lunes, 13 de julio de 2020

FEDERICO NÚÑEZ: ADIÓS A UNA GRAN VOZ TAURINA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El gran locutor y periodista Federico Núñez, toreando por gaoneras, dedica su foto a mi abuelo: "Para Don Florencio Gómez N. Mi querido amigo y pariente. Con gran afecto. Federico Núñez, 1988. Foto: Moreno. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El pasado, sábado 11 de Julio de 2020, el siempre amable, cariñoso y buen amigo, Federico Núñez Sandoval, falleció en Caracas a los 91 años de edad. Vale recordar en este escrito su encomiable labor taurina, expresando el sentimiento de profundo dolor de la familia Dupouy Gómez por su partida.

Federico, con su privilegiada y talentosa voz, nos narró el acontecer del mundo del toro nacional e internacional con señorío, gran clase, conocimiento y distinción, enalteciendo su profesión de locutor y periodista que siempre ejerció con dignidad.

Nació en Valencia del Rey (Estado Carabobo, Venezuela), un 30 de octubre de 1928. Su padre fue Carlos Federico Núñez, sobrino de Luis Núñez "Regaterín", eficiente banderillero de Eleazar Sananes "Rubito" y otros toreros de antaño.

Cariñosa dedicatoria de Federico Núñez a mi abuelo que dice: "Aquí en este Álbum está recogida la bella historia de una fiesta, de la que Don Florencio Gómez y su honorable familia son paladines. Con admiración y aprecio: Federico Núñez S. Caracas, 6/8/1988". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Sembrada la afición taurina en su corazón por sus familiares, se ilusionó, siendo muy joven, en participar como torero en algunas plazas de toros del país, siendo la Maestranza de Maracay una de ellas. El 31 de marzo de 1946, compartió cartel con sus amigos César Girón y Ramón Moreno Sánchez, juveniles promesas de la torería venezolana. Actuó también Aurelio Díaz "El Bombero", lidiando dos novillos criollos y cuatro becerras de la ganadería de "Guayabita" para Moreno Sánchez, Juan Alvarado y los debutantes Girón y Núñez. Esa tarde, debutaron como banderilleros juveniles Pedro Arias y Pedro Delgado "Pedrucho de Caracas".     

Federico Núñez, dejó atrás su sueño de ser torero, pero su gran afición le tenía reservado un puesto destacado como uno de los mejores narradores y comentaristas taurinos de Venezuela. 

Recibió el título de locutor, el 16 de noviembre de 1951. Inolvidables y amenos fueron sus programas de radio y televisión como el siempre recordado "A los Toros" en compañía de Víctor José López "El Vito", transmitido por Venezolana de Televisión Canal 8, en donde nos presentaban las mejores faenas realizadas en las Ferias españolas y venezolanas. Magníficos y acertados fueron sus comentarios, llenos de pasión por la Fiesta Brava con su voz inconfundible, clara dicción y perfecta entonación.

Su actividad periodística empezó ese mismo año de 1951, trabajando en los diarios "La Esfera", "La Razón" y "Últimas Noticias" de Caracas. Realizó la narración de varios espacios publicitarios en nuestro país y colaboró en revistas de importancia taurina como "La Fiesta Española" y "Dígame" de Madrid (España).

De izquierda a derecha: El ídolo del toreo venezolano, Luis Sánchez Olivares "Diamante Negro", Florencio Gómez Núñez, Federico Núñez y Rafael Dupouy Gómez en la Maestranza de Maracay, año 1993. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Muchas veces nos encontramos en las plazas de toros y recuerdo que cuando Federico se acercaba, muy cariñosamente, para saludar a mi abuelo, con su voz grave, profunda y solemne exclamaba ante los presentes: ¡Don Florencio Gómez Núñez, mi pariente!


De izquierda a derecha: Miguel Dupouy Gómez, el maestro Victoriano Valencia, Federico Núñez y Rafael Dupouy Gómez en Maracay, Venezuela. Año 1998. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con entrañable afecto, despedimos al querido amigo Federico Núñez, recordándolo siempre como un magnífico locutor y una de las personalidades venezolanas del mundo del toro más apreciadas.

Que Dios lo tenga en su Gloria.

Un fuerte abrazo de condolencia para su viuda, hijos, familiares y amigos en estos tristes momentos. Le echaremos mucho de menos.

Rafael Dupouy Gómez

jueves, 14 de mayo de 2020

CENTENARIO DE LA MUERTE DE "JOSELITO"


(Por: Rafael Dupouy Gómez)

La fina estampa torera de "Joselito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con motivo de conmemorarse, el 16 de mayo de 2020, el centenario de la trágica muerte de José Gómez Ortega, conocido como "Joselito" o "Gallito", indiscutible Rey de los Toreros de fama mundial, dedico un especial recuerdo sobre su corta, pero importantísima y muy significativa carrera taurina. 

