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miércoles, 27 de abril de 2022

UNAS INTERESANTES DECLARACIONES DE PALOMO LINARES

(Por: Rafael Dupouy Gómez) 

El siempre recordado maestro del toreo Sebastián Palomo Linares. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Mis mejores corridas las he toreado en Venezuela. Buen público aquél. Entendido, exigente y apasionado".

Sebastián Palomo Linares.

Con motivo de cumplirse hoy, 27 de abril de 2022, un nuevo aniversario del natalicio de esa gran figura del toreo que fue Sebastián Palomo Linares, uno de los ídolos de mi infancia, comparto con los amables lectores, una breve, pero interesante entrevista publicada en la revista "Venezuela Taurina" en 1968, siendo Palomo un joven lleno de ilusiones quien tenía el firme deseo de lograr abrirse camino en el maravilloso, apasionante, difícil, competitivo y sacrificado mundo del toro.

Palomo Linares tomó la alternativa, el 19 de mayo de 1966, siendo Jaime Ostos su padrino y "Mondeño" el testigo, en la plaza de toros de Valladolid, lidiando reses de la ganadería de Galache.

El 13 de noviembre de 1966, Palomo Linares, debutó en América en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), lidiando reses mexicanas de Mimiahuapan, compartiendo cartel con el venezolano César Faraco y el mexicano Manolo Martínez, quien también se presentó por primera vez en dicha plaza.

La entrevista al inolvidable, muy admirado y querido diestro fue realizada por la revista "Mundo Hispánico" y la reproduzco a continuación para el disfrute de los aficionados:

INTERESANTES DECLARACIONES DE PALOMO LINARES

Estamos seguros de que cualquier aficionado bueno y entendido que lea las declaraciones que el torero Sebastián Palomo Linares ha hecho a un reportero de la gran revista "Mundo Hispánico", se emocionará con las sabias y sentidas ideas que buyen en la mente de este joven torero de Linares. Bien sentidas, bien expresadas y con una gran hondura humana casi increíble en un muchacho de tan corta edad. Por ellas nos damos cuenta de que en la vida del hombre, ningún texto como la vida misma que es la experiencia, madre de la Ciencia y de la Historia, para enseñarnos a ver, sentir, comprender y pensar. Transcribamos, sin más prolegómeno, las palabras de Palomo Linares, que valen, por sí solas, más que cuanto nosotros podamos decir de su aleccionador contenido.

Helas aquí en la parte más sustanciosa:

"Yo soy del pueblo en que murió "Manolete" al que no conocí porque entonces yo todavía no había nacido. Debuté en Madrid a los dieciséis años. Empecé en Vista Alegre en una nocturna de la oportunidad. Una vez me tiré de espontáneo porque quería ser famoso y siempre que a mí se me tira un espontáneo, me acuerdo de aquello.

No le tengo miedo a nadie. He toreado con todos y estoy dispuesto a torear con quien me pongan. Nunca he tenido que robar gallinas como "El Cordobés", pero también he pasado lo mío. "El Cordobés" tiene su puesto y yo tengo el mío. No he venido a quitarle el sitio a nadie. Soy joven y traigo mi estilo y no he querido nunca copiar a nadie.

Belmonte. Ese sí que era un torero. Yo he visto películas de Belmonte y puedo decir que lo he visto torear a él. ¿Joselito? Otro grande. El máximo torero de todos los tiempos hubiera sido una mezcla de Joselito y Belmonte. No, yo no soy esa mezcla, ni nadie lo es. ¡Qué torero Belmonte! ¡Qué torero macho!

Mis mejores corridas las he toreado en Venezuela. Buen público aquél. Entendido, exigente y apasionado. En América pasan cosas curiosas. Yo como la mayoría de los toreros suelo desayunarme con un par de huevos fritos. Bueno, pues en el Ecuador me echaron dos toros bravos un día por la mañana nada más despertar, ¿qué te parece? Yo no paro. La temporada de España y enseguida la de América. Y los entrenamientos.

Yo no siento miedo al salir a la plaza, pero sí mucha responsabilidad. Una gran responsabilidad ante el público que ha pagado por verme y con el que hay que cumplir. He empezado la temporada en Tenerife y ya sin parar, hasta el otoño. Y aparte, una película con Marisol. Me entretiene hacer cine, pero hay que volver al toro. Siempre el toro del que no se va nadie, porque de los toros se va uno cuando le echan".

Palabras ecuánimes y ponderadas ahora más que nunca, cuando el pleito de los Galaches con el que "El Cordobés" parece pretender quitarle el sitio a Palomo Linares, viene excitando los ánimos de la afición española en contra de la sucia política que envuelve y enturbia la Fiesta. Palomo se ha ofrecido a torearla mano a mano con el de Palma del Río, pero éste elude el encuentro tal vez porque le agrade ganar las batallas fuera de los ruedos.

(Entrevista publicada en la Revista "Venezuela Taurina" en mayo de 1968).


jueves, 22 de julio de 2021

FALLECIÓ EL BANDERILLERO Y FOTÓGRAFO PEDRO ARIAS

 (Por: Rafael Dupouy Gómez)


El destacado banderillero y fotógrafo venezolano Pedro Arias.

(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con profundo dolor recibimos la triste noticia del fallecimiento en Caracas, el 21 de julio de 2021, a los 93 años de edad, del muy querido, noble y buen amigo Pedro Arias, distinguido banderillero y excelente fotógrafo de larga trayectoria.

Entrañable fotografía de gran significación familiar, captada por Pedro Arias, en donde aparecemos presenciando en el Nuevo Circo de Caracas la corrida extraordinaria celebrada en octubre de 1973. De izquierda a derecha: mi madre, Rosa Elena Gómez Arráiz, Rafael Dupouy Gómez (con 8 años de edad), mi abuelo, Florencio Gómez Núñez y mi hermano Juan Florencio Dupouy Gómez. El cartel de la corrida lo integraron los diestros: Pedro Gutiérrez Moya "El Niño de la Capea" de España, el mexicano Manolo Martínez y el venezolano Carlos Málaga "El Sol", lidiando toros de la ganadería venezolana de "Bella Vista". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Nació Pedro Arias en San Fernando de Apure (Venezuela), el 29 de abril de 1928. De pequeña estatura, carácter sencillo, simpático y extrovertido, su nombre aparece en el Tomo número 5 de “Los Toros” de don José María de Cossío en la página 634, en donde se refieren a él como: “Banderillero, que actuaba en los ruedos venezolanos en la década de los sesenta de nuestro siglo. No conozco sus cualidades aunque sé que actuaba en corridas de toros”.

De origen humilde, se trasladó con su familia a los 6 años de edad, de su natal San Fernando de Apure a la ciudad de Maracay (Edo. Aragua). Se crió a dos cuadras del Hotel Jardín.

