jueves, 7 de septiembre de 2017

DÁMASO GONZÁLEZ: NOS DEJÓ SU VALOR Y TEMPLE


(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El desaparecido maestro Dámaso González, muy popular y querido en Venezuela, ocupó numerosas portadas de la revista “Venezuela Taurina”. Año 1978. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El pasado 26 de agosto de 2017, nos sorprendió el fallecimiento, a la edad de 68 años, del gran matador de toros albaceteño Dámaso González, quien siempre se destacó por su temple, poderío y valor inmenso. Característicos e inolvidables fueron sus pases circulares y sus desplantes encimistas, colocándose muy cerca de la cara de sus enemigos, cuyos pitones rosaban su diminuta figura que se agigantaba durante la lidia en el ruedo, demostrando un coraje incomparable cuando se colocaba en esos terrenos a los que pocos toreros se atreven.

Le caracterizó su trato campechano, noble, sencillo, cariñoso y cordial hacia las personas que tuvieron la fortuna de conocerle personalmente. Hombre de pocas palabras, introvertido, pero franco, generoso y amable con todo el mundo.

En mi país, Venezuela, gozó de una alta popularidad y cartel en todas las plazas en donde se presentó, conquistando innumerables e importantes triunfos, convirtiéndose en un diestro de seguro, de cumplir y estar bien en la mayoría de sus actuaciones, porque su toreo se basaba en la verdad, la raza y el poderío. El maestro Dámaso González fue un torero del que escuché hablar de él desde muy niño por las referencias que contaba mi abuelo, Florencio Gómez Núñez, quien tuvo la fortuna de conocerlo personalmente.

Dámaso González durante una de sus visitas a Venezuela en compañía de Florencio Gómez Núñez, gran impulsor de la Fiesta Brava en el país. Año 1971. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Resumir su larga y brillante carrera taurina resulta bastante difícil. En este artículo recordaré algunos de sus momentos más significativos de su importante paso por el mundo del toro.  

Dámaso González Carrasco, nació el 11 de septiembre de 1948, en Albacete (España). Se inició en el mundo del toro con el apodo de “Curro de Alba”. Le llamaban en su pueblo “El Lechero”, porque repartía la leche que sus padres producían en las labores de ordeño.

El 6 de septiembre de 1964, vistió por primera vez el traje de luces en su tierra natal, junto a “Pinturas” y “El Calabrés”.

Fue ayudado en sus inicios por su coterráneo, el matador de toros Pedro Martínez “Pedrés”, quien lo recomendó para que lo apoderara el famoso José Flores “Camará”, el mismo que había apoderado a Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, quien lo catapultó a la fama.

Debutó con picadores, el 8 de septiembre de 1968, en Albacete, junto a Santiago López y Antonio Rojas, ante reses de Villamarta.

El 19 de marzo de 1969, debutó en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), obtuvo su primer gran triunfo, al cortar Dámaso González, 4 orejas y 1 rabo, saliendo a hombros de la plaza. Se lidiaron novillos de Ramos Matías y Sobrinos de Salamanca. Alternó Dámaso con Juan Asenjo Castro “Calero” y Manolo Maldonado.

El 20 de abril de 1969, en la Monumental de Barcelona (España), se celebró una corrida mixta en la que actuaron los diestros: Francisco Rivera “Paquirri”, Miguel Márquez, Antonio Millán “Carnicerito de Úbeda” y el novillero Dámaso González. “Paquirri” le brindó su primer toro a Dámaso. Los triunfadores fueron “Paquirri” y Dámaso González, quienes cortaron dos orejas cada uno.

El 1 de junio de 1969, se presentó por primera vez en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, ante reses de don Carlos Núñez, alternando con los diestros Pepe Luis Segura y Vicente Linares. A pesar de no cortar orejas y salir levemente herido, su actuación dejó una buena impresión. El domingo siguiente, a pesar de pinchar a la hora de matar varias veces, fue sacado a hombros de la plaza.

El 15 de junio de 1969, se presentó como novillero en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y cortó 3 orejas; 1 en su primero y 2 en su segundo. Alternó junto a Julio Vega “Marismeño” y Marcelino Librero “Marcelino”. Los astados pertenecieron a la ganadería de Flores Cubero.

Durante esa misma temporada, cortó 2 rabos en la plaza de toros Monumental de Valencia (España). Dámaso comenzó a convertirse en uno de los toreros preferidos de la afición valenciana, por muchos años.

El 21 de junio de 1969, en la plaza de toros Monumental de Valencia (España), se despidió como novillero, encerrándose en solitario, estoqueando 6 novillos de Benítez Cubero, cortando 7 orejas y 1 rabo, saliendo a hombros de la plaza.

El 24 de junio de 1969, tomó la alternativa, en la plaza de toros de Alicante. Su padrino fue Miguel Mateo “Miguelín”, actuando como testigo Francisco Rivera “Paquirri”. El toro de su alternativa se llamó “Gañafote”, de la ganadería de Flores Cubero. Su último toro, sexto de la tarde, le propinó muchas volteretas, resultando herido en el muslo izquierdo.


El 13 de septiembre de 1969, en Albacete, Dámaso González cortó 2 orejas y rabo, saliendo a hombros con José Fuentes y Benjumea. Se lidiaron toros de Camacho.

El 11 de abril de 1970, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, cortó 1 oreja, ante reses de Camacho. Le acompañaron esa tarde Ángel Teruel y Miguel Márquez.

El 19 de abril de 1970, en la Monumental de Barcelona (España), se lidiaron astados portugueses de Pinto Barreiro. Dámaso González triunfó cortando 4 orejas con petición de rabo. Sus compañeros de cartel fueron, nuevamente, Ángel Teruel y Miguel Márquez.

El 14 de mayo de 1970, confirmó su alternativa en la plaza de toros de la Monumental de Las Ventas de Madrid, de manos de Santiago Martín “El Viti” y Miguel Márquez. Dámaso cortó 1 oreja a su primer astado de la ganadería de Galache, alcanzando a firmar 44 contratos.

El 9 de julio de 1970, en Pamplona (España) se lidiaron toros de la ganadería de don Lisardo Sánchez, para los diestros Santiago Martín “El Viti”, Francisco Rivera “Paquirri” y Dámaso González. El albaceteño, cortó 2 orejas a su último toro. “El Viti” fue el triunfador aquella tarde al cortar 4 orejas y 1 rabo.

El 13 de julio de 1970, en Pamplona (España), Dámaso González resultó triunfador al cortar las 2 orejas y el rabo a su primer enemigo de la ganadería del Conde de la Corte. Alternó con Diego Puerta, que cortó 1 apéndice y Miguel Márquez.

El 17 de octubre de 1970, debutó en la Feria del Señor de los Milagros en Lima (Perú), en su primer toro estuvo muy valiente y cortó 2 orejas, siendo el triunfador de la tarde. Sus compañeros de cartel fueron Alfredo Leal y Ángel Teruel. Las reses pertenecieron a la ganadería de “Yéncala”.

El 22 de noviembre de 1970, en la última corrida de la Feria del Señor de los Milagros de Lima (Perú), Dámaso González estuvo pisando terrenos comprometidos y en un derrote recibió una cornada en la pierna. Así herido mató al toro, recibiendo como premio 1 oreja. Alternó junto al rejoneador Hugo Bustamante, Francisco Rivera “Paquirri” y Miguel Márquez, quien cortó 2 orejas y fue el triunfador de la corrida.


El 20 de diciembre de 1970, confirmó su alternativa en la Plaza de Toros Monumental de México, siendo su padrino Manolo Martínez y testigo Eloy Cavazos. El toro de su confirmación se llamó “Amistoso”, de la ganadería mexicana de “Valparaíso”. Allí sufrió Dámaso una fuerte cornada. Toreó 3 tardes esa temporada en esa plaza.

El 23 de mayo de 1971, recibió una cornada en el muslo izquierdo y un puntazo en la ingle en Barcelona (España).

