuertes por semana en unos telares de Cumaná. Luego, me hice el vago, e iba siempre por Caracas junto a los toreros que llegaban de
España. Era muy aficionado a los toros y no soñaba más que con torear alguna vez.
Así conocí a "El Gallo", que me llevó con él a Colombia, hace siete años. En 1923
Ignacio Sánchez Mejías me tomó de mozo de estoques y me trajo de América a
Sevilla. Yo vine con la ilusión de ser torero. Pero por aquel entonces le dio a
Ignacio por la escritura y dejó los ruedos, para tenerme varios meses en su
finca "Pino Montano". Allí se pasaba horas y horas escribiendo
comedias, dramas, artículos, cuentos...iQué sé yo! ¡La mar de cosas! Y olvidándose
de lo principal: de que era un torero como una casa.
Entonces, ¿usted no le
admira más aún como escritor?
Mire, yo no entiendo de
eso. Además, a mí no me leía nada; ni a nadie. El vivía en "Pino Montano"
como un fraile, encerrado en su despacho meses y meses... Lo que sí me dio a leer
por entonces, y me gustó mucho, fue un libro publicado en América: las Memorias
de su vida de matador, escritas por él mismo.
Yo, cuando podía, escapaba
de aquel destierro y me iba a Triana con mis amigos, los muchachos que, como yo,
querían ser toreros. Un día, en Tablada, logré torear muy bien una vaca brava,
hija de un miura, y esto me decidió a dejar la servidumbre del escritor para
seguir, mi rumbo.
MODELO DE PINTORES Y ESCULTORES EN MADRID
Pero como llegué a Madrid
en octubre, y no había ya temporada taurina me busqué la vida como modelo de
pintores y escultores. Llegué a ganar tres pesetas por hora, y cuando había
posado tres horas ya no trabajaba más en todo el día. ¡Con nueve pesetas para
mí solo y amigos con quienes divertirme era yo un rey, mientras llegaba la
época de torear y hacerme famoso!
¿Con qué artistas trabajó
usted de modelo?
Con los mejores. Yo
siempre he buscado, en cualquier "carrera" de las que he emprendido,
la sombra de los árboles buenos. Es un consejo de Rafael "El Gallo" que no
olvidaré nunca. Fui modelo de D. Luis Menéndez Pidal, de Juan Cristóbal, de
Alcalá Galiano, de Aniceto Marinas, de Coullaut Valera, de Costan, el primo de
Juan Antonio... Así pasé dos años, sin conseguir mi principal propósito.
¡Usted no sabe el trabajo que cuesta debutar como torero!
EL NOVILLERO "NEGRO DE CARACAS"
Por fin el año 1926 logré vestir por primera vez el traje de luces en Linares, en Consuegra donde corté una
oreja y en Madrid. Aquí me salió un manso bronco, y yo, en vez de darme coba,
comprendí que para quedar bien había que torearlo por la cara. No quedé mal,
aunque ahora comprendo que entonces yo estaba, muy verde con el capote. Gané para
los gastos de la corrida y todavía me sobraron treinta duros. Después toreé en
Priego, y al año siguiente en Bilbao, Avila, Córdoba, Olías del Rey (Toledo) y otras muchas
plazas, que no hay que nombrar porque no son importantes. En 1928 toreé en
Tetuán de las Victorias, y esta temporada he pisado el ruedo en La Carolina,
donde tengo mucho cartel, y el 15 de agosto he cortado otra oreja en Belalcázar, Córdoba.
Total, en tres años unas treinta y siete o treinta y ocho corridas, sin que me echen
ningún toro al corral. Para empezar ya está bien. Ahora ya sé manejar el
capote, y el año que viene voy a armar el escándalo.
¿Cómo el año que viene?
Pero ¿es que va usted a dejar el teatro?
De ninguna manera. Tomaré
por método torear en verano y ser actor en la temporada de invierno.
¿Y por qué no boxeador o
futbolista?
¡Horror! Eso no es arte. A mí lo que me gusta es el arte: los toros, el teatro y el cine.
GÓMEZ HIDALGO DESCUBRE UN ACTOR NEGRO EN LA CALLE
¿Cómo fue hacerse cómico?
Verá usted. Volvía yo de
farra con unos amigos por la calle del Príncipe. Eran las once de la mañana y
todavía no nos habíamos acostado. En esto, un señor que me para y me dice de
buenas a primeras: "¿Quiere usted trabajar en el teatro? Me hace falta un
artista negro...". "No, señor; yo soy novillero y no puedo, hacer ciertas
cosas", le contesté. Yo creía, al principio, que se me buscaba para
bailarín o para alguna otra chufla a costa de mi color. Y me negué, porque esos
trabajos poco serios me hubieran quitado méritos como torero. Pero como luego me
convenció aquel señor que era D. Francisco Gómez Hidalgo de que iba a trabajar
como actor de comedias, y yo vi que esto podía darme categoría, acepté. Sobre
todo para que vieran los enemigos de la tauromaquia que hay toreros que además de
matar toros, escriben comedias y hasta las representan; para que vieran que
habemos toreros civilizados... Por eso admiro a Ignacio Sánchez Mejías; porque con sus triunfos
como dramaturgo le ha dado importancia a la clase... Yo no sé leer bien lo manuscrito,
porque cuando chico, allá en los Salesianos de Caracas, estudiaba muy poco y me
pasaba el tiempo de rabona, matando pájaros. Pero como los papeles vienen
escritos casi de imprenta, a máquina, y tengo buena memoria, me los aprendo con
facilidad. Tampoco la prosodia me cuesta trabajo; sólo algunas palabras raras y
el acento. Ahora que, aunque tuviera que vencer muchos obstáculos, seguiría
siendo actor, porque después del delirio de los toros, que no dejaré mientras
tenga fuerzas y piernas lo que me halaga más es representar un papel y que el
público me aplauda. Incluso me gustan más las palmas de escena que las
taurinas, porque sé lo difícil que es hacerse aplaudir en el teatro.