Se ha escrito mucho sobre su fenomenal figura, siendo "Joselito" quien marcó el inicio de una nueva época, aportando un concepto distinto a la lidia, siendo protagonista con Juan Belmonte de la llamada Edad de Oro del toreo.  


"Joselito" demostrando su torería y variedad con el capote. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito", nació en Gelves, Sevilla, el 8 de mayo de 1895. Hijo, hermano y nieto de toreros andaluces, cuya saga se llamó de "Los Gallos". Hijo de Fernando Gómez "El Gallo" y Gabriela Ortega, bailadora gitana. Su tío José, fue subalterno de Rafael Molina "Lagartijo". La casa donde vivió desde niño en Sevilla, estaba ubicada en la Alameda de Hércules. Desde muy temprana edad comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del toro en la escuela taurina de la Alameda de Hércules con la ayuda de sus hermanos Fernando y Rafael "El Gallo" ya que su padre, también matador de toros, falleció cuando "Joselito" tenía dos años de edad. Se convirtió en un auténtico niño prodigio del toreo. Sus comienzos como becerrista y novillero fueron exitosos, despertando el interés de la gente que quería verle por sus grandes condiciones naturales para la lidia.

Distintas facetas de un joven "Joselito". Revista "Palmas y Pitos". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Pase de pecho de "Joselito" ante un toro astifino bien armado de pitones. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Como novillero, se presentó por primera vez en Madrid el 13 de junio de 1912, día de San Antonio, alternando con José Gárate "Limeño", ante reses de don Eduardo Olea, triunfando significativamente. El célebre cronista taurino "Don Pío", seudónimo del gran novelista Alejandro Pérez Lugín, al verle torear expresó: "¡Ha resucitado Lagartijo!". El 23 de junio del mismo año, frente a ganado de José Moreno Santamaría, en Sevilla, "Joselito" volvió a cosechar otro gran éxito. Toreó con brillantez unas 45 novilladas, perdiendo 9 actuaciones por su cogida en la plaza de Vista Alegre de Bilbao, el 1 de septiembre de 1912.


Soberbio par de banderillas de "Joselito", una de sus suertes preferidas y que dominaba a la perfección. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Cumplió su sueño de convertirse en matador de toros tomando la alternativa, a la edad de 17 años, el 28 de septiembre de 1912, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, de manos de su hermano Rafael "El Gallo", actuando como testigo Antonio Pazos (Padre). El toro de su alternativa se llamó "Caballero", marcado con el número 16, de la ganadería de Moreno Santamaría.

Alternativa de "Joselito", de manos de su hermano Rafael "El Gallo" en la Maestranza de Sevilla, el 28 de septiembre de 1912. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 1 de octubre de 1912, confirmó la alternativa en Madrid, de manos de su hermano Rafael "El Gallo", en una corrida donde Vicente Pastor doctoró a Vázquez II. El toro de su confirmación se llamó "Ciervo", de Veragua. El 6 de octubre de 1912, en Madrid, triunfó ante toros de Guadalest.

En sus comienzos rivalizó, por poco tiempo, con Ricardo Torres "Bombita" y "Machaquito", quienes se estaban retirando del toreo. Sin embargo, su auténtico rival fue el llamado "Pasmo de Triana" Juan Belmonte. Juntos se presentaron por todos los pueblos y plazas de primera en España, conquistando a la afición y dividiéndola en dos grandes grupos: los partidarios de José y los seguidores de Juan, etapa que se llamaría, como señalé anteriormente, la Edad de Oro del toreo.


A la izquierda: "Joselito" brinda la muerte de uno de sus enemigos. A la derecha: Un artístico y pinturero remate con la muleta. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" sentía el arte de torear con auténtica pasión. Como matador de toros fue extraordinario, inteligente, dominador, alegre, variado y pinturero. Tenía unas facultades propias durante la lidia magníficas e insuperables, demostrando un profundo conocimiento de las condiciones del toro. Su afición por la fiesta fue desmedida, porque quería abrirse paso entre las grandes figuras del momento. Sin embargo, resultó un poco enfermizo y esto le restó algunos compromisos, debido a que sufría de dolencias gástricas que las padecía con mucha fiebre, manteniendo estricto reposo en cama.

Ejecutaba a la perfección todas las suertes, con ese duende y gracia sevillana que le caracterizaba. Con el capote realizaba quites formidables y variados. Colocaba excelentes pares de banderillas y con la muleta no había toro que no le pudiera realizar faena.

"Joselito" y Juan Belmonte, amigos y rivales en el ruedo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" y Belmonte escribieron las páginas más representativas de la historia del toreo por su rivalidad y la pasión que desbordaron con su arte exquisito. Ambos siempre se respetaron siendo entrañables amigos, porque se admiraban mutuamente. "Joselito" fue el precursor del toreo en redondo, girando sobre los talones, su manera de interpretar el toreo marcó época, siendo un referente para muchos diestros que pretendieron imitarle.

