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lunes, 19 de enero de 2026

LA MAESTRANZA DE MARACAY CUMPLE 93 AÑOS

   (Por: Rafael Dupouy Gómez)

La hermosa Maestranza de Maracay, Venezuela, inaugurada por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La Maestranza "César Girón" de Maracay (Venezuela), está cumpliendo 93 años de historia. El bello coso taurino, fue inaugurado por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el 20 de enero de 1933. 

Su histórica construcción se debió a la desmedida afición de sus hijos, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, fundadores de la primera ganadería de toros pura casta de lidia en Venezuela "Guayabita", empresarios y propietarios de la joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

A la izquierda: Los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, impulsores, propietarios y empresarios de la bella Maestranza de Maracay, Venezuela. A la derecha: Su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, artífice de la magnífica plaza de toros. Año 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).  

El cartel de su inauguración lo integraron: el famoso rejoneador español don Antonio Cañero y los matadores de toros, Eleazar Sananes "Rubito" (venezolano), Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo (españoles). Los toros lidiados fueron de la ganadería venezolana de "La Providencia", perteneciente al hierro de los hermanos Gómez Núñez.

Anuncio del cartel de la corrida de inauguración de la Maestranza de Maracay, Venezuela, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Artículo de prensa del año 1933 sobre la gran inauguración de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay, Venezuela, en donde se aprecia la fotografía de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Impresionante lleno que mostraba la Maestranza de Maracay el día de su inauguración, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El General Juan Vicente Gómez y sus hijos fueron grandes aficionados taurinos que contribuyeron enormemente en el desarrollo de la Fiesta Brava en Venezuela.

El General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en compañía de su hijo Florencio Gómez Núñez y su compadre don Antonio Pimentel, el día de la inauguración de la Maestranza de Maracay, Venezuela, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

LA GRAN CORRIDA INAUGURAL

Los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, conversando con los diestros españoles Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo, momentos antes de realizar el Paseíllo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Maracay, 20 de enero, 1933.- Con la asistencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, a quien acompañaba su séquito oficial y un grupo de amigos, se ha celebrado la primera corrida de Feria, inaugurándose solemnemente la bella, coqueta y modernísima plaza de toros de la capital de Aragua.

La presencia del primer ciudadano del país fue saludada con las notas del himno nacional, siendo aclamado por la multitud. El circo, repleto en todas sus localidades y graciosamente adornado con banderolas tricolores, presentaba un aspecto imponente. Casi todas las damas que prestigiaron el espectáculo vestían a la típica usanza española, brindando un supremo y seductor encanto. Lindos y espléndidos rostros de mujeres realzaban la primera corrida de feria, dignos de los pinceles de aquel Julio Romero de Torres, "el Faraón de los pintores".

("Conde Federico", Diario "El Universal", 21 de enero de 1933).

Momento en que el ídolo venezolano Eleazar Sananes "Rubito", brinda al Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, acompañado por su hijo Florencio Gómez Núñez, la muerte del primer toro lidiado en la Maestranza de Maracay, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez, aquella memorable fecha histórica:

"Para la inauguración de la Maestranza de Maracay, contratamos mi hermano Juan Vicente y yo a Manolo Bienvenida, primera figura del toreo de España, que era muy amigo de nosotros desde su juventud. Trajimos a Pepe Gallardo que cumplía una excelente temporada novilleril y había recibido recientemente la alternativa en Barcelona (España).

Mi gran amigo don Antonio Cañero, el famoso rejoneador español, también vino contratado por nosotros y se presentó con sus hermosas jacas brindándonos momentos de gran belleza, habilidad y destreza como consumado caballista. No tuvo suerte con los toros que le tocaron en suerte, porque acometieron poco a su cabalgadura. Recuerdo que le brindó a papá, el Gral. Juan Vicente Gómez, su primer rejón, dando muerte al primer toro que se lidiaba en la Maestranza de Maracay.

Yo influí mucho en la elección del torero que matara, de lidia ordinaria, el primer toro en la Maestranza de Maracay. Fue mi deseo incluir en el cartel inaugural a mi compadre, Eleazar Sananes "Rubito", en primer lugar, por ser venezolano y en segundo lugar, por ser un ídolo taurino que a pesar de sus años retirado, se mantenía vivo en el recuerdo de los aficionados.

Eleazar Sananes "Rubito", no estuvo bien esa tarde debido a sus años de inactividad. Tenía tres años retirado del toreo y eso influyó en su actuación. Para mí significó un gran honor y orgullo poder contar con él dentro del cartel como representante de Venezuela, porque fui muy aficionado del toreo de Eleazar Sananes. Siempre lo admiré y me identifiqué como un "Rubitero", furibundo.

Pepe Gallardo, estuvo muy valeroso y decidido. Con el capote bordó unas verónicas realmente colosales, pero con la muleta no logró sacar partido a sus enemigos y estuvo errático con la espada".

EL TRIUNFO FENOMENAL DE MANOLO BIENVENIDA

Juan Vicente Gómez Núñez en compañía de Manolo Bienvenida, el diestro triunfador en la corrida inaugural de la Maestranza de Maracay, Venezuela, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Continúa evocando entrañables recuerdos de aquella tarde, mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

"El torero triunfador aquella tarde fue Manolo Bienvenida, que le cortó las dos orejas y el rabo a un toro media casta de nuestra ganadería "La Providencia". Manolito toreó estupendamente bien con el capote, con una gracia y clase propia de la escuela sevillana. Destacó enormemente en el tercio de banderillas, logrando formidables y variados pares que levantaron al público de sus asientos. Con la muleta realizó una gran faena al toro media casta que era muy bravo y noble. Templando y mandando con suavidad, hilvanó tandas de muletazos llenos arte y calidad. Luego de dar muerte al toro, el público se desbordó en aplausos y aclamaciones, otorgándosele los máximos trofeos.

Manolo Bienvenida, nos invitó a mi hermano Juan Vicente y a mí a bajar al redondel para compartir con él su triunfo. Recuerdo que al toro le concedieron dos vueltas al ruedo y yo le lancé mi sombrero cordobés, llevándoselo el toro en el arrastre".

Así reseñó la crónica taurina la histórica faena de Manolito Bienvenida en la inauguración de la Maestranza de Maracay:

"Manolito Bienvenida fue el héroe de la jornada. Toreó de capa magistralmente, derrochando finura y elegancia. Con las banderillas conmocionó la plaza, sentando cátedra de rehiletero. Sus pares de palos fueron un asombro de dominio, valor y gallarda pinturería. Su labor como banderillero ha sido algo sencillamente inmensa, inverosímil, fantástica.

