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jueves, 30 de abril de 2026

“MANOLETE”: 80 AÑOS DE SU DEBUT EN VENEZUELA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Debut en Venezuela del “Monstruo” de Córdoba, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, en compañía del diestro venezolano Julio Mendoza y el peruano Alejandro Montani en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, toreó en Venezuela dos corridas de toros en la Maestranza de Maracay, los días 1 y 12 de mayo de 1946 y un festival benéfico en el Nuevo Circo de Caracas, el 19 de mayo de ese mismo año. Estas fueron sus únicas presentaciones en Venezuela.

“Manolete”, debutó en Venezuela, actuando en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946. La Organización Gago lo presentó, la primera tarde, alternando con el venezolano Julio Mendoza Palma y el diestro peruano Alejandro Montani con toros de “Guayabita”.

El toro de nombre “Naranjito”, negro, marcado con el número 316, segundo de la tarde, fue el primer astado que lidió “Manolete” en Venezuela, quien vestía un precioso traje rosa y oro.

El cronista taurino Guillermo Austria “Chavalo”, describió así el sensacional momento vivido en Maracay (Venezuela) con el debut de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” que tanta expectación y emoción despertó en la afición: 
           
“El prodigioso cordobés saluda al guayabitero con cuatro verónicas para las cuales habría de inventar una adjetivación especial. Sin aspavientos ni contorsionismos, aquellos lances fueron simplemente soberanos, mandones, pletóricos de gracia, serenidad y arte, rematados luego con la ya célebre media verónica de su exclusiva propiedad, por la manera nunca sospechada con que el “Monstruo” la realiza. Otras dos verónicas, una revolera y repetición de su inverosímil media verónica integraron su labor del primer quite, dejando en el ambiente una sensación de grandeza indiscutible.

Brinda desde los medios y comienza la sensacional faena de muleta con pases por alto y por bajos ayudados que dejan a la clientela desconcertada, asombrada, convulsa de una sensación jamás sentida ante semejante prodigio de serenidad y mandonería. La muleta en manos de “Manolete” tiene vuelos inaugurales. Todos creíamos que lo que hizo no se podía ver nunca. Se acerca, se arrima y luego se pega del toro con el mismo desenfado de una vaca.

“Manolete” durante su actuación en la Maestranza de Maracay, Venezuela, en 1946. Fotos Villa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con dibujados naturales y tiránicos derechazos, se fajaba inverosímilmente el toro, alrededor. Las manoletinas, primorosa suerte de su invención, prendieron en el ambiente de la plaza la somnolencia embriagadora de un perfume, y otra serie de naturales, dados ahora con una exclusiva forma avasallante de correr la mano mirando a los tendidos, vertió más sobre el ruedo el vértigo del público hecho clamor de emocionado vocerío.

El hecho de haber tenido necesidad de recurrir al descabello después del espadazo que “sopló” al final, negó la posibilidad de adquirir en este toro algún simbólico trofeo. Pero ahí ha quedado, y de manera indeleble en la memoria de cuantos le vimos, la fantasmagoría real de todas sus faenas. La ausencia del galardón no afecta al mérito”.

En el quinto de la tarde, segundo de “Manolete”, el famoso diestro cordobés lo toreó primorosamente de capa pegándole al toro cuatro verónicas antológicas. Con la muleta ejecutó variados pases con ambas manos que fueron muy ovacionados. Entró a matar con decisión saliendo lastimado en el encuentro, recibiendo un pequeño varetazo en el estómago, siendo inmediatamente conducido hacia la enfermería de la plaza donde el eminente doctor José “Pepe” Izquierdo le realizó una adecuada cura y tratamiento. Al toro que no pudo matar “Manolete” por el pequeño percance recibido, lo despachó el venezolano Julio Mendoza habilidosamente con la puntilla.

El 12 de mayo de 1946, se volvió a presentar en la Maestranza de Maracay “Manolete” en un mano a mano con el diestro mexicano Carlos Arruza, actuando como sobresaliente el novillero venezolano Oscar Martínez. Llovió mucho ese día, pero los allí presentes pudieron ver enfrentarse a los dos colosos de la torería contemporánea.

“Manolete”, vestía traje de obispo y oro, mientras que su gran amigo el mexicano Carlos Arruza, llevaba puesto un traje tabaco y plata aquella tarde. El crítico taurino Guillermo Austria “Chavalo”, nos describe la actuación de “Manolete” y Arruza, el día de la histórica tarde del mano a mano:
           
“Aquellas verónicas de “Manolete”, aquellos sus naturales sus “manoletinas”, su pase de trinchera, los de pecho, en fin todo lo que en cantidad y calidad nos hizo, ante nuestros ojos aparecían como cosas nunca vistas. Como si fueran de estreno. Nos traían una sensación nueva. Un enervamiento desconocido hasta ahora. El extracto era el mismo pero distinto su perfume. Aquello era el zumo de mil flores del jardín de las delicias, del huerto de las maravillas. Nada lograríamos con intentar reseñarlo. Aquello era indescriptible. Fue inefable. Una oreja en uno y dos orejas en otro, total: tres orejas. Pero en realidad la cosa ha debido ser de esta manera: dos en el primero y en el quinto, las dos, el rabo y una pata, pero el Técnico no supo corresponder con entera justicia. Aquel quinto toro de “Manolete” merecía todos los honores habidos y por haber”.
                       