El 13 de julio de 1971, en Pamplona (España), Dámaso González fue el triunfador al cortar las 2 orejas a su segundo toro, de la ganadería de Samuel Flores. Le acompañaron esa tarde, Diego Puerta y Francisco Rivera “Paquirri”.

El 14 de julio de 1971, en Pamplona (España), Dámaso González conquistó un éxito rotundo al cortar 4 orejas y 1 rabo. Las reses lidiadas pertenecieron a don César Moreno. Le acompañaron esa tarde, Paco Camino y Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”.

El 9 de enero de 1972, en la feria de Manizales (Colombia), ante ganado de Isabel Reyes de Caballero, procedentes de su madre, doña Clara Sierra, Dámaso González realizó una faena fenomenal, estando muy valiente, bajo una fuerte lluvia, cortando las 2 orejas de uno de sus astados. Paco Camino y Francisco Rivera “Paquirri” cortaron cada uno 1 apéndice. Antonio Lomelín, no estuvo bien. El colombiano Jaime González “El Puno” estuvo magnífico cortándole las 2 orejas a su enemigo. Fue una tarde inolvidable para la afición neogranadina.

El 17 de abril de 1972, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Dámaso González cortó 1 oreja, ante reses de Samuel Flores. Le acompañaron esa tarde, el rejoneador Fermín Bohórquez, Andrés Vázquez y Manolo Cortés.

El 2 de julio de 1972, en la Monumental de Barcelona (España), Dámaso González le cortó las orejas y el rabo al toro de nombre “Pajarraco” de Sepúlveda, luego de realizar una extraordinaria faena llena de valor y temeridad. Compartió cartel con Paco Camino y Francisco Rivera “Paquirri”, quien también triunfó.

En el mes de julio de 1972, al concluir la Feria de San Fermín en Pamplona, Dámaso González obtuvo el trofeo como triunfador.


Esa temporada, el 7 de mayo, en Almansa (Albacete), recibió la cornada más grave de su carrera, de cuatro trayectorias en el triángulo de Scarpa por un toro de la ganadería de Pío Tabernero.

Ganó en 1974 el trofeo “Estoque de Oro” en la Feria de Valencia, cortando 7 orejas, lidiando 4 toros.

El 22 de septiembre de 1974, Dámaso González fue el padrino de la alternativa del torero venezolano Celestino Correa en la Monumental de Barcelona (España), actuando como testigo el colombiano Enrique Calvo “El Cali”. Se lidiaron toros de José Ortega Sánchez. Dámaso González fue el triunfador cortando 2 orejas y Celestino Correa cortó 1 oreja al astado de su alternativa.

Conquistó en 1975 el trofeo “Estoque de Oro” en la Feria de Valencia, cortando 5 orejas y 1 rabo.

En 1977, fue el triunfador absoluto de la Feria de Valencia (España) al cortar 9 orejas en 3 tardes.

El 24 de septiembre de 1978, en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), Dámaso González fue el padrino de la alternativa del diestro venezolano José Nelo “Morenito de Maracay”, actuando como testigo José Mari Manzanares. Participó también el rejoneador Álvaro Domecq Romero. Se lidiaron 4 toros de Santiago Martín y 2 de Lisardo Sánchez. Destacaron esa tarde Dámaso González que cortó 2 orejas, el rejoneador Domecq que cortó 1 oreja y “Morenito de Maracay” que escuchó una ovación, con salida al tercio, en el toro de su alternativa.

A la izquierda: Dámaso González concediéndole la alternativa al venezolano Celestino Correa en la Monumental de Barcelona (España), en 1974. A la derecha: Dámaso otorgándole la alternativa al venezolano José Nelo “Morenito de Maracay” en la Monumental de Barcelona (España) en 1978. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 13 de octubre de 1978, Dámaso González cortó 2 orejas y rabo en Zaragoza con Francisco Rivera “Paquirri”, quien también cortó los mismos trofeos ante reses de don José Luis Marca.

En la Feria de San Isidro de Madrid, el 25 de mayo de 1979, cortó las 2 orejas a un serio toro sobrero de “La Laguna” que lo reivindicó ante la afición madrileña, consiguiendo su primera Puerta Grande.

El 30 de julio de 1979, en la plaza Monumental de Valencia (España), Dámaso González obtuvo otro gran triunfo al cortar 3 orejas y salir a hombros de la plaza. Con 69 corridas, quedó segundo en el escalafón de matadores.

El 9 de agosto de 1980, en Alicante, tuvo otro resonante triunfo al cortar 4 orejas.

El 1 de septiembre de 1980, en Palencia, cortó 4 orejas y 1 rabo ante reses de Juan Mari Pérez Tabernero. “Paquirri” cortó 3 orejas y 1 rabo y Luis Francisco Esplá cortó 3 orejas.

En 1980, Dámaso González se convirtió en el líder en corridas de toros lidiadas en España y Francia con un total de 70.

El 3 de mayo de 1981, en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, cortó 1 oreja, ante reses de Miura. Le acompañaron esa tarde, los diestros José Antonio Campuzano y Luis Francisco Esplá.

El 21 de mayo de 1981, en la Feria de San Isidro de Madrid, cortó 1 oreja a cada uno de sus toros de la ganadería de “Torrestrella”, consiguiendo su segunda Puerta Grande en la plaza de toros de Las Ventas.

El 2 de agosto de 1981, en la Plaza Monumental de Valencia (España), cortó 2 orejas.

En esa campaña obtuvo el trofeo de la “Mejor Faena” en Barcelona (España).

En la feria de Cali (Colombia) de 1981, cortó 4 orejas.

El 23 de julio de 1982, en la Feria de San Jaime en Valencia (España), cortó 4 orejas. Ese mismo año, conquistó grandes triunfos en las plazas de Santander, donde cortó 4 orejas y 1 rabo; y, Salamanca, donde cortó 3 orejas. Esa temporada toreó un total de 55 corridas y cortó 62 orejas.

En 1983, destacó por sus triunfos en Asprona, donde cortó 3 orejas y en Santander, donde cortó igual número de trofeos.

En 1984, triunfó en Lorca, donde cortó 2 orejas y rabo; Alicante, en 2 tardes cortó 3 orejas; en Asprona, cortó 4 orejas; Alcalá de Henares y Hellín, donde cortó 3 orejas y rabo en ambas.

En 1985, resultó corneado en Castellón. Una vez recuperado triunfó y cortó 3 orejas en los cosos de Benidorm, Béziers (Francia) y Murcia.

En 1986, logró conquistar triunfos importantes en Figueras, Albacete y Murcia. Viajó a América, y en Colombia se erigió como el máximo triunfador de la Feria de Cali.

En 1987, en Málaga, recibió una fuerte cornada en el abdomen por un toro de “Miura”.

Decidió retirarse en 1988. Su última corrida fue en Valladolid, el 20 de septiembre. Le acompañaron esa tarde, Miguel Báez Spínola “El Litri” y “El Niño de la Taurina”.

Tras dos años de ausencia, actuando solamente en Festivales, regresó a los ruedos para darle la alternativa en Nimes (Francia) a su coterráneo Manuel Caballero, el 20 de septiembre de 1991. Dámaso González tuvo un gran éxito, tras cortar 3 orejas, saliendo a hombros de la plaza, lo que le animó a reaparecer para la temporada siguiente.


El 21 de julio de 1992, en la plaza Monumental de Valencia (España), ante reses de Victorino Martín, tuvo una gran tarde al cortar 1 oreja a cada uno de sus enemigos.

En 1993, obtuvo grandes triunfos. En la Feria de San Isidro de Madrid, realizó una gran faena a un toro de la ganadería de Samuel Flores, rindiéndosele a sus pies la afición madrileña. El 2 de julio, en la misma plaza de Las Ventas cortó 1 oreja a un toro de Samuel Flores. En Valencia (España), el 28 de julio, indultó al toro “Gitanito” de “Torrestrella”, el primer toro al que se le perdonó la vida, en plazas de primera, tras la entrada del nuevo reglamento en 1992. El 21 de agosto, en Tarazona de La Mancha, indultó al toro “Pestilillo” de la ganadería de Samuel Flores.