Los seis pares que clavó esta tarde bien lo acreditan como el primer palitroquero del mundo. Con la muleta hizo cosas inenarrables, brindando a los espectadores, atónitos ante tanta majeza y sabiduría emanados de un solo torero, un curso completo de bien torear. Le cupo en suerte el toro mejor del encierro, un bravo y nobilísimo media casta, con el que realizó la faena cumbre de la tarde. Imposible describir con detalles labor tan enorme, pues faltan adjetivos. Con una estocada al tercer viaje, entrando con guapeza, tiró patas arriba al extraordinario pupilo de "La Providencia", otorgándosele por demanda unánime y en medio de una atronadora ovación las dos orejas y el rabo del toro media casta.

La plaza crujía de ardoroso entusiasmo, siendo obsequiado Manolito con artísticos ramos de flores, que paseó en triunfo por el redondel bajo una lluvia de sombreros. Al toro, dechado de nobleza y bravura, se le concedieron merecidamente dos vueltas de honor al ser arrastrado, teniendo que saltar al ruedo los entusiastas y jóvenes ganaderos señores Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, dueños de "La Providencia", requeridos por los espadas y por el público. Gesto muy simpático, por lo flamenco y espontáneo, fue el de Florencio al ofrecer su castizo cordobés al toro muerto, llevándoselo en el arrastre colgado de un pitón.

Con su portentosa faena muleteril en su primera y brillante actuación en la corrida de inauguración de las Arenas de Maracay, Manolo Bienvenida se ha consagrado ante la afición venezolana. Manolito Maravilla, el torero de la muñeca de cristal". 

("Conde Federico", Diario "El Universal", 21 de enero de 1933).

Fue a partir de la solemne inauguración de la Maestranza de Maracay, el 20 de enero de 1933, que se consolidaron las festividades taurinas de gran envergadura celebradas sucesivamente en el histórico coso.

Mi abuelo Florencio y su hermano Juan Vicente Gómez Núñez, organizaron las Ferias de Maracay en los años de 1933, 1934 y 1935 con gran éxito, interviniendo las máximas figuras del toreo de esa época de oro para la Fiesta Brava nacional.

Inolvidable resultó aquella gran Feria Inaugural de Maracay en 1933, actuando el rejoneador cordobés don Antonio Cañero, el ídolo venezolano Eleazar Sananes "Rubito", el español Pepe Gallardo, siendo triunfadores Manolo Bienvenida, en la primera corrida, cortando las dos orejas y el rabo a un toro media casta de la ganadería "La Providencia" de los hermanos Gómez Núñez.

En la segunda corrida de la Feria de Maracay en 1933, el diestro Pepe Amorós cortó oreja y rabo de su primero de "La Providencia" y la oreja y el rabo de un toro de Miura, siendo fuertemente ovacionado. 

Impresionó mucho durante su actuación en la tercera corrida de la Feria de Maracay en 1933, el diestro mexicano José González "Carnicerito de México" por su gran valor y exposición, cortando las dos orejas y el rabo a un ejemplar de "La Providencia". El azteca compartió su apoteósico triunfo con los ganaderos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, a quienes hizo bajar del palco donde se encontraban para que lo acompañaran en el ruedo. Durante la lidia al toro de Miura, "Carnicerito de México" volvió nuevamente a demostrar su temeridad y entrega. Al engendrar un pase de muleta, fue alcanzado por el de Miura, recibiendo un puntazo hondo en el muslo izquierdo. Sin amilanarse en lo más mínimo, continuó la lidia hasta clavar medio estoque en las alturas, teniendo que recurrir al descabello, que logró después de varios intentos perdiendo un triunfo seguro.

Con la pundonorosa y sensacional actuación de "Carnicerito de México", culminaron las corridas de la Feria de Maracay de 1933. 

Para la Feria de Maracay de 1934, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, contrataron al sensacional diestro aragonés Nicanor Villalta, Manolo y Pepe Bienvenida, quienes triunfaron logrando faenas de ensueño que fueron premiadas con los máximos trofeos. Además, participaron el diestro Antonio García "Maravilla" y el rejoneador Miguel Cuchet.

En la Maestranza de Maracay, enero de 1934, de izquierda a derecha: Antonio García "Maravilla", Florencio Gómez Núñez, Nicanor Villalta y el rejoneador Miguel Cuchet, montando a la preciosa jaca "La Cabrera", ganadora del Primer Premio en "Concurso de Jacas Domadas a la Andaluza" en Jerez de la Frontera, España, en mayo de 1931. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Marcó una página importante la Feria de Maracay de 1935, contratando los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez al famoso diestro sevillano Manuel Jiménez "Chicuelo", al valenciano Vicente Barrera, el torero mexicano David Liceaga, el ídolo venezolano Eleazar Sananes "Rubito" y el español Juan Martín Caro "Chiquito de la Audiencia".

De izquierda a derecha: Florencio Gómez Núñez, Vicente Barrera, Juan Vicente Gómez Núñez y Manuel Jiménez "Chicuelo" en la Maestranza de Maracay. Año 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Chicuelo", realizó la que ha sido considerada como la faena más grandiosa en ruedos venezolanos, al toro de la ganadería española de don Antonio Pérez Tabernero de nombre "Carpintero", marcado con el número 61.

"Chicuelo" le cortó las dos orejas y el rabo, pero no fue sólo por cortar las orejas y estar muy bien, sino por el arte que le imprimió el torero sevillano a ese toro.

Esa misma tarde apoteósica en la Maestranza de Maracay, el diestro valenciano Vicente Barrera ejecutó también una memorable faena demostrando su arte, valor y entrega cortando las dos orejas y el rabo.

La tercera y última corrida fue celebrada el domingo 20 de enero de 1935 participando los matadores Manuel Jiménez, "Chicuelo", Vicente Barrera y Juan Martín Caro, "Chiquito de la Audiencia".

Marcó un gran acontecimiento taurino esa corrida, resultando histórica, ya que por primera vez en Venezuela, se lidiaron en una misma corrida SEIS TOROS ESPAÑOLES DE PURA CASTA, tres toros de don Graciliano Pérez Tabernero, de Salamanca (Divisa: azul celeste, rosa y caña) y tres toros de Pura Casta de don Antonio Pérez, de San Fernando, Salamanca (Divisa: azul, encarnada y amarilla).

