sábado, 14 de septiembre de 2019

"CARNICERITO DE MÉXICO": EL VALOR Y LA EMOCIÓN


(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Escalofriante desplante de “Carnicerito de México” en Guadalajara (México), el 20 de diciembre de 1931. Foto: Orduña. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 
Escribir sobre José González “Carnicerito de México”, me hace recordar la impresión que despertó en mi abuelo, Florencio Gómez Núñez, este valentísimo torero que siempre salía a los ruedos dispuesto a triunfar. La afición venezolana le pudo ver varias veces en sus cosos, demostrando ser un diestro muy completo en todos los tercios de la lidia. Mi abuelo, me contaba que era muy simpático y agradable en el trato. Con el capote era variado y gracioso, especialmente, en sus quites y por la gran exposición que demostraba en la ejecución de sus formidables pares de banderillas en terrenos increíbles, muy pegado a las tablas. Con la muleta, destacaba por sus pases naturales, de pecho y de la firma. Era temerario en sus desplantes; de rodillas y de espaldas al toro, que hacían levantar al público de sus asientos. Jugaba con los pitones de sus enemigos, tocándoselos o colocándoles algún sombrero con una sonrisa y serenidad pasmosa. Fue un certero estoqueador. Sus faenas siempre estaban enmarcadas dentro de una atmósfera de angustia y tragedia. Por su valor, pundonor, emoción y entrega marcó una época inolvidable del toreo. Se le considera el precursor del toreo tremendista.
José González López “Carnicerito de México”, nació en Tepatitlán, Jalisco, el 8 de septiembre de 1904. Trabajó en el Matadero de Guadalajara (México), en donde practicó su afición a los toros. En su tierra, se inició como becerrista y, posteriormente, como un destacado novillero desde 1925. Con un buen cartel en México, decidió probar suerte y viajar a España en 1930.
Debutó como novillero en España, el 4 de mayo de 1930, en Tetuán de las Victorias, lidiando novillos de don Antonio Llanos, actuando con Miguel Morilla “Atarfeño” y Juan Martín Caro “Chiquito de la Audiencia”. “Carnicerito de México”,  cortó una oreja y fue el triunfador esa tarde. Su éxito y popularidad fue tan grande, que toreó en Tetuán seis novilladas más, cortando orejas en cinco tardes.
El 3 de agosto de 1930, “Carnicerito de México”, debutó como novillero en Madrid, gustando mucho su toreo, siendo bastante aplaudido. Como dato curioso, esa tarde, el valiente novillero mexicano, se arrojó a cuerpo limpio haciéndole el quite a su compañero Luis Morales, quien resultó cogido. Ese valeroso gesto, le valió ser ovacionado por el público presente. Esa tarde también actuaba su paisano Luciano Contreras. El ganado, era de la divisa de Veragua, de don Manuel Martín Alonso.
El 26 de octubre de 1930, en la Plaza Monumental de Barcelona (España), debutaron José González “Carnicerito de México” y Domingo Ortega, lidiando cinco novillos de Terrones y uno de Villarroel. Fue una tarde memorable. “Carnicerito de México” a su primer toro, le cortó las dos orejas y rabo; a su segundo y tercer toro, les cortó una oreja a cada ejemplar. Ortega, a su primer y tercer toro, les cortó las dos orejas y rabo; a su segundo, le cortó una oreja. Los matadores fueron muy ovacionados y  tuvieron que dar varias vueltas al ruedo juntos. En una de ellas, se invitó al empresario Domingo González Mateos “Dominguín” para que acompañara a los diestros. El público saltó al ruedo y fueron llevados a hombros.
El 2 de noviembre de 1930, en la Plaza Monumental de Barcelona (España), ocurrió el gran suceso de la temporada durante la celebración del sensacional mano a mano entre los novilleros José González “Carnicerito de México” y Domingo Ortega, lidiando reses de Coquilla. El lleno fue hasta la bandera, a pesar de la lluvia. Hubo gran expectación por volver a ver a los novilleros que habían triunfado en esa plaza. “Carnicerito de México”, cortó cuatro orejas y dos rabos. En su segundo toro, luego de una gran estocada, resultó herido en la mano cuando realizaba un desplante mientras esperaba la muerte de su enemigo. Pasó a la enfermería tras una gran ovación. Domingo Ortega, estuvo formidable, cortando cinco orejas y dos rabos, saliendo a hombros de la plaza. Ese mismo año de 1930, “Carnicerito de México” tuvo tanto éxito que toreó un total de 35 novilladas.
En 1931, “Carnicerito de México” continuó cosechando triunfos como novillero en España, participando en 31 novilladas, destacando sus presentaciones en Salamanca, Cádiz, Valencia, Sevilla, Madrid y Bilbao. Cortó ese año 110 orejas y 40 rabos. Como dato curioso, el célebre escritor norteamericano y gran aficionado taurino, Ernest Hemingway, en su libro “Muerte en la Tarde”, publicado en el año 1932, relató sus impresiones sobre el valeroso y buen banderillero “Carnicerito de México” y otros toreros de esa época que cautivaron su atención.
ALTERNATIVA EN ESPAÑA
José González “Carnicerito de México”, decidió tomar la alternativa, el 13 de septiembre de 1931, en la Plaza de Toros de Murcia. Se lidiaron seis toros de Miura. Domingo Ortega fue su padrino y Jaime Noaín actuó como testigo. El toricantano “Carnicerito de México” estuvo toda la tarde muy valiente y con ganas de triunfar. Fue muy ovacionado desde que apareció realizando el paseíllo y durante la faena de su primer toro. A su segundo toro, lo recibió con una larga cambiada de rodillas, lo banderilleó espectacularmente, y con la muleta estuvo muy artista y valiente, matando de pinchazo y entera. Se le premió con la vuelta al ruedo, siendo sacado a hombros de la plaza. Noaín al tercer toro de la tarde, le cortó las dos orejas y rabo.
El 18 de septiembre de 1931, “Carnicerito de México” confirmó su alternativa en Madrid. Manolo Bienvenida, le cedió el toro de nombre “Estudiante”, negro, marcado con el número 5, perteneciente a la ganadería de don Celso Cruz del Castillo. Domingo Ortega fue el testigo de la ceremonia. Los toros resultaron mansos y descastados.
El 1 de mayo de 1932, en Madrid, el mexicano José González “Carnicerito de México” se presentó con el sevillano Manuel del Pozo “Rayito” y el valenciano Manolo Martínez, lidiando reses de don Bernaldo de Quirós. “Rayito” fue corneado durante un lance de rodillas y “Carnicerito”, al último toro de la corrida, le cortó una oreja, siendo el triunfador de la tarde. El 5 de mayo de 1932, en Marsella (Francia), “Carnicerito de México” obtuvo otro gran triunfo al cortar orejas y rabos. El diestro mexicano, siempre estuvo muy dispuesto a triunfar, demostrando un valor sin límites.
El 4 de septiembre de 1932, en la Plaza Monumental de Barcelona (España), se presentaron el rejoneador don Antonio Cañero, y los matadores de toros Saturio Torón y José González “Carnicerito de México”, en un mano a mano. Se lidiaron dos toros de Marcial Lalanda para el rejoneador y seis toros de los Hnos. don Luis y don José Pallarés Delsors. “Carnicerito” realizó una faena asombrosa a su primer toro, segundo de lidia ordinaria, cortándole las dos orejas y el rabo. Destacó por su variado y gracioso toreo con el capote. Luego de tres clásicas verónicas con hondura, realizó un remate genial, arrancándole al toro la divisa con la mano. Con la muleta, estuvo valentísimo, realizando varios adornos y desplantes temerarios, acariciando los pitones de su enemigo. Colocó una buena estocada y descabelló al primer intento. Mató los dos toros suyos restantes y el de Saturio Torón que había recibido un puntazo. El rejoneador Cañero recibió una cornada en la cara anterior del brazo derecho, de pronóstico grave.