El 9 de enero de 1994, indultó al toro “Azuceno” de la ganadería de “El Socorro” en Cartagena de Indias (Colombia). El 16 de septiembre, decidió retirarse de los ruedos, en su plaza de Albacete, donde le cortó 2 orejas al toro “Artesano” de la ganadería de Daniel Ruiz, siendo sacado a hombros por una gran multitud, entre los que se encontraban los diestros José Mari Manzanares y Juan Antonio Ruiz “Espartaco”.

En el año 2000, Dámaso reapareció en la tradicional corrida de Asprona en Albacete. El 15 de marzo de 2001, cortó 1 oreja en la Feria de las Fallas en Valencia, despidiéndose de “La Chata” de Albacete el 16 de septiembre, siendo su última corrida al día siguiente, en la Feria de Murcia.

En la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, Dámaso González toreó un total de 45 corridas y cortó 12 orejas en las Ferias de San Isidro. Dámaso fue el triunfador de las Ferias de San Isidro, los años 1981 y 1984.

En el coso sevillano de la Real Maestranza, Dámaso González tuvo 10 actuaciones, 2 como novillero y 8 como matador de toros. Alternó con grandes toreros como: Ángel Teruel, Miguel Márquez, Curro Romero, Francisco Rivera “Paquirri”, Andrés Vázquez, Manolo Cortés, Diego Puerta, José Luis Galloso, Paco Camino, Emilio Muñoz, Tomás Campuzano, José Antonio Campuzano y Luis Francisco Esplá. Lidió toros de las ganaderías de Camacho, Bohórquez, Samuel Flores, Urquijo, María Pallarés, Núñez, Antonio Ordóñez y don Eduardo Miura.

En Pamplona (España) Dámaso González actuó 18 temporadas, realizó 31 paseíllos, estoqueó 61 toros y cortó 19 orejas y 2 rabos.

Es el matador de toros que toreó más en la plaza de su ciudad natal Albacete y que más triunfos y orejas cortó. Era un ídolo para sus paisanos y para muchos aficionados del toreo, en especial de América donde triunfó muchas tardes. Buena persona, afable y cordial, de una gran humildad y honestidad. Nunca negó de donde venía ni se engrandeció con lo que tenía. Ayudaba siempre a todas aquellas personas necesitadas. Su gran amor y apoyo fue su familia. Contrajo matrimonio con doña Felisa Tarruella Pulido de cuya unión nacieron sus cuatro hijos: Marta, Sonia, Elena y Dámaso González Tarruella.

Se dedicó a sus labores como ganadero en su finca de “Los Prados” en donde realizó muchos tentaderos, apoyando a jóvenes promesas del toreo. En una ocasión tuvo un accidente al caer de una pared, fracturándose algunas costillas. Destacó por su gran amistad con matadores de toros de la época que le tocó vivir y tener a su lado. Ayudó a los nuevos aspirantes a toreros. Uno de ellos, fue la gran figura del toreo actual Enrique Ponce.

Número de corridas que toreó en España como matador de toros: 24 (1969), 44 (1970), 57 (1971), 76 (1972), 65 (1973), 44 (1974), 64 (1975), 46 (1976), 54 (1977), 65 (1978), 69 (1979), 70 (1980), 62 (1981), 55 (1982), 41 (1983), 60 (1984), 45 (1985), 56 (1986), 40 (1987), 26 (1988), 1 (1991), 26 (1992), 35 (1993), 24 (1994), 1 (2000) y 17 (2003).

Algunas de sus destacadas actuaciones en Venezuela

Dámaso González fue el triunfador de la Feria de San Sebastián en San Cristóbal (Venezuela) en 1970 y 1971, toreando un total de 10 corridas, cortando 10 orejas esos años. Conquistó el trofeo “San Sebastián de Oro” y luego de erigirse como el primer diestro que cortó 2 rabos consecutivos en la Feria de San Cristóbal (Venezuela), sus éxitos hicieron que se multiplicaran sus contratos y su fama en el país.

En Mérida (Venezuela) actuó en sus ferias los años 1970, 1971, 1978, 1980, 1982 y 1985. Su debut en esa plaza fue el 9 de febrero de 1970, ante reses mexicanas de “Piedras Negras”, Dámaso cortó 1 oreja, siendo el triunfador de la tarde. Alternó con Sebastián Palomo “Linares” y el venezolano Adolfo Rojas. Su primer toro se llamó “Delicioso”. El 5 de febrero de 1978, en la plaza de toros Monumental de Mérida “Román Eduardo Sandia”, Dámaso González cortó 2 orejas, Antonio José Galán, 2 orejas; y Bernardo Valencia, 3 orejas. El 16 de febrero de 1985, el albaceteño, volvió a cortar 2 orejas a uno de sus enemigos. Alternó con el venezolano Bernardo Valencia que cortó también 2 apéndices y Miguel Espinoza “Armillita Chico”. Se lidiaron 3 reses de “Fuentelapeña”, 2 de “Mondoñedo” y 1 de Garzón Hermanos. Dámaso González en total toreó 7 corridas y cortó 5 orejas.

Dámaso González, triunfador en la Feria de San Sebastián en San Cristóbal, Venezuela. Primer diestro que cortó 2 rabos consecutivos en la Feria. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Dámaso González debutó en la Maestranza de Maracay, el 21 de marzo de 1970, durante la Feria de San José, compartiendo cartel con el diestro español Miguel Márquez, quien también debutaba en ese coso y el venezolano Joselito López. Se lidiaron esa tarde toros de la ganadería mexicana de “Valparaíso” que dieron excelente juego. Fue una tarde muy exitosa, Dámaso cortó 2 orejas; Márquez, 1 oreja; y López realizó una gran faena artística que fue malograda con la espada, impidiéndole el triunfo. 

Al día siguiente, el 22 de marzo de 1970, Dámaso resultó herido por un toro de “Bella Vista”. Actuó con Gabriel de la Casa, quien debutó en Maracay esa tarde y el venezolano Ramón Reyes “El Ciclón de Puerto Cabello”.

En el mes de noviembre de 1970, en la feria de Nuestra Señora de la Chiquinquirá, “La Chinita”, en Maracaibo (Venezuela), conquistó el máximo galardón, el “Rosario de Oro”.

El 4 de noviembre de 2012, su hijo Dámaso González Tarruella, debutó en la Maestranza de Maracay (Venezuela), compartiendo cartel con los venezolanos José Cariel “El Amarillo” y José Miguel Parra, lidiando reses de “Laguna Blanca”.

En un extracto de una entrevista realizada por el reconocido cronista taurino venezolano Pepe Cabello a Dámaso González en su serie “Mano a mano”, publicada el 29 de julio de 1990, el periodista le preguntó:

¿Algo especial que recuerde de Venezuela?: “¡Sí, en verdad inolvidable! La Feria de San Cristóbal me lanzó a la fama. Me gané el trofeo en enero del setenta y al siguiente corté el primer rabo en esa Monumental. Hazaña que repetí al otro día. Venía herido de México, necesitaba triunfar y lo conseguí”.

¿Recuerda a sus alternantes?: “En la primera tarde Efraín Girón y Miguel Márquez, era un sábado y el domingo con Antonio Ordóñez y Curro Girón”.

Mucho tiempo entre las primeras figuras. ¿Qué motivó su despedida en silencio la temporada pasada?: “¡Tantas cosas! Podría resumirla en las injusticias, son más dolorosas que las cornadas, no puede uno torearlas”.

Dámaso González, se destacó, indiscutiblemente, como un matador de toros con un valor extremo y un temple portentoso. Expresó en su toreo un gran conocimiento y experiencia. Recibió muchas cornadas por su exposición y entrega ante las corridas duras. Dominaba a sus toros y los hacía repetir, eso que se llama en el argot taurino “Ligazón”. Característicos fueron sus pases naturales y derechazos largos, sometiendo a sus enemigos con su cintura prodigiosa. Nunca olvidaremos sus circulares infinitos, sus pases de pecho y péndulos metido en la “cuna de los pitones”. El maestro siempre acostumbró finalizar sus faenas con pases de rodillas y abaniqueos en la cara del toro. Fue un habilidoso estoqueador. A pesar de su baja estatura y el gran tamaño de los toros que le tocaron en suerte, se las ingenió para matar rápido y salir airoso triunfante. Tenía en su rostro, una cornada “de espejo”, que un toro de Pinto Barreiro le hizo en Barcelona (España), similar a la de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”.

