(Por: Rafael Dupouy Gómez)
miércoles, 13 de abril de 2022
JUAN BELMONTE: 60 ANIVERSARIO DE SU MUERTE
miércoles, 6 de abril de 2022
TOROS EN LA PLAZA MAYOR DE CARACAS EN 1673
(Por: Rafael Dupouy Gómez)
Entrada en Caracas, Venezuela, de S. S. I. el Obispo D. Fray Antonio González de Acuña. composición original de Tito Salas. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Una acuciosa investigación histórica me llenó de profunda satisfacción al
descubrir, mediante la lectura de un interesante estudio publicado en el
Boletín de la Academia Nacional de la Historia del año 1931, que conservamos en
nuestros archivos, la celebración de espectáculos taurinos en la Plaza Mayor de Caracas, Venezuela,
en el año 1673.
Como aficionado taurino me resultó sorprendente y muy importante poder
compartir y aportar el relato que con lujo de detalles describió el historiador
Luis Alberto Sucre, sobre el Gobernador y Capitán General Francisco Dávila
Orejón y el gran recibimiento que se hizo al Obispo Don Fray Antonio González
de Acuña, incluyendo los toros dentro de la celebración, demostrando, una vez
más, lo legendaria y añeja que es la tradición taurina heredada de España en
nuestro país.
Cabe destacar, que Luis Alberto Sucre Urbaneja, luego de una ardua y
minuciosa labor, supo conquistar un nombre respetable entre los historiadores
de Venezuela. Inclinado preferentemente a los estudios coloniales, rastreó durante
largos años en diferentes archivos hasta esbozar los anales de las autoridades
civiles de la provincia y de la ciudad de Caracas, con una importante recopilación
de datos sobre sus Gobernadores y Capitanes Generales.
Quiero resaltar que en los libros de consulta sobre los inicios de la actividad
taurina en Venezuela, no hacen ninguna referencia a este acontecimiento, siendo
totalmente desconocido por los aficionados de la Fiesta Brava. Igualmente, no
ha sido citado por cronistas estudiosos del tema.
En obras como "Historia de Toros en Venezuela" de Manuel Landaeta Rosales o "Historia de la Conquista y Fundación de Caracas" del Hno. Nectario María, tampoco se narra el episodio del año 1673 que encontré casualmente mediante mi lectura y tenencia del libro de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, publicado en 1931.
Se contaba que el año de 1560 Francisco Fajardo, natural de Margarita, hijo de un español del mismo nombre y de Doña Isabel, Cacica guaiquerí, vino por tercera vez a costa firme, con una corta expedición de españoles e indios y fundó un pequeño hato de ganado vacuno en Catia, cerca de lo que hoy es Caracas; dándole el nombre de valle de San Francisco. De consiguiente, desde entonces principió la diversión de toros a la que eran muy adictos los españoles.
Las fiestas de toros y otras actividades parecidas comenzaron desde la
época de la colonia cuando en 1567 don Diego de Lossada quien venía desde Nueva
Segovia (Barquisimeto) a la conquista del Valle de San Francisco, paró con sus
ejército en Nirgua o Nueva Jerez para conmemorar el 20 de enero la fiesta de
San Sebastián. En ese sitio se señala que celebraron con toros y cañas y otros
ejercicios militares.
Cuando se fundó la ciudad de Santiago de León de Caracas, la fiesta
denominada de "toros y cañas", se hizo fundamental en los
actos religiosos o conmemorativos, siendo organizadas principalmente por los
Gobernadores y Capitanes Generales. Las festividades más representativas fueron
las de Santiago, San Mauricio, San Sebastián y San Jorge, entre otras.
El Hermano Nectario María, en su libro "Historia de la Conquista
y Fundación de Caracas" señaló los siguiente:
"Caracas celebraba anualmente la fiesta del Pendón Real en el
aniversario de su fundación. En acatamiento a lo prescrito por la Real Cédula
de Carlos V, lo que evidencia a todas luces, que ésta había tenido lugar, el 25
de julio de 1567.
El Pendón o Estandarte Real, confeccionado con tela de alta calidad,
llevaba en una cara las armas del soberano reinante, y en la otra, el escudo de
la ciudad. Quedaba siempre depositado en casa del Alférez Mayor, quien lo
guardaba con respetuoso cuidado.
La víspera de la festividad de Santiago, el Gobernador, el Cabildo, los
demás funcionarios y los vecinos más destacados vestían sus mejores trajes y
montados en caballerías engalanadas con lucientes adornos, en brillante desfile
se dirigían al domicilio del Alférez Mayor. Las calles por donde pasaba el desfile
eran lujosamente adornadas. Los juegos de cañas y toros eran las distracciones
favoritas en la celebración del patrono de la ciudad de Caracas".
La Plaza Mayor de Caracas, en la época colonial, se convirtió en el escenario para el disfrute de las fiestas de Pascuas, las patronales, la celebración del advenimiento de los Reyes, nacimientos de príncipes, matrimonios reales y de triunfos políticos y militares de España hasta 1821.
