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jueves, 30 de abril de 2026

“MANOLETE”: 80 AÑOS DE SU DEBUT EN VENEZUELA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Debut en Venezuela del “Monstruo” de Córdoba, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, en compañía del diestro venezolano Julio Mendoza y el peruano Alejandro Montani en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, toreó en Venezuela dos corridas de toros en la Maestranza de Maracay, los días 1 y 12 de mayo de 1946 y un festival benéfico en el Nuevo Circo de Caracas, el 19 de mayo de ese mismo año. Estas fueron sus únicas presentaciones en Venezuela.

“Manolete”, debutó en Venezuela, actuando en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946. La Organización Gago lo presentó, la primera tarde, alternando con el venezolano Julio Mendoza Palma y el diestro peruano Alejandro Montani con toros de “Guayabita”.

El toro de nombre “Naranjito”, negro, marcado con el número 316, segundo de la tarde, fue el primer astado que lidió “Manolete” en Venezuela, quien vestía un precioso traje rosa y oro.

El cronista taurino Guillermo Austria “Chavalo”, describió así el sensacional momento vivido en Maracay (Venezuela) con el debut de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” que tanta expectación y emoción despertó en la afición: 
           
“El prodigioso cordobés saluda al guayabitero con cuatro verónicas para las cuales habría de inventar una adjetivación especial. Sin aspavientos ni contorsionismos, aquellos lances fueron simplemente soberanos, mandones, pletóricos de gracia, serenidad y arte, rematados luego con la ya célebre media verónica de su exclusiva propiedad, por la manera nunca sospechada con que el “Monstruo” la realiza. Otras dos verónicas, una revolera y repetición de su inverosímil media verónica integraron su labor del primer quite, dejando en el ambiente una sensación de grandeza indiscutible.

Brinda desde los medios y comienza la sensacional faena de muleta con pases por alto y por bajos ayudados que dejan a la clientela desconcertada, asombrada, convulsa de una sensación jamás sentida ante semejante prodigio de serenidad y mandonería. La muleta en manos de “Manolete” tiene vuelos inaugurales. Todos creíamos que lo que hizo no se podía ver nunca. Se acerca, se arrima y luego se pega del toro con el mismo desenfado de una vaca.

“Manolete” durante su actuación en la Maestranza de Maracay, Venezuela, en 1946. Fotos Villa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con dibujados naturales y tiránicos derechazos, se fajaba inverosímilmente el toro, alrededor. Las manoletinas, primorosa suerte de su invención, prendieron en el ambiente de la plaza la somnolencia embriagadora de un perfume, y otra serie de naturales, dados ahora con una exclusiva forma avasallante de correr la mano mirando a los tendidos, vertió más sobre el ruedo el vértigo del público hecho clamor de emocionado vocerío.

El hecho de haber tenido necesidad de recurrir al descabello después del espadazo que “sopló” al final, negó la posibilidad de adquirir en este toro algún simbólico trofeo. Pero ahí ha quedado, y de manera indeleble en la memoria de cuantos le vimos, la fantasmagoría real de todas sus faenas. La ausencia del galardón no afecta al mérito”.

En el quinto de la tarde, segundo de “Manolete”, el famoso diestro cordobés lo toreó primorosamente de capa pegándole al toro cuatro verónicas antológicas. Con la muleta ejecutó variados pases con ambas manos que fueron muy ovacionados. Entró a matar con decisión saliendo lastimado en el encuentro, recibiendo un pequeño varetazo en el estómago, siendo inmediatamente conducido hacia la enfermería de la plaza donde el eminente doctor José “Pepe” Izquierdo le realizó una adecuada cura y tratamiento. Al toro que no pudo matar “Manolete” por el pequeño percance recibido, lo despachó el venezolano Julio Mendoza habilidosamente con la puntilla.

El 12 de mayo de 1946, se volvió a presentar en la Maestranza de Maracay “Manolete” en un mano a mano con el diestro mexicano Carlos Arruza, actuando como sobresaliente el novillero venezolano Oscar Martínez. Llovió mucho ese día, pero los allí presentes pudieron ver enfrentarse a los dos colosos de la torería contemporánea.

“Manolete”, vestía traje de obispo y oro, mientras que su gran amigo el mexicano Carlos Arruza, llevaba puesto un traje tabaco y plata aquella tarde. El crítico taurino Guillermo Austria “Chavalo”, nos describe la actuación de “Manolete” y Arruza, el día de la histórica tarde del mano a mano:
           
“Aquellas verónicas de “Manolete”, aquellos sus naturales sus “manoletinas”, su pase de trinchera, los de pecho, en fin todo lo que en cantidad y calidad nos hizo, ante nuestros ojos aparecían como cosas nunca vistas. Como si fueran de estreno. Nos traían una sensación nueva. Un enervamiento desconocido hasta ahora. El extracto era el mismo pero distinto su perfume. Aquello era el zumo de mil flores del jardín de las delicias, del huerto de las maravillas. Nada lograríamos con intentar reseñarlo. Aquello era indescriptible. Fue inefable. Una oreja en uno y dos orejas en otro, total: tres orejas. Pero en realidad la cosa ha debido ser de esta manera: dos en el primero y en el quinto, las dos, el rabo y una pata, pero el Técnico no supo corresponder con entera justicia. Aquel quinto toro de “Manolete” merecía todos los honores habidos y por haber”.
                       