El 9 de julio de 2013, le enviamos al maestro Dámaso González, el documental histórico taurino “Los Bienvenida en Venezuela. Huella Indeleble en el corazón de una Dinastía”, realizado por nosotros, los hermanos Dupouy Gómez, que fue presentado con motivo del “I Encuentro Iberoamericano del “Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida”. Tuvimos el honor de proyectar el documental en la sala “Antonio Bienvenida” de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, el 11 de mayo de 2011.

En las afueras de la plaza de toros de Albacete se erigió una estatua suya como recuerdo y  merecido homenaje a su persona. Fue inaugurada con la presencia del diestro en el año 2015. La obra fue realizada en bronce por el escultor madrileño Pedro Requejo y en su pedestal dice: “Albacete a Dámaso González”.

A la izquierda: Dámaso González durante el acto de la inauguración de su estatua en Albacete en el año 2015. A la derecha: La misma estatua cubierta de flores luego de su fallecimiento, el 26 de agosto de 2017. 

El mundo del toro ha sufrido estos últimos años las pérdidas de grandes toreros que hicieron época como José Mari Manzanares, Sebastián Palomo “Linares”, Manolo Cortés y Dámaso González; así como de las trágicas muertes en el ruedo de los jóvenes diestros Víctor Barrio e Iván Fandiño.

A su funeral acudió un gran número de personas del mundo del toro y de su pueblo, que tanto le quiso, para darle el último adiós. Su féretro fue conducido a hombros en la plaza de toros de Albacete en un emotivo acto de cariño y respeto.

Dámaso González representó con dignidad, esfuerzo y sacrificio una época del toreo irrepetible. Su recuerdo vivirá eternamente en el corazón de los aficionados que tanto le admiramos.

¡Descanse en paz Maestro! 

Rafael Dupouy Gómez



sábado, 2 de septiembre de 2017

“MANOLETE”: OBRA PICTÓRICA DE RAFAEL DUPOUY GÓMEZ



“Represento en mi obra a una de las más grandes figuras de la historia del toreo, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, tan admirado mundialmente, que todavía su gran personalidad inspira a muchos artistas, especialmente, cuando se han conmemorado este año 2017, dos fechas de gran importancia para la fiesta brava: El Centenario de su nacimiento y el 70 Aniversario de su trágico fallecimiento”.

Rafael Dupouy Gómez
(Caracas - Venezuela)

Ficha Técnica de la Obra:
Título de la Obra: “Manolete”.
Técnica: Acrílico sobre tela.
Medidas: 130 cm x 100 cm.
Año: 2017.

martes, 29 de agosto de 2017

A LA MEMORIA DE "MANOLETE". 70 AÑOS DE SU PARTIDA.

(Por: Rafael Dupouy Gómez)


Anuncio del debut en Venezuela de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 29 de agosto de 2017, se cumplen 70 años de la trágica muerte del famoso diestro español Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, una de las figuras más grandes que ha dado la historia del toreo. Es importante recordar que el pasado, 4 de julio de 2017, se cumplieron los 100 años de su natalicio.

La fatalidad ocurrió en la Plaza de Toros de Linares, el 28 de agosto de 1947, alternando Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” con Rafael Vega del los Reyes “Gitanillo de Triana” y Luis Miguel Dominguín.

Se lidiaron seis toros de don Eduardo Miura, correspondiéndole a “Manolete” la lidia del quinto de la tarde de nombre “Islero”, nacido del vientre de la vaca “Islera”, cuya cabeza disecada se encuentra actualmente expuesta en el Museo Taurino de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

“Islero”, marcado con el número 21, astifino de pitones, negro entrepelado, provocó la cornada mortal del diestro cordobés al penetrarle el pitón en el muslo derecho, destrozándole el Triángulo de Scarpa, al mismo tiempo que “Manolete” le introducía el estoque consiguiendo una soberbia estocada después de perfilarse para entrar a matar con pasmosa serenidad, valentía y entrega total. Su triste desenlace fatal, es ampliamente conocido por los críticos, historiadores y aficionados taurinos, desatándose una gran polémica en torno a su muerte, atribuyéndola a varias causas, entre ellas, al mal empleo de una transfusión de sangre que le provocó, al famoso torero, una reacción adversa precipitándole la muerte.

“Manolete”, falleció a las cinco de la mañana, el 29 de agosto de 1947. España entera y el mundo de los toros lloró la muerte de su ídolo, bajo una profunda conmoción. Una impresionante multitud paseó a hombros los restos mortales del cuarto “Califa de Córdoba”, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”.

EL DEBUT DE “MANOLETE” EN VENEZUELA

Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, toreó en Venezuela dos corridas de toros en la Maestranza de Maracay, los días 1 y 12 de mayo de 1946 y un festival benéfico en el Nuevo Circo de Caracas, el 19 de mayo de ese mismo año. Estas fueron sus únicas presentaciones en Venezuela.

“Manolete”, debutó en Venezuela presentándose en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946. La Organización Gago lo presentó, la primera tarde, alternando con el venezolano Julio Mendoza Palma y el diestro peruano Alejandro Montani con toros de “Guayabita”.

El toro de nombre “Naranjito”, negro, marcado con el número 316, segundo de la tarde, fue el primer enemigo con el que debutó “Manolete” en Venezuela, quien vestía un precioso traje rosa y oro.

“Manolete” actuando en la Maestranza de Maracay, Venezuela, en 1946.
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El cronista taurino Guillermo Austria “Chavalo”, describió así el sensacional momento vivido en Maracay (Venezuela) con el debut de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” que tanta expectación y emoción despertó en la afición: 
        
“El prodigioso cordobés saluda al guayabitero con cuatro verónicas para las cuales habría de inventar una adjetivación especial. Sin aspavientos ni contorsionismos, aquellos lances fueron simplemente soberanos, mandones, pletóricos de gracia, serenidad y arte, rematados luego con la ya célebre media verónica de su exclusiva propiedad, por la manera nunca sospechada con que el “Monstruo” la realiza. Otras dos verónicas, una revolera y repetición de su inverosímil media verónica integraron su labor del primer quite, dejando en el ambiente una sensación de grandeza indiscutible.

Brinda desde los medios y comienza la sensacional faena de muleta con pases por alto y por bajos ayudados que dejan a la clientela desconcertada, asombrada, convulsa de una sensación jamás sentida ante semejante prodigio de serenidad y mandonería. La muleta en manos de “Manolete” tiene vuelos inaugurales. Todos creíamos que lo que hizo no se podía ver nunca. Se acerca, se arrima y luego se pega del toro con el mismo desenfado de una vaca.

Con dibujados naturales y tiránicos derechazos, se fajaba inverosímilmente el toro, alrededor. Las manoletinas, prendieron en el ambiente de la plaza la somnolencia embriagadora de un perfume, y otra serie de naturales, dados ahora con una exclusiva forma avasallante de correr la mano mirando a los tendidos, vertió más sobre el ruedo el vértigo del público hecho clamor de emocionado vocerío.

El hecho de haber tenido necesidad de recurrir al descabello después del espadazo que “sopló” al final, negó la posibilidad de adquirir en este toro algún simbólico trofeo. Pero ahí ha quedado, y de manera indeleble en la memoria de cuantos le vimos, la fantasmagoría real de todas sus faenas. La ausencia del galardón no afecta al mérito”.