Hubo mucha animación para esta última corrida celebrada en la Maestranza de Maracay con un lleno en todas las localidades. Vicente Barrera consiguió otro resonante triunfo realizando una faena variada y completa que le valieron las dos orejas y el rabo de su segundo toro. Barrera estuvo desafiante ante un toro difícil y con genio, pero logró conectar con su enemigo, lidiándolo con mucha exposición.

La Feria de Maracay de 1936, organizada por los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, fue suspendida por el fallecimiento del Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, ocurrido el 17 de diciembre de 1935.

Los diestros que venían contratados para torear dicha Feria eran el "Pasmo de Triana" Juan Belmonte, Victoriano de la Serna, Alfredo Corrochano y Joaquín Rodríguez "Cagancho".

Luego de la desaparición física del General Gómez, la Maestranza de Maracay sufrió una especie de letargo hasta que tomó nuevamente impulso en mayo de 1946 con la presentación en su ruedo de la gran figura del toreo mundial Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", quien actuó dos tardes. Debutó en Venezuela en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946, en compañía del venezolano Julio Mendoza y el peruano Alejandro Montani.

El 12 de mayo de 1946, el "Monstruo" de Córdoba, se volvió a presentar en la Maestranza de Maracay en un mano a mano con el diestro mexicano Carlos Arruza, actuando como sobresaliente el novillero venezolano Oscar Martínez. Los allí presentes pudieron ver enfrentarse a los dos colosos de la torería contemporánea.

Posteriormente, "Manolete" toreó un festival benéfico en el Nuevo Circo de Caracas, el 19 de mayo de ese mismo año. Esas fueron sus únicas presentaciones en Venezuela.

No podemos dejar de recordar, la gran labor emprendida por el maestro Pedro Pineda, al fundar la Escuela Taurina de la Maestranza de Maracay, convirtiéndose en la "Cantera de Aragua", dedicada a la formación de nuestros toreros, de donde salieron figuras importantes como los miembros de la dinastía Girón, los hermanos Ricardo y Oscar Martínez, Joselito Torres, Moreno Sánchez, Eduardo Antich, Carlos Saldaña, Sérbulo Azuaje, Joselito López, Ramón Montero "Maravilla", Lucio Requena, Adolfo Rojas, Jesús Narváez, Carlos Martínez, Carlos Rodríguez "El Mito", Rafael Ponzo, Carlos Osorio "Rayito", "Luis de Aragua", Pepe Cámara, José Nelo "Morenito de Maracay", Iván Rodríguez Vásquez y "El Victoriano", siendo algunos de los más destacados alumnos que pasaron por sus manos. 

La Maestranza "César Girón" de Maracay, fue declarada Monumento Histórico Nacional en la Gaceta Oficial Nº 35.441 del 15 de abril de 1994.

Maestranza "César Girón" de Maracay, 93 años de historia taurina. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La familia taurina presente en la Maestranza de Maracay (Venezuela). Composición fotográfica en donde aparece el General Juan Vicente Gómez, contemplando orgulloso la magnífica obra, inaugurada por él en 1933. En el ruedo, don Florencio Gómez Núñez, entusiasta propietario e impulsor del bello coso. Su hija, Rosa Elena Gómez Arráiz y sus nietos Juan Florencio, Rafael y Miguel Dupouy Gómez, disfrutando en el histórico Palco, uno de sus muy celebrados aniversarios. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Vista nocturna de la Maestranza de Maracay en diciembre de 2025, donde se aprecian los avances de los trabajos de restauración. Foto tomada y compartida por mi buen amigo Gonzalo Díaz Palacio.

En el marco de sus 93 años, espero su pronta recuperación y utilización para celebrar sus tradicionales corridas de toros que engalanaron sus ferias con su entusiasta y bien entendida afición.

No se puede olvidar su origen histórico como coso taurino por excelencia para lo que fue construido en 1933.

Se deben seguir aprovechando sus espacios para fomentar la actividad turística, artística, cultural y deportiva de la región, sin excluir ni prohibir jamás a su muy arraigada Fiesta Brava, que forma parte de la identidad de los aragüeños.

Enhorabuena, Maestranza "César Girón" de Maracay, joya arquitectónica, orgullo de Venezuela. Plaza de toros llena de historia, donde se han presentado las más grandes figuras del toreo.

¡Felicidades por cumplir 93 años! siendo la cantera taurina venezolana y una de las plazas de toros más bellas del mundo.

Rafael Dupouy Gómez.


viernes, 10 de octubre de 2025

OSWALDO PÉREZ ESTEVES Y SUS VIVENCIAS TAURINAS

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Don Oswaldo Pérez Esteves, mi siempre recordado amigo, gran cronista taurino venezolano de larga trayectoria profesional. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En este artículo quiero recordar con mucho cariño al destacado crítico taurino venezolano y entrañable amigo, don Oswaldo Pérez Esteves, con quien pude compartir muy gratos momentos tanto en las corridas de toros celebradas en el histórico Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, como en su hogar donde conservaba una gran cantidad de fotografías, crónicas y documentos relacionados con el maravilloso mundo del toro.

Don Oswaldo Pérez Esteves, tuvo una larga trayectoria profesional, primero en el diario "El País", publicó sus interesantes crónicas taurinas, bajo su seudónimo "K. Pita. Lino", con el título de "Oro, Seda, Sangre y Sol", entre los años de 1944 a 1946 y posteriormente, trabajó en el diario "El Nacional" en su muy leída columna "Avisos y Pinchazos". 

Escuché por primera vez hablar de Pérez Esteves por mi abuelo Florencio Gómez Núñez, con quien tuvo una amistad de largos años. Guardo en mi recuerdo los recortes de las crónicas taurinas de don Oswaldo que mi abuelo me entregaba para que las leyera y compartiera también con mis hermanos. Sus escritos eran muy interesantes y enriquecedores. Nunca faltaban sus curiosas anécdotas y referencias históricas sobre el toreo de antaño.   

