viernes, 10 de octubre de 2025

OSWALDO PÉREZ ESTEVES Y SUS VIVENCIAS TAURINAS

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

Don Oswaldo Pérez Esteves, mi siempre recordado amigo, gran cronista taurino venezolano de larga trayectoria profesional. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En este artículo quiero recordar con mucho cariño al destacado crítico taurino venezolano y entrañable amigo, don Oswaldo Pérez Esteves, con quien pude compartir muy gratos momentos tanto en las corridas de toros celebradas en el histórico Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, como en su hogar donde conservaba una gran cantidad de fotografías, crónicas y documentos relacionados con el maravilloso mundo del toro.

Don Oswaldo Pérez Esteves, tuvo una larga trayectoria profesional, primero en el diario "El País", publicó sus interesantes crónicas taurinas, bajo su seudónimo "K. Pita. Lino", con el título de "Oro, Seda, Sangre y Sol", entre los años de 1944 a 1946 y posteriormente, trabajó en el diario "El Nacional" en su muy leída columna "Avisos y Pinchazos". 

Escuché por primera vez hablar de Pérez Esteves por mi abuelo Florencio Gómez Núñez, con quien tuvo una amistad de largos años. Guardo en mi recuerdo los recortes de las crónicas taurinas de don Oswaldo que mi abuelo me entregaba para que las leyera y compartiera también con mis hermanos. Sus escritos eran muy interesantes y enriquecedores. Nunca faltaban sus curiosas anécdotas y referencias históricas sobre el toreo de antaño.   

¡Pérez Esteves Torero! Hurgando entre sus archivos, saltó a la vista este interesante documento donde el maestro de la crónica taurina don Oswaldo Pérez Esteves aparece anunciado con Carmelo Cavalieri Sanoja y Emilio De Gregorio en la lidia de seis hermosos y bravos novillos de la ganadería de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, el domingo 30 de junio de 1935, en la Maestranza de Maracay, bajo los auspicios del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, a beneficio del Hospital San José y el Asilo de Huérfanos de Maracay. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Rafael Dupouy Gómez, el día de la inauguración de su exposición de pintura "Toros y Toreros", compartiendo la amable compañía de don Oswaldo Pérez Esteves en la Galería "Apeirón" de Las Mercedes en Caracas, Venezuela, el 4 de febrero de 2001. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En frecuentes oportunidades, tuvimos la fortuna mi hermano Miguel y yo de visitarlo en su hogar caraqueño de Macaracuay donde conversamos sobre la actualidad taurina. Don Oswaldo, siempre nos recibía con una cariñosa sonrisa, demostrando su gran sencillez, caballerosidad y trato cordial. "Llegaron mis amigos", nos decía. Su esposa doña Olga y su hija Marisol también nos atendían con enorme afecto, simpatía y calidez humana.

Mi hermano Miguel y yo logramos entrevistarlo en video, siendo el decano de los cronistas taurinos de Venezuela en el año 2003, contando sus vivencias referentes a la Fiesta Brava.

Practicó la Pesca Deportiva con mucho éxito. Fue un auténtico admirador del gran cantante Carlos Gardel, de quien conservaba una colección de sus famosos tangos. Cultivó una entrañable amistad con el matador de toros Raúl Acha Rovira.

Don Oswaldo Pérez Esteves en su residencia caraqueña siendo entrevistado por los hermanos Rafael y Miguel Dupouy Gómez en el año 2003. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Oswaldo Pérez Esteves, ampliamente conocido en la crónica taurina como "K. Pita Lino", nació en Caracas, Venezuela, el 17 de abril de 1916. Empezó a escribir de toros en el diario "El País" desde su fundación. Pasó luego al importante diario "El Nacional", donde además de la sección taurina, tuvo a su cargo otras funciones en la redacción general del periódico.