No se hace referencia al importante acontecimiento del recibimiento en
1673 del Obispo Don Fray Antonio González de Acuña que reproduzco en este
artículo para el conocimiento de los amables lectores:
EL GOBERNADOR Y CAPITÁN GENERAL DÁVILA OREJÓN Y
EL OBISPO GONZÁLEZ DE ACUÑA
Entrada en Caracas, Venezuela, de S. S. I. el Obispo D. Fray Antonio González de Acuña.
composición original de Tito Salas. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
"Reunida en la Plaza Mayor de Caracas, se oyó por voz de un pregonero la grata noticia de que la llegada del Obispo sería celebrada con regocijos públicos. Al momento principiaron los preparativos para las fiestas, pues era corto el tiempo y había que ir al campo en solicitud de buenos toros para la lidia y las coleadas".
"Atendiendo a las buenas partes de experiencia y calidad" y haber servido treinta y seis años fielmente a S. M., fue nombrado por Real Título dado en Madrid a 31 de mayo de 1673, Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela, el Maestre de Campo Don Francisco Dávila Orejón Gastón, Caballero de la Orden de Santiago; el cual, días después se embarcó en Cádiz, rumbo a La Guaira, con su mujer Doña Francisca de Orejón y Herrera, sus hijos Don Francisco Baltazar, Doña Magdalena, Doña Teresa, Doña Josefa, y su servidumbre. En el mismo buque venía Su Ilustrísimo Señor Obispo Don Fray Antonio González de Acuña, y ambos desde Cumaná anunciaron por cartas su próxima "arribada al puerto de La Guaira".
Llegado el aviso a Caracas, el Ayuntamiento dispuso que se les recibiera dignamente, y diputó a los Regidores Don Gabriel de Ibarra y Don Juan Mijares de Solórzano para esperarlos en el puerto, y darles la bienvenida en nombre de la ciudad.
El 9 de septiembre de 1673 llegaron a La Guaira el Gobernador y el Obispo; el 10 hizo su entrada a Caracas Dávila Orejón, y el 11 de septiembre, tomó posesión del gobierno.
Al día siguiente, reunidos en Cabildo el nuevo Gobernador y todo el Ayuntamiento, se leyó por el escribano Fernando Aguado de Páramo, una carta de Don Pedro Lozano, Maestro de Ceremonias de la Catedral, en la cual participaba a la Ilustre Corporación que "al otro día miércoles 13 de este presente mes", a las cuatro de la tarde, haría su entrada a Santiago de León el Ilustrísimo Señor Obispo Don Fray Antonio González de Acuña.
Venía el Obispo precedido de justa fama de sabio y bondadoso prelado, fama que después justificó durante los diez años de su episcopado, fecundo para la provincia en obras de progreso intelectual, moral y material.
Quiso el Gobernador, secundado por el Ayuntamiento, que se hiciera al Obispo recibimiento digno de sus virtudes. Y tal fue el entusiasmo que despertó en los cabildantes la llegada de tan preclaro Obispo, que mandaron quedase constancia en los libros del Ayuntamiento de la manera como se había recibido al Obispo, "para que quedando memoria del recibimiento, pudiera recordarse en todo tiempo". Cumplo, pues, a los doscientos cincuenta y cuatro años el deseo de aquellos señores, de recordar a los caraqueños la manera como se recibió al Obispo González de Acuña.
En la misma tarde del 12 de septiembre de 1673, los repetidos toques de caja en todas las esquinas anunciaron a la población que se iba a pregonar un bando, y ésta reunida en la Plaza Mayor, oyó "por voz de pregonero" la grata noticia de que la llegada del Obispo sería celebrada con regocijos públicos, nueva que la multitud aplaudió entusiasmada.
Al momento principiaron los preparativos para las fiestas, pues era corto el tiempo y había que ir al campo en solicitud de buenos toros para la lidia y las coleadas; reunir los músicos y los cantadores, arreglar los trajes de los diablos, limpiar la Plaza Mayor, adornar las calles y mil otros detalles. Se trabajó hasta tarde de la noche.
Antes del amanecer del día siguiente, las detonaciones de lo morteros en la Plaza Mayor anuncian a Santiago de León el comienzo de las fiestas; las estrepitosas cámaras de San Francisco, San Pablo, San Mauricio y San Jacinto corresponden al aviso, al mismo tiempo que todas las campanas de la ciudad, con sus alegre repiques, invitan a los fieles a tomar parte en los festejos, que principiaran con misas cantadas en acción de gracia por la feliz llegada del Prelado.
"A las diez de la mañana todo está listo; los toros en el toril, traídos por Don José Pérez de Valenzuela, mozo gran coleador, sobrino de Don Mateo Blanco Infante, Capitán de Regocijos nombrado por el Ayuntamiento. En la Plaza Mayor comienzan a reunirse grupos de impacientes".
Oída la misa, siguen los preparativos. En la Catedral, en la Obispalía, en el Ayuntamiento, en todas partes se disponen los últimos detalles de las fiestas, que habían de ser rumbosas; en las casas particulares las señoras arreglan sus trajes y adornos de más lujo, y los caballeros vigilan el baño de los caballos y el aderezo de los arreos de gala que han de llevar al recibimiento.