Aquellos tres escalofriantes faroles de rodillas con que Carlos Arruza saludó al sexto guayabitero de la tarde. Cuando el bizarro y temerario azteca dejó su posición de hinojos, en toda la plaza había un mareante olor a cloroformo. En todas las absortas pupilas la visión del “hule” humedeció los ojos de la tragedia. También como “Manolete” fue víctima de la “pichirrería” del Técnico, y solo se llevó al final de la triunfal jornada, cuatro orejas y un rabito, como si aquellos quinto y sexto toros no tuvieran patas que cortar.

En hombros de una multitud más que entusiasmada, enardecida, salieron por las calles de la ciudad afortunada este par de colosos de la torería, después de haber dado cada uno a mares lo que tienen: el poder y la fuerza”.

Posteriormente, “Manolete” se volvió a presentar, el 19 de mayo de 1946 en un festival taurino a beneficio de la Campaña Nacional de Alfabetización, realizado en el Nuevo Circo de Caracas, con toros de “Guayabita”, alternado con Julio Mendoza, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y los hermanos venezolanos, Oscar y Ricardo Martínez. En ese festival se despidió “Manolete” de la afición venezolana y del público de América.


“MANOLETE” Y ARRUZA VISITARON A FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ

En mayo de 1946, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” y el torero mexicano, Carlos Arruza, durante su estadía en Maracay, visitaron a mi abuelo Florencio Gómez Núñez en su quinta “La Macarena”. Ambos vinieron acompañados de sus apoderados. “Manolete”, en compañía de José Flores “Camará”, muy amigo de mi abuelo, al que conoció desde que se inició en el mundo del toro, primero como torero y después como apoderado y Carlos Arruza con Andrés Gago, quien también contaba con la amistad de mi abuelo, siendo un gran empresario sumamente atento y cordial.

Recordaba mi abuelo Florencio: “Gratamente recibí la visita de “Manolete” y Arruza con sus respectivos apoderados junto con mi señora Elena y mis pequeños hijos, Rosa Elena y Florencio Vicente Gómez Arráiz. Al llegar los toreros y bajar del coche, los saludamos cariñosamente y los invitamos a pasar a la casa que fue diseñada por mi amigo Carlos Raúl Villanueva, considerado como el mejor arquitecto venezolano de todos los tiempos, siendo también el artífice de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay que le encomendamos construir y que fue inaugurada, el 20 de enero de 1933.

Ocurrió una anécdota muy curiosa con la visita de “Manolete”, porque nosotros teníamos en la casa, dos perros de raza Boxer, muy fuertes y bravos, a los que la mayoría de las personas que visitaban la casa les tenían mucho cuidado y respeto. “Manolete”, llevaba elegantemente su chaqueta puesta por los hombros y después de ver a los dos perros merodeando bastante cerca de él, muy inquieto, se dirigió a nosotros, diciéndonos:

 “¡A estos perros, yo les tengo mucho más miedo que a los toros!”.

Finalmente, todos nos echamos a reír, después de aquel comentario que “Manolete” manifestó, demostrándonos el pánico que tenía ante los perros. Estuvimos conversando largo rato en un salón de la casa, donde todavía conservo el juego de recibo donde se sentaron “El Monstruo” cordobés y “El Ciclón” mexicano, junto a sus apoderados”.

Durante su estadía en Venezuela, “Manolete” y Arruza, estamparon su firma autógrafa con una bonita dedicatoria a mi abuelo Florencio en su álbum taurino, donde también aparecen las expresiones de amistad y cariño de grandes figuras del toreo que conoció a lo largo de los años, desde la fecha inaugural de la Plaza de Toros de Maracay en 1933.



Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, muestra la entrada del mano a mano en la Maestranza de Maracay entre el Monstruo” cordobés y el Ciclón” mexicano y la firma autógrafa de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” con dedicatoria a Florencio Gómez Núñez que dice: “Al gran aficionado y buen amigo Florencio Gómez con un abrazo, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, Caracas, 12 de mayo de 1946”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

“Manolete”, fue un torero excepcional, tenía una gran personalidad y prestancia en la plaza. Así lo recordaba con añoranza mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

“Mi impresión sobre “Manolete”, es la que nos ha causado a todos los taurinos. Yo lo califiqué siempre como una figura única, fuera de todos los grupos y escuelas taurinas tradicionales. "Manolete" fue un torero magnífico, porque lidiaba de igual manera a todos los toros y a todos los toros les hacía faena. ¡Qué difícil era lograr eso! Ese ha sido, indiscutiblemente, el gran mérito de "Manolete", que no se puso él a tono con los toros, sino que puso a los toros a tono con él. Yo creo que "Manolete" ha sido el torero con más valor de verdad que ha tenido el toreo. Le imprimía, con su carácter serio y sobrio, un sentido de solemnidad a lo que hacía, mostrando una verticalidad y una quietud asombrosa ante la cara de los toros. Era una constante en “Manolete”, la seguridad, verdad y decisión al ejecutar la suerte suprema.