¡Pérez Esteves Torero! Hurgando entre sus archivos, saltó a la vista este interesante documento donde el maestro de la crónica taurina don Oswaldo Pérez Esteves aparece anunciado con Carmelo Cavalieri Sanoja y Emilio De Gregorio en la lidia de seis hermosos y bravos novillos de la ganadería de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, el domingo 30 de junio de 1935, en la Maestranza de Maracay, bajo los auspicios del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, a beneficio del Hospital San José y el Asilo de Huérfanos de Maracay. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Rafael Dupouy Gómez, el día de la inauguración de su exposición de pintura "Toros y Toreros", compartiendo la amable compañía de don Oswaldo Pérez Esteves en la Galería "Apeirón" de Las Mercedes en Caracas, Venezuela, el 4 de febrero de 2001. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En frecuentes oportunidades, tuvimos la fortuna mi hermano Miguel y yo de visitarlo en su hogar caraqueño de Macaracuay donde conversamos sobre la actualidad taurina. Don Oswaldo, siempre nos recibía con una cariñosa sonrisa, demostrando su gran sencillez, caballerosidad y trato cordial. "Llegaron mis amigos", nos decía. Su esposa doña Olga y su hija Marisol también nos atendían con enorme afecto, simpatía y calidez humana.

Mi hermano Miguel y yo logramos entrevistarlo en video, siendo el decano de los cronistas taurinos de Venezuela en el año 2003, contando sus vivencias referentes a la Fiesta Brava.

Practicó la Pesca Deportiva con mucho éxito. Fue un auténtico admirador del gran cantante Carlos Gardel, de quien conservaba una colección de sus famosos tangos. Cultivó una entrañable amistad con el matador de toros Raúl Acha Rovira.

Don Oswaldo Pérez Esteves en su residencia caraqueña siendo entrevistado por los hermanos Rafael y Miguel Dupouy Gómez en el año 2003. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Oswaldo Pérez Esteves, ampliamente conocido en la crónica taurina como "K. Pita Lino", nació en Caracas, Venezuela, el 17 de abril de 1916. Empezó a escribir de toros en el diario "El País" desde su fundación. Pasó luego al importante diario "El Nacional", donde además de la sección taurina, tuvo a su cargo otras funciones en la redacción general del periódico.

Colaboró en importantes revistas de la capital y otras del exterior, donde mantuvo un gran prestigio por sus atinados juicios. Siempre gozó de gran simpatía entre un buen número de aficionados que vieron en su persona a uno de los más sinceros y desinteresados cronistas de la capital venezolana.

En 1951, don Oswaldo Pérez Esteves fue nombrado corresponsal en el ámbito taurino por la agencia de noticias France Press.

En 1958, lo nombraron Cónsul de Venezuela en Cádiz (España) y, un año después en 1959, cumplió el mismo rol en la ciudad gallega de Vigo. En 1965 regresó a Venezuela para ocupar el cargo de Jefe de Prensa del Palacio de Miraflores, durante la presidencia de Raúl Leoni. Trabajó unos años en el Instituto Nacional de Hipódromos (I.N.H.) y en el Instituto Nacional de Capacitación y Educación (INCE). 

De regreso al diario "El Nacional", retomó sus crónicas taurinas en su columna "Avisos y Pinchazos", que concluía con sus célebres "Fuera de Cacho", "Herradero" y "Capi-Copla". Se mantuvo en el oficio durante muchos años; hasta que una penosa enfermedad, lo venció a una avanzada edad.

Libro que contiene las interesantes "Reseñas y Reportajes" de don Oswaldo Pérez Esteves, "K. Pita. Lino", publicadas en el diario "El País" de Caracas, Venezuela, en su columna "Oro, Seda, Sangre y Sol". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La muy recordada y popular columna taurina "Avisos y Pinchazos" de don Oswaldo Pérez Esteves, en el diario "El Nacional" de Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Contaba don Oswaldo Pérez Esteves que cuando finalizaba la década de los años 1920's, la de su niñez, disfrutada las corridas en el entonces recién inaugurado Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. Recordaba que junto a sus amigos Oscar y Gonzalo Palacios Herrera, quienes eran compañeros, vecinos y condiscípulos del Colegio San Ignacio de Loyola, con fervor rezaban ante la Iglesia del Corazón de Jesús para que no lloviera la tarde de toros. Una cantinela no olvidada: "San Isidro Labrador; quita el agua y pon el sol".

Desde muy niño, quedó impresionado admirando y contemplando, en el negocio de unos zapateros remendones amigos de sus padres, las paredes llenas de fotografías y afiches de toreros. El local quedaba cerca del Nuevo Circo de Caracas. Un buen día, pidió permiso a sus padres para que los dueños de la zapatería, personas muy amables y decentes, lo llevaran a presenciar las corridas de toros. Aquel niño gozó un mundo disfrutando el espectáculo y desde ese momento, nació su afición por los toros, que más tarde lo convertiría en uno de los mejores cronistas taurinos de su tiempo en Venezuela.    

Apenas 12 años de edad tenía don Oswaldo Pérez Esteves en 1928, cuando en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, toreó Marcial Lalanda, no sin presentarse primero ante mi bisabuelo el General Juan Vicente Gómez en Turmero, entonces pequeña población aledaña a la maracayera "Ciudad Jardín".

Recordaba don Oswaldo: "Nadie ignora que Juan Belmonte estuvo en Venezuela porque el Presidente así lo quiso, y en la inigualada biografía que del trianero revolucionario hizo Chaves Nogales puede leerse como el General Gómez y sus hijos fueron anfitriones del "Pasmo de Triana". 

Señalaba Juan Belmonte, lo siguiente: "Arrimarse no es mancharse de sangre sino de babas del toro, que la sangre está detrás de los pitones y la baba por delante, bajo las puntas de los pitones".

Histórica fotografía del "Pasmo de Triana" en Sevilla, España, dedicada a don Oswaldo Pérez Esteves que dice: "Al crítico taurino Pérez Esteves recuerdo afectuoso, Juan Belmonte". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Oswaldo Pérez Esteves, conoció y entrevistó al gran pintor Carlos Ruano Llopis, en sus inicios como cronista taurino, en el diario "El País", cuando en el Club Venezuela exponía por primera vez, con éxito insuperable sus siempre bien cotizadas y mejor apreciadas obras pictóricas. El famoso artista tuvo la gentileza de presentárselo su fraternal amigo, Roberto J. Lucca, gran aficionado que filmaba para satisfacción propia las más importantes corridas. 