A las diez de la mañana todo está listo; los toros en el toril, traídos por Don José Pérez de Valenzuela, mozo gran coleador, sobrino de Don Mateo Blanco Infante, Capitán de Regocijos nombrado por el Ayuntamiento. En la Plaza Mayor comienzan a reunirse grupos de impacientes; de allí subirán todos a las dos de la tarde a esperar al Obispo, "más arriba del convento de la Merced, donde es costumbre salir a los recibimientos".
Quedaba para entonces el convento de la Merced fuera del recinto de la ciudad, una manzana más abajo hacia el Oriente, de donde hoy esta el templo de La Pastora. El camino de La Guaira bajaba hasta la esquina de Torrero, donde se dividía en dos: uno seguía derecho hasta el Urapal, atravesando por la hoy plaza de La Pastora, y allí torcía hacia el Guanábano, pasando por delante del convento; el otro, que bajaba por detrás del monasterio, costeando el río Catuche, también iba a parar al Guanábano.
El espacio comprendido entre estos dos caminos era el sitio designado para esperar a Su Ilustrísimo Señor Obispo, quien al llegar allí echo pié a tierra; el Gobernador, que le esperaba desmontado, fue hacia él, se hicieron las ceremoniosas cortesías de estilo, le dio el Obispo a besar su anillo, se abrazaron y juntos recibieron el homenaje del Cabildo eclesiástico, el Ayuntamiento y las congregaciones religiosas. Pasaron luego al convento, donde se le había preparado un refresco, revistióse el Obispo, y se puso en marcha la procesión en el orden siguiente: por delante, en pelotón, todos los que habían ido a caballo y no tenían representación especial; seguían los familiares del Obispo; después, dos clarines y un heraldo, a caballo, luciendo su penacho de grandes plumas rojas; los maceros del Ayuntamiento, con sus hermosas mazas de plata; después, a corta distancia, el Gobernador y Capitán General, su antecesor Don Fernando de Villegas, el Ld. Don Diego de Acosta Cabrera, del Consejo de S. M. y Juez de Residencia, los señores del Ayuntamiento, el Teniente General, y el Sargento Mayor de la ciudad, montando briosos caballos, lujosamente enjaezados; luego venían, a pié, las comunidades religiosas y el clero, precedidas de sus cruces altas y estandartes, después, las músicas y "cantores de los salmos"; el Comisario del Santo Oficio con su Alguacil Mayor y su notario; y por último, "el Capítulo y algunos prelados y magnates rodeando al Señor Obispo, revestido, con su mitra y a caballo".
Montaba Su Señoría un hermoso caballo rucio del Capitán Ladrón de Guevara, conducido por dos palafreneros y enjaezado con los aperos de gala del Alférez Real Don Francisco de Aguirre y Villela, cubiertas las ancas por una larga gualdrapa de terciopelo morado con las armas del Obispo bordadas en las puntas.
Después venía en gran número la gente del pueblo; hombres, mujeres y niños; blancos, indios, negros y mestizos; muchos habían salido hasta La Cumbre, y otros formaban en la comitiva desde La Guaira.
Del convento bajó la procesión por Amadores y el Callejón del Guanábano, que entonces era camino real, hasta la esquina hoy de la Merced, donde principiaba la ciudad; allí había un arco formado por ramas de sauce y palmas, coronado con las insignias del obispado.
Por la calle de San Sebastián, adornadas las ventanas y balcones con tapices y colgaduras, y cuajada de gentes de todas clases, entró la procesión a la ciudad, siguiendo hasta la esquina de la Plaza Mayor de Caracas, de donde fue a la Catedral.
"Mientras tanto en la Plaza Mayor se lidiaron los toros, se corrieron caballos, y al ritmo de guitarras y maracas se bailaron alegres y bullangueros joropos, bebiendo y cantando hasta el toque de ánimas en que cada quien se retiró a su casa".
Cantado el Te Deum, el Gobernador con su acompañamiento civil y militar se retiró a su morada, que estaba frente a la Plaza Mayor, donde hoy esta el Correo; y el Obispo con su séquito eclesiástico se fue a la Obispalía, situada entonces en el ángulo N. E. de la esquina de las Gradillas.
A las cinco y media de la tarde entró al Palacio Episcopal el Gobernador, acompañado de la Gobernadora y de algunos caballeros y señoras de la aristocracia. Ya estaban allí los señores del Ayuntamiento con sus señoras y mucha de la gente principal que asistirían al banquete con que les obsequiaba el Obispo.
Mientras tanto en la Plaza Mayor se lidiaron los toros, se corrieron caballos, y al ritmo de guitarras y maracas se bailaron alegres y bullangueros joropos, bebiendo y cantando hasta el toque de ánimas en que cada quien se retiró a su casa. En el Palacio se prolongó la tertulia hasta las diez.
Al otro día, reunido el Ayuntamiento en sesión solemne, a las dos de la tarde se presentó un eclesiástico, mensajero del Obispo, y anunció la visita de Su Señoría Ilustrísima.
El Gobernador y el Cabildo salieron a la puerta de la casa capitular, y en pié, esperaron la llegada de Su Señoría.