LA TRÁGICA MUERTE DE "JOSELITO"

A la izquierda: "Joselito" durante una de sus faenas, exponiéndose muy cerca de los pitones. Foto: Rodero. A la derecha: Su cuñado Ignacio Sánchez Mejías llora, desconsoladamente, ante el cadáver de "Joselito" en la enfermería de la plaza de Talavera de la Reina. Foto: Campúa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El destacado crítico taurino don Gregorio Corrochano, fue el único revistero madrileño asistente en la trágica corrida de la muerte de "Joselito" en la plaza de toros de Talavera de la Reina. Impresionado por la fatalidad, expresó en su crónica publicada en el Diario "ABC", el 18 de mayo de 1920 titulada "Una Corrida Trágica en Talavera de la Reina": Todo lo que ocurre me parece una pesadilla. Lo he visto y no lo creo. Me cuesta un esfuerzo terrible escribir: A Joselito le ha matado un toro".

"Joselito" quería torear la corrida de Talavera de la Reina, porque su padre Fernando Gómez había inaugurado la plaza años atrás. Al saber "Joselito" que su hermano Rafael "El Gallo" se anunciaba para lidiar esa corrida, se empecinó él en torearla.

El programa de la corrida, anunció que se lidiarían seis toros con divisa azul y blanca de la acreditada ganadería de la Sra. Viuda de Ortega, de Talavera de la Reina. Actuando los picadores: Manuel Aguilar "Carriles", Antonio Marín "Farnesio", José Agudo "Ceniza", Juan Pinto y dos toros de reservas, en el caso de inutilizarse los seis, no pudiendo exigirse otros. Como Banderilleros se indicó que intervendrían: Manuel Saco "Cantimplas", Enrique Belenguer "Blanquet" y Enrique Ortega "Cuco"; Antonio García "Bombita IV", José Rodas y Enrique Ortega "Almendro". Sobresaliente de espada: Miguel Cuchet.


Perfil serio que derrocha torería del gran maestro José Gómez Ortega "Joselito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

A "Joselito" le empitonó, el quinto toro de la tarde, de nombre "Bailaor" de la ganadería de la Viuda de Ortega. Toro negro, cinqueño, chico de peso y corto de pitones.

El toro no le había gustado. Aparentemente, tenía un defecto en la vista, era burriciego y se defendía. Al prepararse para entrarle a matar, cercano a la barrera del 1, le indicó a su subalterno Enrique Ortega "Cuco" que se quitara que el toro estaba con él. Intentó sacarlo de ese terreno aquerenciado y estando muy cerca dándole con la muleta en la cara a su enemigo, se retiró y el toro se vino con él, apresuradamente, en un momento de descuido. A "Joselito" no le dio tiempo de reaccionar. Intentó inútilmente taparle la cara con la muleta; sin embargo, el toro lo enganchó en el muslo derecho y le propinó una cornada seca en el bajo vientre. El diestro, cayó mortalmente herido, se contrajo en la arena y el toro no hizo por él. En su traslado le expresó al "Cuco": "A Mascarell, que avisen a Mascarell", llevándolo a la enfermería. Se refería al doctor Mascarell quien se encontraba en Madrid.

A su cuñado Ignacio Sánchez Mejías no se le informó de la gravedad de la cornada y lidió al sexto ejemplar. Estaba descompuesto y al terminar de matar al toro, entró a la enfermería, expirando "Joselito". La plaza estaba llena y enmudeció, permaneciendo el público en el coso hasta que la Guardia Civil los hizo salir, ante un silencio sepulcral. Las damas lloraban y los caballeros estaban impresionados, compungidos. Pasaron la noche velándolo en la enfermería. Su cuñado Sánchez Mejías, estaba inconsolable y expresaba: ¡Qué fatalidad!, ¡Qué fatalidad! Su cuadrilla lloraba desconsoladamente. A las dos de la mañana llegó de Madrid, su hermano Rafael "El Gallo". No quiso entrar a la enfermería.

Llegada del cadáver de "Joselito" a Madrid, siendo conducido a hombros por una multitud de admiradores en 1920. Foto: Campúa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

A la 1:00 p.m. salió el féretro de "Joselito" a hombros de su cuadrilla, de la enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina hacia la estación del tren. Le acompañaban su hermano Fernando, su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, su cuadrilla: "Farnesio", "Cuco", "Parrita", "Camero" y el mozo de espadas Paco. Una multitud acudió conmovida a su encuentro. El tren arribó a Madrid a las 5:02 p.m. Le esperaban: "Machaquito", Vicente Pastor, Juan Belmonte, "Larita", "Celita", "Cantimplas", "Valencia II", "Punteret", "Freg", "Gavira", Paco Madrid y "Nacional", entre muchos otros. En las calles de Madrid se agolpó un gentío, durante su llegada y traslado a su piso en la calle de Arrieta. Sus Majestades, los Reyes de España, enviaron sentidas palabras de condolencia. Ignacio Sánchez Mejías mandó a disecar la cabeza del toro "Bailaor". La familia de "Joselito" la integraban cinco hermanos: Dos varones, Fernando y Rafael y tres hembras, casadas con Martín Vázquez, Enrique Ortega "Cuco" e Ignacio Sánchez Mejías. Se suspendió la corrida de Madrid. Luego, fue trasladado su féretro a hombros desde su domicilio en Madrid hasta la estación de Atocha, para llevarlo a Sevilla. Fue enterrado en el Cementerio de San Fernando de esa ciudad, ante una multitud impresionante que le admiraba y quería. La trágica noticia dio la vuelta al mundo.