Colaboró en importantes revistas de la capital y otras del exterior, donde mantuvo un gran prestigio por sus atinados juicios. Siempre gozó de gran simpatía entre un buen número de aficionados que vieron en su persona a uno de los más sinceros y desinteresados cronistas de la capital venezolana.

En 1951, don Oswaldo Pérez Esteves fue nombrado corresponsal en el ámbito taurino por la agencia de noticias France Press.

En 1958, lo nombraron Cónsul de Venezuela en Cádiz (España) y, un año después en 1959, cumplió el mismo rol en la ciudad gallega de Vigo. En 1965 regresó a Venezuela para ocupar el cargo de Jefe de Prensa del Palacio de Miraflores, durante la presidencia de Raúl Leoni. Trabajó unos años en el Instituto Nacional de Hipódromos (I.N.H.) y en el Instituto Nacional de Capacitación y Educación (INCE). 

De regreso al diario "El Nacional", retomó sus crónicas taurinas en su columna "Avisos y Pinchazos", que concluía con sus célebres "Fuera de Cacho", "Herradero" y "Capi-Copla". Se mantuvo en el oficio durante muchos años; hasta que una penosa enfermedad, lo venció a una avanzada edad.

Libro que contiene las interesantes "Reseñas y Reportajes" de don Oswaldo Pérez Esteves, "K. Pita. Lino", publicadas en el diario "El País" de Caracas, Venezuela, en su columna "Oro, Seda, Sangre y Sol". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La muy recordada y popular columna taurina "Avisos y Pinchazos" de don Oswaldo Pérez Esteves, en el diario "El Nacional" de Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Contaba don Oswaldo Pérez Esteves que cuando finalizaba la década de los años 1920's, la de su niñez, disfrutada las corridas en el entonces recién inaugurado Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. Recordaba que junto a sus amigos Oscar y Gonzalo Palacios Herrera, quienes eran compañeros, vecinos y condiscípulos del Colegio San Ignacio de Loyola, con fervor rezaban ante la Iglesia del Corazón de Jesús para que no lloviera la tarde de toros. Una cantinela no olvidada: "San Isidro Labrador; quita el agua y pon el sol".

Desde muy niño, quedó impresionado admirando y contemplando, en el negocio de unos zapateros remendones amigos de sus padres, las paredes llenas de fotografías y afiches de toreros. El local quedaba cerca del Nuevo Circo de Caracas. Un buen día, pidió permiso a sus padres para que los dueños de la zapatería, personas muy amables y decentes, lo llevaran a presenciar las corridas de toros. Aquel niño gozó un mundo disfrutando el espectáculo y desde ese momento, nació su afición por los toros, que más tarde lo convertiría en uno de los mejores cronistas taurinos de su tiempo en Venezuela.    

Apenas 12 años de edad tenía don Oswaldo Pérez Esteves en 1928, cuando en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, toreó Marcial Lalanda, no sin presentarse primero ante mi bisabuelo el General Juan Vicente Gómez en Turmero, entonces pequeña población aledaña a la maracayera "Ciudad Jardín".

Recordaba don Oswaldo: "Nadie ignora que Juan Belmonte estuvo en Venezuela porque el Presidente así lo quiso, y en la inigualada biografía que del trianero revolucionario hizo Chaves Nogales puede leerse como el General Gómez y sus hijos fueron anfitriones del "Pasmo de Triana". 

Señalaba Juan Belmonte, lo siguiente: "Arrimarse no es mancharse de sangre sino de babas del toro, que la sangre está detrás de los pitones y la baba por delante, bajo las puntas de los pitones".

Histórica fotografía del "Pasmo de Triana" en Sevilla, España, dedicada a don Oswaldo Pérez Esteves que dice: "Al crítico taurino Pérez Esteves recuerdo afectuoso, Juan Belmonte". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Oswaldo Pérez Esteves, conoció y entrevistó al gran pintor Carlos Ruano Llopis, en sus inicios como cronista taurino, en el diario "El País", cuando en el Club Venezuela exponía por primera vez, con éxito insuperable sus siempre bien cotizadas y mejor apreciadas obras pictóricas. El famoso artista tuvo la gentileza de presentárselo su fraternal amigo, Roberto J. Lucca, gran aficionado que filmaba para satisfacción propia las más importantes corridas. 

