martes, 20 de enero de 2015

LA MAESTRANZA DE MARACAY CUMPLE 82 AÑOS


(Por: Rafael Dupouy Gómez)


La Maestranza “César Girón” de Maracay (Venezuela), está cumpliendo 82 años de historia. El bello coso, fue inaugurado por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el 20 de enero de 1933.

Su histórica construcción se debió a la desmedida afición de sus hijos, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, fundadores de la primera ganadería de toros pura casta de lidia en Venezuela “Guayabita”, empresarios y propietarios de la joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

El cartel de su inauguración lo integraron: el famoso rejoneador español don Antonio Cañero y los matadores de toros, Eleazar Sananes “Rubito” (venezolano), Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo (españoles). Los toros lidiados fueron de la ganadería venezolana de “La Providencia”, perteneciente al hierro de los hermanos Gómez Núñez.

El Gral. Juan Vicente Gómez y sus hijos fueron grandes aficionados taurinos que contribuyeron enormemente al desarrollo de la Fiesta Brava en Venezuela.


El Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en compañía de su hijo Florencio Gómez Núñez, el día de la inauguración de la Maestranza de Maracay. 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

 “Maracay, 20 de enero, 1933.- Con la asistencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, a quien acompañaba su séquito oficial y un grupo de amigos, se ha celebrado la primera corrida de Feria, inaugurándose solemnemente la bella, coqueta y modernísima plaza de toros de la capital de Aragua.

La presencia del primer ciudadano del país fue saludada con las notas del himno nacional, siendo aclamado por la multitud. El circo, repleto en todas sus localidades y graciosamente adornado con banderolas tricolores, presentaba un aspecto imponente. Casi todas las damas que prestigiaron el espectáculo vestían a la típica usanza española, brindando un supremo y seductor encanto. Lindos y espléndidos rostros de mujeres realzaban la primera corrida de feria, dignos de los pinceles de aquel Julio Romero de Torres, “el Faraón de los pintores”.

(“Conde Federico”, Diario “El Universal”, 21 de enero de 1933).

Los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, conversando con los diestros españoles Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo, momentos antes de realizar el Paseíllo la tarde inaugural. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez, aquella memorable fecha histórica:

“Para la inauguración de la Plaza de Toros de Maracay, contratamos mi hermano Juan Vicente y yo a Manolo Bienvenida, primera figura del toreo de España, que era muy amigo de nosotros desde su juventud. Trajimos a Pepe Gallardo que cumplía una excelente temporada novilleril y había recibido recientemente la alternativa en Barcelona (España).

Mi gran amigo don Antonio Cañero, el famoso rejoneador español, también vino contratado por nosotros para la inauguración de la Plaza de Toros de Maracay. Se presentó con sus hermosas jacas brindándonos momentos de gran belleza, habilidad y destreza como consumado caballista. No tuvo suerte con los toros que le tocaron en suerte, porque acometieron poco a su cabalgadura. Recuerdo que le brindó a papá, el Gral. Juan Vicente Gómez, su primer rejón, dando muerte al primer toro que se lidiaba en la Maestranza de Maracay.

Yo influí mucho en la elección del torero que matara, de lidia ordinaria, el primer toro en la Maestranza de Maracay. Fue mi deseo incluir en el cartel inaugural a mi compadre, Eleazar Sananes “Rubito”, en primer lugar, por ser venezolano y en segundo lugar, por ser un ídolo taurino que a pesar de sus años retirado, se mantenía vivo en el recuerdo de los aficionados.

Eleazar Sananes “Rubito”, no estuvo bien esa tarde debido a sus años de inactividad. Tenía tres años retirado del toreo y eso influyó en su actuación. Para mí significó un gran honor y orgullo poder contar con él dentro del cartel como representante de Venezuela, porque fui muy aficionado del toreo de Eleazar Sananes. Siempre lo admiré y me identifiqué como un “Rubitero”, furibundo.

Pepe Gallardo, estuvo muy valeroso y decidido. Con el capote bordó unas verónicas realmente colosales, pero con la muleta no logró sacar partido a sus enemigos y estuvo errático con la espada”.

EL TRIUNFO DE MANOLO BIENVENIDA
Continúa evocando entrañables recuerdos de aquella tarde, mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

El torero triunfador aquella tarde fue Manolo Bienvenida, que le cortó las dos orejas y el rabo a un toro media casta de nuestra ganadería “La Providencia”. Manolito toreó estupendamente bien con el capote, con una gracia y clase propia de la escuela sevillana. Destacó enormemente en el tercio de banderillas, logrando formidables y variados pares que levantaron al público de sus asientos. Con la muleta realizó una gran faena al toro media casta que era muy bravo y noble. Templando y mandando con suavidad, hilvanó tandas de muletazos llenos arte y calidad. Luego de dar muerte al toro, el público se desbordó en aplausos y aclamaciones, otorgándosele los máximos trofeos.

Manolo Bienvenida, nos invitó a mi hermano Juan Vicente y a mí a bajar al redondel para compartir con él su triunfo. Recuerdo que al toro le concedieron dos vueltas al ruedo y yo le lancé mi sombrero cordobés, llevándoselo el toro en el arrastre”.

Así reseñó la crónica taurina la histórica faena de Manolito Bienvenida en la inauguración de la Maestranza de Maracay:

“Manolito Bienvenida fue el héroe de la jornada. Toreó de capa magistralmente, derrochando finura y elegancia. Con las banderillas conmocionó la plaza, sentando cátedra de rehiletero. Sus pares de palos fueron un asombro de dominio, valor y gallarda pinturería. Su labor como banderillero ha sido algo sencillamente inmensa, inverosímil, fantástica.

Los seis pares que clavó esta tarde bien lo acreditan como el primer palitroquero del mundo. Con la muleta hizo cosas inenarrables, brindando a los espectadores, atónitos ante tanta majeza y sabiduría emanados de un solo torero, un curso completo de bien torear. Le cupo en suerte el toro mejor del encierro, un bravo y nobilísimo media casta, con el que realizó la faena cumbre de la tarde. Imposible describir con detalles labor tan enorme, pues faltan adjetivos. Con una estocada al tercer viaje, entrando con guapeza, tiró patas arriba al extraordinario pupilo de “La Providencia”, otorgándosele por demanda unánime y en medio de una atronadora ovación las dos orejas y el rabo del toro media casta.

La plaza crujía de ardoroso entusiasmo, siendo obsequiado Manolito con artísticos ramos de flores, que paseó en triunfo por el redondel bajo una lluvia de sombreros. Al toro, dechado de nobleza y bravura, se le concedieron merecidamente dos vueltas de honor al ser arrastrado, teniendo que saltar al ruedo los entusiastas y jóvenes ganaderos señores Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, dueños de “La Providencia”, requeridos por los espadas y por el público. Gesto muy simpático, por lo flamenco y espontáneo, fue el de Florencio al ofrecer su castizo cordobés al toro muerto, llevándoselo en el arrastre colgado de un pitón.

Con su portentosa faena muleteril en su primera y brillante actuación en la corrida de inauguración de las Arenas de Maracay, Manolo Bienvenida se ha consagrado ante la afición venezolana. Manolito Maravilla, el torero de la muñeca de cristal”.

(“Conde Federico”, Diario “El Universal”, 21 de enero de 1933).