LA MUERTE DE "GALLITO" ES NOTICIA EN VENEZUELA

El impacto de la triste noticia que sorprendió al mundo entero. En Venezuela, país muy aficionado a los toros, se publicó la información en el periódico "El Nuevo Diario" de Caracas, el 22 de mayo de 1920. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Ayer nos trajo el cable una noticia, y de las gordas: la muerte de Joselito el "Gallito", en la Plaza de Talavera de la Reina, en ejercicio de su arte. Uno de los bichos que le habían tocado en suerte lo hirió, causándole una muerte instantánea.

El cable no dice más. No habla de la emoción del público viendo morir al ídolo, a su vista. Los toros le habían dado millones, y uno, en un instante, se los cobró…

El entierro debió ser una cosa suntuosa. Toda España, si España entera hubiera podido, asistiría al entierro de Joselito Maravilla.

Muere el gran torero, joven, en pleno vigor de vida: no contaba arriba de veinticinco años.

Era, sin disputa alguna, el más grande de los lidiadores contemporáneos, y acaso el más grande de todos los tiempos. En los repliegues de su capotillo, en tardes de triunfo, los toros hundieron siempre inútilmente la cabeza. Un hado bueno lo protegía. A dos dedos de los pitones asesinos, haciéndose pasar el toro tan cerca como el que más, pasmaba ver cómo nunca recibiera una herida de consideración.

Regresaba a España de Lima, donde ganara millones. Inconvenientes de última hora le impidieron venir a Caracas, donde contaba, al través de revistas, con innúmeros admiradores.

Y hoy, rico ya, con deseos de retirase glorioso, hasta el punto de ser una de las personas más admiradas de la España jacarándosa y torera, un cuerno asesino le parte una víscera, y cae para siempre, entre la expectación del público, sobre la arena soleada…

Una de las dos grandes figuras taurinas de la actualidad, ha muerto. Queda Belmonte, el trágico. Y la cornada de Joselito ha debido de tener un eco, algo como un presentimiento de tragedia, en el corazón, puesto a prueba en mil trances, de Juanillo, el trianero…

(Publicado en el Periódico "El Nuevo Diario", el 22 de mayo de 1920).

El valor y entrega de "Joselito" siempre manifiesto en sus faenas. Sometiendo de rodillas al toro ante la atención del público. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez, fundador de la primera ganadería de toros pura casta española en Venezuela, creador de la Maestranza de Maracay, empresario e impulsor de la Fiesta Brava en Venezuela, lo siguiente:

"Yo nunca pude ver torear a "Joselito", lo que conozco de su toreo, es por las crónicas de la época y las noticias que llegaban de España a Venezuela. Se presentó en América únicamente en la histórica plaza bicentenaria de Acho en Lima, Perú, toreando unas diez corridas, un año antes de su muerte. En Venezuela estaba contratado para torear, pero ese mismo año de 1920, la trágica cornada del toro "Bailaor" de la Viuda de Ortega, impidió que el público venezolano pudiera admirar su toreo.


José Gómez Ortega "Joselito", llegando a la plaza. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" se presentó, el 16 de mayo de 1920, con su cuñado Ignacio Sánchez Mejías en un mano a mano en la plaza de toros de Talavera de la Reina. La cornada de "Joselito" fue muy fuerte en el vientre. Entró prácticamente sin signos vitales a la enfermería, falleciendo lamentablemente. Curiosamente, actuó como sobresaliente esa tarde Miguel Cuchet, quien se convirtió, posteriormente, en un destacado rejoneador, siendo un gran amigo mío durante sus visitas a Venezuela. Cuchet, se presentó en las temporadas de las Ferias de Maracay organizadas por nosotros, acompañando a los matadores de toros realizando el paseíllo con sus vistosas jacas.
  
Yo conservo uno de los programas originales de la corrida, como recuerdo de aquel triste momento en que se vistió de luto la tauromaquia mundial por la muerte de uno de sus ídolos, José Gómez Ortega "Joselito", la gran figura del toreo que los venezolanos nos quedamos con las ganas de ver, si "Bailaor" no hubiera acabado con su vida aquella fatídica tarde. 

A la izquierda: El rostro afable de "Joselito" en 1913. A la derecha: Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, muestra el programa original que conservó su abuelo de la corrida celebrada el 16 de mayo de 1920 en la que perdió la vida "Joselito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En el año 1936 me reencontré con mi amigo Juan Belmonte en Sevilla y visité, en compañía de mi esposa Elena Arráiz de Gómez, la tumba de "Joselito" en el Cementerio de San Fernando.