En lujosa silla de mano pintada de verde, con arabescos dorados y tapizada de damasco rojo, llevado por dos lacayos que vestían hopalandas moradas, llegó S. S. el Señor Obispo a las puertas del Ayuntamiento; hechas las reverencias impuestas por la etiqueta, se le rogó entrara el primero a Palacio. Precedido de dos maceros y un ujier atravesó S. S. los corredores y la primera sala; había en la segunda, sobre la alfombrada tarima, "dos sillones con cojín y tapete", donde se sentaron Sus Señorías el Obispo y el Gobernador, a sus lados, los Alcaldes Don Juan de Brizuela y el Capitán Don José Rengifo Pimentel, después de los Regidores por orden de antigüedad; cerradas las puertas de la sala, el señor Obispo, de pie, "con razones doctas, cordiales y amorosas", manifestó su gratitud por la manera como había sido recibido por la ciudad, y dijo que sería a un tiempo pastor y siervo de su rebaño. Luego, uno a uno dieron las gracias a Su Ilustrísimo Señor Obispo, se abrieron las puertas y todos salieron, sombrero en mano, acompañándolo hasta la Plaza Mayor; allí, después de dar la bendición al pueblo, subió en su silla de mano y se retiró.
Al hacer tal recibimiento a su Prelado, parece que Caracas presentía los beneficios que de tan ilustre Obispo iba a recibir; a él se debe la creación del Seminario de Santa Rosa, primera piedra de nuestra Universidad; igualmente, el primer acueducto de Caracas, la terminación del nuevo Palacio Episcopal, la erección de las vice-parroquias de San Pablo y de Altagracia, y de varios institutos de caridad; fue siempre bondadoso y servicial para con todos y recto en el cumplimiento de sus deberes; cumpliendo así su promesa "de ser a un tiempo pastor y siervo de su rebaño".
Falleció Su ilustrísimo Señor Obispo Fray Antonio González de Acuña en Trujillo (Venezuela), el 22 de febrero de 1682. El mismo día de su fallecimiento había escrito al Cabildo de su Catedral anunciándole su próxima muerte y dándole la bendición.
Corto fue el período en que gobernó el Capitán General Francisco Dávila Orejón, y nada que merezca recordarse, fuera de la erección del seminario de Santa Rosa, se descubre en los pocos documentos que de su tiempo hay en nuestros archivos.
En octubre de 1673, se publicó en Caracas la Real Cédula anunciando la guerra con el Rey de Francia.
Hallándose el Capitán General Dávila Orejón en La Guaira, a donde fue a despachar "los bajeles que salieron a limpiar las costas de enemigos", murió repentinamente, el 13 de septiembre de 1674. Allí se le enterró, haciéndole los honores correspondientes a su rango.
El Capitán General Francisco Dávila Orejón, natural de Tenerife, fue un
militar pundonoroso y un probo gobernante, en Cuba, donde gobernó de
LUIS ALBERTO SUCRE.
(Publicado en el Boletín de la Academia Nacional de la Historia. Tomo
XIV. Julio-Septiembre de 1931. Número 55. Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos.
Dupouy Gómez).
martes, 8 de marzo de 2022
LA TEMPORADA DE TOROS EN CARACAS DEL AÑO 1909
(Por: Rafael Dupouy Gómez)
De izquierda a derecha, los diestros españoles contratados: Juan Cecilio
Villanueva, "Punteret", Eduardo Serrano, "Gordet" e Isidoro
Martí "Flores". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Las corridas presentadas en el Circo Metropolitano de Caracas, fueron
bajo los auspicios del General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República
de Venezuela.
Recordando la muy apasionante y rica historia taurina venezolana de
principios del siglo XX, comparto con los amables lectores la Temporada Oficial
del año 1909 efectuada en el Circo Metropolitano de Caracas. Fueron contratados los toreros españoles: Juan Cecilio Villanueva, "Punteret";
Eduardo Serrano, "Gordet", y el infortunado diestro Isidoro Martí
"Flores", fallecido en Caracas en 1921.
Para complementar y enriquecer este trabajo de investigación, resultó fundamental la consulta del magnífico libro titulado "Los Toros en Venezuela" de Carlos Salas, así como otras publicaciones pertenecientes a nuestros archivos taurinos.
Mi bisabuelo, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, gran aficionado, ganadero e impulsor de la Fiesta Brava en Venezuela, acudió entusiasmado al Circo
Metropolitano de Caracas para disfrutar, durante su primer año como como Presidente de la República, la
temporada taurina que fue organizada bajo sus auspicios.
A la izquierda: El Circo Metropolitano de Caracas. A la derecha: El Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Para esta temporada se trajeron de España seis toros de pura casta de la
prestigiosa ganadería de don Eduardo Olea, divisa negra oro viejo.
La primera corrida se celebró el domingo 31 de octubre de 1909, con todo
el ceremonial de costumbre, inaugurándose la temporada con los matadores
Isidoro Martí, "Flores", y Juan Cecilio Villanueva, "Punteret".
Se lidiaron toros criollos de Mariara, propiedad del General Juan Vicente Gómez.