Oswaldo Pérez Esteves, quien fue un cronista de grandes méritos. Poseedor de un estilo sencillo y de una honradez a toda prueba. En el medio taurino, logró el cariño de la afición, que encontró en él su mejor defensor. Visto por el dibujante R. Arzubi Borda. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba don Oswaldo Pérez Esteves que su casa quedaba cercana a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, inmediata a la esquina de Perico, en Caracas. Y a uno y a otro lado de la calle estaban las residencias del doctor Pedro Itriago Chacín, Ministro de Relaciones Exteriores. La de sus compañeritos Oscar y Gonzalo Palacios Herrera. Pared por medio la de Pedro y Juan Beroes con sus mayores. En la esquina de Perico, había un botiquín de otro gran taurino, Santiago Duarte Bueno, a quien conoció desde su niñez, apodado "Don Razones", en el diario "La Esfera", de Ramón David León y posteriormente, conocido como "Papa Duarte", fundador de la revista taurina "Toros y Deportes", donde Pérez Esteves hizo colaboraciones.

Señalaba con nostalgia don Oswaldo: 

"Cruzando hacia San Lázaro, quedaba la vivienda de Vincencio Pérez Soto, no distante de la plazuela donde patinábamos y admiramos el monumento a Ricaurte, trasladado mucho después a la Avenida Nueva Granada.

Frecuentábamos la Escuela de Artes y Oficios donde el boxeador Simón Chávez "El Pollo de la Palmita", futuro campeón, se puso los guantes por primera vez.

Domingo de inolvidable emoción vivíamos cuando desde las ventanas con balaustres veíamos y aplaudíamos, en tardes triunfales al catire Eleazar Sananes, "Rubito", a su paso en hombros de la multitud enardecida que lo llevaba hasta su casa de San José.

"Rubito" llevó al máximo la afición en Venezuela. Era el primer compatriota nuestro que tomó su alternativa, con todos los honores, en la antigua plaza de Madrid.

Había nacido la primera competencia entre dos criollos "doctorados" en España, creando aquí banderías disímiles e irreconciliables: "rubiteros" y "juliteros", llevaban a los tendidos su acalorada pasión, irreductible hasta el fin.

"Diamante Negro" revivió la idolatría taurómaca. Muchos años habrían de transcurrir hasta la aparición en los ruedos de Luis Sánchez Olivares, un muchacho ocumareño al que bautizaron "Diamante Negro" y habría de constituirse en ídolo de la afición venezolana.

Sus éxitos iniciales y la campaña novilleril comenzada aquí y continuada en España hasta el momento de su alternativa, se hizo noticia permanente, destacada por las reiteradas actuaciones triunfales del compatriota mirandino, cuya gitanada estampa y su finura con las telas toreras, le llevaron a la idolatría popular.

Don Oswaldo Pérez Esteves en compañía de César Girón, nuestra máxima figura del toreo, observando la crónica taurina publicada en el diario "El Nacional". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Y "El César de América" mandón por derecho propio. Con distinto andar llegó en los ruedos el caraqueño César Girón. Su carácter y temperamento no estaban condicionados para la idolatría. Altivo y luchador, guapo y peleón, nuestro César estaba fundido en un molde distinto, refractario al agasajo y huidizo a coberas zalamerías. No llegó para ser coronado "rey de los toreros", sino emplumado cacique criollo. Con César y los otros tres grandes de "La Gironera", Curro, Rafael y Efraín, quedaron dignos de especial mención, entre algunos más, Alí Gómez, Joselito Torres, César Faraco…

El mejor torero nacido en Venezuela fue, sin discusión alguna, CÉSAR GIRÓN, y el ídolo nacional indiscutible se llamó ELEAZAR SANANES. Difícil será que nazca otro tan completo como CÉSAR, ni quien despierte la idolatría popular como "RUBITO". (Diario "El Nacional", 5 de junio de 1987). 

Simpática caricatura de Oswaldo Pérez Esteves boxeando con César Girón, realizada por Ángel en 1957. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


El periodista don Oswaldo Pérez Esteves, César Girón y el Coronel de la Aviación Leonardo Cedeño Lares, en amena charla en un agasajo en el Palacio de Miraflores. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

DON ANTONIO CAÑERO

En su artículo "Cañero llevó al ruedo el aire campero andaluz", don Oswaldo Pérez Esteves, escribió lo siguiente: "El famoso rejoneador vino a Venezuela al comenzar el año 1930, y el 9 de marzo asistió a una corrida que se celebró en su honor en Arenas de Valencia, donde actuaron Juan Luis de la Rosa y José Cabezas. Y el domingo 23, del mismo mes, debutó en el Nuevo Circo de Caracas, en corrida donde alternaron Juan Luis de la Rosa y José Paradas. Los toros criollos deslucieron la actuación del famoso caballista, quien tampoco pudo lograr el éxito al repetir el domingo 30 en el coso agustino, debido, nuevamente a la mansedumbre del ganado.

El magnífico rejoneador cordobés don Antonio Cañero. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

Como en Venezuela, Antonio Cañero encontró buenos amigos, entre ellos los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, aquí permaneció un par de meses, hasta que contratado para presentarse en el Circo Metropolitano se dispuso a escoger personalmente las reses para su reaparición en nuestra ciudad capital, deseoso de evitar otra decepción a causa de la mansedumbre de las reses criollas, y en la aragüeña dehesa de "La Providencia", cuando se probaba la bravura de los toros, uno de estos lo cogió, lo lanzó al aire, y al caer se ensañó infiriéndole gravísimas heridas, hasta que uno de los presentes, Florencio Gómez Núñez, logró hacerle el quite de manera temeraria.

En estado de suma gravedad llegó a la clínica Maracay, donde luego de una intervención que duró más de dos horas, los cirujanos pudieron salvarle la vida.

Cañero volvió a Venezuela en 1933, para la inauguración de la hermosa plaza de Maracay. Esa tarde mató dos toros de "La Providencia". Otros seis toros de igual procedencia fueron para Eleazar Sananes "Rubito", Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo. El rejoneador logró hacerse aplaudir, y pie a tierra mató a sus dos enemigos con gallardía y lucimiento". 

Don Oswaldo Pérez Esteves conoció a don Manuel Mejías Rapela, el "Papa Negro" y a sus hijos, Manolo y Pepe Bienvenida de niños, siendo becerristas, en Caracas, Venezuela.