Enhorabuena, Maestranza “César Girón” de Maracay, joya arquitectónica, orgullo de Venezuela. Plaza de Toros llena de historia, donde se han presentado las más grandes figuras del toreo.

Felicidades por cumplir 82 años siendo la cantera taurina venezolana y una de las Plazas de Toros más bellas del mundo.

Rafael Dupouy Gómez


martes, 30 de diciembre de 2014

FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ: 19 AÑOS DE SU PARTIDA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Florencio Gómez Núñez, dictando una Conferencia en la Peña Taurina “El Gran Girón”. Maracay. Septiembre. 1988. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mi querido y siempre recordado abuelo Florencio Gómez Núñez, falleció el 31 de diciembre de 1995, a la edad de 87 años, en su residencia caraqueña. Hoy, 31 de diciembre de 2014, se cumplen 19 años de su triste partida, cuando Dios lo llamó a su lado, aquel día especial, encontrándonos reunidos en su habitación, faltando cinco minutos para las doce de la medianoche, esperando recibir con ilusión el Año Nuevo 1996.

Florencio Gómez Núñez, se destacó siempre como un gran aficionado a la Fiesta Brava. Su pasión desbordada por los toros le hizo adquirir junto con su hermano, Juan Vicente Gómez Núñez, en España, 180 cabezas de ganado de la famosa ganadería andaluza de los hermanos Pallarés Delsors de Cabra (Córdoba), trayendo toda esta ganadería a Venezuela en el año 1932, por barco hasta el puerto de Turiamo (Edo. Aragua), fundando así “Guayabita”, la primera ganadería de toros pura casta española de lidia en Venezuela. Los toros fueron seleccionados en España por la máxima figura del toreo Juan Belmonte y el famoso rejoneador cordobés don Antonio Cañero, quienes fueron sus grandes amigos.

La Plaza de Toros Maestranza de Maracay, fue inaugurada por su padre, el General en Jefe Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, el 20 de enero de 1933. Su construcción se debió a la desmedida afición de sus hijos, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, empresarios y propietarios de la joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Los hermanos Gómez Núñez, organizaron con gran éxito las Ferias de Maracay en los años de 1933, 1934 y 1935.

La Maestranza de Maracay, bautizada posteriormente con el nombre de la máxima figura del toreo de Venezuela “César Girón”, es una plaza de toros llena de historia, donde se han presentado las más grandes figuras del toreo. Representa la cantera taurina venezolana y está considerada como una de las plazas de toros más bellas del mundo.

Florencio Gómez Núñez, fue empresario de corridas de toros en Caracas, Valencia y Maracay. Toreó con mucha frecuencia como aficionado práctico. Se entusiasmó de igual manera por el arte del rejoneo. Cultivó una gran amistad con destacadas figuras del toreo que escribieron páginas importantes en la historia de la Fiesta Brava. 

La Asociación Venezolana de Criadores de Toros de Lidia lo designó por unanimidad como su Primer Miembro Honorario, el 15 de octubre de 1985. El Concejo Municipal del Edo. Aragua acordó, el 21 de octubre de 1985, nombrar a Florencio Gómez Núñez persona notable con méritos para consultas necesarias, en lo relacionado con la Comisión Taurina del Distrito Girardot, y Asesor Ad-Honorem Vitalicio. Recibió reconocimientos y distinciones de las más importantes organizaciones y peñas taurinas de Venezuela.

El 21 de enero de 1996, se guardó un minuto de silencio como homenaje a su memoria en el Nuevo Circo de Caracas, durante la “Corrida de la Prensa” con un lleno hasta la bandera, actuando los diestros: José Ortega Cano, Manuel Díaz “El Cordobés” y el venezolano Leonardo Benítez.

Paz a su alma.
Su recuerdo vivirá siempre en nuestros corazones.

Rafael Dupouy Gómez





sábado, 22 de noviembre de 2014

DUQUESA DE ALBA, NUESTRO ADIÓS DESDE VENEZUELA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

La Duquesa de Alba, gran aficionada taurina, en su palco de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, cuando estuvimos presentes en la Feria del año 2011. (Foto: Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Desde Venezuela, la familia Dupouy Gómez siente un profundo pesar por el fallecimiento de la Excelentísima Señora Doña Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, Duquesa de Alba, entrañable mujer, quien demostró en todas las etapas de su vida, ser la más fiel y consecuente aficionada taurina. Entregó su vida a Dios, el 20 de noviembre de 2014 a la edad de 88 años en el Palacio de Las Dueñas de Sevilla que tanto quería, rodeada de sus familiares y amigos.

La Duquesa de Alba, en sus años mozos, se enamoró del célebre maestro del toreo sevillano Pepe Luis Vázquez. Como apasionada aficionada de la Fiesta Brava, siempre acudió a verle torear. De su admiración por el diestro, nació su primer amor de juventud. Con el paso de los años se hicieron grandes amigos de toda la vida y se guardaron siempre mucho cariño y respeto. La hija de la Duquesa, Eugenia Martínez de Irujo, contrajo matrimonio en 1998 con el matador de toros Francisco Rivera Ordónez de cuya unión nació su nieta Cayetana.

El maestro del toreo Curro Romero y su señora Doña Carmen Tello, gozaron de su especial afecto, compañía, confidencialidad y amistad sincera.

Durante la Semana Santa y la Feria de Abril de Sevilla era indispensable y muy significativa su presencia. El palco de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla se engalanaba con su asistencia. Derrochaba simpatía, gracia, salero y afecto. La gente de todos los estratos sociales le adoraba y piropeaba cuando le veían paseando por las calles como una persona común y corriente, muy popular y accesible a todo el mundo.

Amante de los toros, el flamenco, la hípica, el cine y la pintura, entre otras aficiones. Sevilla, ya no será la misma sin Doña Cayetana. Su personalidad fascinante llena de historia como Grande de España, siendo la figura con mayor número de títulos nobiliarios del mundo, no le hicieron perder la gran sencillez que atesoraba en su corazón para sus familiares, amigos y admiradores. Su alegría y simpatía era desbordante.

Resultaba envidiable su gran entusiasmo. Iba siempre a su aire. Su avanzada edad no le impedía disfrutar la vida al máximo, derrochando felicidad, espontaneidad, viajando por el mundo con una vitalidad asombrosa. Fue una persona noble y afectiva que brindó su ayuda a muchísimas instituciones benéficas y personas necesitadas. Ferviente católica, creyente, afable y generosa. 

Recuerdo que en el año 2012, le enviamos al Palacio de Las Dueñas en Sevilla con mucho cariño desde Venezuela como obsequio, el documental taurino: “Los Bienvenida en Venezuela. Huella indeleble en el corazón de una dinastía”, realizado por nosotros, los Hnos. Dupouy Gómez. El documental fue presentado en la sala “Antonio Bienvenida” de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, el 11 de mayo de 2011, con motivo del I Encuentro Iberoamericano del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida.

Su respuesta no tardó, sorprendiéndonos un buen día, al recibir en nuestra residencia, una hermosa tarjeta de Navidad ilustrada con la obra “Natividad” de Luca Giordano (1634-1705) perteneciente a la Fundación Casa de Alba con la dedicatoria de la misma Duquesa de Alba de su puño y letra que dice:

Felices Pascuas de Navidad y Año Nuevo y mil gracias por el precioso documental que me ha encantado.
Con afecto,
Cayetana Alba

Espontáneos y bonitos detalles de su persona como el que recibimos en Navidad, agradeciendo nuestro obsequio, demostraban su gentileza, sencillez, educación y don de gente. En el año 2013, nuevamente, volvimos a recibir otra tarjeta de Navidad, esta vez firmada por Doña Cayetana y su marido Don Alfonso Diez. 