Las crónicas de la época reseñaron que se registró una buena entrada para
disfrutar la corrida, en la que los diestros nombrados tuvieron éxito ante un
encierro poderoso y bravo.
La segunda corrida de la temporada se celebró, el 7 de noviembre de 1909,
integrando el cartel: "Flores" y "Gordet",
lidiando nuevamente reses de Mariara, propiedad del General Gómez, que dieron
buen juego, permitiendo otro triunfo para los matadores que tomaron parte en la
corrida.
Los domingos 14, 21 y 28 de noviembre de 1909, la terna de matadores "Flores",
"Punteret" y "Gordet" efectuaron
combinaciones que fueron del agrado del público. En estas corridas se lidiaron
reses criollas.
Para la sexta corrida, celebrada el 5 de diciembre de 1909, se montó el
cartel a base de "Punteret" y "Gordet" y seis
reses criollas de don Francisco Gorrín. En esta corrida se lidió un toro de Olea (pura
casta) a simulacro, actuando los picadores Joaquín Aparicio, "Chimo"
(español), y Luis García, "Tetero" (venezolano).
Para permitir la actuación de estos varilargueros, se obtuvo un permiso
especial de las autoridades, ya que la suerte de varas estaba prohibida en
nuestras plazas. Los caballos fueron forrados con corazas de cuero para evitar
que resultaran heridos, adelantándose así el uso del peto.
Asistió el Presidente de la República, General Juan Vicente Gómez, sus ministros,
familiares y un numeroso grupo de amigos.
Los toros de don Francisco Gorrín resultaron gordos y poderosos todo un encierro,
como lo demostraron a través de la corrida, en la que los diestros "Punteret"
y "Gordet" hicieron lo posible por cumplir, lográndolo a
medias.
De lo sucedido en la suerte de varas, escribió el cronista taurino
Francisco de León "Paco de Oro" en el diario "El Universal":
“El toro español no dio mayor nota de bravura. "Gordet" le hizo una
faena de aliño y simuló muy bien la muerte. No se prestó para la suerte de
pica; en cambio, el criollo que se jugó en cuarto lugar fue un ejemplar bravo y
noble; éste fue picado por el venezolano "Tetero" y el español "Chimo",
y ambos fueron derribados de los caballos, recibiendo fuertes aporreos. Este
mismo toro dio aparatosa voltereta a "Punteret" al ir a muletearlo, debido
a lo fangoso del ruedo, pues en ese momento caía una llovizna impertinente que
hacia imposible la lidia; llevó un fuerte varetazo en el estómago que lo privó del
conocimiento y fue trasladado a la enfermería dando por terminada la corrida,
pues la plaza se volvió un barrizal por la fuerte lluvia que se desató en ese
momento”.
Cartel de la corrida celebrada, el 12 de diciembre de 1909, bajo los
auspicios del General Juan Vicente Gómez en el Circo Metropolitano de Caracas,
Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El domingo, 12 de diciembre de 1909, actuaron los espadas "Flores",
"Punteret" y "Gordet" y los picadores "Chimo"
y "Tetero".
El cartel de la Corrida señalaba: Plaza de Toros de Caracas. Empresa
Muñoz & Ca. Bajo los auspicios del General Juan Vicente Gómez, Presidente
Provisional de Venezuela. Domingo, 12 de diciembre de
Esa tarde se lidiaron ocho toros gorrineros de buena presencia, bravos y
nobles. Hubo una magnífica entrada del público. A las cuatro en punto hizo acto
de presencia el General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República y su
secretario, el General Antonio Pimentel. Los diestros derrocharon arte y valor
toda la tarde, recibiendo ovaciones y regalos. El segundo toro fue un bello
ejemplar de Gorrín, bravo y poderoso. Fue el elegido para ser picado. Saltó al
ruedo únicamente el venezolano "Tetero", ya que el "Chimo" "escurrió
el bulto". "Tetero", apenas salió al ruedo, fue arremetido
por el gorrinero, que lo derribó, volviéndose un lío toro, caballo y picador;
los matadores no acudieron al quite y el bravo animal salió congestionado y reparado
de la vista, por lo que el matador se limitó a darle cuatro muletazos y un
bajonazo.
"Flores" estuvo bien toda la tarde,
gustando mucho por su valor y entrega.
"Gordet", regular. "Punteret",
a causa del lío del toro picado, se lució poco, aplaudiéndosele únicamente por
la estocada a su primero, que fue buena y efectiva.
El domingo 19 de diciembre de 1909, fue la corrida a beneficio de los
matadores "Punteret" y "Gordet", con la reaparición
de Antonio Padilla y la presentación en temporada formal del diestro venezolano
Pedro Planas, "Musiquita". Se lidiaron toros de Gorrín.
Lucieron los toreros sus trajes de luces: "Punteret"
(celeste y oro), "Gordet" (lila y oro), Padilla (corinto y
oro) y "Musiquita" (tabaco y oro).
La labor de los diestros en esta corrida fue la siguiente: "Punteret",
en su primero, realizó una faena de muleta valiente, y colocó un buen espadazo,
que fue aplaudido. En su segundo, estuvo bastante deficiente siendo pitado.