Histórica fotografía de Manolo Bienvenida de perfil, dedicada a don Oswaldo Pérez Esteves por el "Papa Negro", que dice: "Al muy distinguido amigo Oswaldo Pérez Esteves en nombre de mi pobre hijo Manolito con toda mi simpatía. Manuel Mejías "Bienvenida". Año 1944". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

PÉREZ ESTEVES AFICIONADO PRÁCTICO

Don Oswaldo Pérez Esteves se destacó como aficionado práctico, participando en varios festivales taurinos benéficos como los que menciono a continuación:

El 7 de abril de 1935, en el Circo Metropolitano de Caracas, Venezuela, se presentó un festival con los aficionados y aspirantes Emilio De Gregorio, Marcos Vélez, Borges Meza, Calixto Fernández, Oswaldo Pérez Esteves, "Bisoña" y otros. Fueron directores de lidia Eleazar Sananes "Rubito" y "Pacorrito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 28 de abril de 1935, en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, se organizó un festival taurino-deportivo por la Sociedad Taurina Cavalieri Sanoja. Tomaron parte Oswaldo Pérez Esteves, Bernardo Guzmán Blanco, A. Cavalieri Sanoja, Germán Báez, Carmelo Cavalieri Sanoja, Luis Mateus, doctor Roberto Cisneros, Francisco Casañas, Buchi van Kes-terem, Cecilio Álvarez, Marcos Beracasa y Gonzalo Palacios. Pérez Esteves, Cavalieri y Palacios se lucieron en la suerte de banderillas. Cavalieri oyó música en su faena de muleta. Palacios que derrochó arte y clase en su toreo de capa y muleta, fue muy aplaudido, y Germán "Gallineta" Báez, que mató con estilo, escucho fuertes ovaciones. 

Anuncio del Festival Taurino-Deportivo, celebrado el 28 de abril de 1935, en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, en donde participó don Oswaldo Pérez Esteves. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Anuncio del Grandioso Festival Taurino a Beneficio de la Cruz Roja Venezolana, bajo los auspicios del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, celebrado en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, el 14 de julio de 1935, en donde participó don Oswaldo Pérez Esteves. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Plaza de Toros Nuevo Circo de Caracas

Domingo 14 de julio de 1935

A las 4:30 p.m.

Con permiso de las autoridades competentes

Grandioso Festival Taurino a beneficio de la

 Cruz Roja Venezolana

Bajo los valiosos auspicios del Benemérito General J. V. Gómez, Presidente de la República; y para el cual han prestado su generoso apoyo el Coronel Gonzalo Gómez, Don Juan Vicente y Don Florencio Gómez Núñez, General Rafael María Velasco B., Gobernador del Distrito Federal, y demás autoridades.

El señor Víctor Felizola hará el despejo de la plaza en una brioso caballo peruano.

Un grupo de jóvenes pertenecientes a nuestra sociedad galantemente se han ofrecido para lidiar a muerte:

6 Hermosos Novillos 6

de las afamadas Dehesas de los señores Don Juan Vicente y Don Florencio Gómez Núñez

Nombres de los jóvenes que altenarán: Esteban Ballesté, Federico Arroyal, Calixto Fernández, B. Guzmán Blanco, Pepito Pichín, Marcos Vélez, Carmelo Fernández y Oswaldo Pérez Esteves. Director de Lidia: Simón Pinto (Bolivita). Auxiliar: Adolfo González "Manforte".

Precios: Palcos Bs. 4. Sombra Bs. 2. Sol Bs. 1.

Coopere y ayude a la Cruz Roja Venezolana. Es Humanitario.

En la fotografía, se destaca don Oswaldo Pérez Esteves, integrando las cuadrillas de aficionados prácticos haciendo el paseo en medio del natural regocijo del público que acudió al festival realizado en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. Revista "Élite", el 20 de julio de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En la gráfica arriba a la izquierda: Las Samaritanas de la Cruz Roja Venezolana desfilan por el ruedo del Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, antes de comenzar la novillada benéfica. El paso de las gentiles Samaritanas por la arena fue saludado con ruidosos aplausos del numeroso público que asistió a ese acto, por demás simpático. Arriba, a la derecha: Víctor Felizola, distinguido deportista venezolano haciendo el despejo en una briosa jaca. Abajo, a la izquierda: El "Chino" Martínez luciéndose en un par de banderillas. Abajo, a la derecha: Cavalieri, en un pase con la derecha instrumentado con garbo y salsa de torero caro. Revista "Élite", el 20 de julio de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Federico Arroyal, otro de los que se lucieron en la novillada benéfica del Nuevo Circo de Caracas, aparece en la foto entrando a matar a uno de sus enemigos. Revista "Élite", el 20 de julio de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba don Oswaldo Pérez Esteves: "Aplaudimos en Caracas a Joaquín Rodríguez "Cagancho", el de ojos verdes y piel de oliva que trajo a los ruedos la solemnidad en el uso de los engaños de seda o percal y el colofón, esporádicamente logrado, de lo clásico en la suerte suprema, ejecutando a ley el volapié". 

"Cagancho" alternó con Bernardo Muñoz "Carnicerito de Málaga" y Victoriano de La Serna, el 10 de enero de 1937, en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. 

EL CÉLEBRE MANO A MANO ENTRE "MANOLETE" Y ARRUZA 

En la tercera y última corrida realizada en la Maestranza de Maracay, el 12 de mayo de 1946, se presentó Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" en un mano a mano con el diestro mexicano Carlos Arruza, actuando como sobresaliente el novillero venezolano Oscar Martínez. Llovió mucho ese día, pero la afición venezolana pudo ver enfrentarse a esos dos colosos de la torería contemporánea. La presentación de "Manolete" en Maracay, fue un auténtico acontecimiento para la fiesta brava nacional. Expresaba, don Oswaldo Pérez Esteves, con nostalgia sobre el llamado "Monstruo" de Córdoba: "¡Qué Torerazo!".