Rafael Dupouy Gómez, muestra enmarcada, la cariñosa tarjeta de Navidad que la Duquesa de Alba les envió en el año 2012, agradeciéndoles por el obsequio del documental taurino sobre la dinastía Bienvenida. (Foto: Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Los aficionados taurinos del mundo, nos sentimos orgullosos por haber contado siempre con su gran apoyo y compromiso en defensa de la cultura taurina, agradeciendo a la Duquesa de Alba, por ser una firme defensora de las raíces y tradiciones relacionadas con el mundo del toro.

Desde Venezuela con todo nuestro cariño, respeto y admiración, enviamos nuestras sentidas palabras de condolencia a su viudo Don Alfonso Diez, a sus hijos, demás familiares y amigos.

Se podría decir que Sevilla hecha persona era Doña Cayetana.

Encomendamos nuestras oraciones por el descanso eterno de su alma. Que Dios la tenga en su Gloria.

Rafael Dupouy Gómez y Familia.

 (Caracas – Venezuela)

miércoles, 8 de octubre de 2014

ROVIRA: “EL REY DEL VOLAPIÉ”

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El diestro argentino-peruano Raúl Acha “Rovira”. Foto: Reynoso. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En este artículo he querido recordar al matador de toros Raúl Acha Sanz “Rovira”, poseedor de una gran personalidad. Tuve la fortuna de conocerle durante una visita a la Maestranza de Maracay (Venezuela) en el año 2000. Con sus 80 años, alto y desgarbado, demostraba una vitalidad y energía admirable. Me pareció un hombre sencillo, caballeroso, de agradable trato y espontánea simpatía. Durante su carrera taurina, se destacó por su forma contundente de ejecutar la suerte suprema, lo llamaron "El Rey del Volapié".

Rivalizó muchas tardes con Luis Miguel Dominguín. “Rovira” se caracterizó por ser un diestro controversial por la forma como ejecutaba su toreo, pero siempre despertaba una gran emoción por su valor, exposición y expresión ante la cara de sus enemigos. Salió 4 veces por la Puerta Grande de la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid los años 1947, 1948 y 1949 (2 veces). En esa plaza actuó 18 tardes y cortó un total de 12 orejas (en 3 ocasiones cortó dos orejas a un ejemplar). Participó en las temporadas de 1946 a 1949 en las Ferias de San Fermín, en Pamplona (España), gozando de un buen cartel, actuando en 7 tardes, estoqueando 14 toros, cortando 6 orejas. “Rovira” se convirtió en un auténtico ídolo de la afición taurina de Barcelona (España), compartiendo el sitial de honor que dejaron Domingo Ortega, “Carnicerito de México”, “Manolete”, Pepe Luis Vázquez y Carlos Arruza, entre otros. Fue uno de los toreros con mayor actuación en la plaza de toros de Acho, en Lima (Perú), con un total de 26 actuaciones, siendo superado en la década de los años 80 por Sebastián Palomo “Linares”. En 1944 resultó ganador del Trofeo de la Feria de Lima, antecesora de la tradicional Feria del Señor de los Milagros. En la entrada del Museo Taurino de la plaza de toros de Acho en Lima (Perú), se encuentra un magnífico busto con su figura en bronce.

Raúl Acha “Rovira”, nació en Buenos Aires (Argentina), el 3 de marzo de 1920. Su ascendencia era de origen vasco, antes de emigrar sus padres a Argentina. El 30 de abril de 1933, a los 13 años de edad, se enfrentó con un becerro en la plaza de toros de Linares. La prensa le consideraba como el más grande y precoz de los becerristas. El 19 de abril de 1942, vistió por primera vez de traje de luces en la localidad de Olavarría, Rosario, Santa Fe (Argentina). Había recibido la alternativa en Caracas (Venezuela), el 8 de octubre de 1944 y luego, otras dos alternativas; una de ellas en Medellín (Colombia) en diciembre de 1945 y la otra, el 23 de diciembre de 1945 en la plaza de toros de Yucatán (México), sin ser consideradas válidas en España. Despertó mucha curiosidad en esa época la existencia de un torero argentino aunque, posteriormente, “Rovira” se nacionalizó peruano en 1948 como agradecimiento por la hospitalidad recibida, además del profundo cariño y admiración que le profesaron en esa tierra que adoptó como suya.

Se presentó en Venezuela como novillero el año 1944. “Rovira” debutó en el Nuevo Circo de Caracas el 14 de mayo de 1944, lidiando reses criollas de Urama, junto a los venezolanos Pepe Vilma y Rafael Sulbarán. “Rovira” gustó mucho a la afición por su valor y entrega. El 23 de julio de 1944, en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), se lidiaron novillos criollos de La Candelaria para Santiago Rojas “Serruti”, Raúl Acha “Rovira” y Juan Flores “Chico del Ruedo”. “Rovira” indultó a su segundo ejemplar, de nombre “Yrisma”, luego de realizar una gran faena. El astado criollo fue considerado como uno de los novillos más nobles y bravos lidiados en esa plaza. Continuó toreando varias novilladas en Venezuela y el 10 de septiembre de 1944, en la plaza de toros Maestranza de Maracay, participó en un mano a mano junto al venezolano Rafael Sulbarán.

El 8 de octubre de 1944, en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), Raúl Acha “Rovira” recibió la alternativa, no válida en España, de manos del mexicano Paco Gorráez y el venezolano Julio Mendoza. La organización estuvo a cargo de Armando Best. Al parecer, el ganado resultó de procedencia desconocida. El público asistente salió enfurecido por la mansedumbre de los astados lidiados, arrojando las sillas de los palcos al ruedo y destruyendo las bombillas del alumbrado, teniendo que intervenir la policía para poner orden y tratar de calmar la situación.

“Rovira”, toreando a la verónica y a hombros de los aficionados. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Apoteósico triunfo el día de su alternativa en Barcelona

Raúl Acha “Rovira”, recibió la alternativa, sin haber toreado ninguna novillada previa en la madre patria, el 24 de junio de 1946, en Barcelona (España), de manos de Manolo Escudero, padrino de la ceremonia, quien le cedió la muerte del toro "Mochuelo", marcado con el número 33, de la ganadería de Arturo Sánchez Sánchez, en presencia de los testigos Julián Marín y Luis Briones. “Rovira” vistió un terno rosa pálido y oro. Ante un lleno impresionante, brindó al público la muerte de “Mochuelo”, al que recibió con siete pases por alto imponentes, cinco derechazos, tres orteguinas y varios adornos, siendo muy ovacionado. Mató de una buena estocada y fue premiado con las dos orejas. Esa tarde fue muy aplaudido en los quites. Al enfrentarse a su segundo toro, de nombre “Emigrantero”, lo recibió con un lance de rodillas y tres verónicas de excelente factura. El bravo y grande ejemplar, recibió cinco puyazos y tumbó en tres ocasiones a los picadores. “Rovira”, le brindó el toro al señor Ministro de Educación, don José Ibáñez Martín, pronunciando estas palabras: “Brindo por usted, señor ministro, y por España, que es la patria de mi patria”. El diestro obtuvo por parte del público, vítores a la República Argentina y muchos aplausos. Recibió al toro con cuatro pases por alto, cuatro derechazos, tres orteguinas y desplantes temerarios. Ejecutando de forma clásica la suerte suprema, pinchó en lo alto y posteriormente colocó media estocada que acabó con la vida de su enemigo. El público asistente no dejó de solicitar las dos orejas que le fueron concedidas, saliendo a hombros de la plaza. El éxito de “Rovira” fue tan extraordinario, al cortar cuatro orejas, que la empresa lo repitió siete tardes consecutivas en esa plaza.