"Gordet", en su primero, tras faena
breve cobró una buena estocada. En su segundo, que brindó al General Antonio Pimentel,
no hubo nada notable. Cobró buena estocada y recibió regalo en doradas
peluconas. Padilla, se portó muy valiente en sus dos toros, recibiendo un obsequio del General Francisco Colmenares Pacheco, a quien brindó la muerte de su
segundo.
El torero venezolano Pedro Planas, "Musiquita", estuvo muy valiente esa tarde. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Francisco de León "Paco de Oro", cronista del diario "El
Universal", señaló sobre el venezolano: "Musiquita demostró que
posee valor, y aunque tiene mucho que aprender, se le vio pasar de muleta,
torear de capa y entrar a matar con arrojo y estilo. Este joven puede llegar a
mucho en el toreo, porque tiene buenas condiciones para ello. A sus dos toros
los despachó bien; al primero, de media estocada en la cruz, y al segundo, de
una entera en su sitio, siendo enganchado dos veces por la pechera
aparatosamente; recibió un buen obsequio en dinero del señor General Juan
Vicente Gómez, Presidente de la República y fue largamente ovacionado por sus paisanos".
Pedro Planas "Musiquita" nació en Caracas, Venezuela,
el 29 de junio de 1888. Considerado como uno de los toreros venezolanos más
antiguos. De grandes facultades, prometió mucho como novillero. Toreó
frecuentemente en el Circo Metropolitano de la ciudad capital. Viajó a Colombia
cosechando éxitos en Cartagena, Barranquilla y Santa Marta. Era hermano de Juan
Planas "Morenito de Caracas".
El sábado 25 de diciembre de 1909, se celebró la última corrida del año
y en ella tomaron parte los espadas "Gordet" y Vicente
Mendoza, "El Niño"; la corrida resultó mediocre, y la entrada,
muy floja.
En el mes de febrero de 1910, desembarcó en Barcelona, España, Isidoro Martí "Flores" procedente de Venezuela, dirigiéndose a su natal Valencia.
ISIDORO MARTÍ "FLORES"
Isidoro Martí "Flores". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Isidoro Martí Ferrando "Flores", nació el 12 de mayo de
1884 en Alfarrasí, Valencia, España. El 15 de julio de 1906 hizo su
presentación en Madrid, alternado con Gregorio Taravillo "Platerito"
y Rufino San Vicente "Chiquito de Begoña", ante reses del
marqués de los Castellones y de Félix Gómez. "Flores" tuvo una
buena actuación, gustando mucho al público y fue desde aquel día uno de los
novilleros más solicitados por la afición, especialmente en los años de
Como novillero, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería
de Sevilla, se presentó por primera vez, el 12 de julio de 1908, ante novillos
de Gamero Cívico, alternando con Antonio Muñoz "El Copao" y
Juan Gómez "Valencina". Repitió, el 9 de agosto de 1908, ante
reses de Gregorio Campos, con Manuel Navarro "Navarro de Brenes" y
el niño José Puertas "Pepete Chico", quien toreó dos becerros.
Posteriormente, el 12 de junio de 1910, ante toros portugueses de Palha y
Patricio, se presentó Isidoro Martí "Flores" en el albero
maestrante, con Rafael Valencia "El Seri" y Fernando Rosales "Rosalito
de Castilleja", estoqueando tres novillos debido a que Rosalito fue
herido. El 26 de junio de 1910, ante novillos de Miura, alternó con Andrés del
Campo "Dominguín" y Antonio Escobar "Boto Chico".
El 17 de julio de 1910, ante novillos de Miura, se presentó con Antonio Ruiz "Reverte
II" y Luis Guzmán "Zapaterito". El 30 de julio de
1910, frente a novillos de Miura, toreó con "Vázquez II" y "Zapaterito".
Todas estas presentaciones fueron en el coso de El Baratillo.
Tomó la alternativa el 28 de septiembre de 1910, en la Feria de San
Miguel, en la Maestranza de Sevilla, ante reses de Anastasio Martín. En el toro
de su doctorado de nombre "Dormilón" estuvo muy bien y dio una
vuelta al ruedo. Joaquín Navarro "Quinito" fue quien le dio la
alternativa, estando como testigo, Rafael Gómez "El Gallo". Al
día siguiente, en la misma plaza y con el mismo cartel, lidiando toros de
Miura, "Flores" estuvo muy valiente y adornado, siendo muy
aplaudido, ante sus alardes de maestría. "El Gallo" realizó
una faena colosal, a su segundo toro en una lidia muy completa que culminó con
una gran estocada. Fue fuertemente ovacionado y aclamado.
El 25 de marzo de 1911, Isidoro Martí "Flores" tuvo un
gran triunfo en la Feria de La Magdalena de Castellón de la Plana, cortando dos
orejas, una a cada ejemplar, de la temible ganadería de Miura, alternando con
Vicente Pastor y Rafael Gómez "El Gallo". Viajó a México y
toreó mucho de
El 26 de noviembre de 1911, en la plaza de toros "El Toreo"
de México, Isidoro Martí "Flores" tuvo su mejor actuación; al
quinto toro de "Tepeyahualco", bravo y noble, lo aprovechó con
una gran faena, matándolo bien y en buena forma; perdiendo la oreja, luego de
que el toro se amorcilló y tuvo que descabellarlo en varios intentos. Alternó
con Luis Freg, en un mano a mano. En ese coso toreó cuatro tardes esa
temporada.