El 12 de octubre de 1932, en Barcelona (España), se encerró en solitario para matar seis toros de la ganadería de los Hnos. don Luis y don José Pallarés Delsors, pero no tuvo el éxito esperado. Toreó en el viejo continente ese año un total de 18 corridas y estoqueó 41 toros.
DEBUT EN EL NUEVO CIRCO DE CARACAS (VENEZUELA)
El 6 de noviembre de 1932, en la Plaza de Toros Nuevo Circo de Caracas, se lidiaron tres toros pura casta española de las ganaderías de: Carriquiri, Pérez de la Concha y Surga, y tres toros de media casta de Santaella, para los diestros Antonio Posadas, Saturio Torón y el debut de José González “Carnicerito de México”. Posadas y Torón cortaron cada uno, una oreja. “Carnicerito”, estuvo muy valiente y temerario. Con las banderillas colocó pares escalofriantes, realizando grandes faenas y matando bien a sus toros. Cortó las orejas y rabo al toro de Carriquiri que le tocó en suerte, sexto toro de la tarde y salió a hombros de la plaza.
El 13 de noviembre de 1932, en la Plaza de Toros Nuevo Circo de Caracas, se llevó a cabo una corrida de toros en la que actuaron el venezolano Julio Mendoza Palma, el español Pepe Amorós y el mexicano José González “Carnicerito de México”. Se lidiaron tres toros pura casta españoles de las ganaderías de Nandín, Carriquiri y Surga y tres toros media casta criollos de don Juan Vicente Ladera. Hubo un lleno imponente. Asistió a esta corrida, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela. El venezolano Julio Mendoza, estuvo muy bien en su primer toro, media casta, que había brindado al Presidente de la República y al que le ejecutó una faena valerosa y con deseos de agradar, cortándole las dos orejas y el rabo. Pepe Amorós, también realizó a su primer toro, media casta, una artística y dominadora faena, colocando una gran estocada que le valieron las dos orejas y el rabo. “Carnicerito de México”, demostró un valor temerario en sus toros. En su primer toro, media casta, recibió un puntazo en una pierna al torearlo con la muleta y se quedó en el ruedo para matarlo de estocada regular. A su segundo toro, pura casta, de la ganadería española de Nandín, le realizó una extraordinaria y larga faena, poniendo al público de pie, siendo aclamado entre atronadoras ovaciones. Colocó una gran estocada en toda la cruz. Cortó las dos orejas y el rabo y el público delirante lo llevó a hombros desde la plaza hasta el hotel donde se hospedaba. Esta fenomenal faena ha sido considerada como una de las de mayor valor, exposición y temeridad ejecutadas en la historia del Nuevo Circo de Caracas.
APOTEÓSICA FAENA EN LA MAESTRANZA DE MARACAY (VENEZUELA)
Cartel de la tercera corrida de la Feria Inaugural de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay (Venezuela), el 22 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Después del resonante triunfo del diestro mexicano en el Nuevo Circo de Caracas, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, contrataron a José González “Carnicerito de México”, para que toreara en la tercera y última corrida de la feria de Maracay (Venezuela), el 22 de enero de 1933. Se lidiaron 3 toros de la ganadería venezolana “La Providencia” de los hermanos Gómez Núñez y 3 toros de la temible ganadería española de Miura para los matadores: Manolo Bienvenida, José González “Carnicerito” de México y Pepe Gallardo.
“Carnicerito de México”, fue el primer torero mexicano que toreó en la Maestranza de Maracay. Acompañando al diestro azteca, vinieron a Venezuela, Juan Ruiz, banderillero, nacido en Guadalajara, quien toreó mucho en su tierra bajo sus órdenes desde 1931 y Mariano Rivera, un magnífico peón de brega.
Detalles sobre la gran faena de “Carnicerito de México”, las reseñó la siguiente crónica taurina del “Conde Federico”, publicada en el diario “El Universal”, el 23 de enero de 1933:
Maracay, 22 de enero, 1933.- “La última corrida de feria hizo llenar el circo de bote en bote, agotándose las localidades. El General Juan Vicente Gómez asistente al espectáculo, fue objeto de prolongados aplausos al aparecer en el palco de honor. “Carnicerito de México” ha sido la emoción de la tarde. Todo el indomable valor, toda la vergüenza torera que atesora el bravo lidiador azteca lo ha volcado hoy sobre la caldeada arena del circo de Maracay, haciendo crujir sus basamentos. Tanto en su toro media casta como en el de Miura, “Carnicerito” mantuvo en pie a toda la concurrencia, realizando faenas en las que una continuada visión de trágica belleza puso jadeos en todos los corazones y resecos en todas las gargantas. Cuando terminó la lidia de su primer bicho, de “La Providencia”, que fue notable por su bravura y suavidad, echándolo a rodar de un magno estoconazo, la plaza parecía un manicomio. Cayeron al redondel, sombreros, bastones, ramos de flores y hasta un mantón de manila. Las palmas echaban humo, paseando el triunfador por el anillo con las dos orejas y el rabo del enemigo a manera de emplumado trofeo.
Hoy también han sido llamados al redondel los hermanos Gómez Núñez, quienes recibieron una ovación al ser arrastrado el toro media casta, primero de “Carnicerito”. Juan Vicente y Florencio correspondieron al simpático homenaje, desde el centro de la plaza, calañeses en mano.
Al toro de casta, “Betunero” de Miura, negro, bravo, con poder y nervio, el de México, al torear por verónicas, se le puso materialmente de cinturón de goma, llenándose la faja de baba miureña. Al rematar los lances, le arrancó al feroz “Betunero” la divisa, produciendo este alarde de inverosímil valentía un vibrante clamor de entusiasmo y de febril emoción.
Al engendrar un pase de muleta, fue alcanzado por el de Miura, recibiendo un puntazo hondo en el muslo izquierdo. Sin amilanarse en lo más mínimo, continuó la lidia hasta clavar medio estoque en las alturas, teniendo que ocurrir al descabello, que logró después de varios intentos. Con la pundonorosa y sensacional actuación de “Carnicerito de México”, han culminado las corridas de feria, dignamente. ¡Ha sido más bravo que todos los Miuras el torero que flirtea con la muerte!
Así han terminado las corridas inaugurales del tauródromo de Maracay, la más bella y primorosamente ejecutada de Venezuela y una de las mejores de América. Por lo rumboso de los carteles y por el entusiasta esfuerzo de los jóvenes ganaderos hermanos Gómez Núñez al edificar tan hermoso y alegre edificio, así como por su auténtica afición a la más bella de todas las fiestas, bien tienen merecido el cálido homenaje del aplauso congratulario”.
Con motivo de la inauguración de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay (Venezuela), el diestro mexicano “Carnicerito de México” dejó escrita de su puño y letra esta bonita dedicatoria: “Mis más sinceras felicitaciones para los Hermanos Don Juan Vicente y Don Florencio Gómez Núñez por su nueva ganadería y los más grandes entusiastas de esta Bella Fiesta de oro, seda, sangre y sol”. José González “Carnicerito de México”. 