El 10 de julio de 1946, en la Feria de San Fermín, en Pamplona (España), “Rovira”, le cortó las dos orejas a su primer toro, siendo el triunfador de la tarde. Actuó con los diestros Pepe Luis Vázquez y Julián Marín lidiando toros de doña Carmen de Federico.

El 14 de julio de 1946 en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), se lidiaron ocho toros, seis de don Alipio Pérez y dos de don Ignacio Sánchez para los diestros Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”, Pepín Martín Vázquez, Agustín Parra Parrita y Raúl Acha “Rovira”. A su primer toro, “Rovira” le realizó una buena faena que fue premiada con una vuelta al ruedo. A su segundo enemigo, un sobrero de don Ignacio Sánchez, le ejecutó una faena fenomenal que puso al público de pie, siéndole concedidas las dos orejas, el rabo y la pata. “Rovira” salió muy emocionado.  

El 26 de julio de 1946, en la plaza de toros Monumental de Valencia (España), en la cuarta corrida de la feria de San Jaime, se lidiaron un novillo para el rejoneador don Álvaro Domecq y seis toros de Tassara, para los diestros Luis Miguel “Dominguín”, Agustín Parra “Parrita” y Raúl Acha “Rovira”. A su primero,  “Rovira” lo lanceó muy bien siendo aplaudido. Brindó a Domingo Ortega, quien fue ovacionado. Destacaron, en su faena con la muleta, los pases ayudados por alto y sus manoletinas mirando al tendido. Mató de una gran estocada y le premiaron con dos orejas y dos vueltas al ruedo, recibiendo la presidencia una bronca por no haberle otorgado el rabo. A su segundo toro, último de la tarde, le realizó otra magnífica faena culminada con una gran estocada, siéndole otorgadas las dos orejas, el rabo y una pata. Esa tarde, don Álvaro Domecq cortó una oreja, Luis Miguel “Dominguín”, cortó dos orejas y rabo a su primer toro y “Parrita” cortó una oreja. “Rovira y “Dominguín” fueron sacados a hombros de la plaza entre aclamaciones. Las dos únicas presentaciones de Raúl Acha “Rovira” en la feria de Málaga de 1946, constituyeron los dos mayores triunfos conquistados esa temporada en la región andaluza. “Rovira”, se había presentado por primera vez junto al “Ciclón Mexicano” Carlos Arruza. Continuaron sus triunfos en La Coruña, Manzanares, Ciudad Real, Palencia y San Sebastián. 

El 17 de agosto de 1946, en la segunda corrida de la feria de Gijón, se lidiaron seis toros del conde de la Corte, para los diestros Pepe Luis Vázquez, Pepín Martín Vázquez y “Rovira”. El diestro argentino dio una vuelta al ruedo en su primero, y cortó las dos orejas y el rabo de su segundo, saliendo a hombros de la plaza. Pepín Martín Vázquez cortó dos orejas, en su segundo y Pepe Luis Vázquez fue muy ovacionado en su primero, dando una vuelta al ruedo, en su segundo. La corrida terminó bajo un torrencial aguacero. Posteriormente, “Rovira” se presentó exitosamente, en Bilbao y San Sebastián.

El 25 de septiembre de 1946, en la segunda y última corrida de la Feria de La Merced, en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), se lidió un toro de Arturo Sánchez Cobaleda, para el rejoneador don Álvaro Domecq y seis de doña Carmen de Federico (Murube), para los diestros Juanito Belmonte Campoy, Carlos Arruza y Raúl Acha “Rovira”. A su primer enemigo, “Rovira” le realizó una buena faena recibiendo sonoras ovaciones. A su segundo, que fue sustituido por un toro de Garrido, le instrumentó con el capote dos faroles de rodillas y con la muleta destacaron sus pases en redondo y mirando al tendido. Pinchó y colocó una gran estocada, siendo premiado con una oreja. El rejoneador don Álvaro Domecq y Arruza cortaron cada uno una oreja.

El 10 de octubre de 1946, “Rovira” confirmó su alternativa en la corrida a beneficio del Montepío de la Policía en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, actuando con los diestros Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y Agustín Parra “Parrita”. Se lidiaron reses de la ganadería de don Joaquín Buendía. El toro de su confirmación se llamó “Barbas Agrias”, marcado con el número 34, al que “Rovira” le realizó una buena faena siendo bastante ovacionado. “Gitanillo de Triana”, le cortó las dos orejas a su segundo toro y “Parrita” dio una vuelta al ruedo con petición de oreja.

El 16 de mayo de 1947, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se presentaron los diestros Pepín Martín Vázquez, el valenciano Jaime Marco “El Choni” y Raúl Acha “Rovira”. Con gran expectación se esperaba la presentación de “Rovira” en esa plaza y no quedó defraudada. Las faenas de “Rovira” pusieron a la plaza “boca abajo”. Destacaron sus lances con el capote a la espalda y con la muleta ejecutando sus características series de naturales y muletazos mirando al tendido. Su primer toro, se lo brindó al Embajador de la República de Argentina en España, tuvo fuerte petición de oreja, dando una vuelta al ruedo, con salida a los medios. Su segundo toro, último de la tarde, se lo brindó al escritor y crítico taurino don Gregorio Corrochano. “Rovira” lo toreó muy bien por bajo y lo mató de dos estocadas, siendo premiado con una gran ovación.

El 18 de mayo de 1947, en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), se celebró una corrida en honor a Su Excelencia el Jefe de Estado, el Generalísimo Francisco Franco. Se lidiaron un novillo del duque de Pinohermoso y reses de Andrea Escudero Calvo, procedentes de Albaserrada. Actuaron el rejoneador duque de Pinohermoso, Manuel Álvarez “El Andaluz”, Luis Mata, y Raúl Acha “Rovira”. El diestro “Rovira” brindó su primer astado al Generalísimo y su segundo a Carmencita Franco. Fue aplaudido en su primero y dio una vuelta al ruedo en su segundo. El triunfador fue “El Andaluz” que cortó una oreja a cada enemigo esa tarde.

El 12 de junio de 1947, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, en corrida homenaje a María Eva Duarte de Perón, la plaza totalmente engalanada y con la presencia del Su Excelencia, el Jefe de Estado español, el Generalísimo Francisco Franco, se lidiaron un novillo de don Manuel Arranz, para el rejoneador Pepe Anastasio; y seis toros de Tassara, para los diestros “Gitanillo de Triana”, Pepe Luis Vázquez y Raúl Acha “Rovira”. El triunfador de la tarde fue “Rovira”, no por sentimentalismo. Para él fue la primera ovación fuerte de la tarde, al realizar un quite con el capote de frente por detrás, echándose el capote con mucha elegancia. Realizó unos buenos muletazos ayudados por bajo, dos series de buenos naturales, matando al toro de estocada y descabello, recibiendo en premio a su actuación, una oreja, dando la vuelta al ruedo. Al sexto y último toro de la corrida, “Rovira” confirmó su triunfo, al realizar una faena valiente y variada, siendo muy ovacionado. El rejoneador y los tres diestros habían brindado sus toros a Evita Perón y fueron invitados al Palco de Honor para recibir obsequios de la ilustre invitada. Se escucharon vítores a España y Argentina toda la tarde. 
  