Aquellos tres escalofriantes faroles de rodillas con que Carlos Arruza saludó al sexto guayabitero de la tarde. Cuando el bizarro y temerario azteca dejó su posición de hinojos, en toda la plaza había un mareante olor a cloroformo. En todas las absortas pupilas la visión del “hule” humedeció los ojos de la tragedia. También como “Manolete” fue víctima de la “pichirrería” del Técnico, y solo se llevó al final de la triunfal jornada, cuatro orejas y un rabito, como si aquellos quinto y sexto toros no tuvieran patas que cortar.

En hombros de una multitud más que entusiasmada, enardecida, salieron por las calles de la ciudad afortunada este par de colosos de la torería, después de haber dado cada uno a mares lo que tienen: el poder y la fuerza”.

Posteriormente, “Manolete” se volvió a presentar, el 19 de mayo de 1946 en un festival taurino a beneficio de la Campaña Nacional de Alfabetización, realizado en el Nuevo Circo de Caracas, con toros de “Guayabita”, alternado con Julio Mendoza, Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana” y los hermanos venezolanos, Oscar y Ricardo Martínez. En ese festival se despidió “Manolete” de la afición venezolana y del público de América.


“MANOLETE” Y ARRUZA VISITARON A FLORENCIO GÓMEZ NÚÑEZ

En mayo de 1946, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” y el torero mexicano, Carlos Arruza, durante su estadía en Maracay, visitaron a mi abuelo Florencio Gómez Núñez en su quinta “La Macarena”. Ambos vinieron acompañados de sus apoderados. “Manolete”, en compañía de José Flores “Camará”, muy amigo de mi abuelo, al que conoció desde que se inició en el mundo del toro, primero como torero y después como apoderado y Carlos Arruza con Andrés Gago, quien también contaba con la amistad de mi abuelo, siendo un gran empresario sumamente atento y cordial.

Recordaba mi abuelo Florencio: “Gratamente recibí la visita de “Manolete” y Arruza con sus respectivos apoderados junto con mi señora Elena y mis pequeños hijos, Rosa Elena y Florencio Vicente Gómez Arráiz. Al llegar los toreros y bajar del coche, los saludamos cariñosamente y los invitamos a pasar a la casa que fue diseñada por mi amigo Carlos Raúl Villanueva, considerado como el mejor arquitecto venezolano de todos los tiempos, siendo también el artífice de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay que le encomendamos construir y que fue inaugurada, el 20 de enero de 1933.

Ocurrió una anécdota muy curiosa con la visita de “Manolete”, porque nosotros teníamos en la casa, dos perros de raza Boxer, muy fuertes y bravos, a los que la mayoría de las personas que visitaban la casa les tenían mucho cuidado y respeto. “Manolete”, llevaba elegantemente su chaqueta puesta por los hombros y después de ver a los dos perros merodeando bastante cerca de él, muy inquieto, se dirigió a nosotros, diciéndonos:

 “¡A estos perros, yo les tengo mucho más miedo que a los toros!”.

Finalmente, todos nos echamos a reír, después de aquel comentario que “Manolete” manifestó, demostrándonos el pánico que tenía ante los perros. Estuvimos conversando largo rato en un salón de la casa, donde todavía conservo el juego de recibo donde se sentaron “El Monstruo” cordobés y “El Ciclón” mexicano, junto a sus apoderados”.

Durante su estadía en Venezuela, “Manolete” y Arruza, estamparon su firma autógrafa con una bonita dedicatoria a mi abuelo Florencio en su álbum taurino, donde también aparecen las expresiones de amistad y cariño de grandes figuras del toreo que conoció a lo largo de los años, desde la fecha inaugural de la Plaza de Toros de Maracay en 1933.



Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, muestra la entrada del mano a mano en la Maestranza de Maracay entre el Monstruo” cordobés y el Ciclón” mexicano y la firma autógrafa de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” con dedicatoria a Florencio Gómez Núñez que dice: “Al gran aficionado y buen amigo Florencio Gómez con un abrazo, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, Caracas, 12 de mayo de 1946”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

“Manolete”, fue un torero excepcional, tenía una gran personalidad y prestancia en la plaza. Así lo recordaba con añoranza mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

“Mi impresión sobre “Manolete”, es la que nos ha causado a todos los taurinos. Yo lo califiqué siempre como una figura única, fuera de todos los grupos y escuelas taurinas tradicionales. "Manolete" fue un torero magnífico, porque lidiaba de igual manera a todos los toros y a todos los toros les hacía faena. ¡Qué difícil era lograr eso! Ese ha sido, indiscutiblemente, el gran mérito de "Manolete", que no se puso él a tono con los toros, sino que puso a los toros a tono con él. Yo creo que "Manolete" ha sido el torero con más valor de verdad que ha tenido el toreo. Le imprimía, con su carácter serio y sobrio, un sentido de solemnidad a lo que hacía, mostrando una verticalidad y una quietud asombrosa ante la cara de los toros. Era una constante en “Manolete”, la seguridad, verdad y decisión al ejecutar la suerte suprema.