Para mí ha sido un caso excepcional en el toreo. Toda persona o aficionado que recuerde alguna faena de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, no podrá olvidar nunca en su vida a esta gran figura del toreo y lo que significó para la Fiesta Brava”.


A la izquierda: “Manolete” en Maracay, Venezuela, año 1946 (Foto: Pérez). A la derecha: Rafael Dupouy Gómez ante la hermosa estatua de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, titulada “Su último brindis”, obra realizada por el gran escultor madrileño Emilio Laiz Campos. Plaza de Toros Maestranza “César Girón” de Maracay. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

He querido dedicar este recuerdo a “Manolete” en el 80º Aniversario de su debut en Venezuela.


Rafael Dupouy Gómez


lunes, 25 de agosto de 2025

JUANITA REINA UNA GRAN CANTANTE Y AFICIONADA TAURINA

 (Por: Rafael Dupouy Gómez)

Juanita Reina en compañía de los maestros del toreo Rafael Gómez "El Gallo" y el venezolano César Girón. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con motivo de cumplirse el centenario del nacimiento de la extraordinaria cantante y actriz Juanita Reina, el 25 de agosto de 2025, en Sevilla, España, he querido rendir en este artículo un recuerdo a la que fue considerada como "La Reina de la Copla" y "La Emperatriz de la Copla".

Dominó con maestría el género de la copla española, siendo muy admirada por su extraordinaria voz, sensibilidad e inigualable expresión artística, compartiendo escenario con grandes figuras del canto como: Estrellita Castro, Juanito Valderrama, Gracia Montes, Marifé de Triana, Paquita Rico, Imperio Argentina, Carmen Sevilla y Lola Flores, entre otras. Recibió como distinción la prestigiosa Orden de Isabel la Católica.

Juanita Reina, como figura ejemplar sevillana, siempre manifestó su gran afición taurina. Cultivó una buena amistad con el maestro César Girón, nuestra máxima figura del toreo venezolano, a quien admiraba profundamente. Juanita fue quien hizo que César Girón ingresara en la Hermandad de la Macarena, siendo apadrinado por ella en 1952. 

La leyenda del toreo Rafael Gómez "El Gallo", también compartió entrañables momentos disfrutando la compañía y el arte de la gran cupletista Juanita Reina.

No podemos dejar pasar por alto la entrañable amistad que existió entre la gran artista sevillana de la copla y del llamado "Monstruo" y cuarto "Califa del Toreo" cordobés Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", dos auténticos mitos.

Doña Lola Reina, su sobrina, en un programa especial realizado por Córdoba FM TV, recordó aquella relación de amistad:

En octubre de 1947, en el gran teatro de Córdoba, se presentó mi tía Juanita Reina con su espectáculo "Soleras de España". Hacía escasos dos meses que había fallecido su gran amigo "Manolete". Ella aprovechando su estancia en esta ciudad, quiso rendirle un homenaje.

Mi tía le ofreció por el alma de "Manolete" una misa en la Iglesia de San Nicolás en Córdoba. Acudieron muchísimos cordobeses y familiares, menos su madre doña Angustias Sánchez, quien no asistió debido al dolor tan grande que sentía por la reciente pérdida de su hijo, pero ella le tenía reservado a mi tía Juanita Reina un momento especial, después de celebrada la misa, cuando fue recibida en un salón de la casa por doña Angustias. Allí, mi tía le mostró sus condolencias. Fueron momentos muy emotivos con la familia.

Dos emotivas imágenes. Arriba: Juanita Reina, visitando la tumba de su querido y admirado amigo Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" en el cementerio de Córdoba. Abajo: Momento del encuentro de la célebre cupletista con doña Angustias Sánchez, madre de "Manolete". Año 1947.

Luego, se fueron al cementerio y mi tía quiso despedirse de su gran amigo Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete". Ella no podía nunca olvidar la admiración que sentía por este gran torero, por eso le pidió a sus autores Quintero, León y Quiroga que lo recordaran con un maravilloso pasodoble y fue así cuando en 1952, estrenó "Capote de Grana y Oro" en "La Niña Valiente".