El 22 de junio de 1947, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se lidiaron toros del conde de Ruiseñada, para los diestros Pepe Luis Vázquez, Jaime Marco “El Choni” y Raúl Acha “Rovira”. El diestro argentino “Rovira” tuvo una tarde triunfal. Con la muleta recetó pases naturales, ayudados por alto, adornos y cruzándose con el toro realizó varias tandas ceñidas de pases circulares, ante un público delirante de emoción. Mató a su primer toro de una gran estocada y le fueron otorgadas las dos orejas, dando dos vueltas al ruedo. A su segundo toro, que le brindó al conde de Colombí, también le hizo otra destacada faena pero pinchó y por culpa de la espada perdió una merecida oreja, siendo muy ovacionado. Fue sacado a hombros por la Puerta Grande de la plaza, ante una gran multitud de personas que lo vitoreaban. Destacó esa tarde, su subalterno, el ex-matador de toros Pepe Amorós.

En los primeros días del mes de octubre de 1947, fue recibido en la ciudad de Buenos Aires (Argentina) por la primera dama doña María Eva Duarte de Perón. “Rovira” solicitó apoyo para celebrar corridas de toros en Argentina, aunque sin banderillear ni darles muerte a los toros. La popular Evita, esposa del Presidente Perón, prometió ayudarlo en su solicitud siempre y cuando las leyes se lo permitieran. Había expresado “Rovira”: “No quiero nada para mí. Sólo deseo traer para mi patria el esplendor de una fiesta que aprendí en mi tierra y que perfeccioné en la Madre Patria”.

El 14 de marzo de 1948, se inauguró la nueva plaza de toros de Lima (Perú), conocida como la Monumental de Chacra Ríos (nombre original del hoy llamado Coliseo “Amauta”), con capacidad para 18.500 espectadores. Participaron en la corrida inaugural: la rejoneadora Conchita Cintrón, Antonio Velázquez, Raúl Acha “Rovira” y Paquito Muñoz. Se lidiaron astados de la ganadería de “La Viña”. Conchita Cintrón, cortó dos orejas. Velázquez demostró su valor temerario, dando una vuelta al ruedo. “Rovira” y Muñoz torearon muy bien a sus primeros toros, siendo fuertemente ovacionados.  

“Rovira” ejecutando una manoletina y un ajustado pase ayudado por alto. Fotos: Gonsanhi y Valls. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 12 de mayo de 1948, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se lidiaron reses de don Alipio Pérez Tabernero para los diestros Antonio Bienvenida, Raúl Acha “Rovira” y Paquito Muñoz. La tarde fue triunfal para los matadores. “Rovira” cortó la primera oreja de la tarde, realizando una faena muy valiente, llegando hasta la temeridad, poniendo al público de pie. Mató de pinchazo y estocada. A su segundo toro, le realizó otra buena faena, siendo premiada con una oreja. “Bienvenida” cortó una oreja, al cuarto toro de la tarde. Paquito Muñoz fue el máximo triunfador de la tarde, al cortar tres orejas. Los tres diestros salieron por la Puerta Grande a hombros de la plaza.

Volvió “Rovira” a triunfar en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, el día 23 de mayo de 1948, al cortar una oreja a su primer toro, de la ganadería de Galache. Alternó esa tarde con Antonio Bienvenida y Agustín Parra “Parrita”. Estos triunfos le valieron su inclusión en la corrida de Beneficencia, celebrada en esa plaza, el día 17 de junio de 1948. Asistió el Jefe de Estado español, Generalísimo Francisco Franco, su esposa e hija. Se presentaron el rejoneador duque de Pinohermoso y los espadas Antonio Bienvenida, Agustín Parra “Parrita y Raúl Acha “Rovira”, lidiándose un novillo del duque de Pinohermoso para el rejoneador y seis toros de don Arturo Sánchez Cobaleda. “Rovira” estuvo muy valiente y decidido, pero le tocó el peor lote de la corrida y consiguió dar una vuelta al ruedo en su primero y recibió una gran ovación en su segundo, llorando de pundonor y coraje al no poder haber cortado alguna oreja esa tarde. Antonio Bienvenida y “Parrita” cortaron cada uno, una oreja a su segundo toro.

El 24 de junio de 1948, en la plaza de toros de Alicante, con un lleno, se celebró la tradicional corrida de las Hogueras de San Juan, se lidiaron toros del conde de la Corte para los toreros Agustín Parra “Parrita”, Raúl Acha “Rovira” y Antonio Caro. Los diestros “Parrita” y “Rovira” cortaron dos orejas y rabo a sus segundos enemigos.

El 10 de julio de 1948, en la Feria de San Fermín, en Pamplona (España), se lidiaron toros del marqués de Villamarta, para Manuel Álvarez “El Andaluz”, Antonio Bienvenida y Raúl Acha “Rovira”. “El Andaluz” y “Bienvenida” cortaron cada uno, una oreja a su segundo toro. “Rovira” fue el triunfador de la tarde, cortando dos orejas, una a cada ejemplar que enfrentó. Al día siguiente, en la misma plaza, se lidiaron toros de Juliana Calvo (antes Albaserrada) para los diestros Julián Marín, Raúl Acha “Rovira” y Antonio Caro. “Rovira” fue el triunfador de la tarde, al cortarle una oreja a su primer toro.

El 28 de noviembre de 1948, “Rovira” se presentó en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), en la primera actuación del venezolano Luis Sánchez Olivares “Diamante Negro” como matador de toros. Se lidiaron toros colombianos de “Vistahermosa”. La corrida se realizó a las dos de la tarde, porque cuatro días antes, ocurrió un golpe de estado en el país que derrocó a Rómulo Gallegos; sin embargo, el público asistió, el lleno fue total y los diestros cumplieron.

El 29 de mayo de 1949, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se lidiaron seis toros de don Atanasio Fernández para los diestros Pepe “Dominguín”, Raúl Acha “Rovira” y “Paquito” Muñoz. “Rovira” dio una vuelta al ruedo en su primero; y cortó las dos orejas a su segundo astado. Fue el triunfador de la tarde, saliendo a hombros de la plaza.

El 3 de julio de 1949, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, se encerró en solitario. Se lidiaron seis toros del Marqués de Albayda y uno de Manuel García Aleas para el rejoneador Pepe Anastasio. “Rovira” fue ovacionado en su primero; cortó una oreja, en su segundo; cortó dos orejas, a su tercero; dio una vuelta al ruedo, en el cuarto; fue ovacionado, en el quinto y cortó una oreja al sexto toro que enfrentó, saliendo a hombros de la plaza.