Doña Elena Arráiz de Gómez, esposa de don Florencio Gómez Núñez, abuela del autor de este artículo, presente ante el Mausoleo de "Joselito" en el Cementerio de San Fernando, Sevilla, el año de 1936. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El famoso escultor español don Mariano Benlliure, erigió un precioso monumento, en bronce y mármol, sobre la tumba donde reposan los restos de "Joselito" en el Cementerio de San Fernando, perpetuando su memoria. Un día antes de su trágica muerte, "Joselito" le había dedicado una fotografía de su puño y letra al célebre escultor.

En el año 2011, tuve la fortuna de visitar en compañía de mi madre Rosa Elena y mi hermano Miguel, el Mausoleo de "Joselito" en el Cementerio de San Fernando en Sevilla. La obra del escultor Mariano Benlliure me impresionó muchísimo por su gran emotividad y realismo, representando las figuras, el profundo dolor conduciendo a hombros el féretro de "Joselito". El maestro del toreo está enterrado en el centro, acompañándole a ambos lados los restos mortales de su hermano Rafael "El Gallo" y su cuñado Ignacio Sánchez Mejías. Muy cerca se encuentran las tumbas de Francisco Rivera "Paquirri" y la célebre cantaora Juanita Reina.  

Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, visitando el Mausoleo de "Joselito", obra del magnífico escultor Mariano Benlliure, en el Cementerio de San Fernando, Sevilla, el año 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


ALGUNOS DATOS DE INTERÉS

"Joselito" sonriente en uno de sus muy característicos desplantes, acariciando el pitón del toro y mirando al tendido. Foto: Baldomero. Año 1915. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Una de sus grandes faenas, la realizó "Joselito" el 3 de julio de 1914, en Madrid, ante toros de don Vicente Martínez, el día que se encerró en solitario, matando siete astados, cortando dos orejas y saliendo a hombros de la plaza, consagrándose como máxima figura del toreo. Fue una tarde histórica para los allí presentes. Esa actuación de "Joselito" está catalogada como una de las grandes faenas del siglo XX.


"Joselito" en Madrid durante la lidia del primero de los siete toros, la tarde de su apoteósico triunfo, el 3 de julio de 1914. Foto: Alfonso. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Composición fotográfica de "Joselito" en Madrid en su tarde triunfal, el 3 de julio de 1914. Revista Mundo Gráfico. Fotos: Alfonso. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 30 de septiembre de 1915, toreando en solitario, "Joselito" cortó la primera oreja que se concedía en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, al toro "Cantinero" de Santa Coloma.

El 27 de febrero de 1916, "Joselito" actuó en la inauguración de la Plaza Monumental de Barcelona. Toreó en compañía de Francisco Posada y Julián Sainz "Saleri II", lidiando reses de Benjumea.

El 8 de octubre de 1916, en Madrid, "Joselito" se presentó con algo de fiebre, cortando una oreja a cada ejemplar que enfrentó. Los nombres de sus enemigos fueron "Mesonero", negro bragado y "Artillero" colorado ojo de perdiz, pertenecientes a la ganadería de Gamero Cívico. "Joselito" salió triunfante a hombros. Alternó con José Flores "Camará" y Francisco Posada.


El célebre, valiente y dominador diestro "Joselito" tocando el pitón de su enemigo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" fue el promotor de la construcción de la Plaza Monumental de Sevilla, que tendría una capacidad para 23 mil espectadores y corta duración (1918-1920). En ese coso, el 6 de junio de 1918, lidió la corrida de su inauguración, ante 15 mil personas que se dieron cita en una tarde lluviosa y tormentosa. "Joselito" lidió el primer toro de la tarde y cortó la primera oreja. Alternó con los diestros "Curro" Posada y Diego Mazquiarán "Fortuna", cortando cada uno una oreja, ante toros de la ganadería de Contreras. El 10 de julio de 1918, en la plaza vieja de Pamplona, "Joselito" cortó dos orejas y rabo a toros de Gamero Cívico, alternando con el diestro mexicano Rodolfo Gaona y José Flores "Camará". El 10 de octubre de 1918, en Madrid, cortó el primer rabo en la historia de la capital española, ante el toro "Cigarrón" de Guadalest. Fue elegido Presidente del Montepío de Toreros (1918). 

"Joselito" recibiendo la ovación por la muerte del segundo toro en la primera corrida de la temporada, con motivo de la inauguración de la Plaza Monumental de Barcelona, el 27 de febrero de 1916. Foto: Mateo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 16 de marzo de 1919, en Barcelona, "Joselito" le otorgó la alternativa a su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, actuando como testigo Juan Belmonte, ante toros de don Vicente Martínez. El 1 de mayo de 1919, en la plaza de toros Monumental de Sevilla, "Joselito" cortó dos orejas y rabo ante reses de la ganadería de Darnaude, que lidió junto a los diestros Diego Mazquiarán "Fortuna", José Flores "Camará" y Manuel Varé "Varelito". El 30 de septiembre de 1919, en la Monumental de Sevilla, "Joselito" cortó nuevamente dos orejas y rabo a un toro de Gamero Cívico, alternando con "Varelito" y Juan Luis de La Rosa. Viajó a Perú y toreó 10 corridas a finales del año de 1919. Fue su única presentación en ruedos americanos.