Oswaldo Pérez Esteves, quien fue un cronista de grandes méritos. Poseedor de un estilo sencillo y de una honradez a toda prueba. En el medio taurino, logró el cariño de la afición, que encontró en él su mejor defensor. Visto por el dibujante R. Arzubi Borda. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba don Oswaldo Pérez Esteves que su casa quedaba cercana a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, inmediata a la esquina de Perico, en Caracas. Y a uno y a otro lado de la calle estaban las residencias del doctor Pedro Itriago Chacín, Ministro de Relaciones Exteriores. La de sus compañeritos Oscar y Gonzalo Palacios Herrera. Pared por medio la de Pedro y Juan Beroes con sus mayores. En la esquina de Perico, había un botiquín de otro gran taurino, Santiago Duarte Bueno, a quien conoció desde su niñez, apodado "Don Razones", en el diario "La Esfera", de Ramón David León y posteriormente, conocido como "Papa Duarte", fundador de la revista taurina "Toros y Deportes", donde Pérez Esteves hizo colaboraciones.

Señalaba con nostalgia don Oswaldo: 

"Cruzando hacia San Lázaro, quedaba la vivienda de Vincencio Pérez Soto, no distante de la plazuela donde patinábamos y admiramos el monumento a Ricaurte, trasladado mucho después a la Avenida Nueva Granada.

Frecuentábamos la Escuela de Artes y Oficios donde el boxeador Simón Chávez "El Pollo de la Palmita", futuro campeón, se puso los guantes por primera vez.

Domingo de inolvidable emoción vivíamos cuando desde las ventanas con balaustres veíamos y aplaudíamos, en tardes triunfales al catire Eleazar Sananes, "Rubito", a su paso en hombros de la multitud enardecida que lo llevaba hasta su casa de San José.

"Rubito" llevó al máximo la afición en Venezuela. Era el primer compatriota nuestro que tomó su alternativa, con todos los honores, en la antigua plaza de Madrid.

Había nacido la primera competencia entre dos criollos "doctorados" en España, creando aquí banderías disímiles e irreconciliables: "rubiteros" y "juliteros", llevaban a los tendidos su acalorada pasión, irreductible hasta el fin.

"Diamante Negro" revivió la idolatría taurómaca. Muchos años habrían de transcurrir hasta la aparición en los ruedos de Luis Sánchez Olivares, un muchacho ocumareño al que bautizaron "Diamante Negro" y habría de constituirse en ídolo de la afición venezolana.

Sus éxitos iniciales y la campaña novilleril comenzada aquí y continuada en España hasta el momento de su alternativa, se hizo noticia permanente, destacada por las reiteradas actuaciones triunfales del compatriota mirandino, cuya gitanada estampa y su finura con las telas toreras, le llevaron a la idolatría popular.

Don Oswaldo Pérez Esteves en compañía de César Girón, nuestra máxima figura del toreo, observando la crónica taurina publicada en el diario "El Nacional". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Y "El César de América" mandón por derecho propio. Con distinto andar llegó en los ruedos el caraqueño César Girón. Su carácter y temperamento no estaban condicionados para la idolatría. Altivo y luchador, guapo y peleón, nuestro César estaba fundido en un molde distinto, refractario al agasajo y huidizo a coberas zalamerías. No llegó para ser coronado "rey de los toreros", sino emplumado cacique criollo. Con César y los otros tres grandes de "La Gironera", Curro, Rafael y Efraín, quedaron dignos de especial mención, entre algunos más, Alí Gómez, Joselito Torres, César Faraco…

El mejor torero nacido en Venezuela fue, sin discusión alguna, CÉSAR GIRÓN, y el ídolo nacional indiscutible se llamó ELEAZAR SANANES. Difícil será que nazca otro tan completo como CÉSAR, ni quien despierte la idolatría popular como "RUBITO". (Diario "El Nacional", 5 de junio de 1987). 