Dos imágenes de “Carnicerito de México”, el 22 de enero de 1933, durante su apoteósico triunfo en la Maestranza de Maracay y dando la vuelta al ruedo en compañía de los ganaderos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez.  (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El diestro mexicano José González “Carnicerito de México”, el día siguiente de la corrida de su memorable triunfo, fue invitado por los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, a su oficina con los cronistas taurinos de Caracas a quienes obsequiaron un brindis. Posteriormente, visitaron el Laboratorio Nacional Cinematográfico, dirigido por Efraín Gómez, siéndoles proyectadas las películas de las tres corridas inaugurales de la Plaza de Toros de Maracay (Venezuela).
LA MONUMENTAL DE BARCELONA ESCENARIO DE GRANDES TRIUNFOS
Una de las plazas de toros que le brindó los más importantes triunfos de su carrera taurina fue la Monumental de Barcelona (España). El público le idolatró admirando su toreo. El 9 de abril de 1933, en Barcelona (España), se lidiaron ocho toros, seis de don Alipio Pérez Tabernero, uno de Cobaleda y otro de la viuda de Soler, para Fermín Espinosa “Armillita”, Manolo Bienvenida, Pepe Bienvenida y José González “Carnicerito de México” que, en su primero, dio una vuelta al ruedo con petición de oreja; y en su segundo, cortó una oreja y rabo, saliendo a hombros de la plaza.
Continuaron los triunfos de “Carnicerito de México” ese año en Burdeos, Zamora, Béziers, Pamplona, Almería, Vie-Fezensac, Nimes y Zaragoza. En 1933, toreó entre España, Francia y Portugal 29 corridas, siendo superado por su coterráneo Fermín Espinosa “Armillita” que toreó 53 corridas, convirtiéndose en el extranjero con mayor número de actuaciones en España. En 1934,  inició su campaña triunfando en el sur de Francia: Marsella, Toulouse y Burdeos.
El 20 de mayo de 1934, en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona (España), se lidiaron toros de don Argimiro Pérez Tabernero, para Rafael Gómez “El Gallo”, Joaquín Rodríguez “Cagancho” y José González “Carnicerito de México”. “Carnicerito”, estuvo colosal en la lidia del tercer toro, de la ganadería de Gabriel González. Lo toreó por verónicas y faroles de rodillas. La ovación fue estruendosa. Colocó cuatro pares de banderillas, inmensos. Los aplausos del público duraron quince minutos. Con la muleta realizó una de las faenas más valientes y emocionantes en la historia de esa plaza. Inició su faena de muleta con cuatro pases estatuarios por alto, tandas de naturales ligadas con pases de pecho espeluznantes, mató de pinchazo y estocada, recibiendo como premio la oreja y el rabo. A su segundo toro, le ejecutó otra gran faena, cortándole las dos orejas, saliendo a hombros.
El 10 de junio de 1934, en Barcelona (España) se lidiaron ocho toros de don Julián Fernández, para los diestros Fermín Espinosa “Armillita”, Manolo Bienvenida, Pepe Bienvenida y José González “Carnicerito de México” que al último toro de la tarde, le realizó una sensacional faena, colocándose en terrenos inverosímiles, haciendo sus temerarios desplantes ante la cara del toro, colocándole la montera en el testuz al culminar su faena con el capote. Luego, con la muleta en la espalda, le colocó al toro dos sombreros en los pitones. Mató volcándose sobre su enemigo, cortándole las dos orejas y el rabo, saliendo a hombros de la plaza.
El 17 de junio de 1934, en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona (España), José González  “Carnicerito de México” se presentó con Marcial Lalanda y Curro Caro, lidiando toros de Ayala. “Carnicerito” fue ovacionado en su primero; y en su segundo, realizó una gran faena que culminó con una gran estocada. Le concedieron las dos orejas y el rabo, siendo el triunfador de la tarde. Ese mismo año, toreó entre España, Francia y Portugal, 21 corridas, siendo superado, nuevamente, por su compatriota Fermín Espinosa “Armillita” que toreó 63 corridas, siendo el extranjero con mayor número de actuaciones en España.
El 4 de agosto de 1935, en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona (España), José González “Carnicerito de México” lidió toros de Miura con los diestros Paco Madrid y Paco Perlacia. El diestro mexicano a su primer toro, le realizó una magnífica faena toreando muy de cerca de los pitones, con arte y valor, exponiendo mucho ante el toro con pases de rodillas por ambas manos. Mató de una estocada colosal, recibiendo una ovación apoteósica, siendo premiado con las dos orejas, el rabo y la pata. A su segundo toro, lo volvió a torear muy de cerca, realizando desplantes escalofriantes, colocándole la montera en los pitones. Mató de un pinchazo hondo y una entera, recibiendo oreja y rabo por su labor. El público lo sacó en hombros de la plaza, aclamándolo como el triunfador de la tarde.
El 11 de agosto de 1935, en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona (España), José González “Carnicerito de México” actuó en un mano a mano con Paco Perlacia, ante seis toros de la ganadería de don Argimiro Pérez Tabernero. El diestro mexicano, al cuarto toro de la tarde, le realizó una gran faena, otorgándosele las dos orejas y el rabo.
El 29 de septiembre de 1935, en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona (España), actuaron el rejoneador portugués Simao Da Veiga y los diestros José Amorós, “Carnicerito de México”, Antonio García “Maravilla” y Félix Colomo. “Carnicerito de México” triunfó cortándole a su segundo toro, las dos orejas y el rabo. Lo toreó fenomenalmente por verónicas compartiendo bellos quites con “Maravilla”. Puso al público de pie y ambos diestros, desde los medios, agradecieron la fuerte ovación. El mexicano, colocó cuatro pares de banderillas enormes que, nuevamente, hicieron levantar a los espectadores de sus asientos. Con la muleta, se metió en la cuna de los pitones, realizando una gran faena con pases de pecho, en redondo, de la firma y de hinojos. Dejó un pinchazo hondo y volvió a entrar a matar, colocando una media estocada que fulminó al toro. En ese segundo intento, al ejecutar la suerte suprema, recibió un fuerte varetazo en el pecho. Acudió a la enfermería y le llevaron las dos orejas y el rabo.