El 6 de noviembre de 1949, en la plaza de toros Monumental de Chacra Ríos, en Lima (Perú), durante la Feria del Señor de los Milagros, el diestro argentino-peruano “Rovira”, le pegó una bofetada a Luis Miguel “Dominguín” en plena corrida. Se lidiaron cinco toros de Salvador Guardiola y uno de Clairac. Actuó esa tarde Pepe Luis Vázquez, quien estuvo fenomenal toda la tarde y cortó las dos orejas de su último toro, de Clairac. Luis Miguel había cortado una oreja a su primer toro, estando bien en su segundo. “Rovira” estuvo mal ante su primero y a su segundo enemigo, lo recibió con dos faroles de rodillas pero al intentar el tercero, Luis Miguel, al verlo en serios aprietos, le hizo un quite. “Rovira” consideró que “Dominguín” lo hizo para quitarle protagonismo y se fue a las manos contra Luis Miguel. Pepe Luis Vázquez salió a hombros.

El 1 de enero de 1950, Raúl Acha “Rovira” confirmó su alternativa en la plaza de toros Monumental de México. Actuó en compañía Luis Castro “El Soldado” y Jorge Medina, ante reses de San Mateo. “Rovira” le cortó una oreja al toro de su confirmación, de nombre “Diamante”.

El 5 de febrero de 1950, en la plaza de toros Monumental de México, se presentaron los diestros Alfonso Ramírez “El Calesero”, Antonio Velázquez y Raúl Acha “Rovira”, lidiando toros de Coaxamalucan. “Rovira” cortó una oreja al toro “Farolito”, sexto de la tarde, al que despachó de una buena estocada. Antonio Velázquez cortó tres orejas. El 26 de febrero de 1950, en la misma plaza, se lidiaron siete toros de la ganadería de Piedras Negras para el rejoneador Juan Cañedo y los diestros Fermín Rivera, Luis Procuna y Raúl Acha “Rovira”. El triunfador de la tarde fue “Rovira” que cortó una oreja al cuarto toro de la tarde, de nombre “Rompe Plumas”.

El 13 de abril de 1952, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en la corrida inaugural de la temporada, “Rovira” fue el padrino de alternativa del algabeño Jaime Malaver, quien recibió un cornalón en la axila derecha del toro de su alternativa, de nombre “Barbero”, marcado con el número 11, de la ganadería de doña María Luisa Domínguez. “Rovira” acompañó al toricantano hasta la enfermería. El testigo de la ceremonia fue el torero de la Isla de San Fernando, Rafael Ortega. En su último toro, “Rovira” fue premiado con una vuelta al ruedo. Se mostró toda la tarde muy valiente, con el capote y con la muleta, corriendo la mano al torear por naturales, ayudados por alto, permaneciendo muy estático y muy dominador. “Rovira” fue despedido entre ovaciones. Toreó tres corridas en esa misma plaza, en el año 1952, sin cortar orejas.

El 15 de marzo de 1964, “Rovira” se retiró de los ruedos en la plaza de toros de Acho (Perú) compartiendo cartel con el mexicano Alfredo Leal y el español Joaquín Bernadó. “Rovira” le cortó las dos orejas a su primer toro de la ganadería de “La Pauca” y regaló un sobrero de “Las Salinas”, saliendo a hombros del coso luego de que sus hijos, en emotivo acto, le cortaran simbólicamente la coleta en el centro del ruedo.

El 9 de agosto de 1964, en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas (Venezuela) se llevó a cabo un Festival Taurino a beneficio de los ídolos venezolanos Julio Mendoza Palma y Eleazar Sananes “Rubito”. Se lidiaron reses de “Guayabita”. Participaron los diestros Luis Fuentes Bejarano, Luis Castro “El Soldado”, Fermín Rivera, Raúl Acha “Rovira”, y los venezolanos Alfredo Sánchez y Sergio Díaz. Fue un bonito festival para una noble causa. Por cierto, que con mucho cariño conservo montado el cartel de tela dedicado a mi abuelo Florencio Gómez Núñez por todos los diestros que participaron esa tarde.

“Rovira” luego de su retirada en 1964, decidió regresar al toreo activo, el 7 de noviembre de 1965, en la plaza de toros de Acho, en Lima (Perú). Se celebró la quinta corrida de la Feria del Señor de los Milagros, lidiando toros de “Las Salinas” los diestros Raúl Acha “Rovira”, Santiago Martín “El Viti” y Manuel Benítez “El Cordobés”. “Rovira” cortó una oreja a su primer toro y fue muy aplaudido, en su segundo. “El Viti” cortó una oreja y “El Cordobés” cortó una oreja a cada toro que le correspondió en suerte.

“Rovira” toreó en el viejo continente, un total de: 42 corridas (1946), 46 corridas (1947), 37 corridas (1948), 21 corridas (1949), 11 corridas (1952), 8 corridas (1962) y 3 corridas (1963).
El maestro Raúl Acha “Rovira” con Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, en la Maestranza de Maracay, Venezuela. Año 2000. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En 1966, se retiró definitivamente de los ruedos y comenzó a apoderar toreros, destacando entre ellos, el mexicano Antonio Lomelín. Igualmente, se hizo empresario taurino. Raúl Acha “Rovira” contrajo matrimonio en tres ocasiones. La primera de ellas en Perú, tuvo cuatro hijos: Isabel, Pilar, Esmeralda y Raúl. De su segunda unión con la cantante gaditana Conchita Martínez, nacieron tres hijos: Raúl, Marioli y el famoso cantante mexicano “Emmanuel”. Por cierto, durante sus inicios como novillero, “Emmanuel” vivió en el barrio de Los Remedios en Madrid entre los años 1973 y 1974. Cuando decidió tomar la alternativa, un novillo le propinó un percance que le afectó las rodillas. Lo operaron en varias ocasiones sin éxito y ante la adversidad, decidió abandonar definitivamente su carrera taurina para dedicarse a su otra gran pasión, la música, convirtiéndose en un auténtico ídolo internacional de la canción. Su hijo, el mexicano Alexander Acha, nieto de “Rovira”, ha seguido sus pasos como cantante. Con su tercera esposa, Josefina Dupont, “Rovira” tuvo dos hijos: Erik y Dick.

Don Raúl Acha “Rovira”, falleció el 3 de junio de 2007, en la ciudad de Cuernavaca, Estado de Morelos (México), a los 87 años de edad, víctima de un paro cardíaco. Su cuerpo fue cremado, según su voluntad, y sus cenizas reposan en la iglesia de San Ignacio de Loyola, en la ciudad de México.

Mi afectuoso recuerdo a la memoria del inolvidable maestro argentino-peruano Raúl Acha “Rovira”, quien dejó para el recuerdo, su gran personalidad, temperamento y el certero volapié con el que conquistó tantos triunfos como matador de toros.
Rafael Dupouy Gómez