En el quinto de la tarde, segundo de “Manolete”, el famoso diestro cordobés lo toreó primorosamente de capa pegándole al toro cuatro verónicas antológicas. Con la muleta ejecutó variados pases con ambas manos que fueron muy ovacionados. Entró a matar con decisión saliendo lastimado en el encuentro, recibiendo un pequeño varetazo en el estómago, siendo inmediatamente conducido hacia la enfermería de la plaza donde el eminente doctor José “Pepe” Izquierdo le realizó una adecuada cura y tratamiento. Al toro que no pudo matar “Manolete” por el pequeño percance recibido, lo despachó el venezolano Julio Mendoza habilidosamente con la puntilla.

El 12 de mayo de 1946, se volvió a presentar en la Maestranza de Maracay “Manolete” en un mano a mano con el diestro mexicano Carlos Arruza, actuando como sobresaliente el novillero venezolano Oscar Martínez. Llovió mucho ese día, pero los allí presentes pudieron ver enfrentarse a los dos colosos de la torería contemporánea.

“Manolete”, vestía traje de obispo y oro, mientras que su gran amigo el mexicano Carlos Arruza, llevaba puesto un traje tabaco y plata aquella tarde. El crítico taurino Guillermo Austria “Chavalo”, nos describe la actuación de “Manolete” y Arruza, el día de la histórica tarde del mano a mano:
        
“Aquellas verónicas de “Manolete”, aquellos sus naturales sus “manoletinas”, su pase de trinchera, los de pecho, en fin todo lo que en cantidad y calidad nos hizo, ante nuestros ojos aparecían como cosas nunca vistas. Como si fueran de estreno. Nos traían una sensación nueva. Un enervamiento desconocido hasta ahora. El extracto era el mismo pero distinto su perfume. Aquello era el zumo de mil flores del jardín de las delicias, del huerto de las maravillas. Nada lograríamos con intentar reseñarlo. Aquello era indescriptible. Fue inefable. Una oreja en uno y dos orejas en otro, total: tres orejas. Pero en realidad la cosa ha debido ser de esta manera: dos en el primero y en el quinto, las dos, el rabo y una pata, pero el Técnico no supo corresponder con entera justicia. Aquel quinto toro de “Manolete” merecía todos los honores habidos y por haber”.
                  
Aquellos tres escalofriantes faroles de rodillas con que Carlos Arruza saludó al sexto guayabitero de la tarde. Cuando el bizarro y temerario azteca dejó su posición de hinojos, en toda la plaza había un mareante olor a cloroformo. En todas las absortas pupilas la visión del “hule” humedeció los ojos de la tragedia. También como “Manolete” fue víctima de la “pichirrería” del Técnico, y solo se llevó al final de la triunfal jornada, cuatro orejas y un rabito, como si aquellos quinto y sexto toros no tuvieran patas que cortar.

En hombros de una multitud más que entusiasmada, enardecida, salieron por las calles de la ciudad afortunada este par de colosos de la torería, después de haber dado cada uno a mares lo que tienen: el poder y la fuerza”.

Posteriormente, “Manolete” se volvió a presentar, el 19 de mayo de 1946, en un festival taurino a beneficio de la Campaña Nacional de Alfabetización, realizado en el Nuevo Circo de Caracas, con toros de “Guayabita”, alternado con Julio Mendoza, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y los hermanos venezolanos, Oscar y Ricardo Martínez. En ese festival se despidió “Manolete” de la afición venezolana y del público de América.

 “MANOLETE” Y ARRUZA VISITARON A FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ

Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” y el torero mexicano, Carlos Arruza, querían conocer a mi abuelo Florencio Gómez Núñez por ser un gran impulsor de la fiesta de los toros en Venezuela, siendo junto con su hermano Juan Vicente, fundadores de “Guayabita”, la primera ganadería de toros pura casta de lidia en el país, además de propietarios y empresarios de la Maestranza de Maracay, magnífica joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva. 

En mayo de 1946, “Manolete” y Arruza, durante su estadía en Maracay, visitaron a mi abuelo Florencio en su quinta “La Macarena”. Ambos vinieron acompañados de sus apoderados. “Manolete”, en compañía de José Flores “Camará” y Carlos Arruza con Andrés Gago.

Recordaba mi abuelo Florencio: “Gratamente recibí la visita de “Manolete” y Arruza con sus respectivos apoderados junto con mi señora Elena y mis pequeños hijos, Rosa Elena y Florencio Vicente Gómez Arráiz. Al llegar los toreros y bajar del coche, los saludamos cariñosamente y los invitamos a pasar a la casa que fue diseñada por mi amigo Carlos Raúl Villanueva, considerado como el mejor arquitecto venezolano de todos los tiempos, siendo también el artífice de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay que le encomendamos construir y que fue inaugurada, el 20 de enero de 1933.

Ocurrió una anécdota muy curiosa con la visita de “Manolete”, porque nosotros teníamos en la casa, dos perros de raza Boxer, muy fuertes y bravos, a los que la mayoría de las personas que visitaban nuestro hogar les tenían mucho cuidado y respeto. “Manolete”, llevaba elegantemente su chaqueta puesta por los hombros y después de ver a los dos perros merodeando bastante cerca de él, muy inquieto, se dirigió a nosotros, diciéndonos:

 “¡A estos perros, yo les tengo mucho más miedo que a los toros!”.

Finalmente, nos echamos a reír, después de aquel comentario que “Manolete” nos había manifestado, demostrándonos el pánico que sentía por los perros. Estuvimos conversando largo rato en un salón de la casa, donde todavía conservo el juego de recibo donde se sentaron “El Monstruo” cordobés y “El Ciclón” mexicano, junto a sus apoderados”.

Durante su estadía en Venezuela, “Manolete” y Arruza, estamparon su firma autógrafa con una bonita dedicatoria a mi abuelo Florencio en su álbum taurino, donde también aparecen las expresiones de amistad y cariño de grandes figuras del toreo que conoció a lo largo de los años, desde la fecha inaugural de la Plaza de Toros de Maracay en 1933.

Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, muestra la entrada del mano a mano en la Maestranza de Maracay entre el “Monstruo” cordobés y el “Ciclón” mexicano y la firma autógrafa de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” con dedicatoria a su abuelo Florencio Gómez Núñez que dice: “Al gran aficionado y buen amigo Florencio Gómez con un abrazo, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, Caracas, 12 de mayo de 1946”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

“Manolete”, fue un torero excepcional, tenía una gran personalidad y prestancia en la plaza. Así lo recordaba con añoranza mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

“Mi impresión sobre “Manolete”, es la que nos ha causado a todos los taurinos. Yo lo califiqué siempre como una figura única, fuera de todos los grupos y escuelas taurinas tradicionales. "Manolete" fue un torero magnífico porque lidiaba de igual manera a todos los toros y a todos los toros les hacía faena. ¡Qué difícil era lograr eso! Ese ha sido, indiscutiblemente, el gran mérito de "Manolete", que no se puso él a tono con los toros, sino que puso a los toros a tono con él. Yo creo que "Manolete" ha sido el torero con más valor de verdad que ha tenido el toreo. Le imprimía, con su carácter serio y sobrio, un sentido de solemnidad a lo que hacía, mostrando una verticalidad y una quietud asombrosa ante la cara de los toros. Era una constante en “Manolete”, la seguridad, verdad y decisión al ejecutar la suerte suprema.

Para mí ha sido un caso excepcional en el toreo. Toda persona o aficionado que recuerde alguna faena de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, no podrá olvidar nunca en su vida a esta gran figura del toreo y lo que significó para la Fiesta Brava”.

El recuerdo de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, permanece vivo a 70 años de su fallecimiento, porque fue un gran hombre, digno representante de su raza por su arte, valor y torería.    
        