El 3 de noviembre de 1935, en la Plaza de Toros Arenas de Barcelona (España), “Carnicerito de México” le realizó una gran faena al cuarto toro de la tarde de la ganadería de don Ignacio Sánchez, cortándole las dos orejas y el rabo. El diestro mexicano actuó mano a mano con “Carnicerito de Málaga”, quien cortó una oreja a su primer toro y otra a su segundo. Ambos salieron a recibir las ovaciones del público en los medios. “Carnicerito de México” toreó ese año en el viejo continente un total de 22 corridas y estoqueó 57 toros. En la temporada americana 1935-1936, “Carnicerito de México” toreó dos corridas en Venezuela, cinco en Europa, siete en Colombia y tres en Perú.
El 12 de abril de 1936, en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona (España), José González “Carnicerito de México”, se presentó con Marcial Lalanda, Fermín Espinosa “Armillita” y Victoriano de La Serna, lidiando toros de don Eduardo Sotomayor y don Vicente Muriel. “Carnicerito” al séptimo toro de la tarde, de la ganadería de Sotomayor, lo recibió con unas buenas verónicas. Invitó a banderillear a “Armillita”, realizando un bonito tercio que fue muy aplaudido. Le brindó la muerte del toro a Rafael Gómez “El Gallo”, siendo premiado con las dos orejas.
El 19 de abril de 1936, en la Plaza de Toros Monumental de Barcelona (España), “Carnicerito de México”, actuó con Luis Castro “El Soldado” y “Venturita”. “Carnicerito” fue el triunfador de la tarde cortando cuatro orejas y dos rabos a los toros de don Julián Fernández que le correspondieron en suerte. La guerra civil española y el problema del convenio taurino entre los toreros españoles y mexicanos, hizo que su cartel disminuyera esos años.
En la temporada americana 1936-1937, “Carnicerito de México” toreó siete corridas en Venezuela, nueve en Colombia, dos en Perú y algunas otras en Ecuador. El 10 de enero de 1937, en Lima (Perú), estoqueó seis toros y el 15 de agosto de 1938 fue premiado con la “Oreja de Plata”.
El 29 de diciembre de 1940, en la Plaza de Toros de El Toreo (México D.F.), “Carnicerito de México” fue testigo de la mortal cornada que el toro “Cobijero”, de la ganadería de “Piedras Negras”, le propinó al matador mexicano Alberto Balderas, destrozándole el hígado. Ese día, tomaba la  alternativa Andrés Blando. “Carnicerito” había solicitado permiso para brindar su toro ante la autoridad de la plaza y Balderas sufrió la cornada mortal tratando de distraer al toro de “Carnicerito” que, inesperadamente, se le vino encima.
A la izquierda: Rafael Dupouy Gómez, muestra la Divisa del toro de Miura “Betunero” que lidió “Carnicerito de México”, el 22 de enero de 1933 en la Maestranza de Maracay. A la derecha: Un espeluznante par de banderillas del valeroso diestro azteca. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
La temporada del año 1945, en el viejo continente, “Carnicerito de México” toreó un total de 12 corridas de toros, actuando en 3 festivales. En la temporada del año 1946, “Carnicerito de México” toreó un total de 10 corridas y estoqueó 21 toros.
LA TARDE DE SU CORNADA MORTAL EN PORTUGAL
El 14 de septiembre de 1947, en Villaviciosa (Portugal), se realizó una corrida al estilo portugués, donde se lidiaron reses de la ganadería portuguesa de Joaquín Esteban de Oliveira para los rejoneadores Conchita Cintrón y Alberto Luis Lopes, y los diestros José González “Carnicerito de México” y Etelvino Laureano. “Carnicerito de México” a su primer toro, le realizó una faena brillantísima, dando la vuelta al ruedo. Al séptimo toro de la tarde, de nombre “Sombrereiro”, marcado con el número 3, “Carnicerito de México” lo recibió con excelentes lances de capa. Colocó tres magníficos pares de banderillas de poder a poder. Inició la faena con un pase por alto muy ceñido, pero al ejecutar el tercero, resultó cogido por el toro en el muslo derecho, siendo lanzado, fuertemente, contra las tablas. Conchita Cintrón se quitó los zajones, amarrándole la pierna destrozada con las correas. Dejó mucha sangre regada en la arena cuando lo conducían a una enfermería sin condiciones, ameritando su inmediato traslado al Hospital de la Misericordia de esa localidad, donde se le trató de contener la hemorragia. “Carnicerito” le expresó a Conchita Cintrón su deseo de morirse en su tierra. Quería volver a ver el cielo de México y se lamentaba que lo dejaran morir de esa forma. La herida fue de 25 centímetros e interesó la arteria femoral de pronóstico muy grave. Lograron operarlo, rápidamente, pero necesitaban más sangre que no tenían en el Hospital para la urgente transfusión. “Carnicerito de México”, pasó la noche diciendo que la cornada había sido igual que la de “Manolete” y que advertía los mismos síntomas al perder la sensibilidad de la pierna herida. Recordaba que, unas semanas antes, le había mandado el pésame a doña Angustias, la madre de “Manolete”. “Carnicerito de México”, recibió con mucha fe la extremaunción por el capellán del hospital, pero a las 8:30 de la mañana del 15 de septiembre de 1947, falleció de un colapso cardíaco, a los 43 años de edad. Después de un largo trayecto, llegó un doctor con sangre para realizarle una nueva transfusión, siendo ya demasiado tarde.
Su querida amiga Conchita Cintrón, avisó la mala noticia por teléfono a la viuda del diestro, que residía en Barcelona (España). Fue enterrado, provisionalmente, en el cementerio de Los Remedios de Villaviciosa, la mañana del 16 de septiembre de 1947. Los gastos del entierro fueron cubiertos, íntegramente, por Conchita Cintrón. El 19 de septiembre de 1947, el cadáver de “Carnicerito de México” fue embarcado en el buque “Nacala” para ser trasladado a su tierra, siendo enterrado en el Panteón Moderno de México D.F. Lo acompañó su viuda con quien se había casado dos años antes.
“Carnicerito de México” había recién cumplido 16 años de alternativa como matador de toros. Su impresionante valor, profunda entrega y gran exposición, le valieron 36 cornadas de gravedad.  
En el año 2007, su gran amiga la rejoneadora Conchita Cintrón fue la invitada de honor para inaugurar una estatua de bronce como homenaje al torero José González “Carnicerito de México” en su ciudad natal, al cumplirse el 60º aniversario de su muerte. Su recuerdo imborrable permanecerá en las importantes páginas de la historia taurina de México y del mundo.
Rafael Dupouy Gómez