“PAQUIRRI”: 30 ANIVERSARIO DE SU PASO A LA INMORTALIDAD

(Por: Rafael Dupouy Gómez)
El valeroso diestro Francisco Rivera “Paquirri” entregó su vida, luego de la terrible cornada que le produjo el toro “Avispado” de la ganadería de Sayalero y Bandrés, el 26 de septiembre de 1984, en Pozoblanco.
Se cumplen 30 años, de aquel fatídico día miércoles, 26 de septiembre de 1984, cuando quedaron grabadas para siempre en nuestras retinas, aquellas dramáticas imágenes de la gravísima cornada que le costó la vida al gran matador de toros Francisco Rivera “Paquirri”.
Admirable y torera fue la manera como afrontó sus últimos momentos de vida en aquella enfermería sin recursos. Cuánta hombría, serenidad y valentía ante el fatal desenlace que se le avecinaba. Por primera vez, las cámaras de televisión mostraron al mundo la tragedia ocurrida en una plaza de toros con su realismo, crudeza y verdad, demostrando que los toreros salen a jugarse la vida cada tarde en ese escenario en donde se muere de veras.
“Paquirri” se destacó por ser un diestro de raza con unas facultades asombrosas. Era un torero muy disciplinado que se entrenaba como un verdadero atleta. Durante la lidia, se compenetraba tanto con el toro que parecía establecer un diálogo directo con él en el ruedo. Eran características sus temerarias largas cambiadas de rodillas con el capote para recibir a sus enemigos. Su toreo de capa se distinguió por su variedad y quietud. Incluía vistosos y ajustados quites por chicuelinas y gaoneras. También solía llevar al toro al caballo con un magnífico galleo que gustaba mucho al público por su hermosa y vistosa ejecución. Realizaba con habilidad y perfección todos los tercios de la lidia. Especialmente en banderillas era alegre, variado y espectacular. Sus pares al quiebro en los medios eran de una gran exposición. Con la muleta demostraba un dominio y una técnica asombrosa. Ligando derechazos, naturales corriendo la mano y mirando al tendido, pases en redondo, de pecho, molinetes, trincherazos que demostraban su tremendo poderío ante la cara de sus enemigos. Se entregaba ejecutando la suerte suprema, logrando eficientes y certeras estocadas. No se dejaba ganar la pelea por nadie en el ruedo.
Su valor y pundonor eran extremos. Sentía realmente el toreo en sus venas. En algunas entrevistas confesaba que cuando él toreaba, lógicamente, no establecía ningún diálogo de palabra con el toro, pero en varias ocasiones, el toro le decía con sus gestos y reflejos el tipo de lidia que requería y debía hacerle. Se llegaba a compenetrar tanto con el toro, que luego de realizar una gran faena, sentía lástima de tener que matarlo. Sobre las cornadas, decía que las peores las daban los seres humanos.
“Paquirri” sufrió aproximadamente unas 26 cornadas. Todas las tardes que se vestía de luces, se entregaba por completo en el ruedo, exponiendo su figura al máximo, sin pensar el peligro que corría de recibir un grave percance como el que le ocurrió, el 21 de abril de 1978 en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Ejecutando un arriesgado par de banderillas en los medios, un astado de la ganadería de José Luis Osborne, le empitonó de mala manera partiéndole los muslos. Perdió mucha sangre y le quedaron secuelas físicas como consecuencia de esas heridas.
A Francisco Rivera “Paquirri”, le conocí personalmente cuando acompañé a mi abuelo Florencio Gómez Núñez, a mi madre Rosa Elena y mis hermanos Juan Florencio y Miguel Antonio para presenciar la corrida del 50° Aniversario de la Maestranza de Maracay en 1983. Ese día se organizaron actos y homenajes especiales para conmemorar tan importante fecha histórica. Componían el cartel, Francisco Rivera “Paquirri”, José Nelo “Morenito de Maracay” y Tomás Campuzano. Las reses lidiadas fueron venezolanas en un concurso de ganaderías. A “Paquirri” le tocó el peor lote y no pudo sacar provecho a los toros que le correspondieron en suerte. Brindó la muerte de su primero a don Pepe Amorós quien vino, especialmente, desde España como invitado de honor ya que había actuado en la segunda corrida de la inauguración de la Maestranza de Maracay en 1933.
“Morenito de Maracay” fue el triunfador, cortando dos orejas. Tomás Campuzano derrochó valor y clase, brindándole a mi abuelo Florencio Gómez Núñez su faena. Campuzano estuvo muy voluntarioso y recibió una merecida oreja. Los ganaderos nacionales rindieron un bello homenaje en la Maestranza, enviando astados de las mejores divisas del país.
Al finalizar la corrida, el matador de toros retirado don Pepe Amorós, nos manifestó que fuéramos a saludar a “Paquirri”, que se alojaba en el hotel Maracay. Aceptamos de inmediato su invitación y nos dirigimos todos en nuestro coche. Al llegar al hotel, don Pepe Amorós nos sugirió que no llamáramos por teléfono a “Paquirri”, sino que subiéramos directamente con él hasta su habitación. Don Pepe Amorós, tocó la puerta del cuarto y le atendió el mozo de espadas de “Paquirri”. Don Pepe le dijo: “Aquí me acompaña mi gran amigo don Florencio Gómez junto con sus nietos, que vienen a conocer y a saludar a “Paquirri”, ¿se podrá ver al matador?”. El mozo de espadas le dijo: “En este momento no se puede don Pepe, porque se está bañando, pero él me mandó a decirles que, por favor, lo esperen abajo en la cafetería, que tan pronto pueda, él baja a saludarlos”.
Bajamos a esperarlo en la cafetería del hotel y, al poco tiempo, apareció el maestro Francisco Rivera “Paquirri” con el pelo engominado y la mirada profundamente azul, acompañado por su apoderado Juan Carlos Beca Belmonte quien señalando a mi abuelo Florencio, le preguntó a “Paquirri”: ¿Conoces a este personaje?, a lo que “Paquirri” contestó: “Cómo no lo voy a conocer, si fue el que hizo la Maestranza de Maracay”. Nos llamó la atención el gran cordón de oro del Cristo de las Tres Caídas, que colgaba en su pecho. Era impresionante por su belleza.
Conversamos con “Paquirri” de toros, del lote que le correspondió esa tarde que presentó mucha dificultad para la lidia. Mi abuelo Florencio habló sobre la gran amistad que tuvo con Juan Belmonte, ya que Juan Carlos Beca Belmonte, el apoderado de “Paquirri”, era nieto del “Pasmo de Triana”. “Paquirri”, se mostró serio y atento escuchando lo que les relataba mi abuelo, mientras nos firmaba un autógrafo.