Confirmó su alternativa en Madrid, el 15 de septiembre de 1912, de manos
de Rafael Gómez Ortega "El Gallo", cediéndole la muerte del
toro "Obispero", actuando con Paco Madrid, quien tomaba la
alternativa, escuchando muchos aplausos.
El año 1914 fue cogido al matar superiormente a su primer toro en la
plaza de toros de Vista Alegre en Carabanchel donde tuvo muchos éxitos y
conquistó gran cartel, donde se le recordaba por sus grandes faenas. Toreó un
total de 17 corridas ese año 1914 y 9, en
En el mes de marzo de 1916, en la finca de Cástor Ibarra "Cocherito
de Bilbao", en San Fernando, Isidoro Martí "Flores"
preparó una exquisita paella valenciana que disfrutaron "Cocherito de
Bilbao", su mozo de espadas Felipe, y el prudente "Poeta",
escudero de Manolo Bienvenida.
Desde el año 1916, toreó regularmente siendo protegido por "Joselito".
Viajó a Portugal, donde actuó en las plazas de Lisboa y Cascais.
Impresionante momento de la grave cornada sufrida en el pecho por el torero valenciano Isidoro
Martí "Flores" en la plaza de toros francesa de Béziers, el 26 de junio de 1921. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 26 de junio de 1921, sufrió una grave cornada en Béziers, Francia, al
pasar de muleta al toro de nombre "Aceituno" de don Alipio Pérez Tabernero, ingresando a la
enfermería con una herida en el pecho, de la que no sanó completamente. Fue un
torero muy castigado por los toros. Se hizo empresario en Caracas y murió en la
capital de Venezuela, el 4 de diciembre de 1921. Según Cossío: "Fue un
excelente torero y estoqueador seguro a quien no se dio la importancia que
tenía. Era valiente y pundonoroso, por lo que jamás hizo un mal papel en la
plaza. Modesto y serio por naturaleza".
MUERTE DE ISIDORO MARTÍ "FLORES" EN CARACAS
Isidoro Martí "Flores" y la tumba donde reposan sus restos en el Cementerio General del Sur en Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El domingo, 4 de diciembre de 1921, falleció a la 1:00 p.m. el diestro
español Isidoro Martí "Flores" en su casa, en la calle Real de
Sabana Grande, en Caracas, Venezuela, a los 37 años de edad. "Flores" murió a
consecuencia de unas dolencias que venía sufriendo por la grave cornada recibida en Béziers,
Francia, el 26 de junio de 1921, alternando con José García "Alcalareño"
y Bernardo Casielles. El toro que le causó la cornada se llamaba "Aceituno"
y era de la ganadería de don Alipio Pérez Tabernero. Isidoro Martí Ferrando "Flores"
había nacido en Valencia, España, el 12 de mayo de 1884. En el Cementerio
General del Sur en Caracas, Venezuela, reposan los restos del infortunado
diestro, cuya desaparición causó honda pena en el corazón de la afición taurina
venezolana.
El doctor Ramón Aveledo emitió el certificado de defunción, señalando: "la muerte le vino a causa de una linfocitémia ganglionar, al no tener totalmente cerrada la herida del pulmón, del que se le había extraído una costilla, por esta causa se le produjo una tuberculosis pulmonar".
Cementerio General del Sur en Caracas, Venezuela. Un grupo de amigos del
desaparecido diestro español Isidoro Martí "Flores", visitan su
tumba, destacándose en el centro, el ídolo venezolano del toreo Eleazar Sananes
"Rubito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Desde que la Asociación de Toreros fue fundada, perteneció "Flores"
a sus Directivas, casi siempre como vice-presidente, dedicándole una labor
encomiable, recta y altruista. Isidoro Martí "Flores" fue uno
de los toreros más inteligentes y cultos de su época.
JUAN CECILIO VILLANUEVA "PUNTERET"
Juan Cecilio "Punteret". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Juan Cecilio Villanueva "Punteret", nació en Madrid el
15 de octubre de 1886. Hijo de familia bien acomodada, se empeñó en ser torero.
Empezó desde su niñez a rodar por las capeas, a pesar de la oposición de sus
padres.
Después de figurar de banderillero en diferentes plazas, debutó como
matador de novillos en la plaza de Salamanca, el 2 de Mayo de 1903, estoqueando
novillos de Carreros en compañía de sus paisanos "Dominguín chico"
y, Manuel García (hijo de Felipe).
El 17 de diciembre de 1905, se presentó en Madrid como novillero con
Anastasio Castilla "Negrete" y Ramón Belado "El
Carbonero" para matar un astado cada uno, estando muy valiente.
En las novilladas de invierno de 1907 se destacó por su toreo de capa,
lo acertado en los quites y, sobre todo, por su gran manera de torear de muleta y la valentía
al estoquear; fue el novillero de moda, al extremo que en ese año y el
siguiente, resultó ser el que consiguió más actuaciones.