sábado, 7 de septiembre de 2019

MANUEL ZAFRANÉ, UN AFICIONADO DE SOLERA


(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Dedicado con cariño a su hijo, Manuel Zafrané Escobar

El ídolo venezolano del toreo Eleazar Sananes "Rubito" con Manuel Zafrané. (Archivo: Manuel Zafrané).

Una persona muy recordada y querida en el mundo del toro, especialmente en Venezuela, fue don Manuel Zafrané, quien siempre se destacó por su caballerosidad, buen trato y profunda afición taurina. Compartió en sus años mozos amistad con nuestro ídolo criollo del toreo Eleazar Sananes "Rubito" y hasta participó en algunos festivales como el celebrado, el 6 de enero de 1921, en la placita "Arenas de San Jacinto" en Maracay a Beneficio del Asilo de Niños Huérfanos, organizado por la Sociedad de las Tres Z.Z.Z. que quería decir: Miguel Zafrané, Manuel Zafrané y Manuel  Zabala.

En Maracay hizo amistad con mi abuelo Florencio Gómez Núñez, compadre de Eleazar Sananes "Rubito", fundador junto con su hermano Juan Vicente de "Guayabita", la primera ganadería de toros pura casta española en Venezuela, además de ser los propietarios e impulsores de la construcción de la hermosa Maestranza de Maracay, inaugurada el 20 de enero de 1933, por mi bisabuelo, el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, entusiasta aficionado que con auténtica pasión apoyó y desarrolló la actividad taurina nacional.

Histórico obsequio de Manuel Zafrané (hijo) a los hermanos Dupouy Gómez. Una copia de la página original del diario "La Esfera" de fecha 23 de enero de 1935, con motivo de las Ferias de Maracay, en donde aparecen, el Presidente de la República, General Juan Vicente Gómez y sus hijos, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, con los diestros Vicente Barrera y Manuel Jiménez "Chicuelo". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Cuadro taurino realizado por Manuel Zafrané (padre) que le regaló a Florencio Gómez Núñez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Manuel Zafrané fue, indudablemente, un testigo de excepción de aquella época inolvidable cuando nos visitaron las más importantes figuras del toreo. Su desbordada afición le llevó hasta crear un Museo Taurino en su propio hogar, guardando con dedicación, como oro en paño, objetos, fotografías y valiosos recuerdos de la Fiesta Brava que tanto amó desde niño.

Su hermano, el Capitán Jesús Zafrané, fue también muy amigo de mi abuelo Florencio Gómez Núñez, siendo un magnífico piloto que nació en Caracas en 1907 e ingresó a la Escuela de Aviación Militar, el 19 de noviembre de 1930. El año de 1935 fue enviado, en unión de otros aviadores venezolanos, a Francia por el Gobierno Nacional, presidido por el Benemérito General en Jefe Juan Vicente Gómez, Fundador de la Aviación Militar y Civil en Venezuela, con el objeto de realizar estudios y entrenamientos aéreos en los campos militares franceses de "Villacoublay", "Chartres" y "Toussus le Noble", regresando al país a finales del mismo año.

El piloto venezolano Jesús Zafrané, hermano de Manuel. (Archivo: Manuel Zafrané).

En el libro "Mis Apuntes sobre la Aviación Venezolana", escrito por mi abuelo Florencio Gómez Núñez en 1970, el nombre del gran piloto Jesús Zafrané, aparece en varios capítulos. El aviador recibió la "Legión de Honor Francesa" por su destacada labor profesional.    

Lamentablemente, murió en servicio activo, el 30 de abril de 1936, en la parte norte del campo de aviación civil de "Boca de Río" (Maracay, Estado Aragua), en un Avión "Dewoitine 500", a la edad de 29 años, siendo el más joven de los Oficiales Superiores de la Aviación.  

Volviendo al tema taurino recordando en este artículo a don Manuel Zafrané, comparto dos sentidos y emotivos escritos que aparecieron publicados en la revista "Venezuela Taurina", uno de ellos publicado en su Número Extraordinario, en diciembre de 1970 y el otro, escrito por su entrañable amigo don Antonio Aragón con motivo de su fallecimiento en mayo de 1971.

A continuación los comparto con los amables lectores y aficionados taurinos para su conocimiento:
 
AFICIONADO EJEMPLAR:
EL SEÑOR MANUEL ZAFRANÉ

Plaza de Toros "Arenas de San Jacinto", Maracay 1922. De izquierda a derecha: el matador de toros venezolano Eleazar Sananes "Rubito", el aficionado Antonio Rivero, el "Negro" Montilla, el Coronel Gonzalo Crespo y Manuel Zafrané. (Archivo: Manuel Zafrané).

En todos los países taurinos del mundo, hay nombres que han sobresalido de entre todos, por su dedicación desde niños, a las cosas de la Fiesta Brava.

Leyendo las notas taurinas de Madrid, de Sevilla o de Barcelona, Valencia, Bilbao, Zaragoza, Alicante o de cualquier lugar de España, México, Ecuador, Colombia, Perú, Inglaterra, Francia y Portugal, donde hay Peñas Taurinas y existieron desde hace años, destaca el nombre de hombres que han tenido como meta en su vida, su trabajo o sus estudios, o su empleo... luego su noviazgo... su matrimonio, su esposa y sus hijos... pero sin apartarles nada ni nadie en todo este curso de su vida, de sus sentimientos y afición por las cosas de la Fiesta Brava.

Ellos son un verdadero archivo taurófilo. Cuidan desde pequeños la primera entrada con la que asistieron a una corrida de toros a la que los llevó su padre. Cartel de la alternativa del torero de mi pueblo...

En el año, el día... del mes... torearon en este caso en Venezuela, los toreros... Salió un toro criollo de los "barreteros" aquéllos que pasaron a la historia...

¿Te acuerdas aquella corrida de Vicente Mendoza "El Niño" en 1900 cuando Vicente apuntaba ya como una verdadera promesa en el festival de Pablo Mirabal "El Rubio"?

¿Y no te acuerdas de aquella tarde que se inauguró la Plaza de La Victoria?

Lo que no se olvida (y tengo el cartel) es cuando se inauguró la Plaza de Toros de Maracay, aquel Don Antonio Cañero. iQué buen rejoneador!

Precisamente vive en Maracay uno de esos aficionados a los que hacemos referencia y queremos homenajear en este número extraordinario dedicado a su persona y todos los aficionados en general.

El señor Manuel Zafrané tiene en su hogar una habitación totalmente dedicada a un Museo Taurino personal. Allí hay recogidas y guardadas con veneración taurina, fotografías, carteles, entradas de toros... Una vez que el Concejo Municipal entendió que la escultura del "Monstruo de Córdoba", Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" se "pudría" metida en un cajón, abandonada, sin haber tomado en cuenta el gesto maravilloso de su autor, el escultor español Emilio Laiz Campos, que la regaló para Maracay en recuerdo de las actuaciones en la Maestranza de Aragua de "Manolete", en aquel Mayo de 1946, el señor Zafrané se la llevó a su hogar; limpió la escultura, le arregló el estoque que estaba partido, y limpia y dispuesta la obra, la colocó en su Museo hasta que llegó el día afortunado que se acordaron de "Manolete" y colocaron la estatua en el jardincillo, al lado de la entrada a palcos de la Plaza de Maracay, por cierto, no muy bien atendida.