Con el paso de los años, siendo un adolescente, tuvo la ilusión de mejorar su situación económica y se interesó en aprender una profesión, dedicándose a la fotografía que alternó, paralelamente, con su sueño de hacerse matador de toros. En las mañanas, entrenaba y practicaba en la histórica Plaza de Toros Maestranza de Maracay. Recibió lecciones del maestro Pedro Pineda y el apoyo de sus grandes amigos, los matadores de toros venezolanos Oscar Martínez y Luis Sánchez Olivares el “Diamante Negro” quienes se interesaron en que cumpliera su sueño, ofreciéndole oportunidades.

Oscar Martínez, a quien conoció en la Maestranza de Maracay, siendo también un talentoso fotógrafo, un día lo llevó a la casa de su amigo José María Páez Colmenares, quien se desempeñaba como funcionario de la Circunscripción Militar de Maracay, realizando las fotografías del componente militar en los cuarteles Bolívar, Páez y Sucre. Allí Pedro Arias aprendió como ayudante el oficio de la fotografía, capturando imágenes con una cámara que le regaló Páez Colmenares.   

Cuenta Pedro Arias que el 24 de julio de 1946, se vistió de luces por primera vez y el 22 de mayo de 1949, banderilleó por primera vez a un toro de casta de la ganadería colombiana de Mondoñedo en una corrida celebrada en la Maestranza de Maracay, interviniendo los diestros mexicanos Lorenzo Garza, Luis Castro “El Soldado” y el venezolano Ricardo Martínez como sobresaliente. Garza realizó una magnífica faena a su segundo toro, liquidándolo de una soberbia estocada. Fue ovacionado fuertemente por el público, concediéndosele las dos orejas, el rabo y una pata, que el diestro mexicano rechazó. “El Soldado” también cortó dos orejas y ambos salieron a hombros de la Maestranza de Maracay.    


Pedro Arias ejecutando un par de banderillas. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En Maracay, Pedro Arias trabajó un tiempo cargando unos garrafones enormes y pesados de agua que descargaba en una vecindad. Un amigo suyo al ver el esfuerzo que hacía, le consiguió un trabajó como ayudante de fotografía en una dependencia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en el área de Malariología, en donde trabajaba como destacado científico el Dr. Juan Crisóstomo “Juancho” Gómez Núñez, hijo del General Juan Vicente Gómez. “Juanchito” era el hermano menor de Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, grandes aficionados e impulsores de la Fiesta Brava en Venezuela.

Pedro Arias tuvo la oportunidad de conocer personalmente en esa dependencia al Dr. “Juancho” Gómez Núñez, quien se mostró muy interesado en apoyar sus aspiraciones en el mundo del toro. Un buen día lo mandó a llamar y le dijo que se fuera a Caracas urgentemente para que firmara un contrato, porque toreaba el domingo y le regaló 20 bolívares de aquella época para su traslado.

“Juancho” Gómez Núñez, le comunicó a Pedro Arias que dijera que venía de parte de su hermano Florencio Gómez Núñez, quien ya había contratado a Luis Miguel Dominguín para que debutara como matador de toros en Venezuela, firmándolo por tres tardes en el Nuevo Circo de Caracas. Siendo mi abuelo Florencio, el empresario de la temporada caraqueña en 1949, encargó de la organización a su compadre José Luis de Benito.

Pedro Arias, llegó a la empresa dispuesto y decidido a firmar el contrato como subalterno en ese cartel de primera. Recordaba Arias que el Dr. Carlos Siso Maury, eminente abogado, le hizo esperar tres horas y no lo atendía. Entonces, se le ocurrió ante la impaciencia, anunciar que venía de parte de mi abuelo Florencio Gómez Núñez, como le había aconsejado en Maracay mi tío “Juancho” y de inmediato le abrieron las puertas, siendo recibido en la oficina.

Le preguntó el Dr. Siso si sabía leer. Que estudiara bien el contrato que iba a firmar. Me contó Pedro Arias que lo leyó rapidísimo como Cantinflas. Arias todavía no tenía traje de luces para la corrida, pero mintió respondiendo afirmativamente, sin tener un centavo para adquirirlo. Luego de marcharse de la oficina, leyó con tranquilidad el contrato que fue por 500 bolívares. De inmediato, se dispuso a visitar a su amigo el “Diamante Negro”, quien muy amablemente, le dijo que escogiera el traje que quisiera. Arias seleccionó un traje de luces que no estaba nuevo, azul celeste y plata que le quedó grande y tuvo que arreglar.

Era la última corrida de la temporada y actuaron, la gran figura del toreo español Luis Miguel Dominguín, el ídolo venezolano Luis Sánchez Olivares el “Diamante Negro” y el valeroso diestro mexicano Antonio Velázquez. Esa extraordinaria corrida fue celebrada, el 11 de diciembre de 1949, siendo considerada como la mejor corrida de toros que se ha presentado en toda la historia del Nuevo Circo de Caracas.

Se jugaron toros de la ganadería colombiana de “Vistahermosa”, que dieron una excelente pelea. Fue una tarde inolvidable, recordaba Pedro Arias, quien banderilleó con bastante habilidad a un toro que había eliminado el quinto burladero del Nuevo Circo de Caracas. El público entusiasmado, no cesó de aplaudir las faenas realizadas por los tres matadores, quienes salieron a hombros por la puerta grande, cortando un total de diez orejas y dos rabos. Luis Miguel estuvo enorme ante su primero al que le cortó las dos orejas con petición de rabo, que la Presidencia se negó a conceder. En su segundo, repitió una faena redonda que fue malograda con la espada, perdiendo los trofeos que tenía asegurados, dando dos vueltas al ruedo recibiendo una fuerte ovación. Antonio Velázquez cortó cuatro orejas y un rabo y el “Diamante Negro” también emuló al mexicano cortando cuatro orejas y un rabo.

Recordaba Pedro Arias que César Díaz Torres, apoderado de Oscar Martínez, de quien fue banderillero, le preguntó si quería ser corresponsal de “La Esfera” en Caracas para cubrir los accidentes de carretera que frecuentemente ocurrían y requerían ser fotografiados.

Pedro Arias acompañando al gran César Girón durante uno de sus triunfos. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Un día le propusieron trabajar en el diario “El Mundo” en el espacio deportivo. Asistió a los Juegos Panamericanos de Cali (Colombia) en 1971, los Juegos Panamericanos de México en 1975, los Juegos Panamericanos de Caracas en 1983. Estuvo presente cubriendo la pelea del boxeador venezolano Betulio González en la que conquistó el campeonato mundial, siendo captadas con su cámara las mejores fotos que recorrieron el mundo entero. Las Series del Caribe de Béisbol y los Campeonatos de la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, siempre gozaron del oportuno lente de Pedro Arias, ferviente fanático de los “Tiburones de La Guaira”. Con los jugadores de Béisbol cultivó una fraternal amistad, lo querían mucho y siempre le gastaban bromas. En Maracaibo, estuvo presente en importantes partidos de fútbol internacional. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Deportivo en 1975 y 1987.  