En la foto superior, se aprecia el dolor de Juanita Reina por la pérdida del maestro "Manolete" ante su tumba en el cementerio de Córdoba. Año 1947. En la gráfica inferior, su sobrina Lola Reina, en el mismo lugar, donde descansa para siempre el alma del fenomenal torero cordobés. Año 2025.

Su sobrina Charo Reina, recordaba que en América se presentó Juanita Reina en la Habana, Cuba y en Caracas, Venezuela.

Participó en una gran cantidad de películas que marcaron una época importante en la historia del cine español. En el año 1959, protagonizó una de ellas, titulada "La novia de Juan Lucero" al lado del maestro del rejoneo don Ángel Peralta.

Afiche de la película "La novia de Juan Lucero". 

La película trataba de Juan Lucero, interpretado por Peralta, quien había nacido en la pobreza, pero luego logró amasar una gran fortuna gracias a su amor por los caballos. Sin embargo, no conoció el amor hasta que María Angustias, interpretada por Juanita Reina, una muchacha de familia rica venida a menos, apareció en su vida.

Debutó en la dirección del cineasta aragonés Santos Alcocer, que hasta entonces se había dedicado a tareas de producción. Para protagonizar la cinta, Alcocer eligió a dos sevillanos: Juanita Reina, figura muy popular en aquel momento y conocida como la Reina de la Copla, y el fenomenal rejoneador Ángel Peralta, que años antes apareció en la superproducción hispano-británica "La Princesa de Éboli". La crítica cinematográfica señaló que lejos del éxito de otras cintas folclóricas de la época con figuras de la copla y el toreo entre sus protagonistas, "La novia de Juan Lucero" resultó un rotundo éxito en taquilla.

Dentro del reparto también participaron en el film Conchita Bautista, Mario Morales y Josefina Serratosa.

Juanita Reina y Ángel Peralta, protagonistas de la película "La novia de Juan Lucero". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Su interesante biografía señala que doña Juana Reina Castrillo, nació el 25 de agosto de 1925, en Sevilla, en el barrio de la Macarena. Fue hija de Miguel Reina Míjez, pescadero, y de Dolores Castrillo Pascual. Fue la primogénita de nueve hermanos: Juana, Manuela, José, Gertrudis, Enrique, Francisco, Dolores, María Ángeles y María Teresa. Aprendió a bailar en la Academia de Enrique el Cojo, cuyas clases pagó su abuelo. Comenzó a cantar en bautizos y bodas en el barrio de la Macarena. 

Con trece años debutó en el Teatro Cervantes de Sevilla, cantando al término de la función la canción "Salomé" de Pastora Imperio y gracias a la mediación del director de la compañía de zarzuela que actuaba ese día. Gracias al préstamo de 125.000 pesetas del padrino de Juanita Reina, primo de su padre, montó su primer espectáculo llamado "Los Churumbeles", que se estrenó en el Teatro de San Fernando de Sevilla. Tras el éxito de esta función, la artista realizó una gira por toda Andalucía. Realizó sus primeras grabaciones con la discográfica "La Voz de su Amo". Su padre se convirtió en su representante y financió el montaje del segundo espectáculo "Tabaco y Seda", con los autores Quintero, León y Quiroga, que se estrenó en el Teatro Reina Victoria de Madrid.

Juanita Reina sonriente devolviendo la montera del brindis al maestro Rafael Ortega en la plaza de toros Monumental de Valencia, España.  (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Su verdadera consagración artística ocurrió entre los años 1940 y 1945. Participó en los espectáculos "Solera" de los autores Quintero, León y Quiroga sobre temas andaluces y relacionados con lo taurino y lo gitano. En "Solera N° 2" de 1944 estrenó "Lagartijera", canción que versaba sobre las figuras del toreo "Lagartijo" y "Frascuelo". Su espectáculo más conocido fue "La España" de Monsieur Dumas, en el Teatro Calderón de Madrid en 1945.

Fue descubierta para el cine por Florián Rey, que le ofreció el papel estelar en "La blanca Paloma" en 1942. Durante toda la década compatibiliza la realización de espectáculos en España e Iberoamérica con el rodaje de películas del cine musical español. Protagonizó la exitosa película "La Lola se va a los puertos" en 1947, basada en la obra de teatro de 1929, del mismo nombre, de los hermanos Machado y dirigida por Juan de Orduña. Asimismo, repitió éxito con la gran producción "Lola la Piconera" en 1951 basada en la obra de teatro de 1934 cuando las Cortes de Cádiz de José María Pemán. 

Juanita Reina hizo que el diestro venezolano César Girón ingresara en la Hermandad de la Macarena, siendo apadrinado por ella en 1952. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Juanita Reina fue devota de la Virgen de la Macarena, de quien era camarera de honor. Tuvo su propia compañía de espectáculos, la Compañía Juanita Reina, para la que trabajó, por ejemplo, Antonio Mairena, Paco Taranto y, más tarde, el Beni de Cádiz. En 1957, durante una gira en Iberoamérica, actuó en La Habana, Cuba. Las canciones de su repertorio se habían escrito en exclusividad para ella y nunca cantó canciones de otros artistas. 