En su "Museo Taurino" el señor Manuel Zafrané con su adorada esposa Josefina, compañera inseparable de su amante esposo, miran la estatua de "Manolete" de Emilio Laiz Campos que cuidaron con cariño. En las paredes, fotografías, carteles, recuerdos, toda una vida dedicada a su trabajo y a su afición. Y observen que están viendo el Museo desde su barrera, con su estribo y todo. (Archivo: Manuel Zafrané).

Manuel Zafrané es aficionado desde niño. Sintió su afición y como buen aficionado, hasta toreó en festivales. Amigo de Eleazar Sananes, siguió la carrera de "Rubito" archivando fotografías, entradas, carteles. Compartió sus ocupaciones con su afición.

El maestro del toreo José Mari Manzanares con Manuel Zafrané (hijo), destacado Veterinario de la Plaza de Toros Monumental de Valencia, Venezuela. (Archivo: Manuel Zafrané).

Dedicó toda su honesta vida a la educación de sus hijos, hoy doctores de la República y uno de ellos, Manuel, Veterinario oficial de la Plaza de Toros Monumental de Valencia y administrador técnico de la ganadería nacional de "Guayabita", en plena y feliz recuperación gracias a su trabajo que mereció el reconocimiento de sus superiores. No hace mucho le dieron un homenaje y se leyó en el mismo, aquella publicación en "El Carabobeño" de Valencia, el 28 de Junio de 1942.

Manuel Zafrané soñaba desde niño visitar a la Madre Patria para ver corridas en España y en México y cumplió sus deseos. Fue el mejor colaborador que tuvieron las Empresas que dieron corridas en Maracay, con las que colaboró el señor Zafrané con toda su alma de aficionado.

Manuel Zafrané conversando con Luis Rivero "Orinoco", picador de toros venezolano. (Archivo: Manuel Zafrané).

Y hoy, en los actuales momentos al lado de su esposa Josefina, que fue y sigue siendo su compañera inseparable, cuidan ambos en su hogar el "Museo Taurino", donde se reúnen tantos y tantos recuerdos archivados con ese amor de aficionado por la Fiesta Brava entre los muchos que hay en todo el mundo y que aquí en Venezuela, los hay por millares, y a los que dedicamos este homenaje de VENEZUELA TAURINA en su Número Extraordinario de Prólogo a las Bodas de Plata de Antonio Aragón, homenaje que recae en la figura de don Manuel Zafrané, con todo el cariño y respeto que sentimos por aquellos que sin haber sido figuras del toreo, tanto le deben los toreros, ganaderos, empresarios, apoderados y subalternos, porque han sido desde los tiempos iniciales de la Tauromaquia y seguirán siendo hasta que finalice la última página de la Historia del Toreo, los mantenedores, los desinteresados, los que todo lo dieron sin esperar retribuciones de ninguna clase, en aras de esa afición, de ese amor incomparable que sentimos los verdaderos aficionados, quijotes de la Fiesta Brava sentida y vivida hasta la muerte, y que supone en nuestra vida, el sentimiento más sublime.

Señor Manuel Zafrané: en nombre de la afición del mundo entero, de toreros que fueron, son y serán, en nombre de quienes hablamos y mantenemos todos los días por medio de la Prensa, Radio y Televisión, Peñas Taurinas, revistas especializadas, acepte este homenaje con el respeto y admiración que para toda la Gran Familia Taurina del Mundo, tenemos los que trabajamos y hacemos "VENEZUELA TAURINA".

(Revista "Venezuela Taurina", Número Extraordinario, diciembre de 1970).

EL ADIÓS A MANUEL ZAFRANÉ

El recordado aficionado taurino don Manuel Zafrané. (Archivo: Manuel Zafrané).

(Por: Antonio Aragón para "Venezuela Taurina")

¡¡Y llegó la muerte, como él quiso. En Sevilla… después de visitar Cádiz, la ciudad de sus abuelos… De presenciar la Corrida de la Feria… Con sombrero ancho y clavel en la solapa… Y junto a su inseparable Josefina. Dios ha sido justo hasta en la muerte de Manuel Zafrané!!

Se iniciaba el Nuevo Año que corre actualmente. Acabábamos de poner en circulación el Número Extraordinario del mes de Diciembre y llegaron cartas y miles de llamadas telefónicas, felicitando ese Número Extra, ya totalmente agotado.

Una mañana de un día de Enero, antes de salir rumbo a la Feria de San Cristóbal, Manuel Zafrané llegó a nuestra casa, con la alegría reflejada en su rostro, para expresarnos su gratitud y su contento, por la dedicación que hicimos a "Un Aficionado Ejemplar" en la persona de tan entrañable amigo.

Charlando sentados en nuestra casa, recordábamos, aquella tarde de mi debut como torero en la Plaza de Maracay y la forma como entramos a matar a un toro muy grande y muy gordo, al que tiramos sin puntilla de una estocada hasta las cintas. Y emocionado, con la alegría reflejada en su cara de niño, explicaba a nuestra esposa como hacia la Suerte de Matar, el "Niño del Hospicio".

Luego nos anunció, que se marchaba para España en Abril:

Mis hijos (tan buenos los pobres) quieren que cumpla una de las ilusiones mayores de mi vida. ¿Sabe don Antonio? Quiero ir a Cádiz, de donde eran mis abuelos, para vivir allí unos días recordando a quienes vinieron a Venezuela y formaron mi familia.

Josefina y yo, Josefina es su adorada e inseparable esposa, queremos ver la Feria de Sevilla.

Y cuando empezó a hablar de Sevilla, se le notaba tan contento... tan ilusionado... Sus ojos emocionados... Queremos ver la Feria y Sevilla.

El día 1° de Abril. vino a despedirse de nosotros. Se marchaban el sábado 3 o el viernes 2 para llegar a Madrid...

Manuel, si llegan a Madrid el domingo de Ramos, 4 de abril, pueden ir a Toledo que hay una corrida de Miura y la torean tres valientes, Limeño, Andrés Vázquez y El Paquiro. Pasan ustedes el día en Toledo, y si al llegar a Madrid no hay entradas para Toledo llaman al señor Acebal para que intente lograrlas.

Besó a mis hijos que le pidieron la Bendición; abrazó a nuestra esposa a la que recomendó nos cuidase mucho porque... Don Antonio trabaja mucho... Es incansable y hay que cuidarlo porque si lo perdemos... ¿de dónde sacamos otro Antonio Aragón?

Estas fueron sus últimas palabras personalmente. Fue la última vez que nos vimos... porque, amigo ejemplar, todavía antes de irse para el avión, llamó a casa para decirnos adiós y para recordarnos el regalo de un cartel de toros en seda, que le ofrecimos para su Museo Taurino en su hogar de Maracay, donde pasaba horas enteras, mirando, limpiando los cuadros, cambiando las cosas. Hacía muy poco que se llevó a Pepe Cabello a visitar su Museo Taurino que fue, el orgullo de su vida de aficionado y en donde en una fiesta de despedida que le dieron sus hijos y familiares, se vistió de torero con un traje lila y oro, y le tomaron una fotografía sosteniéndolo en hombros vestido en traje de luces, con el que tantas veces soñó el querido Zafrané.