El 29 de abril de 1920, "Joselito" toreó su última corrida en la Maestranza de Sevilla. Era la Corrida de Beneficencia, con la presencia de la Reina Victoria Eugenia, siendo un mano a mano con Juan Belmonte, lidiando toros de Gamero Cívico. Ambos diestros brindaron a Su Majestad. "Joselito" cortó una oreja y Belmonte se fue de vacío.


Curiosa y simpática fotografía del famoso diestro "Joselito" boxeando con el Campeón Mundial Peso Pesado, Jack Johnson, en España, el 21 de abril de 1917. Esta gráfica fue publicada en un artículo de Rafael Dupouy Gómez, titulado: "Grandes de la Tauromaquia y el Boxeo", en la prestigiosa revista "Caireles", N° 31, de Barcelona, España, en diciembre de 2012. Foto: M. Mateo. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" fue un buen compañero y competidor de grandes toreros como: Ricardo Torres "Bombita", Rafael González "Machaquito", Vicente Pastor, el mexicano Rodolfo Gaona, su hermano Rafael Gómez Ortega "El Gallo", Juan Belmonte y su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, entre otros.

"Joselito" sintió una profunda devoción por la Virgen de la Esperanza "La Macarena", hasta el punto de regalarle cinco esmeraldas para que las luciera su hermosa imagen. Durante una corrida en San Sebastián llevaba su imagen en una medalla que por fortuna le libró de una cornada. La medalla se dobló por el impacto del pitón y la llevó consigo hasta su fallecimiento. Debido a su muerte, la imagen de la Virgen Macarena vistió de luto. Le gustaba montar a caballo, realizar faenas de campo de acoso y derribo, la caza y conducir coches. La suerte que más disfrutaba era banderillear. Toreó unas 680 corridas y mató unos 1.569 toros en su carrera, desde 1912 hasta 1920.


Poema titulado: "Un Par de Banderillas de Joselito" del célebre Francisco Villaespesa, publicado en la revista venezolana "Billiken", el 17 de julio de 1926. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

"Joselito" recibió siete cornadas de importancia: en la pierna izquierda, en Bilbao, el 1 de septiembre de 1912 por un toro de Luis de Gama; muslo derecho con fractura de la clavícula izquierda, en Barcelona, el 5 de julio de 1914, plaza del Sport, toro de Pérez de la Concha; pectoral y la axila izquierda, en Bilbao, el 19 de agosto de 1914, toro de Murube; luxación de su mano derecha, en Zaragoza, el 19 de mayo de 1918, toro de Santa Coloma; puntazo en el labio, el 24 de septiembre de 1917, en Barcelona; en el muslo izquierdo, en Madrid, el 1 de mayo de 1919, toro de Benjumea y la mortal de Talavera de la Reina, en el muslo derecho y vientre, el 16 de mayo de 1920, toro "Bailaor" de la Viuda de Ortega.

Cortó 13 orejas en la Plaza de Madrid, siendo la última el 30 de mayo de 1917, en la Corrida de la Prensa, ante un toro de don Felipe Pablo Romero, alternando con su hermano Rafael "El Gallo", "Curro" Martín Vázquez y Juan Belmonte. Encabezó seis temporadas el escalafón taurino (1913-1918). Fue el primer diestro en la historia taurina en superar los 100 festejos en una temporada: 102 (1915), 105 (1916) y 103 (1917). Juan Belmonte lo desplazó con 109 tardes (1919). En la plaza vieja de Pamplona, España, "Joselito" fue el torero que más orejas cortó, con 11. En ese mismo coso, "Joselito" toreó cuatro temporadas, un total de 18 corridas, cortando 11 orejas y 1 rabo. El año de su trágica muerte había toreado 20 corridas. Todos los 16 de mayo se guarda un minuto de silencio como homenaje a su memoria y se toca el famoso pasodoble "Gallito", que fue compuesto por el maestro Santiago Lope, para su hermano mayor, Fernando Gómez Ortega, en 1904.


Rafael Dupouy Gómez en el Museo Taurino de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en donde pudo admirar un traje de "Joselito" que lució a los 14 años de edad. Año 2011. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

He querido rendir en este artículo un especial recuerdo a José Gómez Ortega "Joselito" en el centenario de su fallecimiento, por haber sido en su tiempo el "Rey de los Toreros", a quien Dios tenga en su Gloria. Paz a su alma.