El 15 de junio de 1964 se casó con el bailarín y bailaor Federico Casado Algrenti, más conocido como "Caracolillo", en la Basílica de La Macarena. Un año después vino al mundo su único hijo, Federico Casado Reina. Tras vivir un tiempo en Madrid, regresó a Sevilla. En 1975 le otorgaron la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo. En 1976 su marido abrió en Sevilla la pionera Academia de Danza Caracolillo. En ese año, además, participó en el homenaje que el Ateneo de Madrid ofreció al maestro Quiroga. En los setenta y ochenta redujo sus espectáculos, dedicando más tiempo a su familia. Sin embargo, de esta época es su intervención en televisión en el programa de musical "Cantares" presentado por Lauren Postigo de 1978, protagonizando el primer programa. Hay que señalar también su interpretación del tema "Como dos barquitos" en el programa "Las Coplas" de Canal Sur, presentado por Carlos Herrera, en 1989. En Sevilla intervino en los ciclos de copla en el Teatro Lope de Vega acompañada por los alumnos de la Academia de Danza Caracolillo, y en Madrid actuó en las salas "Xenón" (1983) y "Windsor" (1981) con gran repercusión de público y crítica. 

En 1991, participó en el ciclo de 15 días dedicado a la copla, en homenaje a doña Concha Piquer, organizado por el Centro Cultural de la Villa de Madrid y presentado por Carlos Herrera. Tuvo la culminación de su carrera, el 7 de junio de 1992, con el concierto Azabache de la Expo de Sevilla de 1992, junto a Rocío Jurado, Nati Mistral, María Vidal e Imperio Argentina y dirigido por Gerardo Vera. Recibió la Medalla de Andalucía ese mismo año. 

Rafael Dupouy Gómez, visitando el lugar donde reposan los restos de Juanita Reina, muy cerca de las tumbas de Joselito, Rafael Gómez "El Gallo", Ignacio Sánchez Mejías y Francisco Rivera "Paquirri" en el cementerio de San Fernando en Sevilla. Año 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Falleció, el 19 de marzo de 1999, de una insuficiencia respiratoria, en la clínica Sagrado Corazón de Sevilla. Recibió sepultura en el cementerio de San Fernando de Sevilla, tras un multitudinario funeral al que acudieron unas 3.000 personas, además de artistas y autoridades. Recibió a título póstumo el reconocimiento de hija predilecta de la ciudad de Sevilla, y la fundación con su nombre construyó su mausoleo en el cementerio de San Fernando, por suscripción popular. En el año 2000, su sobrina Charo Reina publicó "Por ti y para ti, homenaje a Juanita Reina". Su biografía, llamada "Juanita Reinaː un estilo, una época", publicada en el año 2000, fue escrita por María Jesús Pérez Ortiz, catedrática de literatura. 

Entre los temas más populares de su extensa discografía destacan: "Y sin embargo te quiero" (1948). Sus temas clásicos son el pasodoble "Francisco Alegre" (1945), estrenado en el espectáculo "Solera de España Nº 3"; "Soltera yo no me quedo" (1965), "Lola la Piconera" (1951) y "Callejuela sin salida", de la película "Lola la Piconera"; "Capote de grana y oro" (1952), de la película "Gloria Mairena" al torero "Manolete"; "Madrina", que era la canción de cierre de sus espectáculos sobre una ganadera charra y un joven torero; "Carmen de España" (1952), "Silencio por un torero", dedicada al gran maestro "Joselito"; "Yo soy... esa" (1953), de la película "Aeropuerto", y "Las cinco farolas", del maestro Solano. 

En el ámbito de la música para la Semana Santa de Sevilla, se destaca la marcha "Esperanza y Macarena" (1965), una composición del maestro Quiroga para Juanita Reina y "Celestial Madre mía", conocida también como Salve de Juanita Reina. 

Como curiosidad, en 1969 grabó un disco de cuatro villancicos a dúo con "Caracolillo". 

Juanita Reina, protagonizó numerosas películas como: "La blanca Paloma" (1942), "Canelita en rama" (1943), "Macarena" (1944), "Serenata española" (1947), "La Lola se va a los puertos" (1947), "Vendaval" (1949), "Lola la Piconera" (1951), "Gloria Mairena" (1952), "Aeropuerto" (1953), "Sucedió en Sevilla" (1955), "La novia de Juan Lucero" (1959), "Canciones de nuestra vida" (1975).

En relación con la Semana Santa de Sevilla, Juanita Reina cantó en 1992 una saeta al paso de la Esperanza Macarena desde el "Balcón de Juanita Reina" y en 1993 amadrinó a Pastora Soler al hacerla hermana de la cofradía, que sigue cantando saetas al paso de la Esperanza Macarena desde el mismo balcón.