Se fue para España. Aquí tenemos la primera tarjeta que nos escribió con una "vista de Toledo" donde nos explica que visitaron Josefina y él la Ciudad y que la corrida de Miura se había suspendido por la lluvia. La tarjeta finaliza así: "…y  ahora salimos para Sevilla y de allí, le escribiré otra vez, hermano. Josefina le manda saludos para Conchita y besos a los niños y de mi parte abrazos...".

Llegó la tarjeta de Sevilla donde habla de su ida a Cádiz... Y en la noche del viernes, madrugada en Caracas del sábado 24, llamaron por teléfono desde Maracay, para avisarnos que el señor Manuel Zafrané había muerto en un Hotel de Sevilla. iSe había quedado dormido como un niño, cerca del regazo sublime de su adorada esposa!

A su regreso de Cádiz y después de presenciar la corrida del viernes, fueron al Hotel. Escribió una carta a su hijo Manuel, doctor en Veterinaria y Veterinario oficial de la Plaza de Toros Monumental de Valencia y una tarjeta a su hermano Antonio Aragón. iFue lo último que hizo en su vida!

Su esposa, llorando inconsolablemente al apearse del avión que la trajo al hogar acompañada del cadáver de su esposo querido, se abrazó a nosotros y nos explicó... "Don Antonio... qué amistad más fiel... más sublime... Antes de acostarse y después de escribirle a Manuel, le escribió una tarjeta a usted don Antonio tan buen amigo... y al terminar de escribirle se acostó... y se me quedó dormido para siempre".

Sacamos su cadáver de la Aduana. La urna venía precintada y rodeada con la Bandera Nacional. Allí, dormidito como un niño, regresa de Sevilla, de Cádiz donde habían nacido sus abuelos, el querido y ejemplar aficionado, amigo, esposo, padre, trabajador y aficionado, Manuel Zafrané. La entrada de sus restos en su casa, fue algo indescriptible. Ese hogar de Maracay se llenó de coronas.

Amigos de todas las clases sociales, llenaron totalmente la casa. A las 7 de la mañana del día jueves 29, no cabíamos. Se llenó la calle de gentes humildes que conocieron al señor Zafrané. Toreros, aspirantes, empresarios, autoridades, amigos que supo conquistar y guardar Manuel Zafrané toda la vida, como premio a su honestidad y ejemplar comportamiento.

Seguidos sus restos por toda esa multitud (tuvieron que añadir un automóvil-carroza para poder cargar todas las coronas) lo llevamos a la Iglesia. Y el Cura Párroco, que había sido amigo de la familia Zafrané desde su llegada a la Iglesia; que había visto todos los domingos y fiestas de guardar y Comunión a los esposos Zafrané "acercarse al Altar del Señor" durante tantos años, cuando estaba pronunciando su plática, su Oración a Dios por el alma de don Manuel Zafrané... ¡rompió a llorar como un niño!, teniendo que suspender sus palabras por algunos minutos. Algo jamás visto que se nos clavó en el alma y nos puso otra vez a todos, las lágrimas en nuestros ojos.

Al salir de la Iglesia en hombros como los grandes toreros, lo llevamos hasta donde descansan sus restos. La sepultura quedó cubierta, por "una montaña de flores".

Nosotros que estuvimos tantas veces al lado de Manuel y Josefina; que nos encontramos en todas las Ferias, en todas las corridas; todas las mañanas de corrida en el acto del sorteo; que convivimos tantas horas y hablamos tanto, siempre de la Fiesta Brava... de la revista "Venezuela Taurina" podemos asegurar, y por unanimidad de todos sus familiares y amigos, que Manuel Zafrané se quedó dormido al lado de la Muerte, siendo el hombre más feliz de la tierra.

Se durmió en El Señor, en Sevilla, ¡nada menos que en Sevilla! Cerró sus ojos para siempre, después de sentir, vivir y conocer Ias calles y pueblos de Cádiz donde nacieron sus abuelos.

Se quedó dormido para siempre, teniendo en su paltó un clavel sevillano que llevó a la corrida de la tarde y su sombrero cordobés que estaban en una silla del cuarto, como casaquilla de torero, terminada la corrida. Se quedó dormido, respirando su último suspiro, cuando las clavellinas, claveles y albahacas sevillanas confunden y con el aire perfumado de Sevilla, en plena Feria, en pleno Abril, embriagan con su incomparable aroma. Cuando las castañuelas de las "casetas de la Feria" tocan interminablemente por sevillanas de baile haciendo girar en girasoles maravillosos, las faldas rizadas de las mujeres ataviadas a la andaluza. Manuel Zafrané llegó a Dios, como él quiso, y Dios le concedió esa felicidad, ese premio, como premio a su comportamiento desde niño. Como premio a su trabajo, a su honestidad reconocida por las Autoridades de Maracay al recibir su Jubilación y el Diploma de Empleado Ejemplar. Como reconocimiento a su actuación de esposo siempre amoroso, siempre al lado de la esposa que Dios le dio como compañera y madre de tan buenos hijos que pueden sentir el orgullo, la inmensa satisfacción de haber tenido un Hogar, unos Padres tan dignos, tan ejemplares como Dios les concedió. ¡Contentos y felices podéis estar, hijos de Zafrané de ese padre que Dios les dio, de ese hogar con Josefina adorable! Orgullosos pueden vivir toda la vida, por el ambiente y formación que tuvieron en el Árbol donde nacieron.

Y como dijo un poeta muy popular interpretando el sentir de un famoso artista fallecido... podríamos repetir ahora interpretando lo que don Manuel Zafrané nos decía desde dentro de su urna española:

...Y no lloréis por mí... porque todo lo logré en la Vida...
No lloréis por mi... porque voy a Dios contento.
Retened vuestras lágrimas por mi Muerte...
Porque no estoy muerto.
Viví como quise vivir... Logré, lo que quise lograr...
Y hasta en la hora de mi Muerte pude realizar
Lo que desde niño soñé...
No lloréis por mi que mi cuerpo va hacia la Tierra
Mi alma hacia Dios... envuelto en el sudario de mis ilusiones.
Tranquilo y confiado, ante el Juicio de Dios.

No sé si esto lo escribió el Poeta al que me refiero o han salido estas frases de mi alma ante la seguridad de lo que me diría Manuel en una conversación ahora mismo. Nos conocimos tanto... nos quisimos tanto... hablamos tantas veces... nos entendíamos con tanta sinceridad, que puedo jurarles que estas frases anteriores, han sido dictadas por él desde el Cielo donde está ahora velando cerca del Padre, por todos nosotros.