Bueno; tampoco se me suben
a la cabeza las palmas de la plaza si no estoy seguro y satisfecho de mi
faena... Cuando, estrené "El proceso de Mary Dugan" llevaba un miedo feroz; era la
primera vez que pisaba un escenario. Pero como vi que me aplaudieron mucho, y
luego que la Prensa me trataba muy bien, perdí el temor y ya sólo quiero
aprender mucho para que mi trabajo guste más cada día.
NI BAILARĺN NI ACTOR DE ZARZUELA
¿Y por qué no ha de ser usted que ha sido tantas
cosas; bailarín o actor de zarzuela cuando se lo propongan?
Porque no. A mí me gusta
lo dramático y nada más. Aparte, de que da más señorío...
¿Qué actores españoles le
gustan más?
Don Patricio León.
Bueno; pero, otros, ¿cuáles? insisto, un poco extrañado de que haya dado sólo un nombre y no parezca dispuesto
a dar más.
El actor, negro Pedro
Padilla revuelve un poco a derecha e izquierda, como si se buscase los otros nombres
en los bolsillos, los ojos cautelosos y saltones, y lentamente va diciéndome
más nombres de teatro; primero, con cuentagotas: luego, a chorro:
Don Francisco Fuentes y Armet...
(Pequeña, pausa.) Doña María Guerrero y don Fernando... (Otra paradita.) Antonio
Vico, Borrás, Julia Lajos... ¡Ah!, y Margarita Robles, y María Banquer, y... (Aquí
una lista que haría interminable este artículo y anularía el valor de la
primera selección espontánea).
J. G. O.
(Publicado en el Diario
"El Heraldo" de Madrid, España, el 13 de septiembre de 1929).
El 26 de junio de 1930, en
la segundo festejo taurino de las Navas de San Juan, se celebró la segunda
novillada de feria, lidiándose novillos de Collado y Parrilla, bravos, en la
que actuaron el venezolano Pedro Padilla "Negro de Caracas", estando bien en todo y Joseíto de
Granada, superior.
En el mes de julio de 1930,
sufrió un accidente de automóvil, volcándose, al chocar con un camión
estacionado, mientras se dirigía por la carretera de Aragón hacia Madrid, en el
kilómetro 10, entre Canillejas y San Fernando de Henares, junto a dos personas,
una de ellas, un ex-concejal del Ayuntamiento de Madrid.
Pedro Padilla fue el más
afortunado, sufriendo ligeras erosiones y contusiones leves. Padilla, de 25
años, vivía en la corte, calle de las Infantas, número 25.
(Publicado en el Periódico
"La Nación" de Madrid, España, el 10 de julio de 1930).
El novillero venezolano Pedro Padilla "Negro de Caracas" entrando a matar en una de sus actuaciones en España. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 24 de agosto de 1930, en
Belalcázar (Córdoba), se celebró una novillada brava de Costi, donde se
presentaron los novilleros Pedro Antonio Padilla "Negro de Caracas" y
Finito de Segovia, obteniendo un gran triunfo por su valor, cortando orejas y
rabos.
El 12 de septiembre de
1930, se presentó en Zamora, en una novillada de Escribano, Pedro Padilla
"Negro de Caracas" junto al torero chino Vicente Hong, que fue
abroncado; Curro García "Algabeño", deficiente y Yerberito, que cortó
una oreja.
En el mes de julio de 1931,
el novillero venezolano Pedro Padilla "Negro de Caracas" se hizo
apoderar por el competente aficionado Jerónimo Cruz, con domicilio en Madrid,
plaza de Santa Ana, 17.
En 1932, Pedro Padilla "Negro de Caracas" retornó a su país, Venezuela. Visitó en esa oportunidad la redacción de la revista "Élite", narrando sus entrañables recuerdos de su estadía en España. A continuación, la nota publicada:
NOS VISITA PEDRO PADILLA
Presentado por nuestro
excelente amigo y colaborador D. Raúl Carrasquel y Valverde "Alonso
Manchego" antiguo y prestigioso cronista taurino, conocimos en esta
Redacción al popular y simpático artista compatriota Pedro Padilla, muy
conocido en España por el "Negro de Caracas". Pedro Padilla es un
personaje pintoresco y meritorio. Ha estado diez años ausente de Caracas, pues
en 1922 se fue en compañía del famoso matador de toros español Ignacio Sánchez
Mejías. En España, Padilla ha trabajado con resonante éxito como actor y como
torero, alcanzando fama y dineros. Trae muy buenas referencias de periódicos y
revistas españolas en sus dos actividades artísticas. Dicen que es muy valiente
y originalmente gracioso. En Madrid todos le quieren y estiman.
"Negro de
Caracas" es buen venezolano y está deseoso de demostrar sus aptitudes de
actor y lidiador ante el público caraqueño; su mayor ambición es gustarle a sus
paisanos. Ojalá que realice sus laudables aspiraciones el modesto y amable
Pedro Padilla, a quien saludamos cordialmente.
(Publicado en la Revista "Élite" de Caracas, Venezuela, el 3 de diciembre de 1932).
Sin lugar a dudas, la vida
de Pedro Padilla "Negro de Caracas", me sorprendió, porque nunca había
escuchado ni leído sobre sus andanzas en España, como modelo, novillero y actor
de teatro. Todo un personaje, a quien descubro y doy a conocer en este escrito.
Rafael Dupouy Gómez



