El 12 de mayo de 1946, Manuel Martínez y Oswaldo Pérez Esteves "K. Pita Lino", transmitieron y narraron por la radio lo acontecido durante la corrida del gran mano a mano de Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" y el mexicano Carlos Arruza en la Maestranza de Maracay, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Manolete", vistió un traje de obispo y oro, mientras que su gran amigo, el mexicano Carlos Arruza, llevaba puesto un traje tabaco y plata aquella tarde. El crítico taurino Guillermo Austria "Chavalo", nos describió la actuación de "Manolete" y Arruza, el día de la histórica tarde del mano a mano, señalando:     

"Aquellas verónicas de "Manolete", aquellos sus naturales sus "manoletinas", su pase de trinchera, los de pecho, en fin todo lo que en cantidad y calidad nos hizo, ante nuestros ojos aparecían como cosas nunca vistas. Como si fueran de estreno. Nos traían una sensación nueva. Un enervamiento desconocido hasta ahora. El extracto era el mismo pero distinto su perfume. Aquello era el zumo de mil flores del jardín de las delicias, del huerto de las maravillas. Nada lograríamos con intentar reseñarlo. Aquello era indescriptible. Fue inefable. Una oreja en uno y dos orejas en otro, total: tres orejas. Pero en realidad la cosa ha debido ser de esta manera: dos en el primero y en el quinto, las dos, el rabo y una pata, pero el Técnico no supo corresponder con entera justicia. Aquél quinto toro de "Manolete" merecía todos los honores habidos y por haber.                   

Aquellos tres escalofriantes faroles de rodillas con que Carlos Arruza saludó al sexto guayabitero de la tarde. Cuando el bizarro y temerario azteca dejó su posición de hinojos, en toda la plaza había un mareante olor a cloroformo. En todas las absortas pupilas la visión del "hule" humedeció los ojos de la tragedia. También como "Manolete" fue víctima de la "pichirrería" del Técnico, y solo se llevó al final de la triunfal jornada, cuatro orejas y un rabito, como si aquellos quinto y sexto toros no tuvieran patas que cortar. 

En hombros de una multitud más que entusiasmada, enardecida, salieron por las calles de la ciudad afortunada este par de colosos de la torería, después de haber dado cada uno a mares lo que tienen: el poder y la fuerza".

"Chavalo".

En la Maestranza de Maracay, aparecen los matadores de toros venezolanos Alí Gómez y Eduardo Antich, acompañados de numerosos aficionados y amigos. A la izquierda el recordado "coloradito" padre de Alí Gómez, y Carlos España, en el centro Carlos Salas y Oswaldo Pérez Esteves, cronista taurino del diario "El Nacional"; a la derecha, Aurelio Rodríguez y Pedro Delgado "Pedrucho", banderilleros. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Oswaldo Pérez Esteves, Andrés Gago y Papa Duarte, el 21 de mayo de 1946. Foto: Enrique. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Oswaldo Pérez Esteves, en su artículo titulado "Andrés Gago y Arruza se conocieron en Caracas", publicado el 8 de mayo de 1995, escribió lo siguiente: "Al comienzo de la década de los años 1930's, en el taller fotográfico "Hollywood Studio", del maestro de la cámara Juan Gómez, obligado sitio de reunión para los artistas que venían a nuestra apacible ciudad, conocimos al joven banderillero sevillano Andrés Gago, para ese entonces, integrante de la cuadrilla del espada madrileño Juan Martín Caro "Chiquito de la Audiencia", contratado para la temporada a celebrarse en el Nuevo Circo.

Nadie podía imaginar que aquél mozo rehiletero, educado y cordial, llegaría a ser uno de los taurinos más conocidos y mejor apreciados en el ámbito de la fiesta de los ruedos, no sólo en nuestro país, sino a escala internacional.

Aquí, con Juan Vicente Ladera, fraterno e inolvidable amigo, instituyó la denominada "Organización Gago", de irrepetible actividad para bien del espectáculo de toros en Venezuela.

El mismo Andrés, que nos distinguió con su amistad cuando ni soñábamos que algún día haríamos crítica taurina, ni podía sospechar que sería apoderado del famoso mexicano que emparejó con "Manolete", lo refería así:

"Yo había organizado en varias ocasiones corridas de toros en Venezuela, aprovechando las fechas libres de mis compromisos de banderillero. Y tenía cierta experiencia con el negocio. Recuerdo que en Cabimas, cerca de Maracaibo, monté un festejo taurino en un teatro, porque allí no había plaza de toros, y sí deseos de ver una corrida.

Cierta vez organicé otro espectáculo y mi hermano Fernando recibió una alternativa en Caracas. Ambas funciones resultaron bien, y eso me animó a lanzarme de lleno en el negocio.

Desde entonces he llevado allí más de cien toros de las mejores ganaderías españolas y portuguesas: De Miura, de Santa Coloma, de Villamarta, de don Felipe Bartolomé, de Palha, de Moura…Llevé notables toreros: a Domingo Ortega, a "Chicuelo", Noaín, "Cagancho", Pericás, "Niño de la Palma", Rafaelillo, "Gitanillo de Triana", Sánchez Mejías, "Maravilla", Pepe Gallardo, "Chiquito de la Audiencia" y "Carnicerito de Málaga".

Y en el libro "Arruza", del periodista español Alfredo R. Antigüedad, Andrés Gago explica cómo se encargó de la representación de toreros:

"Fue por casualidad. Ya había representado a Montani en Lima el año 1938, y fui yo, precisamente, quien organizó la corrida donde Alejandro tomó la alternativa de manos de "Niño de la Palma".

A Carlos Arruza lo conoció Andrés Gago en Caracas el año 1940.

Le vio torear y se hicieron amigos. Cuando Andrés volvió a España se escribían frecuentemente, sin nada relacionado con apoderamiento.

Arruza sí había pensado en ello. Por eso a todas las solicitudes que se le hicieron contestaba que tenía representante. Conocía bien a Gago, de quien, por otra parte, le llegaban informes que confirmaban su honorabilidad, actividad y buena fe".

El 3 de abril de 1987, don Oswaldo Pérez Esteves en su escrito "La muerte de Andrés Gago entristece a los taurinos", expresó: "La noticia del fallecimiento de Andrés Gago Suárez, gran señor del espectáculo taurino y agradecido amigo de Venezuela, donde se granjeó el afecto de cuantos le conocimos desde cuando por primera vez vino a Caracas como banderillero para la temporada 1934-1935, ha entristecido incluso a los que sólo sabían de él por su más importante actuación, como apoderado de Carlos Arruza, a quien convirtió en figura del toreo al colocarlo en pareja con el infortunado "Manolete".

Como su hermano Fernando, también rehiletero, que apoderó a César Girón y lo llevó a España, Andrés quiso ser matador de toros en su juventud, llegando a torear como novillero, y le hacía mucha gracia cuando le recordábamos que llegaron a anunciarle como "El Sol de la Alameda".