Prácticamente todos los artistas de copla han empleado el repertorio de Juanita Reina, con memorables interpretaciones de Rocío Jurado e Isabel Pantoja. Incluso Concha Piquer grabó, posteriormente, temas que fueron estrenados por doña Juana.

Juanita Reina, fue una de las grandes figuras de la copla, el cine y el teatro español del siglo XX. Sin duda, una auténtica embajadora de Sevilla en el mundo. Su ciudad le dedicó una glorieta en el Parque de María Luisa como símbolo de gratitud y homenaje a su memoria.

Le brindo este recuerdo con cariño y admiración en el centenario de su nacimiento. 

Rafael Dupouy Gómez

 

viernes, 13 de diciembre de 2024

DON FERNANDO DEL ARCO, FALLECE MI GRAN AMIGO MANOLETISTA

 (Por: Rafael Dupouy Gómez)


Don Fernando del Arco de Izco.

Desde Venezuela, he sentido muchísimo la triste noticia del fallecimiento de mi entrañable amigo don Fernando del Arco de Izco, el 11 de diciembre de 2024, en la ciudad de Barcelona, España, a los 91 años de edad. Así se lo manifesté a don Juan Lamarca, consecuente amigo, quien comunicó en su página taurina "Del toro al infinito" lo ocurrido.

Don Fernando, nació en la villa de Arróniz (Navarra), el 14 de abril de 1933, trasladándose, posteriormente, con sus padres y hermanos a la Ciudad Condal, siendo un niño de seis años. De manera, que consideró siempre a Barcelona como su ciudad adoptiva.

Recordaba con nostalgia en su semblanza biográfica, publicada en su obra "Mi Biblioteca Manoletista", lo siguiente:

"Con solo 8 años de edad, ví por primera vez torear a "Manolete", que apenas se movía, y con un trapo, al principio grande, después de salir unos caballos, cambiarlo por otra tela más pequeña, sujeta a una madera, y una espada, y con ellas esquivaba las embestidas de una fiera nerviosa y de gran movilidad. Vuelvo a verlo en varias ocasiones hasta que, en 1944, no me pierdo ni una de sus actuaciones. Mi padre era el distribuidor de "El Ruedo" para toda Cataluña y ello facilitaba mi entrada en las plazas de toros Monumental y Las Arenas. 

Don Fernando del Arco, al extremo derecho de la foto, como señala la flecha, tapando su ojo izquierdo el ala de un sombrero, en compañía de "Manolete", en el patio de Cuadrillas de la Monumental de Barcelona, el 6 de julio de 1947, su corrida número 70 y última en la Ciudad Condal. (Archivo: Fernando del Arco de Izco).

Don Fernando del Arco es el único, a la derecha, como señala la flecha, que mira a su admirado "Manolete" y no al fotógrafo, en el patio de Cuadrillas de la Monumental de Barcelona, el 6 de julio de 1947. (Archivo: Fernando del Arco de Izco).

No se me puede olvidar mi primer encuentro con "Manolete". Fue el 7 de julio de 1947, en las Ramblas de Barcelona, a la salida del Hotel Oriente, cuando logré que me dedicara dos fotografías. En una de ellas aparece toreando un Miura, en la otra, a un toro del Conde de la Corte. La pluma estilográfica era de mi padre. Conservo la pluma, como oro en paño, junto a las dos fotos dedicadas".

A la izquierda, el "Monstruo" de Córdoba, Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", ídolo de la infancia de don Fernando del Arco, quien, a la derecha, aparece mostrando la pluma que usó el famoso torero para dedicarle dos fotografías que conserva en su biblioteca. (Archivo: Fernando del Arco de Izco).

Don Fernando del Arco, gran admirador de "Manolete", posando en su valiosa e impresionante biblioteca dedicada al Califa cordobés, en donde conserva las dos fotografías suyas dedicadas por "Manolete". La primera de ellas, el 2 de julio de 1944, muestra un soberbio natural a un toro de Miura al que cortó las dos orejas y la segunda, entrando a matar a un toro del Conde de la Corte en Barcelona, España, el 15 de junio de 1944, al que cortó las dos orejas. (Archivo: Fernando del Arco de Izco).

Conocí, por primera vez, a don Fernando del Arco, durante mi visita a España en el año 2011 con motivo de la presentación del documental taurino "Los Bienvenida en Venezuela. Huella indeleble en el corazón de una dinastía", realizado por nosotros los Hnos. Dupouy Gómez con la colaboración de mis sobrinos: Rosana, Juan Manuel y Carlos Eduardo Dupouy García en la producción, arte y edición.

El documental fue proyectado, el 11 de mayo de 2011, en la Sala "Antonio Bienvenida" de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid (España), en el marco del "I Encuentro Iberoamericano del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida". Don Fernando del Arco, vino especialmente de Barcelona como Presidente del Círculo Bienvenida de la Ciudad Condal, para estar presente en los actos. Lo conocimos personalmente y nació una gran amistad con el paso de los años. 

Don Fernando del Arco, director de la prestigiosa revista taurina "Caireles", editada en Barcelona, España. (Archivo: Fernando del Arco de Izco).

Como director de la revista "Caireles", única revista taurina editada en Barcelona, España, don Fernando del Arco, muy amablemente, publicó varios de mis artículos históricos sobre la Fiesta Brava, entre ellos:

"Caireles", número 31. Diciembre 2012.

"Grandes de la Tauromaquia y el Boxeo", página 35.

"A la memoria de Manolete, 65 años de su partida", página 115.

"Caireles", número 32. Diciembre de 2013.

"La pintura taurina de Jean Diffre (1864 - 1921), página 47.

"Caireles", número 33. Diciembre de 2014.

"Los Dominguín en Venezuela", página 75.

"Luis Miguel Dominguín: 70 años de su alternativa", página 153.

"Caireles", número 34. Diciembre de 2015.

"Chicuelo en Maracay, realizó una de sus memorables faenas", página 27.

"Caireles", número 35. Diciembre de 2016.

"Nicanor Villalta, el maño que conquistó Madrid", página 90.


Los hermanos Dupouy Gómez en compañía de don Fernando Claramunt y don Fernando del Arco en las afueras de la Monumental de Las Ventas de Madrid (España), el 11 de mayo de 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Rafael Dupouy Gómez, su madre Rosa Elena Gómez Arráiz y don Fernando del Arco en la Monumental de Las Ventas de Madrid (España), el 11 de mayo de 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Fernando del Arco, fue un reconocido intelectual de larga trayectoria como aficionado taurino, que cultivó un profundo conocimiento sobre este apasionante, colorido y emotivo Arte que amamos con indescriptible fervor, porque el mundo del toro ha inspirado e influido, significativamente, en la cultura gracias a las creaciones artísticas de máximos exponentes de la pintura, escultura, literatura, arquitectura, música, teatro, cine y otras formas de expresión. 


Los hermanos Juan Florencio y Rafael Dupouy Gómez con su madre Rosa Elena Gómez Arráiz y don Fernando del Arco en la Monumental de Las Ventas de Madrid (España), el 11 de mayo de 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Para su maravillosa biblioteca dedicada al maestro Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", le envié como regalo una copia de un libro que no tenía en su valiosa y extensa colección, titulado: "Manolete en Venezuela", escrito en 1946 por el cronista taurino venezolano don Guillermo Austria "Chavalo".   

Como bien señaló don Fernando del Arco en su registro bibliográfico: "Este libro fotocopiado me fue enviado desde Caracas por Rafael Dupouy Gómez, buen amigo y perteneciente a una familia muy taurina. Varios títulos de sus capítulos nos indicarán argumentos tratados en sus 84 páginas, con sus 32 fotos de "Manolete". Muy completo y bien redactado".

A continuación, una síntesis de la destacada labor taurina y literaria de don Fernando del Arco de Izco, admirador de excepción de Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete":

Conferenciante muy solicitado. Director de la Feria de Otoño de la Casa de Madrid en Barcelona. Director-Editor de la revista "Caireles", única Revista Taurina editada en Barcelona, que se distribuye gratuitamente por toda España. Fundador del Circulo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida de Barcelona, creador e impulsor, junto con los editores de la revista Toreros de Córdoba, del Premio Poético "Manolete", creado en el año 2008.

Ejemplar pareja de entrañables amigos, Don Fernando Claramunt, Presidente emérito del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida y don Fernando del Arco, Presidente del Círculo Bienvenida en Barcelona, España, destacados escritores, historiadores, conferencistas y extraordinarios aficionados defensores de la Tauromaquia. (Archivo: Fernando del Arco de Izco).

Era autor de varios libros: Entre los taurinos, su gran especialidad y editados por Egartorre Libros (Arganda del Rey Madrid); Manuel Rodríguez "Manolete". A los 50 años de su muerte y a los 80 de su nacimiento (1997). El Juli, Historia de una voluntad (1999). La Dinastía Bienvenida y "Manolete" (2002). La caricatura, los toros y Fernando Vinyes (Ensayo, 2004), I Parnaso Manoletista (2006). Los Califas de la Córdoba taurina y Soñando con "Manolete" (Bibliófilos Taurinos de México, 2005). "Manolete" y los intelectuales, "Manolete" intelectual. Por qué...taurinos. Por qué...científicos y Barcelona emergente (Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida, 2006 y 2008). Toreros de Cataluña (con versiones en catalán de Francesc March y en Francés, de Jean Louis Pous y Benoit Pous) y Segunda baraja taurina de Fernando Vinyes. II Parnaso Manoletista (2017), Mi biblioteca Manoletista (2020) y III Parnaso Manoletista (2021).