Rafael Dupouy Gómez

miércoles, 10 de mayo de 2017

PALOMO LINARES: EL ADIÓS A UN GRAN TORERO

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Sebastián Palomo Linares durante una de sus actuaciones en Maracaibo (Venezuela) en 1967. Foto de Henrique Lander Avendaño, obsequiada a Rafael Dupouy Gómez, gran admirador del torero. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con profundo dolor, recibí la triste noticia del fallecimiento del entrañable maestro Sebastián Palomo Linares, quien representó y marcó una época inolvidable en el maravilloso mundo del toro a nivel mundial. Murió el pasado 24 de abril de 2017. Lamentablemente, no pudo superar una complicada operación de corazón a la que se sometió con el coraje que siempre le caracterizó; sufriendo repentinamente, un derrame cerebral que acabó con su vida. Bastante triste resultó su partida, porque se le pudo ver en su última entrevista, cuando se presentó en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, amable, sonriente, tranquilo y esperanzado de poder superar la intervención con éxito. Había expresado que uno nunca se acostumbraba a las hospitalizaciones médicas. Tras su divorcio con Marina Danko, señaló que probablemente se volvería a casar con su actual pareja y que dejaba su obra pictórica expuesta para el disfrute del público. Estaba próximo a cumplir 70 años de edad.    

Fue un diestro muy querido y admirado en mi país, Venezuela, en donde cosechó importantes triunfos, destacándose como un torero extremadamente valiente, pundonoroso y dominador. Inolvidables sus temerarios pases rodilla en tierra y largos muletazos que hacían vibrar al público de emoción.

Palomo Linares, significó durante mi infancia un referente importante, porque acrecentó mi afición taurina. Muchas veces le pude ver en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), siendo un matador de toros que siempre ofreció lo mejor de él y que nunca se dejaba ganar la pelea por nadie en el ruedo. Calificado como un torero de raza por su arrojo y actitud desafiante.

Sebastián Palomo Martínez, vino al mundo en Linares (Jaén), el 27 de abril de 1947. Proveniente de una familia muy humilde. Hijo de un minero que trabajó duramente para sacar a su familia adelante. Pequeño, frágil, delgado y con eterna cara de niño, Palomo trabajó como zapatero remendón, aprendiendo el oficio con dedicación por un tiempo, pero lo abandonó porque lo que realmente llevaba muy dentro de su alma era convertirse en torero. Se inició como maletilla, soñando con la gloria y la fama de aquellos toreros de los que escuchó hablar en su tierra Linares, ese mismo pueblo que presenció la muerte del gran “Monstruo” de Córdoba, el inolvidable Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, cinco meses después del nacimiento de Palomo, aquella fatídica tarde. Por su aspecto físico menudo y desaliñado le apodaron el “Rata”.


Sebastián con 16 años comenzó a interesarse en los en los tentaderos cercanos a su pueblo y tal fue su ímpetu e ilusión que viajó a Madrid para presentarse en un concurso denominado “La Oportunidad” que la casa Dominguín y los hermanos Lozano organizaron en 1964, buscando nuevos talentos, seleccionando y dando oportunidad a los mejores maletillas en la plaza de Vista Alegre en Madrid. No desaprovechó Palomo la ocasión brindada, debutando ante erales en una nocturna televisada, el 20 de junio, destacándose como el mejor de "La Oportunidad". De inmediato le llovieron ofertas, siendo apoderado por los más representativos empresarios taurinos de Toledo.

Debutó con picadores en Ondara (Alicante) el 3 de enero de 1965, lidiando utreros de Núñez Guerra con “El Inclusero” y Vicente Punzón. Palomo Linares se convirtió en la atracción del momento, conquistando triunfos y recorriendo toda la geografía española, finalizando sus actuaciones en su ciudad natal (Linares), estoqueando en solitario siete novillos. Esa tarde cortó once orejas y cuatro rabos.

Después de torear 72 novilladas en 1965 con un éxito rotundo, Palomo Linares tomó la alternativa el 19 de mayo de 1966, en Valladolid, de manos de Jaime Ostos, lidiando al toro de nombre “Feíllo”, de la ganadería de Galache, actuando “Mondeño” como testigo. Su toreó llamó poderosamente la atención por su entrega y temeraria exposición. Generalmente, Palomo Linares sobresalió del montón, porque realizó sus faenas transmitiendo profunda emoción, despatarrándose y retorciendo su figura con cierta fuerza que le hicieron perder un poco de naturalidad en la ejecución de sus pases, pero la estética pasaba a un segundo plano cuando Palomo Linares demostraba su auténtica raza como un guerrero ante la cara del toro. Palomo, recibió graves percances por su espectacularidad y duro batallar tratando de abrirse un lugar en el difícil y competitivo mundo del toro.

Todavía no se había presentado ni en Sevilla ni en Madrid. Sus apoderados aún no consideraron conveniente el compromiso en esas dos plazas de toros de primera categoría, tan exigentes que dan y quitan, encumbran y aplastan. Palomo toreó 49 corridas el primer año de su doctorado en 1966.

El 13 de noviembre de 1966 se anunció el debut en América de Palomo Linares en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), lidiando reses mexicanas de Mimiahuapan, compartiendo cartel con el venezolano César Faraco y el azteca Manolo Martínez, quien también debutó en dicha plaza.

En el año 1966 en Maracaibo (Venezuela), se celebró la primera Feria de la Chinita. En la segunda corrida de la Feria, Palomo Linares cortó 2 orejas, siendo premiado por la mejor faena realizada en la antigua plaza portátil “La Trinidad”, siéndole otorgada una placa de la Municipalidad. Igualmente, fue el primer matador de toros que recibió el “Rosario de Oro”. Había alternado esa tarde con Efraín Girón y Enrique Trujillo.

A la izquierda: La gran fama y popularidad de Palomo Linares le llevó a ser portada, en varias ocasiones, de la revista “Venezuela Taurina”, dirigida por don Antonio Aragón. A la derecha: Cartel del debut de Sebastián Palomo Linares en América, siendo el “Nuevo Circo” de Caracas (Venezuela) la plaza de toros que le correspondió ese honor, el 13 de noviembre de 1966. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En España, Palomo Linares aprovechó la efectiva campaña publicitaria que lo promocionaba para realizar un film sobre su vida de maletilla a novillero triunfador. Su participación en el cine español en la película “Nuevo en esta plaza” en 1967, impulsó significativamente su carrera y popularidad. Yo conservo esa película taurina en mis archivos. Me gustó haberla disfrutado de niño cuando la proyectaron en mi país, Venezuela, y posteriormente, la pude volver a disfrutar de adulto por TVE. Inolvidable la actuación de Palomo Linares, muy joven, con su cara de niño, derrochando sencillez, humildad y natural simpatía. Luego volvió a protagonizar otras películas como “Solos los dos” en 1968 con una adolescente Marisol, “Una señora estupenda” con la inmortal faraona Lola Flores y “La Carmen” en 1976. Recordaba Palomo Linares que hasta el célebre director de cine Francis Ford Coppola de “El Padrino”, le propuso filmar una película sobre el mundo del toreo pero él rechazó la idea por el tiempo tan largo que le mantendría inactivo realizando la filmación. El maestro de Linares quería continuar toreando.   

Sebastián Palomo Linares en 1967, toreando en Maracaibo (Venezuela). Foto de Henrique Lander Avendaño, obsequiada a Rafael Dupouy Gómez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En 1967, disminuyeron sus actuaciones a 39 corridas, debido a serias cornadas sufridas ese año como la que le propinó, el 9 de abril, un toro de la ganadería de “Palha” en Castellón y a una fractura de húmero, en Barcelona.

En la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Palomo Linares actuó en 20 tardes como matador de toros cortando un total de 8 orejas. Con el torero que más alternó en esa plaza fue con el maestro Curro Romero, en 9 corridas. Debutó el 21 de abril de 1968, junto a “Mondeño” y José Fuentes. Los diestros actuantes no pudieron cortar orejas.

En su segunda actuación en la Maestranza de Sevilla, el 25 de abril de 1968, Palomo Linares cortó su primera oreja en ese coso, saliendo triunfador junto a Diego Puerta que cortó también un apéndice y Curro Romero, ante toros de la ganadería de Benítez Cubero.

En Madrid, Palomo Linares quiso estoquear una corrida de Galache, pero correspondió finalmente lidiarla a Manuel Benítez “El Cordobés”. Ese desacuerdo no afectó para nada la estrecha alianza de Palomo con “El Cordobés” en 1969, conocida en la historia del toreo como “La Guerrilla”. Con una efectiva campaña publicitaria ambos diestros retaron y provocaron a las grandes empresas, presentándose en una temporada alternativa en plazas y con toros de menor categoría para acabar con el monopolio.

En 1968 Sebastián Palomo Linares, logró aumentar significativamente la cifra en 76 corridas de toros, que seguramente hubieran llegado al centenar de festejos de no haberse cortado la mano con el estoque, el 8 de agosto en Málaga, inoportuno percance cuya total recuperación le hizo estar ausente de los ruedos por un largo período de tiempo.

El 27 de octubre de 1968, Palomo Linares, debutó en Lima (Perú) en la Feria del Señor de los Milagros. Lidió toros de “La Viña”, dando la vuelta al ruedo en su primero y cortando las dos orejas a su segundo enemigo. Compartió cartel con el venezolano Curro Girón, quien cortó una oreja y Miguel Márquez, quien debutó también cortando dos orejas y rabo a su segundo toro.

“Los guerrilleros” Manuel Benítez “El Cordobés” y Sebastián Palomo Linares.

El 10 de noviembre de 1968, Palomo Linares sufrió una grave cornada en su primer toro, de la ganadería mexicana de “Reyes Huerta”, en la plaza de toros Monumental de Valencia (Venezuela). Alternó esa tarde con Curro Girón, quien cortó 3 orejas y Paco Camino.

En 1969, alcanzó la cifra de 65 corridas de toros. El 17 de abril de 1970, Palomo Linares en la Maestranza de Sevilla consiguió un gran triunfo al cortar dos orejas a un ejemplar de la ganadería de Benítez Cubero en compañía de los diestros Victoriano Valencia y Diego Puerta, que cortó una oreja. El 19 de abril de 1970, se lidiaron toros de la terrífica ganadería de Miura en la Maestranza, resultando una corrida apoteósica, porque los tres toreros salieron a hombros de la plaza, Los diestros eran Pepe Limeño, que cortó cuatro orejas, Palomo Linares que cortó dos orejas (una a cada ejemplar) y “El Hencho” que también cortó dos orejas (una a cada ejemplar). Los seis toros de Miura fueron desorejados por los toreros actuantes.

Palomo Linares confirmó por fin la alternativa en Madrid, el 19 de mayo de 1970, compartiendo cartel con Curro Romero y Juan José. Se estoquearon  cuatro toros de Antonio Pérez Angoso y dos de Antonio Pérez de San Fernando. “Presumido” se llamó el toro de su confirmación. El 22 de mayo de 1970, cortó su primera oreja en Las Ventas de Madrid a un toro de Baltasar Ibán, alternando con Santiago Martín “El Viti” y el mexicano Manolo Martínez. El 26 de mayo de 1970 Palomo le cortó las dos orejas a un toro de Juan Pedro Domecq en la Monumental de Las Ventas de Madrid, saliendo a hombros por la Puerta Grande. Compartió cartel con Diego Puerta y Francisco Rivera “Paquirri”. En 1970 intervino en 80 corridas de toros.

En Lima (Perú), el 18 de octubre de 1970, Palomo Linares cortó dos orejas a su segundo enemigo. El 25 de octubre de ese mismo año, nuevamente, volvió a cortar dos orejas a un toro sobrero; y el 8 de noviembre, cortó dos orejas y un rabo durante la Feria del Señor de los Milagros.

En 1971, toreó 79 corridas, destacando en Vista Alegre, el 22 de mayo de ese año, al protagonizar un significativo episodio luego de haber sido suspendida por un fuerte aguacero la lidia del noveno toro, Palomo Linares, seis días después, volvió a anunciarse lidiando doce toros de distintas ganaderías, en dos tandas de tarde y noche. Palomo cortó doce orejas y tres rabos en total, siendo aclamado por su público.

El 10 de junio de 1971, en corrida a beneficio de la Cruz Roja, en la Maestranza de Sevilla ante reses de Benítez Cubero, Palomo Linares cortó una oreja. Alternó con Curro Romero que fue el máximo triunfador al cortar 2 orejas a un toro y el otro alternante fue José Luis Parada.

El 30 de enero de 1972, Palomo Linares cortó un rabo en la plaza Monumental de México, al toro “Tenorio” de la ganadería de Pepe Garfias. Esa misma tarde, el diestro mexicano Manolo Martínez había cortado también las dos orejas y rabo al toro “Gladiador”, de la misma ganadería.

El 20 de abril de 1972, en la Maestranza de Sevilla, ante reses de Benítez Cubero, Palomo Linares y Curro Romero fueron los triunfadores de la tarde al cortar cada uno, una oreja. El tercer alternante fue el mexicano Curro Rivera.

El 18 de mayo de 1972, Palomo Linares le confirmó la alternativa en la Monumental de Las Ventas de Madrid a José Mari Manzanares en compañía del diestro mexicano Eloy Cavazos.

Palomo Linares con el rabo de “Cigarrón” haciendo historia en Las Ventas de Madrid.

La consolidación de su nombre en la historia del toreo la logró al conquistar el rabo del toro “Cigarrón”, de Atanasio Fernández, el 22 de mayo de 1972, en la Monumental de Las Ventas de Madrid.

Palomo Linares compartió cartel aquella tarde de gloria con Andrés Vázquez, quien cortó una oreja y el diestro mexicano Curro Rivera, quien cortó cuatro orejas. Palomo Linares cortó las dos orejas de su primero y las dos orejas y el rabo al bravo quinto que le correspondió en suerte, convirtiéndose en el máximo triunfador de la Feria de San Isidro de Madrid en 1972.

Solamente diez matadores de toros han cortado un rabo en la plaza de Las Ventas de Madrid. El último diestro en lograrlo había sido Pepe Bienvenida, el 24 de mayo de 1939, en la “Corrida de la Victoria”. En esa corrida también cortaron rabos, Vicente Barrera y Domingo Ortega y actuaron también esa tarde Marcial Lalanda, Pepe Amorós, “El Estudiante” y el rejoneador don Antonio Cañero.

Desde esa fecha, no se cortó un rabo en Las Ventas hasta que Palomo lo conquistó en 1972. Habían pasado 33 años. Esta gran faena realizada por Palomo Linares está considerada, como una de las mejores del siglo XX.

PALOMO LINARES INAUGURÓ MONUMENTAL DE MARACAIBO (VENEZUELA)

En la foto, los integrantes del cartel inaugural de la Plaza de Toros Monumental de Maracaibo, Venezuela: El diestro español Sebastián Palomo Linares, el venezolano Carlos Martínez Gómez (nieto del General Juan Vicente Gómez) y el mexicano Eloy Cavazos. (Foto: Moreno. Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Sebastián Palomo Linares, vistiendo un traje de luces salmón y plata, inauguró la nueva Plaza de Toros Monumental de Maracaibo, Estado Zulia (Venezuela), el 18 de noviembre de 1972, compartiendo cartel con el mexicano Eloy Cavazos y Carlos Martínez Gómez, el “Príncipe del Toreo” de Venezuela, nieto del Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, gran impulsor de la fiesta brava en el país durante su gobierno.

Se lidiaron toros de la ganadería mexicana de “Valparaíso” de don Valentín Rivero con divisa verde, blanca y celeste. Los astados estuvieron bien presentados en líneas generales, correspondiendo el primer toro lidiado en dicha plaza a Palomo Linares. “Andaluz”, llevó por nombre, Nº 100, con 460 kilos de peso, negro, bien armado y cómodo de cabeza. El primer brindis lo dedicó Sebastián Palomo Linares al público venezolano; sin embargo, poco pudo lucirse en su faena de muleta, porque su enemigo fue flojo y tardo en la embestida. Ante su segundo, Palomo estuvo muy bien, siendo ovacionado durante la lidia.

En Maracaibo (Venezuela), toreó Palomo Linares un total de 11 corridas de toros, cortó 10 orejas y 1 rabo. Debutó en la plaza de toros Monumental de San Cristóbal (Venezuela), en 1967. Toreó 13 corridas y cortó 8 orejas.