Pedro Arias mostrando uno de sus tantos premios como excelente fotógrafo deportivo. Revista "Venezuela Taurina". Año 1975. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Dentro de su profesión taurina, lamentó no haber podido llegar a ser matador de toros, sino subalterno. Conoció y tuvo una gran amistad con los hermanos Girón, considerándolos como de su propia familia. Me contó Pedro Arias una anécdota curiosa, poco conocida. Cuando él trabajó en una fábrica de papeles, utilizó parte del material de desecho para confeccionar la improvisada muleta que empleó César Girón, el día que se lanzó al ruedo como espontáneo durante la actuación de los “Chicos de Querétaro” en enero de 1946. Los “Chicos de Querétaro”, era una cuadrilla infantil mexicana, integrada por niños entre diez y doce años de edad que lidiaban becerros de pura casta. César Girón con doce años de edad, demostró al público asistente que él toreaba mucho mejor que los niños aztecas.


Pedro Arias con Manuel Benítez “El Cordobés”. (Cortesía: Pedro Arias).


Triunfo de Francisco Rivera "Paquirri" en Mérida, Venezuela, acompañado por Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Se mantuvo como banderillero durante muchos años. A las órdenes del “Diamante Negro”, intervino en varios festejos. Me confesó que nunca pudo banderillear por el lado izquierdo a los toros. Participó eficientemente como subalterno en las célebres novilladas organizadas por el empresario Gregorio Quijano.

Pedro Gutiérrez Moya "El Niño de la Capea" en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, detrás el fotógrafo Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, en compañía de su gran amigo Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Pedro Arias, digno profesional de nuestra Venezuela taurina y de la fotografía. 

Le recordaremos siempre por ser un gran amigo y una excelente persona.

A todos sus familiares y amigos nuestro profundo pesar por su lamentable partida.

Que Dios lo tenga en su Gloria.

Rafael Dupouy Gómez


lunes, 19 de julio de 2021

FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ EN MANO A MANO

(Por: Pepe Cabello).

Sonriendo siempre en la barrera de su plaza de Maracay la figura taurina de don Florencio Gómez en compañía de su nieto Rafael Dupouy Gómez. Por su afición fundó la primera ganadería de casta "Guayabita" y la Maestranza de Aragua. Revista "Estampas", Diario "El Universal", el 4 de marzo de 1990. (Foto: Oscar Martínez).

Banderas cual espinas esperando abrirse en pétalos de rosa, y doce colores flameando al impulso del aire. Abajo los palcos, en conjunción de formas y técnicas del arte árabe y occidental. Ladrillos y cerámicas, muy diminutas, la herradura por doquier. Pidiendo a la suerte que se aposente y haga predio en cada rincón. Y arriba, encendiendo la fragua, el único e incomparable sol de Aragua. Sol de soles. En balconcillo de nubes, admirando y viendo cómo a sus pies se levanta la pandereta de una singular plaza de toros. Es la Maestranza de Maracay, una de las más bellas y toreras del mundo. En su construcción intervino el personaje del mano a mano. Precisamente mano a mano con su hermano, logró que el progenitor levantara el inmueble que acaba de cumplir cincuenta y siete años de su inauguración. Y abre capotillo identificándose:

Mi nombre completo es Florencio Antonio Gómez Núñez de Cáceres, nací en Maracay el 7 de noviembre de 1908. Fue en la casa La Azotea, frente a la Catedral…

¿Qué recuerda de su padre el General Juan Vicente Gómez?

Tantas cosas que es imposible resumirlas, habría que enfocarlas desde muchos puntos de vista…

¡Vamos con la taurina! ¿Era muy aficionado?

Muchísimo, desde el Táchira sentía pasión por los toros.

¿Cómo empezó la suya?

Tenía diez años cuando ví a Juan Belmonte en un corral, en la finca conocida como "Casupito", lidiando dos astados. ¡Nunca lo olvidaré! Y me entró la fiebre taurina…

¿Vivió Belmonte en Maracay?

¡Sí!, así como otros toreros y estando con nosotros contrajo matrimonio por poder con su novia en Lima.

¿Cómo surgió la idea de la Maestranza?

Había mi padre realizado varias obras en Maracay, como la Plaza Bolívar y los cuarteles, entonces mi hermano Juan Vicente y yo le dijimos: ¡Falta la Plaza de Toros! Y ordenó su construcción…

¿Algún detalle curioso de la obra?

En lo personal que Eleazar Sananes "Rubito" era el "listero", es decir, la persona encargada de llevar la lista de los materiales de la obra de construcción de la plaza y luego fue el primer espada que actuó, el 20 de enero de 1933, cuando se estrenó.

¿Dónde estaban ustedes?

En el Palco, que se conoce como la Mezquita que por deseo de mi padre fue tan grande y cerca del ruedo. Su único capricho cuando hacían la plaza…

¿Es cierto que le salvó usted la vida al rejoneador español Antonio Cañero?

Estábamos apartando un encierro en la ganadería "La Providencia" y un manso se frenó metiéndole el pitón por el vientre. Yo realicé el quite, era mi deber. Sucedió en mayo del año 1930…

¿Cómo surgió la divisa de "Guayabita"?

Porque la ganadería "La Providencia" era muy húmeda y pasamos los toros para allá. Nunca lidiamos con ese nombre por la muerte de mi padre y salir del país. Al regresar el año 1941, no la quisimos recibir del Banco Agrícola y Pecuario, no habían sementales, no se podían traer.

¡Pero usted si fue bien recibido, por amigo y caballero, don Florencio!

PEPE CABELLO

(Publicado en la Revista "Estampas" del Diario "El Universal", el 4 de marzo de 1990).

Pueden disfrutar un video del cronista taurino Pepe Cabello recordando a don Florencio Gómez Núñez:




miércoles, 23 de junio de 2021

CENTENARIO DEL APOTEÓSICO TRIUNFO DE "RUBITO"


(Por: Rafael Dupouy Gómez) 


Eleazar Sananes "Rubito", ídolo del toreo venezolano, logró un triunfo histórico en la plaza de toros Arenas de Valencia (Venezuela), el 24 de junio de 1921, día del Centenario de la Batalla de Carabobo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Un 24 de junio de 1921, fecha memorable del Centenario de la Batalla de Carabobo que selló nuestra Independencia, se celebró una gran corrida de toros en la plaza "Arenas de Valencia", Venezuela, que marcaría una hazaña taurina realizada por Eleazar Sananes "Rubito", lidiando como único espada seis astados, logrando un resonante triunfo que significó el reconocimiento y consolidación de su carrera en el país.  

El destacado empresario taurino, doctor Mauricio Capriles Power, envió el siguiente mensaje a la prensa capitalina, resumiendo lo que el ídolo caraqueño realizó aquella tarde triunfal:

"El éxito de "Rubito" en la corrida de hoy ha sido tan grande, que no hay palabras con qué decir lo que éste torero ha hecho. Cortó cinco orejas, y el público, loco de entusiasmo, lo sacó a hombros por las calles de Valencia gritando: "¡Viva el fenómeno de los fenómenos!".

La crónica taurina de la época, destacó su fenomenal triunfo en las páginas del periódico "El Nuevo Diario":

Titular de la crónica taurina publicada en el periódico "El Nuevo Diario" en 1921. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

¡"Rubito"! El ídolo en quien bullía la sangre torera desde hace algunos años, soñaba siempre con la gloria y ésta no se hizo esperar; "Rubito" la alcanzó.

La tarde del 24 de junio de 1921, ha sido el triunfo completo alcanzado por el torero caraqueño.

Las faenas que Eleazar ejecutó en la corrida de los seis toros son inenarrables, pues, superándose a sí mismo, llegó a la cumbre de lo inmenso al realizarlas en medio de un lodazal, ya que llovió durante toda la tarde.

"Rubito" con sus facultades excepcionales, con su valor a toda prueba, con su ciencia admirable y su voluntad de acero, todo lo hace y en todo descuella; ha matado él sólo seis toros en las Arenas de Valencia, logrando casi lo imposible: cortar cinco orejas, caso único que puede registrarse en la historia de la Fiesta Brava, no aquí sino en España.

El éxito fenomenal obtenido por "Rubito" le fijó definitivamente como uno de los astros de la torería moderna, pues el triunfo a que nos referimos, no fue un triunfo efímero, "ni un golpe de suerte"; fue sencillamente digna coronación de la admirable campaña que venía haciendo desde el principio de la temporada.

"Rubito" irá a España y triunfará, como ha triunfado en la tierra de los Incas, en el Perú; y en su querida tierra de Venezuela.

Francisco Alemán Fonseca "Agujita".

Valencia: 24 de junio de 1921.

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 28 de junio de 1921).


UN GRAN "RUBITERO"

Florencio Gómez Núñez, en sus años mozos, saludando montera en mano, luciendo un traje de luces perteneciente a su entrañable amigo y compadre, el ídolo venezolano del toreo Eleazar Sananes "Rubito", en la residencia caraqueña del diestro. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mi abuelo, Florencio Gómez Núñez, compadre del popular y famoso diestro Eleazar Sananes "Rubito", siempre se consideró un apasionado "rubitero" como se denominaba a los admiradores y partidarios del torero caraqueño, él recordaba que siendo muy joven, a los 12 años de edad, pudo ver torear y admirar por primera vez al ídolo del toreo venezolano, narrándonos cómo sucedió:

"Después de su regresó triunfante de Lima en 1921, a Eleazar Sananes "Rubito" lo vi torear por primera vez en la plaza de toros Arenas de Valencia (Venezuela), el 24 de junio de 1921. Mató seis toros ese día, en una tarde muy lluviosa y conmemorativa del Centenario de la Batalla de Carabobo. Estuvo enorme esa vez, cortó cinco orejas y el tercer toro, me lo brindó a mí. De allí nació una gran amistad hasta llevarle a apadrinar a su hijo Juan José, a quien le puso ese nombre por la profunda admiración que sentía por Juan Belmonte y Joselito".

En nuestra historia todo caraqueño debería saber lo que significaba antaño ser "rubitero" (partidario de Eleazar Sananes "Rubito") o "julitero" (partidario de Julio Mendoza). Poder presenciar y disfrutar una corrida de toros en la que toreaban los dos ídolos de la Venezuela taurina de entonces resultaba apasionante.

Con esa pareja vino la época de oro del toreo en Venezuela. Julio Mendoza Palma venía empujando duro y naturalmente, juntos llenaron las plazas donde actuaron incrementando, de manera significativa, la concurrencia de los circos. Con el surgimiento de la gran rivalidad taurina de esa pareja, compuesta por Sananes y Mendoza en los ruedos venezolanos, fue cuando más se habló de toros en nuestro país. 

Eleazar Sananes "Rubito" ha sido, indiscutiblemente, el gran ídolo de la afición venezolana por excelencia junto con Luis Sánchez Olivares el "Diamante Negro". "Rubito" fue un torero valiente, muy fino con el capote, banderilleaba fácilmente y con la muleta hacía cosas verdaderamente emocionantes que hacían parar al público de sus asientos.

He querido dedicar estas líneas recordando el sensacional triunfo conquistado hace exactamente 100 años por el muy querido y apreciado diestro caraqueño Eleazar Sananes "Rubito", quien realizó aquella tarde seis inmensas faenas, coronadas con seis estocadas en buen sitio que tiraron a sus toros sin puntilla.  

Indiscutiblemente, Eleazar Sananes "Rubito" ha sido una de las figuras del toreo más importantes que ha dado Venezuela. Siendo el primer diestro que tomó la alternativa en España, el 17 de mayo de 1922, en la antigua plaza madrileña de la carretera de Aragón en la Corrida de Beneficencia, sustituyendo al lesionado diestro Manuel García López "Maera", siendo su padrino Julián Sáiz "Saleri II", actuando como testigos, Juan Anlló "Nacional II" y Marcial Lalanda, lidiando toros de la ganadería de Gamero Cívico. El nombre del toro correspondiente a su doctorado se llamó "Sanluqueño", negro zaino, marcado con el número 99. Nuestro gran "Rubito" con su ejemplo de valor y torería, fue el primero que abrió el camino para que otros toreros compatriotas pudieran destacarse, posteriormente, en la historia de la Fiesta Brava nacional e internacional.

Rafael Dupouy Gómez


lunes, 13 de julio de 2020

FEDERICO NÚÑEZ: ADIÓS A UNA GRAN VOZ TAURINA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El gran locutor y periodista Federico Núñez, toreando por gaoneras, dedica su foto a mi abuelo: "Para Don Florencio Gómez N. Mi querido amigo y pariente. Con gran afecto. Federico Núñez, 1988. Foto: Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El pasado, sábado 11 de Julio de 2020, el siempre amable, cariñoso y buen amigo, Federico Núñez Sandoval, falleció en Caracas a los 91 años de edad. Vale recordar en este escrito su encomiable labor taurina, expresando el sentimiento de profundo dolor de la familia Dupouy Gómez por su partida.

Federico, con su privilegiada y talentosa voz, nos narró el acontecer del mundo del toro nacional e internacional con señorío, gran clase, conocimiento y distinción, enalteciendo su profesión de locutor y periodista que siempre ejerció con dignidad.

Nació en Valencia del Rey (Estado Carabobo, Venezuela), un 30 de octubre de 1928. Su padre fue Carlos Federico Núñez, sobrino de Luis Núñez "Regaterín", eficiente banderillero de Eleazar Sananes "Rubito" y otros toreros de antaño.

Cariñosa dedicatoria de Federico Núñez a mi abuelo que dice: "Aquí en este Álbum está recogida la bella historia de una fiesta, de la que Don Florencio Gómez y su honorable familia son paladines. Con admiración y aprecio: Federico Núñez S. Caracas, 6/8/1988". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Sembrada la afición taurina en su corazón por sus familiares, se ilusionó, siendo muy joven, en participar como torero en algunas plazas de toros del país, siendo la Maestranza de Maracay una de ellas. El 31 de marzo de 1946, compartió cartel con sus amigos César Girón y Ramón Moreno Sánchez, juveniles promesas de la torería venezolana. Actuó también Aurelio Díaz "El Bombero", lidiando dos novillos criollos y cuatro becerras de la ganadería de "Guayabita" para Moreno Sánchez, Juan Alvarado y los debutantes Girón y Núñez. Esa tarde, debutaron como banderilleros juveniles Pedro Arias y Pedro Delgado "Pedrucho de Caracas".     

Federico Núñez, dejó atrás su sueño de ser torero, pero su gran afición le tenía reservado un puesto destacado como uno de los mejores narradores y comentaristas taurinos de Venezuela. 

Recibió el título de locutor, el 16 de noviembre de 1951. Inolvidables y amenos fueron sus programas de radio y televisión como el siempre recordado "A los Toros" en compañía de Víctor José López "El Vito", transmitido por Venezolana de Televisión Canal 8, en donde nos presentaban las mejores faenas realizadas en las Ferias españolas y venezolanas. Magníficos y acertados fueron sus comentarios, llenos de pasión por la Fiesta Brava con su voz inconfundible, clara dicción y perfecta entonación.

Su actividad periodística empezó ese mismo año de 1951, trabajando en los diarios "La Esfera", "La Razón" y "Últimas Noticias" de Caracas. Realizó la narración de varios espacios publicitarios en nuestro país y colaboró en revistas de importancia taurina como "La Fiesta Española" y "Dígame" de Madrid (España).

De izquierda a derecha: El ídolo del toreo venezolano, Luis Sánchez Olivares "Diamante Negro", Florencio Gómez Núñez, Federico Núñez y Rafael Dupouy Gómez en la Maestranza de Maracay, año 1993. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Muchas veces nos encontramos en las plazas de toros y recuerdo que cuando Federico se acercaba, muy cariñosamente, para saludar a mi abuelo, con su voz grave, profunda y solemne exclamaba ante los presentes: ¡Don Florencio Gómez Núñez, mi pariente!


De izquierda a derecha: Miguel Dupouy Gómez, el maestro Victoriano Valencia, Federico Núñez y Rafael Dupouy Gómez en Maracay, Venezuela. Año 1998. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con entrañable afecto, despedimos al querido amigo Federico Núñez, recordándolo siempre como un magnífico locutor y una de las personalidades venezolanas del mundo del toro más apreciadas.

Que Dios lo tenga en su Gloria.

Un fuerte abrazo de condolencia para su viuda, hijos, familiares y amigos en estos tristes momentos. Le echaremos mucho de menos.

Rafael Dupouy Gómez

sábado, 7 de septiembre de 2019

MANUEL ZAFRANÉ, UN AFICIONADO DE SOLERA


(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Dedicado con cariño a su hijo, Manuel Zafrané Escobar

El ídolo venezolano del toreo Eleazar Sananes "Rubito" con Manuel Zafrané. (Archivo: Manuel Zafrané).

Una persona muy recordada y querida en el mundo del toro, especialmente en Venezuela, fue don Manuel Zafrané, quien siempre se destacó por su caballerosidad, buen trato y profunda afición taurina. Compartió en sus años mozos amistad con nuestro ídolo criollo del toreo Eleazar Sananes "Rubito" y hasta participó en algunos festivales como el celebrado, el 6 de enero de 1921, en la placita "Arenas de San Jacinto" en Maracay a Beneficio del Asilo de Niños Huérfanos, organizado por la Sociedad de las Tres Z.Z.Z. que quería decir: Miguel Zafrané, Manuel Zafrané y Manuel  Zabala.

En Maracay hizo amistad con mi abuelo Florencio Gómez Núñez, compadre de Eleazar Sananes "Rubito", fundador junto con su hermano Juan Vicente de "Guayabita", la primera ganadería de toros pura casta española en Venezuela, además de ser los propietarios e impulsores de la construcción de la hermosa Maestranza de Maracay, inaugurada el 20 de enero de 1933, por mi bisabuelo, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, entusiasta aficionado que con auténtica pasión apoyó y desarrolló la actividad taurina nacional.

Histórico obsequio de Manuel Zafrané (hijo) a los hermanos Dupouy Gómez. Una copia de la página original del diario "La Esfera" de fecha 23 de enero de 1935, con motivo de las Ferias de Maracay, en donde aparecen, el Presidente de la República, General Juan Vicente Gómez y sus hijos, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, con los diestros Vicente Barrera y Manuel Jiménez "Chicuelo". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Cuadro taurino realizado por Manuel Zafrané (padre) que le regaló a Florencio Gómez Núñez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Manuel Zafrané fue, indudablemente, un testigo de excepción de aquella época inolvidable cuando nos visitaron las más importantes figuras del toreo. Su desbordada afición le llevó hasta crear un Museo Taurino en su propio hogar, guardando con dedicación, como oro en paño, objetos, fotografías y valiosos recuerdos de la Fiesta Brava que tanto amó desde niño.

Su hermano, el Capitán Jesús Zafrané, fue también muy amigo de mi abuelo Florencio Gómez Núñez, siendo un magnífico piloto que nació en Caracas en 1907 e ingresó a la Escuela de Aviación Militar, el 19 de noviembre de 1930. El año de 1935 fue enviado, en unión de otros aviadores venezolanos, a Francia por el Gobierno Nacional, presidido por el Benemérito General en Jefe Juan Vicente Gómez, Fundador de la Aviación Militar y Civil en Venezuela, con el objeto de realizar estudios y entrenamientos aéreos en los campos militares franceses de "Villacoublay", "Chartres" y "Toussus le Noble", regresando al país a finales del mismo año.

El piloto venezolano Jesús Zafrané, hermano de Manuel. (Archivo: Manuel Zafrané).

En el libro "Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana", escrito por mi abuelo Florencio Gómez Núñez en 1970, el nombre del gran piloto Jesús Zafrané, aparece en varios capítulos. El aviador recibió la "Legión de Honor Francesa" por su destacada labor profesional.    

Lamentablemente, murió en servicio activo, el 30 de abril de 1936, en la parte norte del campo de aviación civil de "Boca de Río" (Maracay, Estado Aragua), en un Avión "Dewoitine 500", a la edad de 29 años, siendo el más joven de los Oficiales Superiores de la Aviación.  

Volviendo al tema taurino recordando en este artículo a don Manuel Zafrané, comparto dos sentidos y emotivos escritos que aparecieron publicados en la revista "Venezuela Taurina", uno de ellos publicado en su Número Extraordinario, en diciembre de 1970 y el otro, escrito por su entrañable amigo don Antonio Aragón con motivo de su fallecimiento en mayo de 1971.

A continuación los comparto con los amables lectores y aficionados taurinos para su conocimiento:
 
AFICIONADO EJEMPLAR:
EL SEÑOR MANUEL ZAFRANÉ

Plaza de Toros "Arenas de San Jacinto", Maracay 1922. De izquierda a derecha: el matador de toros venezolano Eleazar Sananes "Rubito", el aficionado Antonio Rivero, el "Negro" Montilla, el Coronel Gonzalo Crespo y Manuel Zafrané. (Archivo: Manuel Zafrané).

En todos los países taurinos del mundo, hay nombres que han sobresalido de entre todos, por su dedicación desde niños, a las cosas de la Fiesta Brava.

Leyendo las notas taurinas de Madrid, de Sevilla o de Barcelona, Valencia, Bilbao, Zaragoza, Alicante o de cualquier lugar de España, México, Ecuador, Colombia, Perú, Inglaterra, Francia y Portugal, donde hay Peñas Taurinas y existieron desde hace años, destaca el nombre de hombres que han tenido como meta en su vida, su trabajo o sus estudios, o su empleo... luego su noviazgo... su matrimonio, su esposa y sus hijos... pero sin apartarles nada ni nadie en todo este curso de su vida, de sus sentimientos y afición por las cosas de la Fiesta Brava.

Ellos son un verdadero archivo taurófilo. Cuidan desde pequeños la primera entrada con la que asistieron a una corrida de toros a la que los llevó su padre. Cartel de la alternativa del torero de mi pueblo...

En el año, el día... del mes... torearon en este caso en Venezuela, los toreros... Salió un toro criollo de los "barreteros" aquéllos que pasaron a la historia...

¿Te acuerdas aquella corrida de Vicente Mendoza "El Niño" en 1900 cuando Vicente apuntaba ya como una verdadera promesa en el festival de Pablo Mirabal "El Rubio"?

¿Y no te acuerdas de aquella tarde que se inauguró la Plaza de La Victoria?

Lo que no se olvida (y tengo el cartel) es cuando se inauguró la Plaza de Toros de Maracay, aquel Don Antonio Cañero. iQué buen rejoneador!

Precisamente vive en Maracay uno de esos aficionados a los que hacemos referencia y queremos homenajear en este número extraordinario dedicado a su persona y todos los aficionados en general.

El señor Manuel Zafrané tiene en su hogar una habitación totalmente dedicada a un Museo Taurino personal. Allí hay recogidas y guardadas con veneración taurina, fotografías, carteles, entradas de toros... Una vez que el Concejo Municipal entendió que la escultura del "Monstruo de Córdoba", Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" se "pudría" metida en un cajón, abandonada, sin haber tomado en cuenta el gesto maravilloso de su autor, el escultor español Emilio Laiz Campos, que la regaló para Maracay en recuerdo de las actuaciones en la Maestranza de Aragua de "Manolete", en aquel Mayo de 1946, el señor Zafrané se la llevó a su hogar; limpió la escultura, le arregló el estoque que estaba partido, y limpia y dispuesta la obra, la colocó en su Museo hasta que llegó el día afortunado que se acordaron de "Manolete" y colocaron la estatua en el jardincillo, al lado de la entrada a palcos de la Plaza de Maracay, por cierto, no muy bien atendida.

En su "Museo Taurino" el señor Manuel Zafrané con su adorada esposa Josefina, compañera inseparable de su amante esposo, miran la estatua de "Manolete" de Emilio Laiz Campos que cuidaron con cariño. En las paredes, fotografías, carteles, recuerdos, toda una vida dedicada a su trabajo y a su afición. Y observen que están viendo el Museo desde su barrera, con su estribo y todo. (Archivo: Manuel Zafrané).

Manuel Zafrané es aficionado desde niño. Sintió su afición y como buen aficionado, hasta toreó en festivales. Amigo de Eleazar Sananes, siguió la carrera de "Rubito" archivando fotografías, entradas, carteles. Compartió sus ocupaciones con su afición.

El maestro del toreo José Mari Manzanares con Manuel Zafrané (hijo), destacado Veterinario de la Plaza de Toros Monumental de Valencia, Venezuela. (Archivo: Manuel Zafrané).

Dedicó toda su honesta vida a la educación de sus hijos, hoy doctores de la República y uno de ellos, Manuel, Veterinario oficial de la Plaza de Toros Monumental de Valencia y administrador técnico de la ganadería nacional de "Guayabita", en plena y feliz recuperación gracias a su trabajo que mereció el reconocimiento de sus superiores. No hace mucho le dieron un homenaje y se leyó en el mismo, aquella publicación en "El Carabobeño" de Valencia, el 28 de Junio de 1942.

Manuel Zafrané soñaba desde niño visitar a la Madre Patria para ver corridas en España y en México y cumplió sus deseos. Fue el mejor colaborador que tuvieron las Empresas que dieron corridas en Maracay, con las que colaboró el señor Zafrané con toda su alma de aficionado.

Manuel Zafrané conversando con Luis Rivero "Orinoco", picador de toros venezolano. (Archivo: Manuel Zafrané).

Y hoy, en los actuales momentos al lado de su esposa Josefina, que fue y sigue siendo su compañera inseparable, cuidan ambos en su hogar el "Museo Taurino", donde se reúnen tantos y tantos recuerdos archivados con ese amor de aficionado por la Fiesta Brava entre los muchos que hay en todo el mundo y que aquí en Venezuela, los hay por millares, y a los que dedicamos este homenaje de VENEZUELA TAURINA en su Número Extraordinario de Prólogo a las Bodas de Plata de Antonio Aragón, homenaje que recae en la figura de don Manuel Zafrané, con todo el cariño y respeto que sentimos por aquellos que sin haber sido figuras del toreo, tanto le deben los toreros, ganaderos, empresarios, apoderados y subalternos, porque han sido desde los tiempos iniciales de la Tauromaquia y seguirán siendo hasta que finalice la última página de la Historia del Toreo, los mantenedores, los desinteresados, los que todo lo dieron sin esperar retribuciones de ninguna clase, en aras de esa afición, de ese amor incomparable que sentimos los verdaderos aficionados, quijotes de la Fiesta Brava sentida y vivida hasta la muerte, y que supone en nuestra vida, el sentimiento más sublime.

Señor Manuel Zafrané: en nombre de la afición del mundo entero, de toreros que fueron, son y serán, en nombre de quienes hablamos y mantenemos todos los días por medio de la Prensa, Radio y Televisión, Peñas Taurinas, revistas especializadas, acepte este homenaje con el respeto y admiración que para toda la Gran Familia Taurina del Mundo, tenemos los que trabajamos y hacemos "VENEZUELA TAURINA".

(Revista "Venezuela Taurina", Número Extraordinario, diciembre de 1970).

EL ADIÓS A MANUEL ZAFRANÉ

El recordado aficionado taurino don Manuel Zafrané. (Archivo: Manuel Zafrané).

(Por: Antonio Aragón para "Venezuela Taurina")

¡¡Y llegó la muerte, como él quiso. En Sevilla… después de visitar Cádiz, la ciudad de sus abuelos… De presenciar la Corrida de la Feria… Con sombrero ancho y clavel en la solapa… Y junto a su inseparable Josefina. Dios ha sido justo hasta en la muerte de Manuel Zafrané!!

Se iniciaba el Nuevo Año que corre actualmente. Acabábamos de poner en circulación el Número Extraordinario del mes de Diciembre y llegaron cartas y miles de llamadas telefónicas, felicitando ese Número Extra, ya totalmente agotado.

Una mañana de un día de Enero, antes de salir rumbo a la Feria de San Cristóbal, Manuel Zafrané llegó a nuestra casa, con la alegría reflejada en su rostro, para expresarnos su gratitud y su contento, por la dedicación que hicimos a "Un Aficionado Ejemplar" en la persona de tan entrañable amigo.

Charlando sentados en nuestra casa, recordábamos, aquella tarde de mi debut como torero en la Plaza de Maracay y la forma como entramos a matar a un toro muy grande y muy gordo, al que tiramos sin puntilla de una estocada hasta las cintas. Y emocionado, con la alegría reflejada en su cara de niño, explicaba a nuestra esposa como hacia la Suerte de Matar, el "Niño del Hospicio".

Luego nos anunció, que se marchaba para España en Abril:

Mis hijos (tan buenos los pobres) quieren que cumpla una de las ilusiones mayores de mi vida. ¿Sabe don Antonio? Quiero ir a Cádiz, de donde eran mis abuelos, para vivir allí unos días recordando a quienes vinieron a Venezuela y formaron mi familia.

Josefina y yo, Josefina es su adorada e inseparable esposa, queremos ver la Feria de Sevilla.

Y cuando empezó a hablar de Sevilla, se le notaba tan contento... tan ilusionado... Sus ojos emocionados... Queremos ver la Feria y Sevilla.

El día 1° de Abril. vino a despedirse de nosotros. Se marchaban el sábado 3 o el viernes 2 para llegar a Madrid...

Manuel, si llegan a Madrid el domingo de Ramos, 4 de abril, pueden ir a Toledo que hay una corrida de Miura y la torean tres valientes, Limeño, Andrés Vázquez y El Paquiro. Pasan ustedes el día en Toledo, y si al llegar a Madrid no hay entradas para Toledo llaman al señor Acebal para que intente lograrlas.

Besó a mis hijos que le pidieron la Bendición; abrazó a nuestra esposa a la que recomendó nos cuidase mucho porque... Don Antonio trabaja mucho... Es incansable y hay que cuidarlo porque si lo perdemos... ¿de dónde sacamos otro Antonio Aragón?

Estas fueron sus últimas palabras personalmente. Fue la última vez que nos vimos... porque, amigo ejemplar, todavía antes de irse para el avión, llamó a casa para decirnos adiós y para recordarnos el regalo de un cartel de toros en seda, que le ofrecimos para su Museo Taurino en su hogar de Maracay, donde pasaba horas enteras, mirando, limpiando los cuadros, cambiando las cosas. Hacía muy poco que se llevó a Pepe Cabello a visitar su Museo Taurino que fue, el orgullo de su vida de aficionado y en donde en una fiesta de despedida que le dieron sus hijos y familiares, se vistió de torero con un traje lila y oro, y le tomaron una fotografía sosteniéndolo en hombros vestido en traje de luces, con el que tantas veces soñó el querido Zafrané.

Se fue para España. Aquí tenemos la primera tarjeta que nos escribió con una "vista de Toledo" donde nos explica que visitaron Josefina y él la Ciudad y que la corrida de Miura se había suspendido por la lluvia. La tarjeta finaliza así: "…y  ahora salimos para Sevilla y de allí, le escribiré otra vez, hermano. Josefina le manda saludos para Conchita y besos a los niños y de mi parte abrazos...".

Llegó la tarjeta de Sevilla donde habla de su ida a Cádiz... Y en la noche del viernes, madrugada en Caracas del sábado 24, llamaron por teléfono desde Maracay, para avisarnos que el señor Manuel Zafrané había muerto en un Hotel de Sevilla. iSe había quedado dormido como un niño, cerca del regazo sublime de su adorada esposa!

A su regreso de Cádiz y después de presenciar la corrida del viernes, fueron al Hotel. Escribió una carta a su hijo Manuel, doctor en Veterinaria y Veterinario oficial de la Plaza de Toros Monumental de Valencia y una tarjeta a su hermano Antonio Aragón. iFue lo último que hizo en su vida!

Su esposa, llorando inconsolablemente al apearse del avión que la trajo al hogar acompañada del cadáver de su esposo querido, se abrazó a nosotros y nos explicó... "Don Antonio... qué amistad más fiel... más sublime... Antes de acostarse y después de escribirle a Manuel, le escribió una tarjeta a usted don Antonio tan buen amigo... y al terminar de escribirle se acostó... y se me quedó dormido para siempre".

Sacamos su cadáver de la Aduana. La urna venía precintada y rodeada con la Bandera Nacional. Allí, dormidito como un niño, regresa de Sevilla, de Cádiz donde habían nacido sus abuelos, el querido y ejemplar aficionado, amigo, esposo, padre, trabajador y aficionado, Manuel Zafrané. La entrada de sus restos en su casa, fue algo indescriptible. Ese hogar de Maracay se llenó de coronas.

Amigos de todas las clases sociales, llenaron totalmente la casa. A las 7 de la mañana del día jueves 29, no cabíamos. Se llenó la calle de gentes humildes que conocieron al señor Zafrané. Toreros, aspirantes, empresarios, autoridades, amigos que supo conquistar y guardar Manuel Zafrané toda la vida, como premio a su honestidad y ejemplar comportamiento.

Seguidos sus restos por toda esa multitud (tuvieron que añadir un automóvil-carroza para poder cargar todas las coronas) lo llevamos a la Iglesia. Y el Cura Párroco, que había sido amigo de la familia Zafrané desde su llegada a la Iglesia; que había visto todos los domingos y fiestas de guardar y Comunión a los esposos Zafrané "acercarse al Altar del Señor" durante tantos años, cuando estaba pronunciando su plática, su Oración a Dios por el alma de don Manuel Zafrané... ¡rompió a llorar como un niño!, teniendo que suspender sus palabras por algunos minutos. Algo jamás visto que se nos clavó en el alma y nos puso otra vez a todos, las lágrimas en nuestros ojos.

Al salir de la Iglesia en hombros como los grandes toreros, lo llevamos hasta donde descansan sus restos. La sepultura quedó cubierta, por "una montaña de flores".

Nosotros que estuvimos tantas veces al lado de Manuel y Josefina; que nos encontramos en todas las Ferias, en todas las corridas; todas las mañanas de corrida en el acto del sorteo; que convivimos tantas horas y hablamos tanto, siempre de la Fiesta Brava... de la revista "Venezuela Taurina" podemos asegurar, y por unanimidad de todos sus familiares y amigos, que Manuel Zafrané se quedó dormido al lado de la Muerte, siendo el hombre más feliz de la tierra.

Se durmió en El Señor, en Sevilla, ¡nada menos que en Sevilla! Cerró sus ojos para siempre, después de sentir, vivir y conocer Ias calles y pueblos de Cádiz donde nacieron sus abuelos.

Se quedó dormido para siempre, teniendo en su paltó un clavel sevillano que llevó a la corrida de la tarde y su sombrero cordobés que estaban en una silla del cuarto, como casaquilla de torero, terminada la corrida. Se quedó dormido, respirando su último suspiro, cuando las clavellinas, claveles y albahacas sevillanas confunden y con el aire perfumado de Sevilla, en plena Feria, en pleno Abril, embriagan con su incomparable aroma. Cuando las castañuelas de las "casetas de la Feria" tocan interminablemente por sevillanas de baile haciendo girar en girasoles maravillosos, las faldas rizadas de las mujeres ataviadas a la andaluza. Manuel Zafrané llegó a Dios, como él quiso, y Dios le concedió esa felicidad, ese premio, como premio a su comportamiento desde niño. Como premio a su trabajo, a su honestidad reconocida por las Autoridades de Maracay al recibir su Jubilación y el Diploma de Empleado Ejemplar. Como reconocimiento a su actuación de esposo siempre amoroso, siempre al lado de la esposa que Dios le dio como compañera y madre de tan buenos hijos que pueden sentir el orgullo, la inmensa satisfacción de haber tenido un Hogar, unos Padres tan dignos, tan ejemplares como Dios les concedió. ¡Contentos y felices podéis estar, hijos de Zafrané de ese padre que Dios les dio, de ese hogar con Josefina adorable! Orgullosos pueden vivir toda la vida, por el ambiente y formación que tuvieron en el Árbol donde nacieron.

Y como dijo un poeta muy popular interpretando el sentir de un famoso artista fallecido... podríamos repetir ahora interpretando lo que don Manuel Zafrané nos decía desde dentro de su urna española:

...Y no lloréis por mí... porque todo lo logré en la Vida...
No lloréis por mi... porque voy a Dios contento.
Retened vuestras lágrimas por mi Muerte...
Porque no estoy muerto.
Viví como quise vivir... Logré, lo que quise lograr...
Y hasta en la hora de mi Muerte pude realizar
Lo que desde niño soñé...
No lloréis por mi que mi cuerpo va hacia la Tierra
Mi alma hacia Dios... envuelto en el sudario de mis ilusiones.
Tranquilo y confiado, ante el Juicio de Dios.

No sé si esto lo escribió el Poeta al que me refiero o han salido estas frases de mi alma ante la seguridad de lo que me diría Manuel en una conversación ahora mismo. Nos conocimos tanto... nos quisimos tanto... hablamos tantas veces... nos entendíamos con tanta sinceridad, que puedo jurarles que estas frases anteriores, han sido dictadas por él desde el Cielo donde está ahora velando cerca del Padre, por todos nosotros.

¡Duerme en Paz, fraternal hermano! Descansa en El Señor feliz y satisfecho de tu paso por la Vida! Para tu Josefina ejemplar esposa, madre, amiga, abuelita sublime a la que alegrarán ahora más que nunca esos nietos, frutos del árbol de vuestros hijos, nuestro abrazo de siempre. Para tus hijos y descendientes de la "reata salida de Cádiz" nuestra palabra de pésame; para la Fiesta Brava, para tu Venezuela taurina también la frase de pésame, porque ha perdido "Un Aficionado Ejemplar"; y para ti, hermano Manuel Zafrané de nuestra parte nada que añadir a lo dicho desde aquella tarde de nuestro debut torero en la Maestranza de Aragua, la plaza sevillana de Venezuela, de tu Maracay, testigo de todas tus cosas.

Para ti hermano mío ante Dios, mi abrazo fraternal, mi permanente recuerdo de siempre y ahora para siempre, y mi expresión que oíste muchas veces en mis programas taurinos que reflejan el sentimiento de mi alma que ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo... Que Dios te Bendiga en tu descanso eterno y que ¡LA PAZ DEL SEÑOR SEA SIEMPRE CONTIGO!

Antonio Aragón

(Revista "Venezuela Taurina", mayo de 1971).

En el Teatro del Centro Cultural "Eladio Alemán Sucre" del diario "El Carabobeño" con motivo de la presentación del documental "Los Bienvenida en Venezuela. Huella indeleble en el corazón de una dinastía", realizado por los Hermanos Dupouy Gómez. De izquierda a derecha: Miguel Dupouy Gómez, Juan Florencio Dupouy Gómez, Rosa Elena Gómez Arráiz, Manuel Zafrané (hijo) y Rafael Dupouy Gómez, el 14 de octubre de 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez),  

Con especial recuerdo para un aficionado taurino de excepción, don Manuel Zafrané, cuyo legado taurino continúa latente en el corazón de su querido hijo Manuel, quien nos honra con su amistad.

Rafael Dupouy Gómez