Asimismo, fue autor de la letra del pasodoble, Dinastía Bienvenida, con música de Elvira Checa.

Recibió numerosos premios y distinciones, entre ellos; El V Premio Fábula Literaria Vicente Zabala (Madrid, 2007), Escalera del Éxito N° 128 Los Sabios del Toreo (Madrid, 2007) y la Insignia de Plata del Círculo Bienvenida (Madrid, 2015). Colaboró con Luis María Gibert (Barcelona, 1947-2014), presidente de la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña y un competente equipo de Federatarios, donde recogieron más de 600.000 firmas en toda España para la presentación de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), en el Congreso de los Diputados, que desembocó en la actual Ley Taurina de Protección de la Tauromaquia que declaró los toros Patrimonio Histórico Cultural de los españoles.

Libro "II Parnaso Manoletista" con dedicatoria del autor que dice: "A don Rafael Dupouy Gómez y familia con mi sincera amistad. Un abrazo. Fernando del Arco". Marzo 2018. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mi gran amigo don Fernando del Arco de Izco, autor del magnífico libro "II Parnaso Manoletista", tuvo la gentileza de invitarme a participar y enviarme dedicada su extensa obra de 571 páginas que compila 600 nuevos poemas dedicados al ídolo taurino Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", como homenaje en el 70 aniversario de su muerte y 100 de su nacimiento.

Esta importante obra literaria, representa un alto valor investigativo, acompañada por algunas ilustraciones del "Monstruo" del toreo cordobés, quien marcó una época irrepetible en la tauromaquia mundial. 

Realicé una simpática caricatura que ilustró una de las páginas finales de su obra "II Parnaso Manoletista", publicada en el año 2017. 

Don Fernando, muy amablemente, me escribió: 

12 de agosto de 2016.

NOTA: ESPERO MI CARICATURA CON MI MANOLETE DEL ALMA.  Ya tengo una foto con MANOLETE de 1947 en Barcelona y dos fotos dedicadas, pero me falta TU CARICATURA. 

Otro abrazo querido Rafael.

Fernando del Arco.

Caricatura de Rafael Dupouy Gómez, publicada en el libro "II Parnaso Manoletista" de don Fernando del Arco de Izco. Año 2016.

16 de agosto de 2016.

Querido amigo Rafael, querida familia Dupouy: 

Magnífica la caricatura y estupenda la frase. Se colocará en el II PARNASO MANOLETISTA. 

Rafael ¿te sientes capaz de escribir un poema dedicado a MANOLETE para que yo lo publique junto a tu estupenda caricatura? 

Abrazo,

Fernando del Arco.

Tuve el honor de colaborar desde Venezuela con un poema de mi autoría, titulado: "Manolete" en el recuerdo", dedicado al autor del libro. 

Poema "Manolete en el recuerdo" de Rafael Dupouy Gómez, publicado en el libro "II Parnaso Manoletista" de don Fernando del Arco de Izco. 

Cuadro de "Manolete", realizado por Rafael Dupouy Gómez en el año 2017. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En referencia a mi obra pictórica, dedicada a la figura de "Manolete", don Fernando del Arco me escibió:

Barcelona, España, 18 de septiembre de 2017.

"Querido Rafael: No sabía que también, entre otras varias cosas, te dedicas a la pintura. Muy original, y de grandes dimensiones tu retrato de "Manolete". He sacado copia por si algún día publico nuevas cosas sobre mí torero.

Gracias por el envío. 

Un fuerte abrazo para ti y para toda la querida familia Dupouy".

Fernando del Arco.

Recordando la celebración del Centenario del natalicio del gran maestro Antonio Bienvenida, escribí un artículo que le gustó mucho: 

El 24 de septiembre de 2022.

Magnífica biografía, querido amigo Rafael Dupouy, completa y muy bien condensada. 

Gracias por el envío en el Centenario del nacimiento de Don ANTONIO BIENVENIDA. 

Con mi cariño para toda la familia Dupouy, un fuerte abrazo.   

Fernando del Arco.

En marzo de 2023, recibí su libro "Mi Biblioteca Manoletista".

He querido en este artículo rendir un sentido homenaje de recuerdo al muy querido amigo a quien extrañaré enormemente por su gran afición taurina, caballerosidad, sabiduría y cariño sincero hacia mi familia y mi persona.

Ahora, muy querido don Fernando, podrá usted disfrutar en el cielo amenas y eternas tertulias con su ídolo de siempre Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", los integrantes de la gloriosa dinastía Bienvenida y con sus entrañables amigos don Fernando Claramunt y Luis María Gibert.

Desde Caracas, Venezuela, que Dios le brinde el descanso eterno.

Mis sentidas condolencias para todos sus familiares y amigos. 

Paz a su Alma.

Rafael Dupouy Gómez