¡Duerme en Paz, fraternal hermano! Descansa en El Señor feliz y satisfecho de tu paso por la Vida! Para tu Josefina ejemplar esposa, madre, amiga, abuelita sublime a la que alegrarán ahora más que nunca esos nietos, frutos del árbol de vuestros hijos, nuestro abrazo de siempre. Para tus hijos y descendientes de la "reata salida de Cádiz" nuestra palabra de pésame; para la Fiesta Brava, para tu Venezuela taurina también la frase de pésame, porque ha perdido "Un Aficionado Ejemplar"; y para ti, hermano Manuel Zafrané de nuestra parte nada que añadir a lo dicho desde aquella tarde de nuestro debut torero en la Maestranza de Aragua, la plaza sevillana de Venezuela, de tu Maracay, testigo de todas tus cosas.

Para ti hermano mío ante Dios, mi abrazo fraternal, mi permanente recuerdo de siempre y ahora para siempre, y mi expresión que oíste muchas veces en mis programas taurinos que reflejan el sentimiento de mi alma que ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a mí mismo... Que Dios te Bendiga en tu descanso eterno y que ¡LA PAZ DEL SEÑOR SEA SIEMPRE CONTIGO!

Antonio Aragón

(Revista "Venezuela Taurina", mayo de 1971).

En el Teatro del Centro Cultural "Eladio Alemán Sucre" del diario "El Carabobeño" con motivo de la presentación del documental "Los Bienvenida en Venezuela. Huella indeleble en el corazón de una dinastía", realizado por los Hermanos Dupouy Gómez. De izquierda a derecha: Miguel Dupouy Gómez, Juan Florencio Dupouy Gómez, Rosa Elena Gómez Arráiz, Manuel Zafrané (hijo) y Rafael Dupouy Gómez, el 14 de octubre de 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez),  

Con especial recuerdo para un aficionado taurino de excepción, don Manuel Zafrané, cuyo legado taurino continúa latente en el corazón de su querido hijo Manuel, quien nos honra con su amistad.

Rafael Dupouy Gómez

martes, 3 de septiembre de 2019

ENTREVISTA: AQUĺ, ANTONIO BIENVENIDA


En esta oportunidad, comparto una interesante entrevista realizada al maestro Antonio Bienvenida que fue publicada en el Semanario Gráfico Taurino "El Ruedo", el 22 de diciembre de 1955.

(Por: Santiago Córdoba. Cortesía: Archivo Hnos. Dupouy Gómez).


Al final de la entrevista se le ocurrió a Santiago Córdoba hablar de filosofía al famoso torero Antonio Bienvenida, y, aunque éste quiso rehuir el tema, por aquello de las críticas, la cosa le divirtió y terminó filosofando. A la derecha, se aprecia una caricatura del maestro Antonio Bienvenida, visto por Córdoba. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El recuerdo más desagradable de mi vida, las curas de la cornada de Barcelona. Final filosófico...

¿Te sientes satisfecho, Antonio?

Muchísimo.

¿Razones principales?

Porque he tenido mucha suerte esta temporada, sobre todo en la corrida de los seis toros a beneficio del Montepío de Toreros, inolvidable para mí, porque creo que en las demás Plazas he dejado buen cartel. Además, he terminado la temporada con una cornada.

Antonio, de lo soñado a lo vivo, ¿hay distancia?

Claro, porque el sueño es irrealizable, y lo que se vive no es siempre agradable.

¿Tus sueños?

Cuando chico soñaba con el elefante de oro; a medida que he ido viviendo los sueños, ya no han sido tan bonitos, y sigo queriendo soñar otra vez con el elefante de oro andando y por casa.

¿Lo más desagradable que has vivido?

Las curas de la cornada de Barcelona.

Esta temporada la has cerrado con 35 corridas. ¿Cuántas crees que torearás la próxima?

Espero que con un poco de suerte al principio, puedo rebasar esa cifra.

¿Treinta y cinco corridas sin ayuda?

En absoluto. Bueno, sí, con mi ayuda.

¿Para el año que viene?

Con la misma ayuda; creo que lo más bonito de este mundo es ayudarse a sí mismo.

La ayuda ajena, en lo taurino ¿es eficaz?

Supongo que sí; pero tengo que suponerlo.

¿Qué cambios crees que se han registrado últimamente en el toreo?

La confianza de todos los que vestimos el traje de luces en nosotros mismos en relación con la vuelta del toro, íntegro.

Oye, ¿ya no quedan resquemores?

En absoluto.

¿Vas a América?

No. Este año me quedo a pasar el invierno en casa.

Lo de México sigue embarullado, ¿verdad?

Sí; pero espero que la buena comprensión de los elementos que integran las dos Asociaciones mexicanas y nuestro Sindicato lo lleven a un feliz término.

¿Crees que esta postura inicial de los mexicanos encerraba algo que no se ha hecho público?

Indudablemente; ellos tratan de defender sus intereses, lo mismo que nosotros los nuestros.

¿Qué vida hace un torero en invierno?

Por lo que a mi respecta, puedo decirte que voy mucho al cine, como todo lo que quiero, me divierto todo lo que puedo, leo tranquilamente, y por estos dos meses trato de desambientarme de la cosa taurina, exceptuando los tentaderos, que es lo que más me divierte en el invierno.

¿Engordas mucho en el invierno?

Desde luego; pero un mes antes de empezar vuelve la tragedia del hambre y del adelgazamiento, corriendo mucho para poder estar quieto después, cuando lo dejan a uno.

El maestro Antonio Bienvenida durante su entrevista para el Semanario Gráfico Taurino "El Ruedo". Fotos Zurita. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

¿Tienes cortijo?

No.

¿Lo tendrás?

Espero que sí.

¿Te falta mucho?

Muchísimo, porque el cortijo vendrá cuando me retire.

¿Dices esto cuando ya va a empezar tu catorce temporada?

Pues es verdad; pero no pienso todavía cuál será la última.

¿Qué lees tranquilamente en invierno?

No te lo cuento, para que no digan que los toreros nos metemos a filosofar. Pero verdaderamente estoy saboreando la buena literatura contemporánea española.

Pues yo quiero hablar de filosofía. Antonio, ¿hay filosofía en la Fiesta?

El único filósofo de verdad que hay en la Fiesta es el toro.

¿Qué explicación tiene esta filosofía?

Muchas veces los toros, cuando nos tienen vencidos en el suelo, nos miran y con un aire de lo más filosófico, le hacen caso al compañero que viene a hacernos el quite.

¿Te dice algo la mirada de los toros?

Todo.

"El Gallo" confiesa que los toros que le han echado al corral fué por una mala mirada.

Seguro será así, porque don Rafael sabía y sabe lo suyo.

¿Y entre los toreros hay filosofía?

No.

¿Qué hay?

Hay riesgo, heroísmo y hombría.

¿Te parece poco? ¿Te atreves a contestar a una pregunta?

Venga.

Simboliza esas tres cosas en un nombre.

Juan Belmonte García.

SANTIAGO CÓRDOBA

Entrevista publicada en el Semanario Gráfico Taurino "El Ruedo", el 22 de diciembre de 1955. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).