La última vez que le vimos fue en Rota, Cádiz, donde había hecho construir un grupo de lujosas quintas, para renta, y la suya la bautizó "Villa Caracas", como recuerdo a esta ciudad donde comenzó a hacer fortuna.

Así, con señorío y consecuencia, rodeado de amigos y lleno de merecimientos anduvo por la vida el que ahora nos dejó". 

Don Oswaldo Pérez Esteves en compañía del genio de la comicidad, gran taurino y ganadero de reses bravas, don Mario Moreno "Cantinflas" en el hotel "Tamanaco" de Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La gran figura del toreo Luis Miguel Dominguín. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En su artículo titulado "Luis Miguel Dominguín en caraqueño recuerdo", el 10 de mayo de 1996, en el diario "El Nacional", don Oswaldo Pérez Esteves expresó: "Quienes tuvimos la suerte de presenciar, el 6 de julio de 1941, la primera actuación de Luis Miguel Dominguín, entonces casi un niño, en el "Nuevo Circo" caraqueño, alternando con sus hermanos Domingo y Pepe en la lidia de ejemplares de "Guayabita", conservamos como recuerdo su éxito, premiado con dos orejas.

Y el domingo siguiente, al repetirse el cartel, multiplicó trofeos auriculares el fraterno trío, y en hombros salieron los juveniles diestros por la puerta grande del coso agustino.

Superior e inolvidable fue la corrida capitalina celebrada el 11 de diciembre de 1949, cuando ya famoso Luis Miguel hizo el paseíllo con el valiente mexicano Antonio Velásquez y el idolatrado criollo Luis Sánchez "Diamante Negro".

Se jugaron toros de "Vista Hermosa", de don Francisco García, que dieron excelente lidia.

Tarde inolvidable. El público no cesó de aplaudir las estupendas faenas, y tras cortar orejas y rabos los tres matadores, salieron por la puerta grande.

El 23 de marzo de 1952, alternado con su hermano Pepe y nuestro paisano Luis Sánchez "Diamante Negro", Luis Miguel cortó orejas y rabo a su primero, y del otro le concedieron los apéndices auriculares". 

Don Florencio Gómez Núñez, gran aficionado e impulsor de la Fiesta Brava en Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 1° de agosto de 1986, en su artículo "Avisos y Pinchazos", del diario "El Nacional", don Oswaldo Pérez Esteves escribió: "Nos permitimos sugerir al doctor Alberto Ramírez Avendaño que en su condición de presidente de la Asociación de Ganaderos haga invitado de honor a don Florencio Gómez para que presencie, en unión de su señora esposa, la novillada inaugural de la temporada que ha organizado.

Estimamos que sería un hermoso gesto de reconocimiento a quien, en unión de su fallecido hermano Juan Vicente, trajo a Venezuela, la primera ganadería de casta, adquirida por ellos en España y seleccionada por Juan Belmonte.

Similar invitación podría hacer la asociación a ese otro veterano taurino que es don Juan Vicente Ladera, quien como ganadero, empresario, organizador de espectáculos y aficionado práctico, cumplió larga y meritoria labor a favor de la fiesta de los toros.

La afición venezolana, estamos seguro de ello, aplaudiría el gesto de compañerismo, y los amigos de Florencio y de Ladera, que son incontables, se complacerían saludándoles en el Nuevo Circo caraqueño".

Oswaldo Pérez Esteves en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, disfrutando con Juan Vicente Ladera, César Girón y nuestra primera "Miss Mundo" venezolana  Susana Duijm. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Oswaldo Pérez Esteves en compañía del artista venezolano Carlos Cruz-Diez, uno de los grandes maestros del cinetismo a nivel mundial. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Diario "El Nacional", jueves 5 de octubre de 1989. Concluida la conversación, un testimonio del foro. En el grupo aparecen: el diestro Marco Antonio Girón, al centro, teniendo a su izquierda a su apoderado y empresario Roberto Marubini, posando con Pérez, Olvin, Barazarte, García, Cristóbal Guerra, Abelardo Raidi, Naranjo, Johnny, Oswaldo Pérez Esteves y Beaumont. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

En la Feria de Valencia, Venezuela, del año 1988, organizada por el empresario valenciano Miguel Eduardo Dao, se desarrolló un homenaje a don Oswaldo Pérez Estéves, crítico taurino de dilatada y exitosa trayectoria. La primera corrida, celebrada el 5 de noviembre de 1988, en la Plaza de Toros Monumental, se lidiaron toros de "Los Aranguez" para los diestros José Nelo "Morenito de Maracay", el mexicano David Silveti y el francés "Nimeño II". El domingo, 6 de noviembre de 1988, se presentaron toros de la ganadería de "Los Ramírez", para el rejoneador Javier Rodríguez y los diestros, el venezolano Bernardo Valencia junto al español Vicente Ruiz "El Soro", en un mano a mano. El domingo, 13 de noviembre de 1988, se efectuó la última corrida, con las actuaciones de Tomás Campuzano, el mexicano Fermín Espinosa "Armillita Chico" y el venezolano, José Nelo "Morenito de Maracay", lidiando toros de la ganadería de "Tarapío", en procura de la medalla de la Virgen del Rosario.

Don Oswaldo Pérez Esteves, falleció a los 88 años de edad en Caracas, Venezuela, el 12 de noviembre de 2004. Lamenté profundamente su fallecimiento, recibiendo la triste noticia encontrándome en Valencia, Estado Carabobo, Venezuela, dispuesto a presenciar la corrida de la alternativa del nieto de nuestro gran César Girón, el 14 de noviembre de 2004. El diestro sevillano, hijo de Myrna Girón y el destacado rejoneador Antonio Ignacio Vargas, César Vargas Girón, recibió la alternativa de su padrino Juan Antonio Ruiz "Espartaco", siendo testigo el venezolano Otto Rodríguez, lidiando reses de "Rancho Grande", en la plaza de toros Monumental de Valencia. Al toro de su alternativa de nombre "Greñudo" le cortó las dos orejas esa tarde.

He querido brindar este merecido recuerdo y homenaje a la memoria de don Oswaldo Pérez Esteves, entrañable amigo, hombre de bien, caballero gentil y amable en el trato, quien como destacado cronista taurino, sembró en Venezuela su amor y dedicación por la Fiesta Brava.

Rafael Dupouy Gómez