Autógrafo de Francisco Rivera “Paquirri” a los Hnos. Dupouy Gómez. Maracay, Venezuela, 1983. (Archivo: Hnos Dupouy Gómez). 
Después de despedirse de nosotros, se retiró hacia donde se encontraba Isabel Pantoja, su novia en ese momento, y agarrados de la mano, muy enamorados, se fueron caminando por los pasillos del Lobby del hotel Maracay.
Plasmado quedó su autógrafo como recuerdo imborrable de nuestro agradable encuentro con “Paquirri”. Siendo uno de los toreros activos con más veteranía y seguridad, nos sorprendió y conmovió lo que le ocurrió en Pozoblanco el año siguiente.
En vísperas de finalizar la temporada, “Paquirri” se encontraba fuera de forma. Había ganado bastante peso y su padre le aconsejó que pensara en la retirada definitiva. Pero el diestro todavía se sentía muy seguro y a gusto toreando, disfrutando lo que más amaba. Sin embargo, pensó en despedirse del toreo en su finca “Cantora”, invitando a sus familiares y amigos íntimos, pero se anticipó la tragedia de Pozoblanco y no pudo cumplir el deseo de cortarse la coleta en su querida y hermosa finca.
La tarde trágica de “Paquirri” en Pozoblanco
Llegó aquella tarde fatídica en la plaza de toros de Pozoblanco, durante las ferias y fiestas de Nuestra Señora de las Mercedes, celebrada del 23 al 29 de septiembre de 1984. Correspondió al veterano matador Francisco Rivera “Paquirri” participar en la corrida celebrada, el 26 de septiembre de 1984, en compañía de los jóvenes diestros José Cubero “El Yiyo” y Vicente Ruiz “El Soro”. Se lidiaron seis bravos toros de la ganadería de Sayalero y Bandrés, de Algeciras.
“Paquirri” y su cuadrilla se hospedaron en el hotel “Los Godos”. La habitación reservada para descansar y vestirse de luces por última vez, fue la número 307. Era un cuarto pequeño y sencillo. Comió una tortilla, algunas frutas y bebió agua mineral. Le esperaba aquel traje azul cobalto y oro que su querido tío Ramón Alvarado, su mozo de espadas, le ayudaría a enfundarse.
“Paquirri”, para matar el tiempo y la ansiedad, había jugado una partida de cartas con su hermano y compañeros de cuadrilla. Unas 1.000 pesetas les había ganado a cada uno y se sentía contentísimo. Durante el trayecto a la plaza, se burlaba de ellos que se quedaron limpios en el juego. Se iba riendo a cada rato, recordándolo. Estaba muy animado, motivado y dispuesto esa tarde. 
La plaza de toros de Pozoblanco, le esperaba con un lleno hasta la bandera. Salió su primer enemigo por los toriles, recibiéndolo muy bien con el capote. Invitó a “El Soro” para que compartiera con él las banderillas. Como dato curioso, brindó la muerte de su último toro al entonces joven becerrista Manuel Díaz “Manolo”, quien después se apodaría “El Cordobés” gozando de gran fama y cartel.
El toro demostró poca fuerza, pero “Paquirri” lo lidió con excelente técnica sacándole partido en todo momento. Escuchó música y el público apreció su apasionada entrega, ligando tandas de derechazos, toreando en redondo, naturales de gran calidad, en ocasiones mirando al tendido y pases de pecho portentosos. Su variada faena la culminó logrando una buena estocada, siendo premiado, el valentísimo y seguro diestro, con una oreja que pasearía dando la vuelta al ruedo entre ovaciones.
Nadie presintió lo que se avecinó. Se abrió la puerta de toriles y salió el cuarto toro para “Paquirri”. Su nombre “Avispado”, negro, marcado con el número 9. Era muy astifino y había rematado, varias veces, con bastante saña y violencia en el burladero.
“Paquirri” lo lanceó con el capote con seguridad y excesiva confianza mirando al tendido. Cuando lo intentaba llevar al caballo, el toro se le hizo un extraño, se le venció y lo empitonó con gran violencia y fuerza en el muslo derecho. El diestro duró una eternidad en la cara del toro, tratando de librarse de los pitones asesinos de “Avipado”. Estaba en volandas y no podía apoyar los pies, mientras que el toro hundía hasta la mazorca el pitón destrozando el muslo del pobre “Paquirri”. Llevaba en su humanidad una cornada de caballo, gravísima e impresionante.   
El traslado a la enfermería fue angustioso. El callejón era sumamente estrecho. Los que le conducían equivocaron el trayecto a la enfermería resultando el más largo para el torero quien perdía gran cantidad de sangre. Tardaron mucho tiempo en llegar a la enfermería. La puerta de la misma se encontraba cerrada y tuvieron que romper los vidrios de la puerta para abrirla. El destino de “Paquirri” en esa precaria enfermería era el menos esperanzador. No había nada para socorrerle y brindarle la asistencia necesaria. La gravedad de la cornada, el estado del torero y la caótica situación de la enfermería hacían imposible que pudieran salvarle la vida. Se perdió mucho tiempo. Desesperación e impotencia era lo que se vivía, mientras atendían a “Paquirri”.
Todos estaban muy nerviosos. Las imágenes dentro de la enfermería fueron dramáticas. Empezaban a cortar con una tijera la taleguilla del traje de luces de “Paquirri” y el destrozo del muslo era evidente. Un boquete enorme con incontenida hemorragia. Se desangraba el veterano diestro. La camilla estaba llena de su sangre torera. Sus compañeros le gritaban: ¡Tranquilo Paco!
Francisco Rivera “Paquirri”, lucía un rostro pálido pero demostró en esos difíciles momentos una serenidad pasmosa. Qué torero tan valiente, presentía su triste final, pero calmaba a los que lo rodeaban y hasta le daba órdenes al doctor indicándole lo que tenía que hacer, expresando: “Doctor, yo quiero hablar con usted, por favor, la cornada es fuerte y tiene al menos dos trayectorias una para acá y otra para allá. Abra todo lo que tenga que abrir, que lo demás está en sus manos”.
“Que me enjuaguen la boca con agua”. Se enjuagó la boca y escupió con bastante fuerza el agua, mientras ordenaba mantener la calma. El pitón había seccionado la arteria femoral y la vena safena del tercio superior del muslo derecho. Los médicos mostraban su impotencia, pero lograron ligar las arterias que tenía rotas, logrando detener un poco la hemorragia. Requería ser asistido, inmediatamente, en un centro de cirugía vascular especializada.
Se tomó, finalmente, la decisión de enviarlo en una ambulancia que partió a las 8:10 de la noche al Hospital Reina Sofía de la ciudad de Córdoba al Servicio de Cirugía Vascular. La ambulancia se dirigía a gran velocidad con el cuerpo de “Paquirri”, un reanimador anestesista y el Dr. Ruiz González. Durante el trayecto al mozo de estoques de “Paquirri”, se le escapó la expresión: “¡Que se nos muere!”. Hubo una parada de segundos para reanimarle y cuando se dieron cuenta que seguía respirando, retomaron el camino. Al Hospital Reina Sofía era imposible llegar y cambiaron el rumbo al Hospital Militar de Córdoba, porque el grave estado del torero no permitía perder más tiempo. Como a las 9:05 de la noche, llegaron al Hospital Militar. “Paquirri” estaba prácticamente muerto. Le realizaron tratamiento de reanimación, pero no resultó y el valeroso diestro falleció.
La noticia de su muerte impactó al mundo entero. Su funeral fue multitudinario, siendo su cuerpo paseado a hombros en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla en compañía de su viuda, la famosa cantante, Isabel Pantoja, Juan Carlos Beca Belmonte, familiares, amigos e importantes figuras del toreo que se hicieron presentes.
Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, ante la tumba de Francisco Rivera “Paquirri” en el Cementerio de San Fernando en Sevilla. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
La cornada mortal de “Paquirri”, impidió que la afición taurina venezolana lo pudiera ver torear en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas (Venezuela) en donde estaba contratado.
Sus restos reposan en el Cementerio de San Fernando en Sevilla, muy cerca de grandes figuras del toreo como: “Joselito”, Ignacio Sánchez Mejías y Rafael Gómez “El Gallo”.
Sus hijos, Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez, de su primer matrimonio con Carmen Ordóñez, se convirtieron en destacadas figuras del toreo, llevando con gran responsabilidad, dignidad e hidalguía el recuerdo de su difunto padre.
Francisco Rivera “Paquirri”, demostró ser un torero en toda la extensión de la palabra. Su pundonor, coraje y amor propio quedó demostrado en los ruedos del mundo. Todo lo que había conseguido en la vida se lo debía al toro. Pagó con su sangre su amor por la profesión, brindándonos una lección de vida, valor y torería difícil de superar.
Que Dios lo tenga en su gloria.

Rafael Dupouy Gómez