Simpática caricatura de Oswaldo Pérez Esteves boxeando con César Girón, realizada por Ángel en 1957. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


El periodista don Oswaldo Pérez Esteves, César Girón y el Coronel de la Aviación Leonardo Cedeño Lares, en amena charla en un agasajo en el Palacio de Miraflores. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

DON ANTONIO CAÑERO

En su artículo "Cañero llevó al ruedo el aire campero andaluz", don Oswaldo Pérez Esteves, escribió lo siguiente: "El famoso rejoneador vino a Venezuela al comenzar el año 1930, y el 9 de marzo asistió a una corrida que se celebró en su honor en Arenas de Valencia, donde actuaron Juan Luis de la Rosa y José Cabezas. Y el domingo 23, del mismo mes, debutó en el Nuevo Circo de Caracas, en corrida donde alternaron Juan Luis de la Rosa y José Paradas. Los toros criollos deslucieron la actuación del famoso caballista, quien tampoco pudo lograr el éxito al repetir el domingo 30 en el coso agustino, debido, nuevamente a la mansedumbre del ganado.

El magnífico rejoneador cordobés don Antonio Cañero. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

Como en Venezuela, Antonio Cañero encontró buenos amigos, entre ellos los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, aquí permaneció un par de meses, hasta que contratado para presentarse en el Circo Metropolitano se dispuso a escoger personalmente las reses para su reaparición en nuestra ciudad capital, deseoso de evitar otra decepción a causa de la mansedumbre de las reses criollas, y en la aragüeña dehesa de "La Providencia", cuando se probaba la bravura de los toros, uno de estos lo cogió, lo lanzó al aire, y al caer se ensañó infiriéndole gravísimas heridas, hasta que uno de los presentes, Florencio Gómez Núñez, logró hacerle el quite de manera temeraria.

En estado de suma gravedad llegó a la clínica Maracay, donde luego de una intervención que duró más de dos horas, los cirujanos pudieron salvarle la vida.

Cañero volvió a Venezuela en 1933, para la inauguración de la hermosa plaza de Maracay. Esa tarde mató dos toros de "La Providencia". Otros seis toros de igual procedencia fueron para Eleazar Sananes "Rubito", Manolo Bienvenida y Pepe Gallardo. El rejoneador logró hacerse aplaudir, y pie a tierra mató a sus dos enemigos con gallardía y lucimiento". 

Don Oswaldo Pérez Esteves conoció a don Manuel Mejías Rapela, el "Papa Negro" y a sus hijos, Manolo y Pepe Bienvenida de niños, siendo becerristas, en Caracas, Venezuela.

Histórica fotografía de Manolo Bienvenida de perfil, dedicada a don Oswaldo Pérez Esteves por el "Papa Negro", que dice: "Al muy distinguido amigo Oswaldo Pérez Esteves en nombre de mi pobre hijo Manolito con toda mi simpatía. Manuel Mejías "Bienvenida". Año 1944". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

PÉREZ ESTEVES AFICIONADO PRÁCTICO

Don Oswaldo Pérez Esteves se destacó como aficionado práctico, participando en varios festivales taurinos benéficos como los que menciono a continuación:

El 7 de abril de 1935, en el Circo Metropolitano de Caracas, Venezuela, se presentó un festival con los aficionados y aspirantes Emilio De Gregorio, Marcos Vélez, Borges Meza, Calixto Fernández, Oswaldo Pérez Esteves, "Bisoña" y otros. Fueron directores de lidia Eleazar Sananes "Rubito" y "Pacorrito". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 28 de abril de 1935, en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, se organizó un festival taurino-deportivo por la Sociedad Taurina Cavalieri Sanoja. Tomaron parte Oswaldo Pérez Esteves, Bernardo Guzmán Blanco, A. Cavalieri Sanoja, Germán Báez, Carmelo Cavalieri Sanoja, Luis Mateus, doctor Roberto Cisneros, Francisco Casañas, Buchi van Kes-terem, Cecilio Álvarez, Marcos Beracasa y Gonzalo Palacios. Pérez Esteves, Cavalieri y Palacios se lucieron en la suerte de banderillas. Cavalieri oyó música en su faena de muleta. Palacios que derrochó arte y clase en su toreo de capa y muleta, fue muy aplaudido, y Germán "Gallineta" Báez, que mató con estilo, escucho fuertes ovaciones. 

Anuncio del Festival Taurino-Deportivo, celebrado el 28 de abril de 1935, en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, en donde participó don Oswaldo Pérez Esteves. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Anuncio del Grandioso Festival Taurino a Beneficio de la Cruz Roja Venezolana, bajo los auspicios del Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República, celebrado en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, el 14 de julio de 1935, en donde participó don Oswaldo Pérez Esteves. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Plaza de Toros Nuevo Circo de Caracas

Domingo 14 de julio de 1935

A las 4:30 p.m.

Con permiso de las autoridades competentes

Grandioso Festival Taurino a beneficio de la

 Cruz Roja Venezolana

Bajo los valiosos auspicios del Benemérito General J. V. Gómez, Presidente de la República; y para el cual han prestado su generoso apoyo el Coronel Gonzalo Gómez, Don Juan Vicente y Don Florencio Gómez Núñez, General Rafael María Velasco B., Gobernador del Distrito Federal, y demás autoridades.

El señor Víctor Felizola hará el despejo de la plaza en una brioso caballo peruano.

Un grupo de jóvenes pertenecientes a nuestra sociedad galantemente se han ofrecido para lidiar a muerte:

6 Hermosos Novillos 6

de las afamadas Dehesas de los señores Don Juan Vicente y Don Florencio Gómez Núñez

Nombres de los jóvenes que altenarán: Esteban Ballesté, Federico Arroyal, Calixto Fernández, B. Guzmán Blanco, Pepito Pichín, Marcos Vélez, Carmelo Fernández y Oswaldo Pérez Esteves. Director de Lidia: Simón Pinto (Bolivita). Auxiliar: Adolfo González "Manforte".

Precios: Palcos Bs. 4. Sombra Bs. 2. Sol Bs. 1.

Coopere y ayude a la Cruz Roja Venezolana. Es Humanitario.

En la fotografía, se destaca don Oswaldo Pérez Esteves, integrando las cuadrillas de aficionados prácticos haciendo el paseo en medio del natural regocijo del público que acudió al festival realizado en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. Revista "Élite", el 20 de julio de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En la gráfica arriba a la izquierda: Las Samaritanas de la Cruz Roja Venezolana desfilan por el ruedo del Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, antes de comenzar la novillada benéfica. El paso de las gentiles Samaritanas por la arena fue saludado con ruidosos aplausos del numeroso público que asistió a ese acto, por demás simpático. Arriba, a la derecha: Víctor Felizola, distinguido deportista venezolano haciendo el despejo en una briosa jaca. Abajo, a la izquierda: El "Chino" Martínez luciéndose en un par de banderillas. Abajo, a la derecha: Cavalieri, en un pase con la derecha instrumentado con garbo y salsa de torero caro. Revista "Élite", el 20 de julio de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Federico Arroyal, otro de los que se lucieron en la novillada benéfica del Nuevo Circo de Caracas, aparece en la foto entrando a matar a uno de sus enemigos. Revista "Élite", el 20 de julio de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Recordaba don Oswaldo Pérez Esteves: "Aplaudimos en Caracas a Joaquín Rodríguez "Cagancho", el de ojos verdes y piel de oliva que trajo a los ruedos la solemnidad en el uso de los engaños de seda o percal y el colofón, esporádicamente logrado, de lo clásico en la suerte suprema, ejecutando a ley el volapié". 