Rafael Dupouy Gómez

martes, 28 de abril de 2020

PEDRO ARIAS, BANDERILLERO Y FOTÓGRAFO, CUMPLE 92 AÑOS

(Por: Rafael Dupouy Gómez)


El destacado banderillero y fotógrafo venezolano Pedro Arias.
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mi noble y buen amigo Pedro Arias, distinguido banderillero y fotógrafo de larga trayectoria, celebra 92 años de fructífera vida llena de gratísimos recuerdos y anécdotas. Nació en San Fernando de Apure (Venezuela), el 29 de abril de 1928. De pequeña estatura, carácter sencillo, simpático y extrovertido, su nombre aparece en el Tomo número 5 de “Los Toros” de don José María de Cossío en la página 634, en donde se refieren a él como: “Banderillero, que actuaba en los ruedos venezolanos en la década de los sesenta de nuestro siglo. No conozco sus cualidades aunque sé que actuaba en corridas de toros”.

De origen humilde, se trasladó con su familia a los 6 años de edad, de su natal San Fernando de Apure a la ciudad de Maracay (Edo. Aragua). Se crió a dos cuadras del Hotel Jardín.

Con el paso de los años, siendo un adolescente, tuvo la ilusión de mejorar su situación económica y se interesó en aprender una profesión, dedicándose a la fotografía que alternó, paralelamente, con su sueño de hacerse matador de toros. En las mañanas, entrenaba y practicaba en la histórica Plaza de Toros Maestranza de Maracay. Recibió lecciones del maestro Pedro Pineda y el apoyo de sus grandes amigos, los matadores de toros venezolanos Oscar Martínez y Luis Sánchez Olivares el “Diamante Negro” quienes se interesaron en que cumpliera su sueño, ofreciéndole oportunidades.

Oscar Martínez, a quien conoció en la Maestranza de Maracay, siendo también un talentoso fotógrafo, un día lo llevó a la casa de su amigo José María Páez Colmenares, quien se desempeñaba como funcionario de la Circunscripción Militar de Maracay, realizando las fotografías del componente militar en los cuarteles Bolívar, Páez y Sucre. Allí Pedro Arias aprendió como ayudante el oficio de la fotografía, capturando imágenes con una cámara que le regaló Páez Colmenares.   

Cuenta Pedro Arias que el 24 de julio de 1946, se vistió de luces por primera vez y el 22 de mayo de 1949, banderilleó por primera vez a un toro de casta de la ganadería colombiana de Mondoñedo en una corrida celebrada en la Maestranza de Maracay, interviniendo los diestros mexicanos Lorenzo Garza, Luis Castro “El Soldado” y el venezolano Ricardo Martínez como sobresaliente. Garza realizó una magnífica faena a su segundo toro, liquidándolo de una soberbia estocada. Fue ovacionado fuertemente por el público, concediéndosele las dos orejas, el rabo y una pata, que el diestro mexicano rechazó. “El Soldado” también cortó dos orejas y ambos salieron a hombros de la Maestranza de Maracay.    


Pedro Arias ejecutando un par de banderillas. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En Maracay, Pedro Arias trabajó un tiempo cargando unos garrafones enormes y pesados de agua que descargaba en una vecindad. Un amigo suyo al ver el esfuerzo que hacía, le consiguió un trabajó como ayudante de fotografía en una dependencia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en el área de Malariología, en donde trabajaba como destacado científico el Dr. Juan Crisóstomo “Juancho” Gómez Núñez, hijo del General Juan Vicente Gómez. “Juanchito” era el hermano menor de Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, grandes aficionados e impulsores de la Fiesta Brava en Venezuela.

Pedro Arias tuvo la oportunidad de conocer personalmente en esa dependencia al Dr. “Juancho” Gómez Núñez, quien se mostró muy interesado en apoyar sus aspiraciones en el mundo del toro. Un buen día lo mandó a llamar y le dijo que se fuera a Caracas urgentemente para que firmara un contrato, porque toreaba el domingo y le regaló 20 bolívares de aquella época para su traslado.

“Juancho” Gómez Núñez, le comunicó a Pedro Arias que dijera que venía de parte de su hermano Florencio Gómez Núñez, quien ya había contratado a Luis Miguel Dominguín para que debutara como matador de toros en Venezuela, firmándolo por tres tardes en el Nuevo Circo de Caracas. Siendo mi abuelo Florencio, el empresario de la temporada caraqueña en 1949, encargó de la organización a su compadre José Luis de Benito.

Pedro Arias, llegó a la empresa dispuesto y decidido a firmar el contrato como subalterno en ese cartel de primera. Recordaba Arias que el Dr. Carlos Siso Maury, eminente abogado, le hizo esperar tres horas y no lo atendía. Entonces, se le ocurrió ante la impaciencia, anunciar que venía de parte de mi abuelo Florencio Gómez Núñez, como le había aconsejado en Maracay mi tío “Juancho” y de inmediato le abrieron las puertas, siendo recibido en la oficina.