Ese año de 1972 cerró su temporada Palomo Linares toreando 45 festejos. Varias cornadas y fracturas interrumpieron el gran impulso que le significó su rotundo triunfo en Las Ventas de Madrid. Pero continuó siendo un diestro puntero y de interés en los carteles en las siguientes campañas de 1973, 1974 y 1975. En América, en el coso de la Santamaría de Bogotá (Colombia), en 1973, Palomo Linares tuvo una gran tarde al cortar 3 orejas en la corrida que triunfó fenomenalmente, Pedro Moya “El Niño de la Capea” ante toros de la ganadería de “Las Mercedes”. El otro alternante fue Pedro Domingo, que cortó 1 oreja. Palomo Linares participó en la corrida de la celebración del cincuentenario de la inauguración de la plaza, alternando junto a Pepe Cáceres y José María Manzanares, quien cortó la única oreja.

El 18 de noviembre de 1974, en la plaza de toros Monumental de Maracaibo (Venezuela), se celebró un mano a mano entre Palomo Linares y el diestro venezolano Celestino Correa ante reses de la ganadería mexicana de Javier Garfias. Palomo cortó 3 orejas y 1 rabo (el primero que se cortó en dicho coso). El venezolano Celestino Correa cortó 4 orejas.

Palomo Linares se convirtió en el triunfador de la Feria del Sol de Mérida (Venezuela) en 1975. El 28 de abril de 1976, Palomo cortó una oreja en la Maestranza de Sevilla, siendo el triunfador de la tarde, ante reses de la ganadería de Manolo González. Alternó con Curro Romero y Pedro Moya “El Niño de la Capea”.

En 1976, Palomo Linares obtuvo el premio “Escapulario de Oro del Señor de los Milagros” en Lima (Perú).

El 26 de abril de 1977, Sebastián Palomo Linares, se casó un día antes de su cumpleaños con la bella modelo colombiana Marina Danko en la Iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid. Tuvieron tres hijos de esa unión: Sebastián, Miguel y Andrés Palomo Danko.

Durante la Feria del Pilar de Zaragoza en 1977, recibió una gravísima cornada que le interesó el pulmón.

El 23 de junio de 1979, Palomo Linares toreó la corrida de la Beneficencia en Madrid compartiendo cartel con José Luis Galloso y Julio Robles ante astados de don Ramón Sánchez Recio. Asistió S.M. el Rey don Juan Carlos de Borbón. Palomo y Galloso fueron ovacionados ante sus primeros toros.

Los siguientes años, Palomo pasó a un segundo plano en las estadísticas y sus contrataciones disminuyeron en el orden de los cuarenta festejos. Tomo la decisión de retirarse en la temporada americana de 1981-1982.

   
En Colombia sumó muchos éxitos. Su fenomenal actuación en Cali, le hicieron triunfador de dicha Feria en 1982. El 7 de febrero de 1982, participó en Medellín y el 18 de diciembre de ese año, nuevamente en Cali, actuó en la conmemoración del 25 aniversario de la plaza de toros.

En la plaza de toros de Acho, en Lima (Perú), reapareció el 30 de octubre de 1983. El 6 de mayo de 1984, en la Maestranza de Sevilla, se lidiaron cinco toros de Miura y un astado de la ganadería de Palomo Linares que sorpresivamente saltó al callejón e hirió al doctor Ramón Vila Jiménez, médico de la plaza, teniendo que ser atendido por sus compañeros en la enfermería.

En 1985, se presentó sin fortuna durante la Feria de San Isidro en Madrid. Sumó ese año pocas actuaciones, unas cinco, tomando la determinación suspender su trayectoria, el 7 de junio en la Feria de Granada.

Participó en numerosos festivales taurinos y reapareció en Linares el 19 de junio de 1993. Estoqueó seis toros en solitario. Esa tarde, lució por primera vez en su carrera un traje de luces bordado en oro. En 1994, toreó dos corridas con Eloy Cavazos en México. Palomo Linares volvió a participar en la Feria de San Isidro de Madrid, sin fortuna, para darle la alternativa a “El Madrileño”. Siendo su última tarde en la Monumental de Las Ventas, el coso que le encumbró haciendo historia en 1972. En Madrid, Sebastián Palomo Linares toreó 27 corridas de toros, cortó 15 orejas y 1 rabo con 2 salidas por la Puerta Grande, según las estadísticas.

Ya retirado definitivamente de los ruedos, Sebastián Palomo Linares se dedicó completamente a su ganadería. Le apasionó siempre la pintura, realizando exposiciones de sus obras abstractas llenas de colorido por España y América. Practicó, en sus ratos libres, el Golf. Involucrado en el mundo del toro, se dedicó a enseñar y apoyar a novilleros, en especial a su hijo Miguel. Disfrutó entrañables momentos con familiares y amigos en su hermosa finca “El Palomar”, en Seseña.


Tuve la fortuna de poder compartir gratos recuerdos con Sebastián Palomo Linares en Madrid (España) durante la presentación del documental histórico taurino “Los Bienvenida en Venezuela. Huella Indeleble en el corazón de una Dinastía”, realizado por nosotros, los hermanos Dupouy Gómez, celebrando el “I Encuentro Iberoamericano del “Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida”. Tuvimos el honor de proyectar el documental en la sala “Antonio Bienvenida” de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, el 11 de mayo de 2011, siendo presenciado por importantes personalidades del mundo del toro como: Don José María Álvarez del Manzano, don Fernando Claramunt, don Juan Lamarca, don Miguel Bienvenida, el matador de toros Sebastián Palomo Linares, don Fernando del Arco, don Javier Hurtado y don Luis Álvarez, entre otros.

Ese día el maestro Sebastián Palomo Linares pronunció unas breves palabras de afecto a todos los presentes: “Quiero agradecer la invitación que me hace el Círculo Bienvenida para pasar un rato con una gente que quiero mucho, no solamente venezolana, sino de toda Hispanoamérica. En mi vida he estado muy vinculado a toda América, porque he sido uno de los toreros con más años y corridas, que me acogieron como uno de ellos. Entonces, quiero agradecer el estar aquí junto a ustedes en este Primer Encuentro Iberoamericano del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida”. Sebastián Palomo Linares. 

Arriba a la izquierda: el maestro Palomo Linares observando con atención nuestro documental sobre la dinastía Bienvenida al lado de don José María Álvarez del Manzano y otras personalidades. Foto de Ricardo Relvas. Arriba a la derecha: Palomo Linares con Rafael Dupouy Gómez. Abajo: El maestro compartiendo con Rafael Dupouy Gómez y su madre Rosa Elena Gómez Arráiz en Madrid (España). Foto de Muriel Feiner. 11 de mayo de 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Palomo se mostró muy cariñoso y simpático con nosotros. Le recordé que fue uno de mis ídolos taurinos desde niño. El maestro se sonrió estrechándome la mano amablemente. Hablamos de la entrañable amistad que tuvo con el cronista taurino venezolano, el Dr. Pepe Cabello y con el eminente escritor e intelectual, el Dr. Arturo Uslar Pietri y su hijo Federico. Palomo le regaló al Dr. Uslar Pietri un capote como muestra de su afecto y reconocimiento por su afición taurina. El escritor lo exhibía en un destacado rincón de su hogar.

El reconocido cronista taurino Dr. Pepe Cabello, quien compartió y vivió muy de cerca la evolución y ascenso de la carrera profesional de su amigo Palomo Linares, le dedicó un capítulo especial de  sus vivencias y anécdotas taurinas en su interesante e importante obra “Toreros Fuera del Ruedo”, publicada en 1972 en Caracas, Venezuela.   

La Fiesta Brava se encuentra de luto por su sorpresivo fallecimiento, porque sin duda alguna, marcó una época irrepetible del toreo por su genio, carácter, raza y señorío. La Venezuela taurina que tanto le admiró y le vio debutar en esta tierra llora su partida. ¡Descanse en paz Maestro!

Rafael Dupouy Gómez