Su debut en Sevilla, el 16 de mayo de 1909, fue un acontecimiento, ante
reses de Pérez de la Concha, alternando con Antonio Pazos y José García "Alcalareño".
El madrileño "Punteret", fue el héroe de la tarde, y el
público, no cesó de aplaudirle, saliendo muy contentos del trabajo realizado
por el diminuto diestro.
Con el capote estuvo magistral. Hizo quites admirables, y, en una palabra, hizo todo cuanto se puede hacer en el toreo.
Las plazas de toros en Barcelona, La Línea, Valencia y otras lo
prefirieron entre los novilleros por su valor. Parecía increíble que un muchacho
tan pequeño pudiera dar excelentes estocadas en todo lo alto del morrillo de
los toros.
Pasó el invierno de
El 12 de febrero de 1911, tomó la alternativa en Alicante, siendo su
padrino, su paisano Tomás Alarcón "Mazzantinito", actuando de
segundo espada Antonio Boto Recatero "Regaterín", quien fuera
sobrino del famoso banderillero de "Frascuelo", Victoriano
Recatero. Se lidiaron toros de Veragua y asistió a la corrida Su Majestad el
Rey Don Alfonso XIII.
El 9 de julio de 1911, confirmó su alternativa en Madrid, de manos del
mismo "Mazzantinito", siendo segundo espada Julio Gómez Cañete
"Relampaguito", lidiando toros de López Quijano.
Viajó a México, donde toreó cinco corridas en la plaza de toros de "El
Toreo", la temporada 1912-1913.
El 5 de mayo de 1921 se celebró en Madrid una corrida con toros de
Concha y Sierra y los tres toreros, José Gómez Roca "Joseíto de
Málaga", Alfonso Cela "Celita" y Diego Mazquiarán "Fortuna",
terminaron en la enfermería. Con el cuarto toro en el ruedo varios toreros
asistentes como espectadores se ofrecieron a matar a los toros que quedaban. El
presidente autorizó a Juan Cecilio Villanueva "Punteret" a que
lidiara y matara el cuarto, tras lo cual suspendió la corrida.
En 1923, mató una corrida en Barcelona. En los últimos años de su vida
fue Asesor en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid.
Falleció en Madrid, España, el 4 de marzo de
EDUARDO SERRANO "GORDET"
Eduardo Serrano "Gordet". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Eduardo Serrano Guerrero "Gordet", nació el 22 de
septiembre de 1880, en Játiva, Valencia, España. Al igual que "Punteret",
era de pequeña estatura.
El 19 de septiembre de 1897 se presentó por primera vez ante su afición
levantina matando un becerro. El 3 de noviembre de 1899, se vistió por primera
vez de luces. Formó parte de la cuadrilla de Niños Valencianos, junto a "Ostioncito",
"Chatillo" y "Sotoca".
Figuró como director de la cuadrilla de las Señoritas Toreras, y al
regresar de América, donde en unión de ellas hizo una lucrativa campaña,
contrajo matrimonio con la catalana Lola Pretel, "Lolita",
matadora de la mencionada cuadrilla. Allí emprendió negocios personales con
pobres resultados, que lo obligaron a continuar como novillero. Toreó en el año
1900 en Barcelona, España, estando regular. Posteriormente, logró fama de
torero bueno en la región de levantina. El 27 de febrero de 1910 debutó en
Madrid estoqueando novillos de don Patricio Sanz, actuando con Alfonso Cela "Celita"
y José Morales "Ostioncito", adquiriendo mayor popularidad y
prestigio. Se presentó en Panamá a comienzos del año 1911.
Lola Pretel, "Lolita", quien fue integrante de la cuadrilla de las Señoritas Toreras en compañía de su esposo Eduardo Serrano "Gordet". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 21 de mayo de 1911, debutó en la Maestranza de Sevilla, enfrentándose a toros de Miura, alternando con "Vázquez II" y Eusebio Fuentes; siendo su única presentación en ese histórico coso. Toreó por las plazas de Barcelona, Zaragoza, Bilbao y Francia. Fue un torero que realizaba todas las suertes; especialmente, se destacó con mayor dominio, en el cambio de rodillas. El 9 de marzo de 1913, recibió en Toulouse, Francia, una grave cornada, que le rompió dos costillas. El 15 de agosto de 1913, en Orihuela, toreó su última corrida, alternando con "Algabeño II" y José Álvarez "Tello". Falleció el 25 de agosto de 1913, a los 32 años de edad, en Valencia, España, a consecuencia de la cornada recibida en Toulouse, Francia, ese año.
He querido compartir con los consecuentes lectores, el histórico recuerdo
de aquella temporada taurina de 1909, en el viejo Circo Metropolitano de
Caracas y rendir tributo a los toreros que tomaron parte en sus corridas,
celebradas bajo los auspicios de mi bisabuelo, el Benemérito General Juan
Vicente Gómez, Presidente de la República, gran aficionado, ganadero y
principal mantenedor de la Fiesta Brava en Venezuela.
Rafael Dupouy Gómez