Para mí ha sido un caso excepcional en el toreo. Toda persona o aficionado que recuerde alguna faena de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, no podrá olvidar nunca en su vida a esta gran figura del toreo y lo que significó para la Fiesta Brava”.


A la izquierda: “Manolete” en Maracay, Venezuela, año 1946 (Foto: Pérez). A la derecha: Rafael Dupouy Gómez ante la hermosa estatua de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, titulada “Su último brindis”, obra realizada por el gran escultor madrileño Emilio Laiz Campos. Plaza de Toros Maestranza “César Girón” de Maracay. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

He querido dedicar este recuerdo a “Manolete” en el 80º Aniversario de su debut en Venezuela.


Rafael Dupouy Gómez


sábado, 14 de febrero de 2026

LIBRO "CHICUELO" EL ARTE DE INVENTAR

(Por: Rafael Dupouy Gómez)


 "Chicuelo". El Arte de Inventar, escrito por don Diego Carrasco Fernández.

En vísperas de la Navidad, el 24 de diciembre de 2025, recibí como regalo de mi querido hermano mayor Juan Florencio Dupouy Gómez, el excelente libro titulado "Chicuelo". El Arte de Inventar, escrito por don Diego Carrasco Fernández.

Me hacía mucha ilusión tenerlo en mis manos para poder disfrutar de su muy amena e interesante lectura, ya que como bien se menciona en el libro:

"Esta obra aproxima al lector a una figura trascendental: Manuel Jiménez "Chicuelo", conocido como padre del toreo moderno; a través de una variedad de enfoques, se ofrece un retrato del torero sevillano perfilado tanto en su dimensión humana como en su significación artística y en su papel angular de enlace entre la estética de la Edad de Oro del toreo y los gustos dominantes en la corrida de nuestro tiempo. A través de una amplia colección de textos y fotografías, la obra explora el arte de inventar a través de la tauromaquia y contribuye a reconocer la trascendencia de la innovación de "Chicuelo" en la concepción de la faena".

El año de la publicación de la obra fue en 2023. Comprende un total de 468 páginas, ilustradas con históricas fotografías del gran maestro del toreo Manuel Jiménez "Chicuelo", muchas de ellas inéditas, pertenecientes a la familia del famoso diestro sevillano.

Su encuadernación está realizada en Tapa Dura y pertenece a la Colección: TAUROMAQUIAS.

Mi principal deseo de poder tener en mi manos y disfrutar el libro "Chicuelo". El Arte de Inventar, se lo debo al muy apreciado amigo don Eduardo Gómez Ibarra, distinguido Bibliófilo Taurino de México, quien me contactó y escribió manifestándome su interés en publicar y tomar algunos datos sobre las actuaciones de Manuel Jiménez "Chicuelo" en Venezuela, ya que él había leído mi artículo dedicado a "Chicuelo" en conmemoración del centenario de su alternativa, publicado en mi blog "Historias Taurinas", el 26 de septiembre de 2019.   

El 27 de octubre de 2023, el Bibliófilo Taurino de México, don Eduardo Gómez Ibarra, muy amablemente, dirigió un correo a Rafael Dupouy Gómez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Eduardo escribió: 

27 de octubre de 2023.

Estimado amigo don Rafael Dupouy Gómez, después de un largo período en donde se ha cruzado la pandemia, me es grato informarle que la Fundación de Estudios Taurinos, con sede en Sevilla, ha dado a conocer que el próximo 8 de noviembre presentará el libro Chicuelo el arte de inventar, del cual he tenido la fortuna de participar en un artículo, al igual que otros autores de renombre. Sobre el particular le doy infinitas gracias por su desinteresado apoyo, así como por sus comentarios para desarrollar la actuación del genial matador en su país, Venezuela.

De mi parte me reitero como su amigo y cuente conmigo en lo que pueda apoyarlo, tal como usted lo ha hecho.

Reciba un cordial saludo con aprecio,

Eduardo Gómez Ibarra.

Ciudad de México. 

Don Eduardo Gómez Ibarra, escribió y realizó un magnífico e importante trabajo de investigación sobre las magníficas actuaciones del maestro sevillano en México, sobresaliendo la realizada al toro "Dentista" de la ganadería de San Mateo, el 25 de octubre de 1925, en la plaza de El Toreo y, posteriormente, las ejecutadas a "Testaforte" y "Melcochero" que lo convirtieron, definitivamente, en un auténtico ídolo de la afición mexicana.

Don Eduardo, también logró compilar los cuadros estadísticos de las corridas de toros estoqueadas por Manuel Jiménez "Chicuelo" en las plazas de toros americanas de manera detallada y muy bien documentada por su fecha, lugar y plaza, ganadería, toros importantes, alternantes y resultados de sus presentaciones.

Manuel Jiménez "Chicuelo" vino a torear en la Maestranza de Maracay, Venezuela, siendo contratado para la Feria del año 1935 por mi abuelo Florencio Gómez Núñez y su hermano Juan Vicente, grandes aficionados, ganaderos y propietarios del hermoso coso, edificado por el destacado arquitecto Carlos Raúl Villanueva, siendo inaugurado por mi bisabuelo el Benemérito General en Jefe Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, el 20 de enero de 1933.

En la primera corrida de la Feria de Maracay, el 18 de enero de 1935, actuaron los diestros españoles Manuel Jiménez "Chicuelo" y Vicente Barrera en compañía del matador de toros mexicano David Liceaga. Se lidiaron  tres toros media casta de "La Providencia" y tres toros de pura casta de Don Graciliano Pérez Tabernero. "Chicuelo" destacó por su toreo de capa, fino y variado. Con la muleta ejecutó algunos pases de calidad y clase, siendo muy ovacionado en el cuarto toro, dando la vuelta al ruedo. Lo más vistoso y destacado de la corrida, fueron los quites con el capote realizados por "Chicuelo" y Barrera al cuarto toro de Graciliano Pérez Tabernero que permitió el lucimiento de ambos, hasta provocar el delirio del público que premió la belleza de sus quites lanzando prendas y sombreros al redondel.

De izquierda a derecha: Florencio Gómez Núñez, Vicente Barrera, Juan Vicente Gómez Núñez y Manuel Jiménez "Chicuelo" en la Maestranza de Maracay. Año 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En la segunda corrida de la Feria, celebrada el sábado 19 de enero de 1935, actuaron los diestros Manuel Jiménez "Chicuelo", Eleazar Sananes "Rubito" y Vicente Barrera, enfrentándose a tres toros media casta de "La Providencia" y tres de pura casta de Don Antonio Pérez Tabernero. Esa corrida fue histórica y memorable, por lo que realizó "Chicuelo" aquella tarde, que hizo al público presente aplaudir con entusiasmo su extraordinaria faena que ha sido considerada como la más grandiosa realizada en ruedos venezolanos, al toro de la ganadería española de don Antonio Pérez Tabernero de nombre "Carpintero", marcado con el número 61.

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez: "En mi opinión, la faena más grande hecha en Venezuela fue la realizada por Manuel Jiménez "Chicuelo", en la Plaza de Toros Maestranza de Maracay el 19 de enero de 1935. El toro se llamaba "Carpintero", era el cuarto de la tarde, marcado con el número 61, de Don Antonio Pérez Tabernero. "Chicuelo" le cortó las dos orejas y el rabo, pero no fue sólo por cortar las orejas y estar muy bien, sino por el arte que le imprimió el torero sevillano a ese toro.

Manuel Jiménez "Chicuelo", ejecutando su clásica "chicuelina" durante la célebre actuación en la Maestranza Maracay, Venezuela, el 19 de enero de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Esa misma tarde apoteósica en la Maestranza de Maracay, el diestro valenciano Vicente Barrera ejecutó también una memorable faena demostrando su arte, valor y entrega cortando las dos orejas y el rabo.

La tercera y última corrida fue celebrada el domingo, 20 de enero de 1935, participando los matadores Manuel Jiménez, "Chicuelo", Vicente Barrera y Juan Martín Caro, "Chiquito de la Audiencia".

Marcó un gran acontecimiento taurino esa corrida, resultando histórica, ya que por primera vez en Venezuela, se lidiaron en una misma corrida SEIS TOROS ESPAÑOLES DE PURA CASTA, tres toros de don Graciliano Pérez Tabernero, de Salamanca (Divisa: azul celeste, rosa y caña) y tres toros de Pura Casta de don Antonio Pérez, de San Fernando, Salamanca (Divisa: azul, encarnada y amarilla).

A la izquierda: Rafael Dupouy Gómez mostrando el libro "Chicuelo". El Arte de Inventar, escrito por don Diego Carrasco Fernández. A la derecha: Parte de la Bibliografía consultada de la obra en donde aparece el autor de este artículo como colaborador. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

CONTENIDO DE LA OBRA SOBRE "CHICUELO"

La magnífica obra inicia con la presentación de don Santiago de León y Domecq, Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y el Prólogo de don Rogelio Reyes Pérez, de la Fundación de Estudios Taurinos.

Los temas tratados por sus autores y correspondientes títulos, son los siguientes:

El año que nació "Chicuelo". (Autor: Diego Carrasco).

"Chicuelo", torero de Sevilla. (Autor: Manuel Jiménez Amador).

Manuel Jiménez "Chicuelo" y la formación de la escuela sevillana. (Autor: Andrés Luque Teruel).

"Chicuelo" y "Manolete". La herencia oculta. (Autor: José Morente).

Evocación de Manuel Jiménez "Chicuelo", un torero esencial en la historia del toreo. (Autor: Carlos Abella).

Las cuatro epifanías de la Chicuelina. Origen, historia y nuevas versiones del lance de "Chicuelo". (Autor: José Luis Ramón).

México descubre a "Chicuelo". (Autor: Eduardo Gómez Ibarra).

"Chicuelo" y Francia: la historia de un apasionado reconocimiento. (Autor: Jean Pierre Hedoin).

"Chicuelo" entre los toreros. (Autor: Manuel Escalona Franco).

Entrevista a Rafael Jiménez "Chicuelo". (Autores: Manuel Jiménez Amador, Diego Carrasco).

"Chicuelo", las sombras de un silencio. (Autor: Federico Arnás). 

Relación de Carteles.

Listado de Figuras.

Índice Onomástico.

Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla.

Fundación de Estudios Taurinos.

Editorial Universidad de Sevilla. España. 2023.

Como taurino recomiendo ampliamente el libro que enaltece, resalta y difunde la importancia de Manuel Jiménez "Chicuelo" como figura del toreo fundamental que marcó una época.

Reitero mi profundo agradecimiento a mi querido amigo don Eduardo Gómez Ibarra por valorar y tomar en cuenta mis artículos taurinos, brindándome el honor de poder participar colaborando en tan importante obra taurina.

Enhorabuena!!!

Rafael Dupouy Gómez.


lunes, 19 de enero de 2026

LA MAESTRANZA DE MARACAY CUMPLE 93 AÑOS

   (Por: Rafael Dupouy Gómez)

La hermosa Maestranza de Maracay, Venezuela, inaugurada por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La Maestranza "César Girón" de Maracay (Venezuela), está cumpliendo 93 años de historia. El bello coso taurino, fue inaugurado por el Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, el 20 de enero de 1933. 

Su histórica construcción se debió a la desmedida afición de sus hijos, Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, fundadores de la primera ganadería de toros pura casta de lidia en Venezuela "Guayabita", empresarios y propietarios de la joya arquitectónica que encomendaron realizar a su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

A la izquierda: Los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, impulsores, propietarios y empresarios de la bella Maestranza de Maracay, Venezuela. A la derecha: Su gran amigo, el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, artífice de la magnífica plaza de toros. Año 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).  

El cartel de su inauguración lo integraron: el famoso rejoneador español don Antonio Cañero y los matadores de toros, Eleazar Sananes "Rubito" (venezolano), Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo (españoles). Los toros lidiados fueron de la ganadería venezolana de "La Providencia", perteneciente al hierro de los hermanos Gómez Núñez.

Anuncio del cartel de la corrida de inauguración de la Maestranza de Maracay, Venezuela, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Artículo de prensa del año 1933 sobre la gran inauguración de la Plaza de Toros Maestranza de Maracay, Venezuela, en donde se aprecia la fotografía de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Impresionante lleno que mostraba la Maestranza de Maracay el día de su inauguración, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El General Juan Vicente Gómez y sus hijos fueron grandes aficionados taurinos que contribuyeron enormemente en el desarrollo de la Fiesta Brava en Venezuela.

El General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, en compañía de su hijo Florencio Gómez Núñez y su compadre don Antonio Pimentel, el día de la inauguración de la Maestranza de Maracay, Venezuela, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

LA GRAN CORRIDA INAUGURAL

Los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, conversando con los diestros españoles Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo, momentos antes de realizar el Paseíllo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Maracay, 20 de enero, 1933.- Con la asistencia del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, a quien acompañaba su séquito oficial y un grupo de amigos, se ha celebrado la primera corrida de Feria, inaugurándose solemnemente la bella, coqueta y modernísima plaza de toros de la capital de Aragua.

La presencia del primer ciudadano del país fue saludada con las notas del himno nacional, siendo aclamado por la multitud. El circo, repleto en todas sus localidades y graciosamente adornado con banderolas tricolores, presentaba un aspecto imponente. Casi todas las damas que prestigiaron el espectáculo vestían a la típica usanza española, brindando un supremo y seductor encanto. Lindos y espléndidos rostros de mujeres realzaban la primera corrida de feria, dignos de los pinceles de aquel Julio Romero de Torres, "el Faraón de los pintores".

("Conde Federico", Diario "El Universal", 21 de enero de 1933).

Momento en que el ídolo venezolano Eleazar Sananes "Rubito", brinda al Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, acompañado por su hijo Florencio Gómez Núñez, la muerte del primer toro lidiado en la Maestranza de Maracay, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez, aquella memorable fecha histórica:

"Para la inauguración de la Maestranza de Maracay, contratamos mi hermano Juan Vicente y yo a Manolo Bienvenida, primera figura del toreo de España, que era muy amigo de nosotros desde su juventud. Trajimos a Pepe Gallardo que cumplía una excelente temporada novilleril y había recibido recientemente la alternativa en Barcelona (España).

Mi gran amigo don Antonio Cañero, el famoso rejoneador español, también vino contratado por nosotros y se presentó con sus hermosas jacas brindándonos momentos de gran belleza, habilidad y destreza como consumado caballista. No tuvo suerte con los toros que le tocaron en suerte, porque acometieron poco a su cabalgadura. Recuerdo que le brindó a papá, el Gral. Juan Vicente Gómez, su primer rejón, dando muerte al primer toro que se lidiaba en la Maestranza de Maracay.

Yo influí mucho en la elección del torero que matara, de lidia ordinaria, el primer toro en la Maestranza de Maracay. Fue mi deseo incluir en el cartel inaugural a mi compadre, Eleazar Sananes "Rubito", en primer lugar, por ser venezolano y en segundo lugar, por ser un ídolo taurino que a pesar de sus años retirado, se mantenía vivo en el recuerdo de los aficionados.

Eleazar Sananes "Rubito", no estuvo bien esa tarde debido a sus años de inactividad. Tenía tres años retirado del toreo y eso influyó en su actuación. Para mí significó un gran honor y orgullo poder contar con él dentro del cartel como representante de Venezuela, porque fui muy aficionado del toreo de Eleazar Sananes. Siempre lo admiré y me identifiqué como un "Rubitero", furibundo.

Pepe Gallardo, estuvo muy valeroso y decidido. Con el capote bordó unas verónicas realmente colosales, pero con la muleta no logró sacar partido a sus enemigos y estuvo errático con la espada".

EL TRIUNFO FENOMENAL DE MANOLO BIENVENIDA

Juan Vicente Gómez Núñez en compañía de Manolo Bienvenida, el diestro triunfador en la corrida inaugural de la Maestranza de Maracay, Venezuela, el 20 de enero de 1933. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Continúa evocando entrañables recuerdos de aquella tarde, mi abuelo Florencio Gómez Núñez:

"El torero triunfador aquella tarde fue Manolo Bienvenida, que le cortó las dos orejas y el rabo a un toro media casta de nuestra ganadería "La Providencia". Manolito toreó estupendamente bien con el capote, con una gracia y clase propia de la escuela sevillana. Destacó enormemente en el tercio de banderillas, logrando formidables y variados pares que levantaron al público de sus asientos. Con la muleta realizó una gran faena al toro media casta que era muy bravo y noble. Templando y mandando con suavidad, hilvanó tandas de muletazos llenos arte y calidad. Luego de dar muerte al toro, el público se desbordó en aplausos y aclamaciones, otorgándosele los máximos trofeos.

Manolo Bienvenida, nos invitó a mi hermano Juan Vicente y a mí a bajar al redondel para compartir con él su triunfo. Recuerdo que al toro le concedieron dos vueltas al ruedo y yo le lancé mi sombrero cordobés, llevándoselo el toro en el arrastre".

Así reseñó la crónica taurina la histórica faena de Manolito Bienvenida en la inauguración de la Maestranza de Maracay:

"Manolito Bienvenida fue el héroe de la jornada. Toreó de capa magistralmente, derrochando finura y elegancia. Con las banderillas conmocionó la plaza, sentando cátedra de rehiletero. Sus pares de palos fueron un asombro de dominio, valor y gallarda pinturería. Su labor como banderillero ha sido algo sencillamente inmensa, inverosímil, fantástica.

Los seis pares que clavó esta tarde bien lo acreditan como el primer palitroquero del mundo. Con la muleta hizo cosas inenarrables, brindando a los espectadores, atónitos ante tanta majeza y sabiduría emanados de un solo torero, un curso completo de bien torear. Le cupo en suerte el toro mejor del encierro, un bravo y nobilísimo media casta, con el que realizó la faena cumbre de la tarde. Imposible describir con detalles labor tan enorme, pues faltan adjetivos. Con una estocada al tercer viaje, entrando con guapeza, tiró patas arriba al extraordinario pupilo de "La Providencia", otorgándosele por demanda unánime y en medio de una atronadora ovación las dos orejas y el rabo del toro media casta.

La plaza crujía de ardoroso entusiasmo, siendo obsequiado Manolito con artísticos ramos de flores, que paseó en triunfo por el redondel bajo una lluvia de sombreros. Al toro, dechado de nobleza y bravura, se le concedieron merecidamente dos vueltas de honor al ser arrastrado, teniendo que saltar al ruedo los entusiastas y jóvenes ganaderos señores Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, dueños de "La Providencia", requeridos por los espadas y por el público. Gesto muy simpático, por lo flamenco y espontáneo, fue el de Florencio al ofrecer su castizo cordobés al toro muerto, llevándoselo en el arrastre colgado de un pitón.

Con su portentosa faena muleteril en su primera y brillante actuación en la corrida de inauguración de las Arenas de Maracay, Manolo Bienvenida se ha consagrado ante la afición venezolana. Manolito Maravilla, el torero de la muñeca de cristal". 

("Conde Federico", Diario "El Universal", 21 de enero de 1933).

Fue a partir de la solemne inauguración de la Maestranza de Maracay, el 20 de enero de 1933, que se consolidaron las festividades taurinas de gran envergadura celebradas sucesivamente en el histórico coso.

Mi abuelo Florencio y su hermano Juan Vicente Gómez Núñez, organizaron las Ferias de Maracay en los años de 1933, 1934 y 1935 con gran éxito, interviniendo las máximas figuras del toreo de esa época de oro para la Fiesta Brava nacional.

Inolvidable resultó aquella gran Feria Inaugural de Maracay en 1933, actuando el rejoneador cordobés don Antonio Cañero, el ídolo venezolano Eleazar Sananes "Rubito", el español Pepe Gallardo, siendo triunfadores Manolo Bienvenida, en la primera corrida, cortando las dos orejas y el rabo a un toro media casta de la ganadería "La Providencia" de los hermanos Gómez Núñez.

En la segunda corrida de la Feria de Maracay en 1933, el diestro Pepe Amorós cortó oreja y rabo de su primero de "La Providencia" y la oreja y el rabo de un toro de Miura, siendo fuertemente ovacionado. 

Impresionó mucho durante su actuación en la tercera corrida de la Feria de Maracay en 1933, el diestro mexicano José González "Carnicerito de México" por su gran valor y exposición, cortando las dos orejas y el rabo a un ejemplar de "La Providencia". El azteca compartió su apoteósico triunfo con los ganaderos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, a quienes hizo bajar del palco donde se encontraban para que lo acompañaran en el ruedo. Durante la lidia al toro de Miura, "Carnicerito de México" volvió nuevamente a demostrar su temeridad y entrega. Al engendrar un pase de muleta, fue alcanzado por el de Miura, recibiendo un puntazo hondo en el muslo izquierdo. Sin amilanarse en lo más mínimo, continuó la lidia hasta clavar medio estoque en las alturas, teniendo que recurrir al descabello, que logró después de varios intentos perdiendo un triunfo seguro.

Con la pundonorosa y sensacional actuación de "Carnicerito de México", culminaron las corridas de la Feria de Maracay de 1933. 

Para la Feria de Maracay de 1934, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, contrataron al sensacional diestro aragonés Nicanor Villalta, Manolo y Pepe Bienvenida, quienes triunfaron logrando faenas de ensueño que fueron premiadas con los máximos trofeos. Además, participaron el diestro Antonio García "Maravilla" y el rejoneador Miguel Cuchet.

En la Maestranza de Maracay, enero de 1934, de izquierda a derecha: Antonio García "Maravilla", Florencio Gómez Núñez, Nicanor Villalta y el rejoneador Miguel Cuchet, montando a la preciosa jaca "La Cabrera", ganadora del Primer Premio en "Concurso de Jacas Domadas a la Andaluza" en Jerez de la Frontera, España, en mayo de 1931. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Marcó una página importante la Feria de Maracay de 1935, contratando los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez al famoso diestro sevillano Manuel Jiménez "Chicuelo", al valenciano Vicente Barrera, el torero mexicano David Liceaga, el ídolo venezolano Eleazar Sananes "Rubito" y el español Juan Martín Caro "Chiquito de la Audiencia".

De izquierda a derecha: Florencio Gómez Núñez, Vicente Barrera, Juan Vicente Gómez Núñez y Manuel Jiménez "Chicuelo" en la Maestranza de Maracay. Año 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Chicuelo", realizó la que ha sido considerada como la faena más grandiosa en ruedos venezolanos, al toro de la ganadería española de don Antonio Pérez Tabernero de nombre "Carpintero", marcado con el número 61.

"Chicuelo" le cortó las dos orejas y el rabo, pero no fue sólo por cortar las orejas y estar muy bien, sino por el arte que le imprimió el torero sevillano a ese toro.

Esa misma tarde apoteósica en la Maestranza de Maracay, el diestro valenciano Vicente Barrera ejecutó también una memorable faena demostrando su arte, valor y entrega cortando las dos orejas y el rabo.

La tercera y última corrida fue celebrada el domingo 20 de enero de 1935 participando los matadores Manuel Jiménez, "Chicuelo", Vicente Barrera y Juan Martín Caro, "Chiquito de la Audiencia".

Marcó un gran acontecimiento taurino esa corrida, resultando histórica, ya que por primera vez en Venezuela, se lidiaron en una misma corrida SEIS TOROS ESPAÑOLES DE PURA CASTA, tres toros de don Graciliano Pérez Tabernero, de Salamanca (Divisa: azul celeste, rosa y caña) y tres toros de Pura Casta de don Antonio Pérez, de San Fernando, Salamanca (Divisa: azul, encarnada y amarilla).

Hubo mucha animación para esta última corrida celebrada en la Maestranza de Maracay con un lleno en todas las localidades. Vicente Barrera consiguió otro resonante triunfo realizando una faena variada y completa que le valieron las dos orejas y el rabo de su segundo toro. Barrera estuvo desafiante ante un toro difícil y con genio, pero logró conectar con su enemigo, lidiándolo con mucha exposición.

La Feria de Maracay de 1936, organizada por los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, fue suspendida por el fallecimiento del Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General Juan Vicente Gómez, ocurrido el 17 de diciembre de 1935.

Los diestros que venían contratados para torear dicha Feria eran el "Pasmo de Triana" Juan Belmonte, Victoriano de la Serna, Alfredo Corrochano y Joaquín Rodríguez "Cagancho".

Luego de la desaparición física del General Gómez, la Maestranza de Maracay sufrió una especie de letargo hasta que tomó nuevamente impulso en mayo de 1946 con la presentación en su ruedo de la gran figura del toreo mundial Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", quien actuó dos tardes. Debutó en Venezuela en la Maestranza de Maracay, el 1 de mayo de 1946, en compañía del venezolano Julio Mendoza y el peruano Alejandro Montani.

El 12 de mayo de 1946, el "Monstruo" de Córdoba, se volvió a presentar en la Maestranza de Maracay en un mano a mano con el diestro mexicano Carlos Arruza, actuando como sobresaliente el novillero venezolano Oscar Martínez. Los allí presentes pudieron ver enfrentarse a los dos colosos de la torería contemporánea.

Posteriormente, "Manolete" toreó un festival benéfico en el Nuevo Circo de Caracas, el 19 de mayo de ese mismo año. Esas fueron sus únicas presentaciones en Venezuela.

No podemos dejar de recordar, la gran labor emprendida por el maestro Pedro Pineda, al fundar la Escuela Taurina de la Maestranza de Maracay, convirtiéndose en la "Cantera de Aragua", dedicada a la formación de nuestros toreros, de donde salieron figuras importantes como los miembros de la dinastía Girón, los hermanos Ricardo y Oscar Martínez, Joselito Torres, Moreno Sánchez, Eduardo Antich, Carlos Saldaña, Sérbulo Azuaje, Joselito López, Ramón Montero "Maravilla", Lucio Requena, Adolfo Rojas, Jesús Narváez, Carlos Martínez, Carlos Rodríguez "El Mito", Rafael Ponzo, Carlos Osorio "Rayito", "Luis de Aragua", Pepe Cámara, José Nelo "Morenito de Maracay", Iván Rodríguez Vásquez y "El Victoriano", siendo algunos de los más destacados alumnos que pasaron por sus manos. 

La Maestranza "César Girón" de Maracay, fue declarada Monumento Histórico Nacional en la Gaceta Oficial Nº 35.441 del 15 de abril de 1994.

Maestranza "César Girón" de Maracay, 93 años de historia taurina. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La familia taurina presente en la Maestranza de Maracay (Venezuela). Composición fotográfica en donde aparece el General Juan Vicente Gómez, contemplando orgulloso la magnífica obra, inaugurada por él en 1933. En el ruedo, don Florencio Gómez Núñez, entusiasta propietario e impulsor del bello coso. Su hija, Rosa Elena Gómez Arráiz y sus nietos Juan Florencio, Rafael y Miguel Dupouy Gómez, disfrutando en el histórico Palco, uno de sus muy celebrados aniversarios. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Vista nocturna de la Maestranza de Maracay en diciembre de 2025, donde se aprecian los avances de los trabajos de restauración. Foto tomada y compartida por mi buen amigo Gonzalo Díaz Palacio.

En el marco de sus 93 años, espero su pronta recuperación y utilización para celebrar sus tradicionales corridas de toros que engalanaron sus ferias con su entusiasta y bien entendida afición.

No se puede olvidar su origen histórico como coso taurino por excelencia para lo que fue construido en 1933.

Se deben seguir aprovechando sus espacios para fomentar la actividad turística, artística, cultural y deportiva de la región, sin excluir ni prohibir jamás a su muy arraigada Fiesta Brava, que forma parte de la identidad de los aragüeños.

Enhorabuena, Maestranza "César Girón" de Maracay, joya arquitectónica, orgullo de Venezuela. Plaza de toros llena de historia, donde se han presentado las más grandes figuras del toreo.

¡Felicidades por cumplir 93 años! siendo la cantera taurina venezolana y una de las plazas de toros más bellas del mundo.

Rafael Dupouy Gómez.