Le preguntó el Dr. Siso si sabía leer. Que estudiara bien el contrato que iba a firmar. Me contó Pedro Arias que lo leyó rapidísimo como Cantinflas. Arias todavía no tenía traje de luces para la corrida, pero mintió respondiendo afirmativamente, sin tener un centavo para adquirirlo. Luego de marcharse de la oficina, leyó con tranquilidad el contrato que fue por 500 bolívares. De inmediato, se dispuso a visitar a su amigo el “Diamante Negro”, quien muy amablemente, le dijo que escogiera el traje que quisiera. Arias seleccionó un traje de luces que no estaba nuevo, azul celeste y plata que le quedó grande y tuvo que arreglar.

Era la última corrida de la temporada y actuaron, la gran figura del toreo español Luis Miguel Dominguín, el ídolo venezolano Luis Sánchez Olivares el “Diamante Negro” y el valeroso diestro mexicano Antonio Velázquez. Esa extraordinaria corrida fue celebrada, el 11 de diciembre de 1949, siendo considerada como la mejor corrida de toros que se ha presentado en toda la historia del Nuevo Circo de Caracas.

Se jugaron toros de la ganadería colombiana de “Vistahermosa”, que dieron una excelente pelea. Fue una tarde inolvidable, recordaba Pedro Arias, quien banderilleó con bastante habilidad a un toro que había eliminado el quinto burladero del Nuevo Circo de Caracas. El público entusiasmado, no cesó de aplaudir las faenas realizadas por los tres matadores, quienes salieron a hombros por la puerta grande, cortando un total de diez orejas y dos rabos. Luis Miguel estuvo enorme ante su primero al que le cortó las dos orejas con petición de rabo, que la Presidencia se negó a conceder. En su segundo, repitió una faena redonda que fue malograda con la espada, perdiendo los trofeos que tenía asegurados, dando dos vueltas al ruedo recibiendo una fuerte ovación. Antonio Velázquez cortó cuatro orejas y un rabo y el “Diamante Negro” también emuló al mexicano cortando cuatro orejas y un rabo.

Recordaba Pedro Arias que César Díaz Torres, apoderado de Oscar Martínez, de quien fue banderillero, le preguntó si quería ser corresponsal de “La Esfera” en Caracas para cubrir los accidentes de carretera que frecuentemente ocurrían y requerían ser fotografiados.

Pedro Arias acompañando al gran César Girón durante uno de sus triunfos. 
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Un día le propusieron trabajar en el diario “El Mundo” en el espacio deportivo. Asistió a los Juegos Panamericanos de Cali (Colombia) en 1971, los Juegos Panamericanos de México en 1975, los Juegos Panamericanos de Caracas en 1983. Estuvo presente cubriendo la pelea del boxeador venezolano Betulio González en la que conquistó el campeonato mundial, siendo captadas con su cámara las mejores fotos que recorrieron el mundo entero. Las Series del Caribe de Béisbol y los Campeonatos de la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, siempre gozaron del oportuno lente de Pedro Arias, ferviente fanático de los “Tiburones de La Guaira”. Con los jugadores de Béisbol cultivó una fraternal amistad, lo querían mucho y siempre le gastaban bromas. En Maracaibo, estuvo presente en importantes partidos de fútbol internacional. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Deportivo en 1975 y 1987.  


Pedro Arias mostrando uno de sus tantos premios como excelente fotógrafo deportivo. Revista "Venezuela Taurina". Año 1975. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Dentro de su profesión taurina, lamentó no haber podido llegar a ser matador de toros, sino subalterno. Conoció y tuvo una gran amistad con los hermanos Girón, considerándolos como de su propia familia. Me contó Pedro Arias una anécdota curiosa, poco conocida. Cuando él trabajó en una fábrica de papeles, utilizó parte del material de desecho para confeccionar la improvisada muleta que empleó César Girón, el día que se lanzó al ruedo como espontáneo durante la actuación de los “Chicos de Querétaro” en enero de 1946. Los “Chicos de Querétaro”, era una cuadrilla infantil mexicana, integrada por niños entre diez y doce años de edad que lidiaban becerros de pura casta. César Girón con doce años de edad, demostró al público asistente que él toreaba mucho mejor que los niños aztecas.

Pedro Arias con Manuel Benítez “El Cordobés”. (Cortesía: Pedro Arias).

Triunfo de Francisco Rivera "Paquirri" en Mérida, Venezuela, acompañado por Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

Se mantuvo como banderillero durante muchos años. A las órdenes del “Diamante Negro”, intervino en varios festejos. Me confesó que nunca pudo banderillear por el lado izquierdo a los toros. Participó eficientemente como subalterno en las célebres novilladas organizadas por el empresario Gregorio Quijano.

Pedro Moya "El Niño de la Capea" en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, detrás el fotógrafo Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 


Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, en compañía de su gran amigo Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Me complace resaltar las virtudes de este digno profesional de nuestra Venezuela taurina y de la fotografía en este artículo, felicitándolo en su cumpleaños.

Enhorabuena por ser un gran amigo y una excelente persona.

Rafael Dupouy Gómez


Pueden disfrutar el video de una entrevista a Pedro Arias: