sábado, 8 de mayo de 2021

LUIS MIGUEL DOMINGUĺN, 25 ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

(Por: Rafael Dupouy Gómez)


Alternativa de Luis Miguel Dominguín, el 2 de agosto de 1944, en la plaza de toros de La Coruña, de manos de su padrino Domingo Ortega. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 8 de mayo de 2021, se cumplen 25 años de la triste partida del maestro Luis Miguel Dominguín, uno de los diestros más dominadores, valientes y con una personalidad imponente que demostraba, por qué era considerado el número uno del toreo.
Tratar de resumir en un artículo los aspectos más destacados de la vida Luis Miguel Dominguín, resulta complicado, porque integró una de las más importantes dinastías de toreros de España, además, de ser la figura del toreo más mediática, polifacética, atractiva y polémica que existió en su tiempo. Su mundo estuvo colmado de experiencias personales increíbles con celebridades del mundo que enriquecieron su leyenda, aumentando su fama y popularidad.   
Luis Miguel González Lucas “Dominguín”, nació el 9 de diciembre de 1926 en Madrid (España), hijo de Domingo González Mateos y de Gracia Lucas Lorente. A la edad de 11 años, mató sus primeros becerros junto a sus hermanos, en la plaza de Campo Pequeño, en Lisboa (Portugal). Adoptó el apodo de “Dominguín”, al igual que su padre y hermanos. Se presentó como becerrista en la plaza de toros Monumental de Las Ventas, el 11 de agosto de 1940.
El 5 de septiembre de 1943, Luis Miguel Dominguín se presentó como novillero en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, alternando con Rafael Perea “Boni” y “Angelete”. Se lidiaron cinco novillos de don Arturo Cobaleda y uno de García Boyero, lidiado en cuarto lugar. Luis Miguel, cortó una oreja a su primer novillo y al que cerró plaza, le realizó una gran faena que fue premiada con otra oreja, dando tres vueltas al ruedo y saliendo a hombros por la Puerta Grande hacia la callé de Alcalá.
El 7 de mayo de 1944, Luis Miguel Dominguín actuó en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), lidiando novillos de Escudero con Jaime Marco “El Choni” y Benigno Aguado de Castro. Luis Miguel, fue el triunfador esa tarde. En su primero, fue premiado con palmas, saliendo a los medios; en su segundo, fue muy ovacionado, dio una vuelta al ruedo y, nuevamente, salió a los medios agradeciendo al público. El crítico taurino del diario “La Vanguardia”, don Eduardo Palacio Valdés (E.P.), señaló sobre el joven Luis Miguel: “Y aunque no pago contribución como profeta, me atrevo a vaticinar que, en este chaval, existe ya, en verdadera potencia, una futura gran figura de la tauromaquia. Si no se desconcierta como el reloj de marras, cosa que por el momento no parece previsible.”
El 8 de junio de 1944, debutó como novillero en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, cortando una oreja. Su última corrida como novillero, fue el 30 de julio de 1944, en ésta misma plaza, donde conquistó un gran triunfo, cortando dos orejas y siendo llevado a hombros junto a “Niño de la Palma II”.
Luis Miguel Dominguín, tomó la alternativa, a la edad de 17 años, el 2 de agosto de 1944, en la plaza de toros de La Coruña. Su padrino fue Domingo Ortega, que le cedió el toro de nombre “Cuenco” de la ganadería de Samuel Hermanos. Su hermano, Domingo González Lucas “Dominguín”, fue el testigo de la ceremonia. Con la plaza llena hasta la bandera y clima agradable, Luis Miguel Dominguín, realizó una faena muy valiente y variada. Recibió a su enemigo con una larga afarolada de rodillas, continuando con una serie de verónicas de perfecta ejecución que fueron muy aplaudidas. En quites se lucieron los tres diestros alternantes. Luis Miguel, le brindó el toro de su alternativa a su padre don Domingo González Mateos. Inició su faena sentado en el estribo, realizando cuatro pases fenomenales de rodillas y otros muy ajustados, intercalando series de naturales, adornándose con desplantes, tocándole los pitones a su enemigo. Se perfiló para entrar a matar, pinchó y luego de media estocada y descabello, fue premiada su labor con una oreja, dando la vuelta al ruedo saludando a los medios.
En su segundo toro, último de la tarde, Luis Miguel Dominguín estuvo magnífico con el capote, impresionando su larga cambiada en los medios de la plaza y las series de verónicas que ejecutó con mucho arte, recibiendo una prolongada ovación con el público puesto de pie. Destacaron los vistosos quites con el capote de los tres matadores. Fue muy ovacionado en el tercio de banderillas. Brindó el toro a su padrino de alternativa Domingo Ortega y realizó una faena de muleta temeraria y llena de entrega que fue premiada con una oreja. Luis Miguel, salió a hombros de la plaza siendo aclamado por una multitud de aficionados. Presidieron la corrida, el Alcalde de La Coruña, don Luis Vázquez, asesorado por el maestro Marcial Lalanda.    
El 14 de junio de 1945, confirmó su alternativa de manos de Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, actuando como testigo, Pepe Luis Vázquez. Los toros lidiados fueron de don Antonio Pérez de San Fernando. Luis Miguel, escuchó palmas en el toro de su confirmación de nombre “Secretario”.
El 19 de septiembre año 1946, significó su proclamación como figura del toreo. Se consagró en la corrida de la Beneficencia en Las Ventas de Madrid. Se lidiaron reses de don Carlos Núñez. Esa tarde, “Gitanillo de Triana”, cortó una oreja, Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, cortó dos orejas, Antonio Bienvenida, no obtuvo el éxito deseado y Luis Miguel Dominguín cortó tres orejas, saliendo a hombros por la Puerta Grande.
El 25 de julio de 1947, Día de Santiago Apóstol, en la plaza de toros de Valencia (España), Luis Miguel Dominguín tuvo una memorable tarde, donde a uno de sus toros le dio 26 pases naturales. En esa corrida, cortó cuatro orejas, dos rabos y una pata, dando seis vueltas al ruedo, saliendo a hombros de los entusiastas por las calles de la ciudad de Valencia.
Luis Miguel Dominguín, integró el cartel de la fatídica corrida de Linares, el 28 de agosto de 1947, donde perdió la vida su compañero Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”. Esa tarde también actuó el diestro Rafael Vega de Los Reyes “Gitanillo de Triana”, lidiando reses de Miura. Contaba mi buen amigo, el popular Francisco Cano “Canito”, el único fotógrafo que pudo captar las históricas gráficas de la mortal cornada de “Manolete”, que él estuvo presente esa trágica tarde, porque Luis Miguel Dominguín lo había invitado. Luis Miguel, le debía cancelar una deuda a “Canito” por varias fotografías y le prometió que se las pagaría en Linares en donde torearía.      
El 8 de julio de 1948, en la plaza de toros de Pamplona (España), Luis Miguel Dominguín cortó cuatro orejas y dos rabos. Alternó con Domingo Ortega, que había dado una vuelta al ruedo en su primero y su hermano Pepe Dominguín, que cortó dos orejas y rabo a su segundo toro. Las reses lidiadas fueron de Villagodio.
El 29 de octubre de 1948, en la plaza de toros Monumental de Barcelona (España), Luis Miguel Dominguín estoqueó siete toros en solitario. Se lidiaron seis toros de la ganadería andaluza de los Herederos de don Juan Guardiola y uno de regalo de don Alipio Pérez Tabernero Sanchón. Las ovaciones fueron ininterrumpidas. Luis Miguel cortó orejas, rabos, patas y dio innumerables vueltas al ruedo recibiendo infinidad de obsequios, saliendo a hombros de la plaza en una tarde triunfal.
Los Dominguín en Venezuela
Mi abuelo Florencio Gómez Núñez, mantuvo una cordial amistad con Domingo González Mateos, Dominguín, el padre de los matadores de toros, Domingo, Pepe y Luis Miguel González Lucas “Dominguín”, a quienes conoció después, personalmente, viéndolos torear desde muchachitos. Consideraba mi abuelo que el viejo Domingo Dominguín y don Manuel Mejías Rapela el “Papa Negro”, eran las personas que sabían más de toros con las que había conversado.
El viejo Domingo Dominguín, reconociendo que como torero no iba a sobresalir más en su profesión, se dedicó de lleno a otras actividades y se hizo empresario taurino, donde obtuvo muchas satisfacciones gracias a su personalidad cautivadora, llena de simpatía que le abrió muchas puertas a los toreros a los cuales representaba, entre ellos,  Domingo Ortega, Joaquín Rodríguez “Cagancho” y otros. Poseía un ojo clínico y una intuición muy especial para descubrir nuevas figuras del toreo, para poder darles el brillo y la importancia que él no pudo tener, en el difícil mundo de los toros.
Los tres hermanos “Dominguín” debutaron en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), el 6 de julio de 1941, con reses de “Guayabita”, dejando una grata impresión, sobresaliendo Luis Miguel que cortó dos orejas esa tarde. Repitieron los hermanos “Dominguín”, el 13 de julio de 1941, triunfando Pepe y Luis Miguel que cortaron orejas y salieron a hombros. Todos los hijos del viejo Dominguín pasaban largas temporadas en América, donde, prácticamente, se formaron toreando en Perú, Colombia y Venezuela.
Don Florencio Gómez Núñez habla de su gran amigo Luis Miguel
Luis Miguel Dominguín y Florencio Gómez Núñez en Caracas, Venezuela, año 1949. Foto: Villa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
“Luis Miguel, el hijo menor del viejo Dominguín, se presentó desde muy niño con becerras aquí en Venezuela y ya se veía lo que traía, para llegar a destacarse como una de las más grandes figuras del toreo de su época. Me recuerdo que a Luis Miguel Dominguín lo vi torear por primera vez en Venezuela a la edad de trece años. Lo llamaban “El Patas Largas”, por ser muy delgado y espigado.
Tuve una gran amistad con Luis Miguel, él era muy sociable y cultivó el aprecio de muchos intelectuales, escritores, poetas, pintores, Jefes de Estado, artistas del teatro y el cine, que le acompañaban siempre en sus reuniones privadas y familiares. Conservo una foto de mi gran amigo el célebre fotógrafo Francisco Cano “Canito” en la que aparece Luis Miguel Dominguín, entrenando como lo hacía usualmente, vestido de luces, trabajando en el campo junto con los diestros venezolanos, los hermanos Oscar y Ricardo Martínez. Igualmente, otra foto de Cano de un valeroso desplante de Luis Miguel Dominguín en un tentadero, siendo observado, atentamente, por Domingo Ortega desde un burladero. Esa fotografía se la dedicó Luis Miguel a mi hijo Florencio Vicente Gómez Arráiz y dice: “Para Florencio Vicente futuro gran aficionado, con todo el afecto que le tengo a tu padre”. Luis Miguel. 1949.
En mi concepto personal los dos toreros más poderosos que he visto en mi vida fueron Luis Miguel Dominguín y Fermín Espinosa “Armillita”. Nunca se me olvidará aquella tarde, estando en Madrid, cuando presencié como el público se metía con Luis Miguel. Lo abucheaban increpándole gritos en su contra y Luis Miguel, bordando una sensacional faena, se dirigió al centro del ruedo ante aquel público enardecido y levantando el dedo índice, hizo el ademán de que él era el número uno. Naturalmente, esto no se lo perdonaron muchos aficionados. Así era Luis Miguel, tenía un carácter y una personalidad altiva ante el público que le restó muchas simpatías, pero que a la hora de la verdad, demostraba en realidad que él era el número uno y que no se dejaba ganar la pelea por nadie.
Luis Miguel, era un guerrero en la plaza, tenía un amor propio que lo demostraba en todas sus actuaciones, siempre salía a dar lo mejor de sí y a comerse al toro. Con la muleta era un prodigio de sabiduría, poder y mando.
Contraté a Luis Miguel Dominguín para que debutara como matador de toros en Venezuela, tres tardes en el Nuevo Circo de Caracas. Siendo el empresario de la temporada caraqueña de 1949, encargué su total organización a mi compadre José Luis de Benito. La primera corrida del debut de Luis Miguel Dominguín en Venezuela, fue celebrada el 27 de noviembre de 1949, actuando con Antonio Bienvenida y su hermano Pepe Dominguín. El ganado colombiano de Mondoñedo esa tarde salió muy manso y los diestros no tuvieron el éxito esperado. La segunda corrida en la que volvió a presentarse Luis Miguel Dominguín, se celebró el 4 de diciembre de 1949 con Antonio Bienvenida y Luis Sánchez “Diamante Negro”. El “Diamante” estuvo muy bien y triunfó cortando dos orejas y rabo. Luis Miguel esa tarde, realizó una faena llena de entrega y calidad que le valieron las dos orejas del toro de la ganadería colombiana de Mondoñedo. Antonio Bienvenida me brindó su primer toro, pero no pudo lucirse por el poco juego de las reses que le tocaron en suerte.

Dedicatoria de Luis Miguel Dominguín a los hermanos Gómez Núñez que dice: “Para Juan Vicente y Florencio pareja que refleja el carácter y la simpatía de este gran pueblo. Con un fuerte abrazo de su amigo”. Luis Miguel. 1949. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
En la última corrida de la temporada actuó, Luis Miguel con el “Diamante Negro” y el matador de toros mexicano Antonio Velázquez. Esa gran corrida fue celebrada el 11 de diciembre de 1949, y no se me podrá olvidar nunca, porque está considerada como la mejor corrida de toros que se ha presentado en toda la historia del Nuevo Circo de Caracas.
Se jugaron toros de la ganadería colombiana de Vistahermosa, que dieron una pelea excelente. Fue una tarde inolvidable para la terna de matadores que tomó parte en esa memorable corrida. El público entusiasmado, no cesó de aplaudir las faenas realizadas. Los tres matadores salieron a hombros por la puerta grande, cortando un total de diez orejas y dos rabos. Luis Miguel estuvo enorme en su primero al que le cortó las dos orejas con petición de rabo, que la Presidencia se negó a conceder. En su segundo, repitió una faena redonda que fue malograda con la espada, perdiendo los trofeos que tenía asegurados, dando dos vueltas al ruedo con una fuerte ovación. Antonio Velázquez cortó cuatro orejas y un rabo y el “Diamante Negro” también emuló al mexicano cortando cuatro orejas y un rabo”.
El 23 de marzo de 1952, don Domingo González Dominguín, organizó la temporada en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela) con un cartel integrado por los diestros Pepe Dominguín, Luis Miguel Dominguín y el ídolo venezolano Luis Sánchez “Diamante Negro” lidiando toros de “Guayabita”. Luis Miguel, a su primero, le cortó las dos orejas y el rabo y a su segundo, las dos orejas.
El 30 de marzo de 1952, torearon en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), Luis Miguel Dominguín, Luis Sánchez “Diamante Negro” y el debut de Antonio Ordóñez. Se lidiaron toros de “Guayabita”. Ordóñez cortó cuatro orejas y un rabo, saliendo a hombros por la puerta grande. Luis Miguel, cortó una oreja a su segundo dando la vuelta al ruedo y el “Diamante” palmas y vueltas al ruedo en ambos toros.
Luis Miguel Dominguín debutó en la Maestranza de Maracay, el 6 de abril de 1952, lidiando toros de “Guayabita” en compañía de Antonio Ordóñez y el venezolano Oscar Martínez. Ordóñez triunfó, Dominguín cumplió y Martínez fue muy ovacionado.

Luis Miguel Dominguín y la máxima figura del toreo venezolano César Girón, el 26 de febrero de 1956, saliendo a hombros en la Maestranza de Maracay, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 12 de octubre de 1952, en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Luis Miguel Dominguín, cortó tres orejas, saliendo a hombros por la Puerta del Príncipe. Alternó con Rafael Ortega, que cortó dos orejas y rabo a su segundo enemigo, y Antonio Ordóñez que cortó dos orejas a último toro de la tarde.
El 23 de noviembre de 1952, en la plaza de toros de Acho en Lima (Perú), en la feria del Señor de los Milagros, Luis Miguel Dominguín tuvo un gran triunfo al cortarle, al cuarto toro de la tarde, las dos orejas y el rabo. También, Antonio Ordóñez le cortó las dos orejas y el rabo al quinto toro que le correspondió en suerte.
El 12 de diciembre de 1952, Luis Miguel Dominguín, confirmó su alternativa en la plaza de toros Monumental de México siendo su padrino Luis Procuna, quien, igualmente, apadrinó al diestro Humberto Moro esa misma tarde. Se lidiaron seis toros de San Mateo. Luis Miguel, durante el paseíllo fue recibido por un público muy alterado que le abroncó fuertemente, recordando su actitud pasada con el rompimiento del convenio taurino hispano-mexicano. Dominguín, fue premiado con una vuelta al ruedo luego de dar muerte a su primer toro, “Cominito”, el de la confirmación y a su segundo enemigo de nombre “Pajarito”, le cortó las dos orejas, logrando un triunfo clamoroso.

El 27 de noviembre de 1955, en la Maestranza de Maracay, Luis Miguel Dominguín, Paco Méndes y Joselito Huerta, lidiaron toros mexicanos de “San Mateo”. Dominguín, tuvo que matar tres toros por percance de Huerta y cortó cuatro orejas y dos rabos, saliendo a hombros. 

Luis Miguel Dominguín, llegó a convertirse en la figura del toreo más internacional de todos los tiempos. Conquistó las plazas del mundo gracias a su dominio y poderío. Fue un gran triunfador. De las máximas figuras del toreo del siglo XX y de toda la historia del toreo.
De carácter siempre polémico, provocador, inteligente, gracioso, irónico. Fue un torero valiente en todos los tercios. Destacaban sus largas cambiadas con el capote al recibir a sus toros. Fue un eficiente y habilidoso banderillero. Recibía con la muleta a sus toros sentado en el estribo y les sacaba provecho a todos sus enemigos durante la lidia, destacando sus pases circulares. Siempre desafiaba con mucho valor a los demás diestros con sus desplantes temerarios. Fue un certero estoqueador.
En su larga carrera como torero, de 1944 a 1973, fue líder del escalafón los años: 1946 (62 corridas), 1948 (100 corridas) y 1951 (98 corridas). Salió 5 veces a hombros por la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid, los años: 1946, 1948, 1949 (2 veces) y 1960. En la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla actuó en 30 tardes (25 corridas, 3 novilladas picadas y 2 festivales), cortando un total de 24 orejas y un rabo. En la plaza de Pamplona, realizó un total de 10 paseíllos en 5 años, lidió 20 toros y cortó un total de 9 orejas y 2 rabos.
La fama de Luis Miguel Dominguín fuera del ruedo
Luis Miguel Dominguín, cultivó una gran amistad con intelectuales y artistas de la talla del pintor Pablo Picasso (padrino de su hija Paola), el director de cine Luchino Visconti (padrino de su hijo Miguel Bosé), el escritor Ernest Hemingway, Orson Welles, Rafael Alberti, Ortega y Gasset, Jean Cocteau y muchas otras personalidades de todos los ámbitos de la sociedad, Jefes de Estado y estrellas de Hollywood.
La primera esposa de Luis Miguel Dominguín fue la actriz italiana Lucía Bosé quien había sido “Miss Italia” 1947. Con ella se casó por lo civil, el 1 de marzo de 1955 en Las Vegas y, posteriormente, por la Iglesia en España, el 16 de octubre de ese mismo año, tuvo tres hijos: el popular cantante y actor Miguel Bosé, Lucía y Paola Dominguín. Su segunda esposa fue doña Rosario Primo de Rivera.
El año de 1956, Luis Miguel Dominguín, participó en la película “La Vuelta al Mundo en 80 días”, basada en la novela de Julio Verne, ganadora del Oscar como la mejor película del año. En el film intervinieron famosos actores como David Niven, Buster Keaton, Marlene Dietrich, Charles Boyer, John Gielgud, Shirley MacLaine, Red Skelton, Frank Sinatra y el genio de la comicidad Mario Moreno “Cantinflas” interpretando al mayordomo “Passepartout”, quien alternó con Luis Miguel en una corrida celebrada en la plaza de toros de Chinchón.
En 1961 fue publicado el hermoso libro “Toros y Toreros”, con ilustraciones taurinas de Pablo Picasso en blanco y negro y color con textos de Luis Miguel Dominguín.
Como dato curioso, a mediados del mes de marzo de 1967, durante su estancia en New York, Luis Miguel Dominguín visitó el Madison Square Garden para ver entrenar al campeón mundial de boxeo Cassius Clay o “Muhammad Alí”. Estuvo conversando con su entrenador Angelo Dundee y con el campeón Ray “Sugar” Robinson. Dominguín, subió al cuadrilátero y Alí, bromeando como un niño, se llevó las manos sobre sus sienes y con los dedos simuló los pitones de un toro, de inmediato, Luis Miguel con su gabardina, toreó al famoso campeón mundial peso pesado, resultando una escena bastante divertida. Luis Miguel, estuvo tratando de negociar una pelea de campeonato de boxeo, para que fuera presentada en Vista Alegre, el coso de su propiedad en España. En New York a Luis Miguel, le habían ofrecido tentadoras ofertas para publicar su biografía y una película sobre su vida.
La gran popularidad de Luis Miguel Dominguín, le hizo participar en el famoso programa de la televisión norteamericana “What's My Line?”, producido por la cadena CBS entre los años 1950 y 1967, que presentaba a las más grandes celebridades del mundo. El concurso consistía en tratar de adivinar quién era el invitado especial ante un grupo de reconocidas figuras que, sin poder ver al invitado, le hacían preguntas para poder identificarlo. El célebre comediante Groucho Marx, fue una de las personalidades que interrogaron al famoso torero. 

En 1967, Luis Miguel Dominguín participó en la película “Yo he visto a la muerte” dirigida por José María Forqué con guión de don Jaime de Armiñán sobre cuatro episodios del mundo del toro en donde aparecieron: Antonio Bienvenida, Pepe Bienvenida, don Álvaro Domecq y Díez y su hijo Álvaro Domecq Romero, Andrés Vázquez y otros. 

Luis Miguel Dominguín, consiguió que el famoso astronauta norteamericano Charles “Pete” Conrad, Jr. toreara una vaquilla en su finca y luego lo entrevistó en perfecto inglés. Conrad, fue uno de los tripulantes del Apolo 12. Alunizó con el “Intrepid” en noviembre de 1969, convirtiéndose en el tercer hombre que pisó la Luna. 

Fue cuñado del maestro Antonio Ordóñez, quien se casó con su hermana Carmina González Lucas. Con Ordóñez, rivalizó muchas tardes en la década de los años cincuenta, inspirando a Hemingway para escribir “El verano sangriento”. Se relacionó con bellísimas mujeres como Rita Hayworth, Joan Crawford, Lana Turner, Ivonne de Carlo, María Félix, Sofía Loren, Romy Schneider, Claudia Cardinale, Jean Simmons, Olivia de Havilland, Audrey Hepburn, Brigitte Bardot, Laureen Bacall, Miroslava Stern y Zsa Zsa Gabor, entre otras. Frecuentemente, organizaba reuniones, tentaderos y fiestas camperas donde las más importantes celebridades disfrutaban con el famoso diestro en su finca “Villa Paz”. Luis Miguel, tuvo sonados romances con la bellísima actriz Ava Gardner, su prima Mariví  y con una bella dama, muy conocida, de la sociedad venezolana. Le encantaba practicar la caza. Contrajo matrimonio por la Iglesia con Lucía Bosé para poder acudir a una montería invitado por el Generalísimo Franco.

Luis Miguel Dominguín le concedió la alternativa, el 17 de junio de 1972, en la Plaza de Toros Monumental de Valencia (Venezuela) al diestro venezolano Carlos Martínez Gómez, nieto del General Juan Vicente Gómez, quien fuera Presidente de la República de Venezuela, siendo testigo de la ceremonia, Sebastián Palomo Linares. Carlos, fue ovacionado ante el primero, pero perdió la oreja del toro de su alternativa al fallar con la espada. Su segundo toro, sexto y último de la tarde, se lo brindó a su tío Florencio Gómez Núñez, quien ocupó la primera fila en la barrera de sombra. El venezolano, llamado por la afición "El Príncipe del Toreo", realizó muletazos de gran calidad y fina ejecución que gustaron mucho al público presente. Fue el único torero venezolano al que le dio la alternativa Luis Miguel Dominguín.


Alternativa del diestro venezolano Carlos Martínez Gómez, nieto del General Juan Vicente Gómez, quien fuera Presidente de la República de Venezuela. Padrino: Luis Miguel Dominguín. Testigo: Palomo Linares. Valencia, Venezuela. 17 de junio de 1972. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Luis Miguel Dominguín, falleció el 8 de mayo de 1996, de un paro cardíaco, a los 69 años de edad en su casa de Sotogrande (España). Fue enterrado en el cementerio de San Enrique de Guadiaro, en San Roque (Cádiz).
Magníficos libros biográficos se han escrito sobre Luis Miguel Dominguín, entre ellos: “Dinastías: Dominguín, Ordóñez y Rivera”, escrito por Antonio D. Olano, en el año 1988. “Luis Miguel Dominguín” con prólogo de Jorge Semprúm, escrito por Carlos Abella, en el año 1995 y “Luis Miguel Dominguín. El Número Uno”, escrito por don Andrés Amorós en el año 2008.
En el mes de mayo de 2013, fue inaugurada una estatua como homenaje a su memoria, obra del artista Ramón Aymerich, en las afueras de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid.
Conmemorando el 25 aniversario de su fallecimiento, Luis Miguel Dominguín continúa siendo el número uno de la torería y de la vida misma que disfrutó, plenamente, con auténtica pasión. 
Rafael Dupouy Gómez


miércoles, 28 de abril de 2021

PEDRO ARIAS, BANDERILLERO Y FOTÓGRAFO, CUMPLE 93 AÑOS

 (Por: Rafael Dupouy Gómez)



El destacado banderillero y fotógrafo venezolano Pedro Arias.
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mi noble y buen amigo Pedro Arias, distinguido banderillero y fotógrafo de larga trayectoria, celebra 93 años de fructífera vida llena de gratísimos recuerdos y anécdotas. Nació en San Fernando de Apure (Venezuela), el 29 de abril de 1928. De pequeña estatura, carácter sencillo, simpático y extrovertido, su nombre aparece en el Tomo número 5 de “Los Toros” de don José María de Cossío en la página 634, en donde se refieren a él como: “Banderillero, que actuaba en los ruedos venezolanos en la década de los sesenta de nuestro siglo. No conozco sus cualidades aunque sé que actuaba en corridas de toros”.

De origen humilde, se trasladó con su familia a los 6 años de edad, de su natal San Fernando de Apure a la ciudad de Maracay (Edo. Aragua). Se crió a dos cuadras del Hotel Jardín.

Con el paso de los años, siendo un adolescente, tuvo la ilusión de mejorar su situación económica y se interesó en aprender una profesión, dedicándose a la fotografía que alternó, paralelamente, con su sueño de hacerse matador de toros. En las mañanas, entrenaba y practicaba en la histórica Plaza de Toros Maestranza de Maracay. Recibió lecciones del maestro Pedro Pineda y el apoyo de sus grandes amigos, los matadores de toros venezolanos Oscar Martínez y Luis Sánchez Olivares el “Diamante Negro” quienes se interesaron en que cumpliera su sueño, ofreciéndole oportunidades.

Oscar Martínez, a quien conoció en la Maestranza de Maracay, siendo también un talentoso fotógrafo, un día lo llevó a la casa de su amigo José María Páez Colmenares, quien se desempeñaba como funcionario de la Circunscripción Militar de Maracay, realizando las fotografías del componente militar en los cuarteles Bolívar, Páez y Sucre. Allí Pedro Arias aprendió como ayudante el oficio de la fotografía, capturando imágenes con una cámara que le regaló Páez Colmenares.   

Cuenta Pedro Arias que el 24 de julio de 1946, se vistió de luces por primera vez y el 22 de mayo de 1949, banderilleó por primera vez a un toro de casta de la ganadería colombiana de Mondoñedo en una corrida celebrada en la Maestranza de Maracay, interviniendo los diestros mexicanos Lorenzo Garza, Luis Castro “El Soldado” y el venezolano Ricardo Martínez como sobresaliente. Garza realizó una magnífica faena a su segundo toro, liquidándolo de una soberbia estocada. Fue ovacionado fuertemente por el público, concediéndosele las dos orejas, el rabo y una pata, que el diestro mexicano rechazó. “El Soldado” también cortó dos orejas y ambos salieron a hombros de la Maestranza de Maracay.    


Pedro Arias ejecutando un par de banderillas. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En Maracay, Pedro Arias trabajó un tiempo cargando unos garrafones enormes y pesados de agua que descargaba en una vecindad. Un amigo suyo al ver el esfuerzo que hacía, le consiguió un trabajó como ayudante de fotografía en una dependencia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en el área de Malariología, en donde trabajaba como destacado científico el Dr. Juan Crisóstomo “Juancho” Gómez Núñez, hijo del General Juan Vicente Gómez. “Juanchito” era el hermano menor de Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, grandes aficionados e impulsores de la Fiesta Brava en Venezuela.

Pedro Arias tuvo la oportunidad de conocer personalmente en esa dependencia al Dr. “Juancho” Gómez Núñez, quien se mostró muy interesado en apoyar sus aspiraciones en el mundo del toro. Un buen día lo mandó a llamar y le dijo que se fuera a Caracas urgentemente para que firmara un contrato, porque toreaba el domingo y le regaló 20 bolívares de aquella época para su traslado.

“Juancho” Gómez Núñez, le comunicó a Pedro Arias que dijera que venía de parte de su hermano Florencio Gómez Núñez, quien ya había contratado a Luis Miguel Dominguín para que debutara como matador de toros en Venezuela, firmándolo por tres tardes en el Nuevo Circo de Caracas. Siendo mi abuelo Florencio, el empresario de la temporada caraqueña en 1949, encargó de la organización a su compadre José Luis de Benito.

Pedro Arias, llegó a la empresa dispuesto y decidido a firmar el contrato como subalterno en ese cartel de primera. Recordaba Arias que el Dr. Carlos Siso Maury, eminente abogado, le hizo esperar tres horas y no lo atendía. Entonces, se le ocurrió ante la impaciencia, anunciar que venía de parte de mi abuelo Florencio Gómez Núñez, como le había aconsejado en Maracay mi tío “Juancho” y de inmediato le abrieron las puertas, siendo recibido en la oficina.

Le preguntó el Dr. Siso si sabía leer. Que estudiara bien el contrato que iba a firmar. Me contó Pedro Arias que lo leyó rapidísimo como Cantinflas. Arias todavía no tenía traje de luces para la corrida, pero mintió respondiendo afirmativamente, sin tener un centavo para adquirirlo. Luego de marcharse de la oficina, leyó con tranquilidad el contrato que fue por 500 bolívares. De inmediato, se dispuso a visitar a su amigo el “Diamante Negro”, quien muy amablemente, le dijo que escogiera el traje que quisiera. Arias seleccionó un traje de luces que no estaba nuevo, azul celeste y plata que le quedó grande y tuvo que arreglar.

Era la última corrida de la temporada y actuaron, la gran figura del toreo español Luis Miguel Dominguín, el ídolo venezolano Luis Sánchez Olivares el “Diamante Negro” y el valeroso diestro mexicano Antonio Velázquez. Esa extraordinaria corrida fue celebrada, el 11 de diciembre de 1949, siendo considerada como la mejor corrida de toros que se ha presentado en toda la historia del Nuevo Circo de Caracas.

Se jugaron toros de la ganadería colombiana de “Vistahermosa”, que dieron una excelente pelea. Fue una tarde inolvidable, recordaba Pedro Arias, quien banderilleó con bastante habilidad a un toro que había eliminado el quinto burladero del Nuevo Circo de Caracas. El público entusiasmado, no cesó de aplaudir las faenas realizadas por los tres matadores, quienes salieron a hombros por la puerta grande, cortando un total de diez orejas y dos rabos. Luis Miguel estuvo enorme ante su primero al que le cortó las dos orejas con petición de rabo, que la Presidencia se negó a conceder. En su segundo, repitió una faena redonda que fue malograda con la espada, perdiendo los trofeos que tenía asegurados, dando dos vueltas al ruedo recibiendo una fuerte ovación. Antonio Velázquez cortó cuatro orejas y un rabo y el “Diamante Negro” también emuló al mexicano cortando cuatro orejas y un rabo.

Recordaba Pedro Arias que César Díaz Torres, apoderado de Oscar Martínez, de quien fue banderillero, le preguntó si quería ser corresponsal de “La Esfera” en Caracas para cubrir los accidentes de carretera que frecuentemente ocurrían y requerían ser fotografiados.

Pedro Arias acompañando al gran César Girón durante uno de sus triunfos. 
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Un día le propusieron trabajar en el diario “El Mundo” en el espacio deportivo. Asistió a los Juegos Panamericanos de Cali (Colombia) en 1971, los Juegos Panamericanos de México en 1975, los Juegos Panamericanos de Caracas en 1983. Estuvo presente cubriendo la pelea del boxeador venezolano Betulio González en la que conquistó el campeonato mundial, siendo captadas con su cámara las mejores fotos que recorrieron el mundo entero. Las Series del Caribe de Béisbol y los Campeonatos de la Liga de Béisbol Profesional de Venezuela, siempre gozaron del oportuno lente de Pedro Arias, ferviente fanático de los “Tiburones de La Guaira”. Con los jugadores de Béisbol cultivó una fraternal amistad, lo querían mucho y siempre le gastaban bromas. En Maracaibo, estuvo presente en importantes partidos de fútbol internacional. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Deportivo en 1975 y 1987.  


Pedro Arias mostrando uno de sus tantos premios como excelente fotógrafo deportivo. Revista "Venezuela Taurina". Año 1975. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Dentro de su profesión taurina, lamentó no haber podido llegar a ser matador de toros, sino subalterno. Conoció y tuvo una gran amistad con los hermanos Girón, considerándolos como de su propia familia. Me contó Pedro Arias una anécdota curiosa, poco conocida. Cuando él trabajó en una fábrica de papeles, utilizó parte del material de desecho para confeccionar la improvisada muleta que empleó César Girón, el día que se lanzó al ruedo como espontáneo durante la actuación de los “Chicos de Querétaro” en enero de 1946. Los “Chicos de Querétaro”, era una cuadrilla infantil mexicana, integrada por niños entre diez y doce años de edad que lidiaban becerros de pura casta. César Girón con doce años de edad, demostró al público asistente que él toreaba mucho mejor que los niños aztecas.

Pedro Arias con Manuel Benítez “El Cordobés”. (Cortesía: Pedro Arias).

Triunfo de Francisco Rivera "Paquirri" en Mérida, Venezuela, acompañado por Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

Se mantuvo como banderillero durante muchos años. A las órdenes del “Diamante Negro”, intervino en varios festejos. Me confesó que nunca pudo banderillear por el lado izquierdo a los toros. Participó eficientemente como subalterno en las célebres novilladas organizadas por el empresario Gregorio Quijano.

Pedro Moya "El Niño de la Capea" en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, detrás el fotógrafo Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 


Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, en compañía de su gran amigo Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Me complace resaltar las virtudes de este digno profesional de nuestra Venezuela taurina y de la fotografía en este artículo, felicitándolo en su cumpleaños.

Enhorabuena por ser un gran amigo y una excelente persona.

Rafael Dupouy Gómez

lunes, 12 de abril de 2021

FALLECIÓ MARCELINO GARCĺA SERRUTI II


(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Marcelino García Serruti II. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El  pasado 2 de marzo de 2021, falleció el muy querido y recordado amigo Marcelino García Serruti II, destacado cronista taurino del diario "La Religión" durante muchos años y también Jefe de Redacción del periódico "Ruedos". Ilustraba sus interesantes artículos con dibujos y caricaturas realizadas por él mismo, muchas de ellas publicadas en la revista "Venezuela Taurina", dirigida por el inolvidable don Antonio Aragón. En una oportunidad, su gran afición lo llevó a debutar como subalterno en 1948, antes de dedicarse por completo a escribir sobre el fascinante mundo del toro.

Me enteré de su lamentable partida gracias a mi gran amigo Pedro Arias, recordado banderillero y fotógrafo quien vía telefónica, como frecuentemente acostumbramos conversar de toros, me comentó sobre su triste desaparición física ya cercano a los 100 años de edad.    

Marcelino García Serruti II, caraqueño de origen humilde, fue una persona cariñosa, amable, respetuosa, educada y cordial con todos los que tuvieron la fortuna de conocerlo personalmente. Desde niño, siempre le veía en las plazas de toros, especialmente, en el Nuevo Circo de Caracas y la Maestranza "César Girón" de Maracay, donde pude saludarlo y conversar gratamente con él en el mismo ruedo en el año 1998, durante un emotivo acto realizado por la Peña Taurina "Los 40", quienes colocaron una hermosa placa dedicada a mi bisabuelo el General Juan Vicente Gómez, a mi abuelo Florencio Gómez Núñez, su hermano Juan Vicente y al arquitecto Carlos Raúl Villanueva.

En el ruedo de la Maestranza "César Girón" de Maracay, Rafael Dupouy Gómez y su hermano Miguel, compartiendo amena tertulia con Marcelino García Serruti II. Año 1998. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Caricatura de Manuel Benítez "El Cordobés" en Venezuela, realizada por Marcelino García Serruti II. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).   

Marcelino García Serruti II, ilustraba algunas de sus crónicas publicadas en la revista "Venezuela Taurina", tituladas "Así vío la corrida Serruti II", con dibujos de lo sucedido en la plaza, como la faena del diestro José Fuentes y la cornada de Antonio José Galán, el 11 de abril de 1976. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).   


Reunión taurina celebrada en reconocimiento a las labores de la Organización Gago en Venezuela. De derecha a izquierda: Don Eduardo, Álvaro Vélez, Antonio Navarro, Federico Núñez, Andrés Gago, Carlos Oliveros, Carmelo Fernández "Carmelo de Ronda", Antonio Aragón, Marcos Vélez Isturiz y Rodolfo Serradas "Positivo". En la parte de atrás un primo de "Positivo", el hijo de "Carmelo de Ronda", Antonio Villaverde, José Luis Herrero, Alejandro Arratia Oses y Carlos Eduardo Misle "Caremis". Sentado: Santiago Duarte Bueno "Papá Duarte" y a su lado Marcelino García Serruti II del diario "La Religión". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


HIJO DEL TORERO SANTIAGO ROJAS SERRUTI

Santiago Rojas Serruti, rematando con una media verónica en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, el 13 de agosto de 1944. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mi abuelo Florencio apreció mucho a Serruti II ya que su afición taurina estuvo profundamente ligada a su padre, Santiago Rojas Serruti, torero venezolano muy popular en su tiempo, nacido el 30 de diciembre de 1900 en Caracas, a quien mi abuelo recordaba con cariño. Había tomado la alternativa en la plaza de toros de Valencia (Venezuela), en el año 1929, siendo su padrino Manuel Álvarez "Andaluz" y como testigo de la ceremonia, el diestro venezolano Eleazar Sananes "Rubito".

Señalaba en sus "Crónicas Taurinas", el 26 de enero de 1926, don Henrique Chaumer el "Marqués de los Morrillos", lo siguiente:

"El sábado 23 de los corrientes, se celebró en el Nuevo Circo una fiesta taurina a beneficio del banderillero español Manuel Álvarez, "Pavón", que se encuentra paralítico. A no ser porque los novillos estaban sin puntas, hubiéramos presenciado una tragedia, pues uno de los animalitos dio un tremendo golpe en el lado izquierdo del pecho al aplaudido rehiletero mexicano Mariano Rivera, al colocar un par de frente.

Como sucede en esta clase de festejos, el desorden de la lidia restó lucimiento, pues con tantos matadores en el ruedo se hace imposible regularizar las faenas. La Rosa, Montes, "Hipólito", "Ginesillo", Carralafuente, Serruti y cuantos actuaron en esta encerrona, contribuyeron a entretenernos.

Sabemos que el resultado económico fue bastante satisfactorio, pues han quedado cerca de tres mil bolívares a favor del diestro enfermo, lo cual celebramos, porque ello le permitirá trasladarse al lado de los suyos, como son sus anhelos.  

(Publicado en la Revista "Billiken", del 30 de enero de 1926).

El 2 de julio de 1944, se celebró la última novillada de la temporada oficial, en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas, donde actuaron el venezolano Santiago Rojas Serruti y el peruano, Adolfo Rojas "El Nene", disputándose el premio de "La Oreja de Oro", ante toros de la ganadería de Banco Largo. Serruti salió dispuesto a ganar "La Oreja de Oro" y la consiguió. A su primer toro, lo toreó superior de capa y muleta. Mató de una gran estocada, cortando la oreja y el rabo, con vuelta al ruedo. En su segundo, estuvo bien de capa y de muleta, mató bien y cortó una oreja, dando la vuelta al redondel. En su tercero, estuvo superior de capa y de muleta. Mató de dos intentos. Petición de oreja y vuelta al ruedo. "El Nene" cortó una oreja a su primero; en su segundo, estuvo dominador y valiente, dando una vuelta al ruedo; y en su último, estuvo rápido. La señorita Oly Clemente, prestigió con su presencia, siendo la reina de honor, de la corrida.

Entrada de la novillada en la que actuó Santiago Rojas Serruti, con Juan Flores "El Chico del Ruedo" y Raúl Acha "Rovira", el 23 de julio de 1944, en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 23 de julio de 1944, en el Nuevo Circo de Caracas, a las 4:30 p.m., la empresa Margut, dio la novillada, de los venezolanos Santiago Rojas Serruti, Juan Flores "El Chico del Ruedo" y el argentino Raúl Acha "Rovira", lidiando reses de La Candelaria. En su primer toro, Serruti fue herido y el toro lo tuvo que matar Rovira. El diestro Rovira a su primer toro, de nombre "Yrisma", negro y bien puesto de pitones, lo toreó superiormente siendo indultado. Le otorgaron una oreja y dio la vuelta al ruedo con el ganadero, Sr. Manuel Sarmiento. Rovira mató bien los toros que le correspondieron de Serruti y "El Chico del Ruedo" destacó con la capa toda la tarde. Al primero, realizó tres verónica y media imponente; a su segundo, dio tres faroles y cuatro gaoneras superiores, pasando trabajo a la hora de matar.

Entrada de la novillada en la que participó Santiago Rojas Serruti con Julio Mendoza y "Rovira", el 13 de agosto de 1944, en el Nuevo Circo de Caracas. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Haciendo el paseíllo en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, los diestros Julio Mendoza Palma, Santiago Rojas Serruti y Raúl Acha "Rovira", el 13 de agosto de 1944. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 13 de agosto de 1944, en el Nuevo Circo de Caracas, se llevó a cabo una corrida mixta, en donde participaron el matador de toros venezolano, Julio Mendoza Palma junto a los novilleros Santiago Rojas Serruti y el argentino Raúl Acha "Rovira", ante toros de "La Candelaria". Mendoza estuvo voluntarioso y valiente; en su primero, dio una vuelta al ruedo; a su segundo, realizó bellas verónicas y estuvo quieto con la muleta, fallando con la espada. Serruti en su primero, bien con la muleta y regular con el estoque; a su segundo, lo despachó rápidamente. Al último toro de la tarde, le dio 4 verónicas y media superior. Rovira estuvo bien con la capa, ejecutando bellas verónicas y chicuelinas, pero mal con la muleta y estoque.

Para el año 1944, se dieron 22 corridas de toros en la capital de Venezuela; 2 en el Circo Metropolitano y 20 en el Nuevo Circo de Caracas. Serruti, toreó 3 corridas, lidiando 5 ejemplares a los cuales dio muerte, cortando 2 orejas y 1 rabo.

Santiago Rojas Serruti y el mexicano José Antonio "Chatito" Mora, en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, en 1945. Foto: Caraballo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 1 de julio de 1945, en el Nuevo Circo de Caracas, se había anunciado la reaparición del "Chatito" Mora y Serruti, siendo sustituido el primero, por Pepe Vilma. Los toros eran de la ganadería "Mata Gorda". Serruti a su primero, los toreó bien de capa y después de dominarlo, lo mató con media superior que tumbó sin puntilla, siendo premiado con una oreja y vuelta al ruedo. A su segundo, lo mató de otra gran estocada, teniendo petición de oreja y tres salidas a los medios. En su tercero, consiguió otra gran estocada, que le permitió dar otra vuelta al ruedo. Vilma, no las tuvo consigo y le regresaron su primer astado a los corrales.

Santiago Rojas Serruti y el "Chatito" Mora hacen el paseíllo montera en mano, el 8 de julio de 1945 en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 8 de julio de 1945, se presentaron en el Nuevo Circo de Caracas, Serruti y el mexicano José Antonio "Chatito" Mora. No hubo nada que resaltar.

El año 1945, Santiago Rojas Serruti, toreó en Caracas, 2 corridas, lidió y mató 6 toros, cortando 1 oreja.

En la Revista "Venezuela Taurina" de Diciembre de 1972, Marcelino García Serruti II, publicó un magnífico artículo dedicado a su padre que reproduzco a continuación:

Derechazo de Santiago Rojas Serruti en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 30 de diciembre del año 1900 nació en la parroquia de La Candelaria, un niño que Ilevaría el nombre de Santiago Rojas Serruti, este último como apelativo de batalla frente a los toros, un matador de toros alternativado. Pero no contó con la publicidad de diarios u otros medios de comunicación, como lo gozaron Eleazar Sananes, Julio Mendoza, César Girón, para nombrar tres épocas.

Serruti, fue un matador de toros que frente a verdaderos búfalos ganó popularidad, frente a verdaderos TOROS ganó todo el mérito que aquellos aficionados le dieron y algunos hoy, aún recuerdan sus grandes hazañas en los ruedos de la patria y algunos de la América.

Santiago Rojas Serruti en 1923. Foto publicada en el Periódico "El Nuevo Diario". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Fue un artista del percal y una de las suertes que llegó a dominar desde sus comienzos en el Matadero de Palo Grande, a comienzos de este siglo, fue aquella extraordinaria "media verónica" con las dos rodillas en tierra, hoy olvidada por completo, banderillero fácil de los dos lados, sin mucho arte ni figuritas, pero rápido, eficiente y muy pocas veces se le vio fallar. Lidiador de toros poderoso con la muleta, artista valiente en la ejecución de pases como el de "costado por alto“, el "quiquiriqui", “la firma", “doblones con rodilla en tierra" y el “derechazo", donde, pese a la época, llevaba la mano muy baja, pero muy baja, para mandar largo y despedir lejos.

Lo que hizo grande su nombre en el firmamento taurino fueron fulminantes estocadas hasta la cruz, haciendo rodar a sus enemigos sin la puntilla con la que, por cierto, era un verdadero maestro, habilidad adquirida en aquel desaparecido matadero donde sábados y domingos se apartaban reses que resultaban bravas, o sin puntas, ya que estaban destinadas al destazadero.

Allí se destacaron Vicente Mendoza y su hijo Julio, junto a Serruti, comenzaba a hacerles mucho peso con aquel valor ante aquellos “marrajos”, para luego marcharse a algunos pueblos andinos, donde los gobernantes hacían rodar el oro en las ferias.

Fue en el año 1917, en el desaparecido Circo Metropolitano, cuando vistió por vez primera su traje de luces, alternando con Luis Laviana y Próspero Herrera "Capita".

Los toreros venezolanos Santiago Rojas Serruti y Pepe Vilma, ocuparon muchas tardes triunfales, la atención de la afición nacional. Aquí están listos para hacer el paseíllo de las cuadrillas en una de aquellas tardes inolvidables para la historia taurina de nuestro país. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Toreando en donde quiera que se presenta la oportunidad, viene la inauguración del Nuevo Circo de Caracas, en el año 1919, pero debuta en el gran circo el 11 de junio de 1922, con la cuadrilla de toreros venezolanos, formada por "Capita", Sánchez Bocca y García Forte.

Ese mismo año comienzan los grandes éxitos del hoy olvidado criollo. Después de torear todo el año alternando con valientes de la talla de "Manforte", "Capita" y el popular "Bolivita", debuta en las Arenas de Valencia, en un "mano a mano" extraordinario donde le corta las orejas y el rabo a un TORO de 24 arrobas, como decíamos antes, y dos agujas en los pitones. Salió a hombros de aquella entendida y exigente afición de entonces.

En el año de 1923, para ser más exactos, sólo torea un "mano a mano" con Vicente Mendoza, padre de Julio, y resulta una tarde exitosa para luego marcharse a los estados andinos. En 1929, en las corridas de Valencia (Venezuela), lidiando una poderosa corrida de verdaderos TOROS criollos y sin caballos, Manuel Álvarez "Andaluz", sería padrino de la alternativa y el testigo Eleazar Sananes "Rubito", pero el primero "cogió" a “Andaluz" teniendo que matar cuatro toros Sananes y dos Serruti.

Estas alternativas se renunciaban como lo hicieron muchos de nuestros novilleros, debido a que se montaban más novilladas que corridas de toros en las que muy poca oportunidad o ninguna le daban a otros diestros que no fueran Sananes o Julio Mendoza.

Luego vinieron muchas tardes de triunfos incontenibles, tanto en Caracas, Maracay y otras plazas, que don Carlos España, veterano de la crónica y apoderado de Serruti, le convence para marcharse a España, si no en busca de dinero, al menos de la fama que daba entonces la alternativa tomada en la meca del toreo, más con las grandes condiciones en que estaba toreando el diestro venezolano. Estaba listo para acabar con el cuadro de toreros actuales por el arte y valor que echaba a cuanto TORO saliera al ruedo.

Toda su vida ha lamentado y lamentará SERRUTI el haber preferido el regreso de Colombia a Caracas con el solo propósito de atender su negocio de "quincallería" en el desaparecido mercado principal de Caracas.

Actuó en Lima, Perú y Colombia donde, por cierto, y según reseñas archivadas por quien esto escribe, su breve campaña en el año 1940 resultó un verdadero éxito, tanto artístico como monetario, pues regresó con algún dinero que invirtió en su negocio.

Estaba como decimos ahora "embalado"; nadie podía con SERRUTI en el ruedo, donde se convertía en un diestro peleón y con ganas de agradar siempre. Sus triunfos ante los GÓMEZ, gobernantes de entonces, le abrieron las puertas de todas las ferias, donde su nombre era impuesto por ellos mismos.

Así llegó el año de 1941, que resultó el de más actuaciones, haciendo casi todos los domingos, pero también de triste recuerdo, ya que en el año 1942 recibió la "pita" más ensordecedora y larga que recuerda el Nuevo Circo de Caracas. Esto se debió a que se negó a que un alternante hiciese un "quite" a uno de sus toros. Allí ardió Troya; para colmo, salió al medio del ruedo a recibir aquella pitaza, enfureciéndose aún más el público, que, pese a la faena merecedora de una oreja, le siguió pitando hasta cuando salía en el automóvil hacia su casa en la Puerta de Caracas, en La Pastora, donde habitaba, al lado de su señora madre.

Muletazo de costado de Santiago Rojas Serruti iniciando su faena cumbre en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela en 1944. Cortó oreja y rabo, mereciendo "La Oreja de Oro" en juego y salió a hombros por la puerta grande. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Fueron éxitos clamorosos que Serruti alcanzó en el año 1944, cuando llegó a cobrar la exagerada suma de UN MIL QUINIENTOS BOLĺVARES, cifra fabulosa entonces. Ese mismo año cortó las orejas a un toro, alternando con "El Nene", mereciendo "La Oreja de Oro", donada por la empresa. Salió a hombros de la afición.

El 23 de julio de 1944, recibió Serruti una grave cornada, al saludar al público que le ovacionaba al finalizar un faenón, rubricado con un estocadón. Alternaban Raúl Ochoa Rovira, quien por cierto inmortalizó al toro "Yrisma", de un bello encierro de toros negros que hizo historia por su estampa, pese a ser criollo o cunero, como se dice hoy, y Juan Flores "El Chico del Ruedo".

En los años 1945 y 1946 alternaba Serruti la atención de su negocito de quincallería con el ruedo del Nuevo Circo de Caracas, Valencia y Maracay, compartiendo las faenas con valientes novilleros que reconocían en él a un señor torero, dominador de todos los tercios de la lidia a perfección, como Parejo, Sulbarán, Cerrajillas, Rovira, Pepe Vilma y otros que aún son testigos de su arte y valor.

Santiago Rojas Serruti, toreando a la verónica con el compás abierto, corriendo la mano y cargando la suerte en un "Mano a mano" con Raúl Acha "Rovira" en el Nuevo Circo de Caracas en 1946. Ese toro lo cogió luego de realizar un faena memorable. Foto: Benshi. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Mereció altos elogios de la prensa especializada de entonces, que veía en este humilde diestro nacional, a un verdadero valor. Si no, allí están las crónicas de "Don Carmelo de Ronda", "Papá Duarte", Carlos España, "Conde Federico", "Burladero", "K. Pita Lino" y en especial guardamos una crónica de un "mano a mano" entre Serruti y Rovira con seis torazos en el Circo Metropolitano, escrita por "Macareno K", y que tituló "Dos Valientes", lo que fue, y lo que debe ser la fiesta.

Fue en 1946, domingo 13 de abril, su última actuación en el ruedo del Nuevo Circo de Caracas, en una novillada a beneficio de los subalternos "Capita", Cipriano Álvarez, Pacorrito, Cavalieri, Juanito y Chatillo. Alternó con Antonio Parejo en un emocionante "mano a mano".

En los corrales de la Maestranza de Maracay, el día 25 de febrero de 1948, última actuación del matador de toros Santiago Rojas Serruti. Aparecen, Vicente Forte, quien debutaba como novillero, Marcelino García Serruti II quien lo hacía como subalterno al lado de su padre. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Su última actuación se efectuó en el ruedo de la Maestranza de Maracay, hoy Plaza "César Girón", el 25 de febrero de 1948. Muy poca gente acudió a la plaza por la constante amenaza de aguacero. Alternaron dos noveles novilleros, Juanito Campuzano y Vicente Forte, por cierto que quien escribe debutaba como subalterno.

Desde entonces Serruti se ha mantenido alejado de los ruedos, pero no de la fiesta brava, asistiendo a las corridas y novilladas con la misma afición que le echó a los toros en los ruedos y que le valieron las palmas que aún le tocan algunos de aquellos viejos aficionados que saben valorar su arte, valor y honradez profesional: la de aquellos toreros que salían a jugarse la vida ante verdaderos torazos y también "marrajos"; regaron con su sangre las arenas de nuestros circos y fueron precursores de la fiesta más bella. No es justo entonces que se les olvide.

Serruti, fue un torero dentro y fuera de la plaza como lo eran los de aquellos años que integraban nuestro firmamento taurino.

Hoy nuestro matador de toros humildemente vive de lo poco que le dejaron los miles de toros que mató, trabajando de sol a sol en su negocio en los "Altos de Lídice", en Caracas, pero, eso sí; recibiendo el saludo cordial y el aprecio de cuantos lo encuentran en esas calles o en la plaza de toros, reconociendo con abrazos y palmaditas en el hombro, aquellas grandes tardes de toros que brindó a esta entendida afición venezolana,

SERRUTI II.

(Publicado en la Revista "Venezuela Taurina". Diciembre de 1972. Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

 

Santiago Rojas Serruti, presente como buen aficionado en un palco del Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, durante una novillada, en compañía del popular "Bola de Nieve", mozo de espadas de confianza de los hermanos Girón. Foto: Pedro Arias. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 12 de diciembre de 1975, murió en Caracas, Venezuela, Santiago Rojas Serruti. La revista "Venezuela Taurina" expresó sobre su fallecimiento, lo siguiente:

"Santiago Rojas Serruti se nos fue para siempre. Torero valiente -haremos algo especial por su recuerdo-, educadísimo y maravilloso amigo, pasó por la vida dejando la estela luminosa de su comportamiento, de sus hijas e hijos que adoraban al "viejo". Su entierro fue una manifestación de cariño y admiración".

(Revista "Venezuela Taurina". Enero de 1976. Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

A la memoria del buen amigo Marcelino García Serruti II (Q.E.P.D.), como un homenaje de recuerdo afectuoso y sincero por haber sido un aficionado de solera y un reconocido cronista taurino de larga trayectoria en nuestra Venezuela Taurina.

Que Dios lo tenga en su Gloria.

Rafael Dupouy Gómez