"Cagancho" alternó con Bernardo Muñoz "Carnicerito de Málaga" y Victoriano de La Serna, el 10 de enero de 1937, en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela. 

EL CÉLEBRE MANO A MANO ENTRE "MANOLETE" Y ARRUZA 

En la tercera y última corrida realizada en la Maestranza de Maracay, el 12 de mayo de 1946, se presentó Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" en un mano a mano con el diestro mexicano Carlos Arruza, actuando como sobresaliente el novillero venezolano Oscar Martínez. Llovió mucho ese día, pero la afición venezolana pudo ver enfrentarse a esos dos colosos de la torería contemporánea. La presentación de "Manolete" en Maracay, fue un auténtico acontecimiento para la fiesta brava nacional. Expresaba, don Oswaldo Pérez Esteves, con nostalgia sobre el llamado "Monstruo" de Córdoba: "¡Qué Torerazo!".

El 12 de mayo de 1946, Manuel Martínez y Oswaldo Pérez Esteves "K. Pita Lino", transmitieron y narraron por la radio lo acontecido durante la corrida del gran mano a mano de Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" y el mexicano Carlos Arruza en la Maestranza de Maracay, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

"Manolete", vistió un traje de obispo y oro, mientras que su gran amigo, el mexicano Carlos Arruza, llevaba puesto un traje tabaco y plata aquella tarde. El crítico taurino Guillermo Austria "Chavalo", nos describió la actuación de "Manolete" y Arruza, el día de la histórica tarde del mano a mano, señalando:     

"Aquellas verónicas de "Manolete", aquellos sus naturales sus "manoletinas", su pase de trinchera, los de pecho, en fin todo lo que en cantidad y calidad nos hizo, ante nuestros ojos aparecían como cosas nunca vistas. Como si fueran de estreno. Nos traían una sensación nueva. Un enervamiento desconocido hasta ahora. El extracto era el mismo pero distinto su perfume. Aquello era el zumo de mil flores del jardín de las delicias, del huerto de las maravillas. Nada lograríamos con intentar reseñarlo. Aquello era indescriptible. Fue inefable. Una oreja en uno y dos orejas en otro, total: tres orejas. Pero en realidad la cosa ha debido ser de esta manera: dos en el primero y en el quinto, las dos, el rabo y una pata, pero el Técnico no supo corresponder con entera justicia. Aquél quinto toro de "Manolete" merecía todos los honores habidos y por haber.                   

Aquellos tres escalofriantes faroles de rodillas con que Carlos Arruza saludó al sexto guayabitero de la tarde. Cuando el bizarro y temerario azteca dejó su posición de hinojos, en toda la plaza había un mareante olor a cloroformo. En todas las absortas pupilas la visión del "hule" humedeció los ojos de la tragedia. También como "Manolete" fue víctima de la "pichirrería" del Técnico, y solo se llevó al final de la triunfal jornada, cuatro orejas y un rabito, como si aquellos quinto y sexto toros no tuvieran patas que cortar. 

En hombros de una multitud más que entusiasmada, enardecida, salieron por las calles de la ciudad afortunada este par de colosos de la torería, después de haber dado cada uno a mares lo que tienen: el poder y la fuerza".

"Chavalo".

En la Maestranza de Maracay, aparecen los matadores de toros venezolanos Alí Gómez y Eduardo Antich, acompañados de numerosos aficionados y amigos. A la izquierda el recordado "coloradito" padre de Alí Gómez, y Carlos España, en el centro Carlos Salas y Oswaldo Pérez Esteves, cronista taurino del diario "El Nacional"; a la derecha, Aurelio Rodríguez y Pedro Delgado "Pedrucho", banderilleros. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Oswaldo Pérez Esteves, Andrés Gago y Papa Duarte, el 21 de mayo de 1946. Foto: Enrique. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Don Oswaldo Pérez Esteves, en su artículo titulado "Andrés Gago y Arruza se conocieron en Caracas", publicado el 8 de mayo de 1995, escribió lo siguiente: "Al comienzo de la década de los años 1930's, en el taller fotográfico "Hollywood Studio", del maestro de la cámara Juan Gómez, obligado sitio de reunión para los artistas que venían a nuestra apacible ciudad, conocimos al joven banderillero sevillano Andrés Gago, para ese entonces, integrante de la cuadrilla del espada madrileño Juan Martín Caro "Chiquito de la Audiencia", contratado para la temporada a celebrarse en el Nuevo Circo.

Nadie podía imaginar que aquél mozo rehiletero, educado y cordial, llegaría a ser uno de los taurinos más conocidos y mejor apreciados en el ámbito de la fiesta de los ruedos, no sólo en nuestro país, sino a escala internacional.

Aquí, con Juan Vicente Ladera, fraterno e inolvidable amigo, instituyó la denominada "Organización Gago", de irrepetible actividad para bien del espectáculo de toros en Venezuela.

El mismo Andrés, que nos distinguió con su amistad cuando ni soñábamos que algún día haríamos crítica taurina, ni podía sospechar que sería apoderado del famoso mexicano que emparejó con "Manolete", lo refería así:

"Yo había organizado en varias ocasiones corridas de toros en Venezuela, aprovechando las fechas libres de mis compromisos de banderillero. Y tenía cierta experiencia con el negocio. Recuerdo que en Cabimas, cerca de Maracaibo, monté un festejo taurino en un teatro, porque allí no había plaza de toros, y sí deseos de ver una corrida.

Cierta vez organicé otro espectáculo y mi hermano Fernando recibió una alternativa en Caracas. Ambas funciones resultaron bien, y eso me animó a lanzarme de lleno en el negocio.

Desde entonces he llevado allí más de cien toros de las mejores ganaderías españolas y portuguesas: De Miura, de Santa Coloma, de Villamarta, de don Felipe Bartolomé, de Palha, de Moura…Llevé notables toreros: a Domingo Ortega, a "Chicuelo", Noaín, "Cagancho", Pericás, "Niño de la Palma", Rafaelillo, "Gitanillo de Triana", Sánchez Mejías, "Maravilla", Pepe Gallardo, "Chiquito de la Audiencia" y "Carnicerito de Málaga".

Y en el libro "Arruza", del periodista español Alfredo R. Antigüedad, Andrés Gago explica cómo se encargó de la representación de toreros:

"Fue por casualidad. Ya había representado a Montani en Lima el año 1938, y fui yo, precisamente, quien organizó la corrida donde Alejandro tomó la alternativa de manos de "Niño de la Palma".

A Carlos Arruza lo conoció Andrés Gago en Caracas el año 1940.

Le vio torear y se hicieron amigos. Cuando Andrés volvió a España se escribían frecuentemente, sin nada relacionado con apoderamiento.

Arruza sí había pensado en ello. Por eso a todas las solicitudes que se le hicieron contestaba que tenía representante. Conocía bien a Gago, de quien, por otra parte, le llegaban informes que confirmaban su honorabilidad, actividad y buena fe".

El 3 de abril de 1987, don Oswaldo Pérez Esteves en su escrito "La muerte de Andrés Gago entristece a los taurinos", expresó: "La noticia del fallecimiento de Andrés Gago Suárez, gran señor del espectáculo taurino y agradecido amigo de Venezuela, donde se granjeó el afecto de cuantos le conocimos desde cuando por primera vez vino a Caracas como banderillero para la temporada 1934-1935, ha entristecido incluso a los que sólo sabían de él por su más importante actuación, como apoderado de Carlos Arruza, a quien convirtió en figura del toreo al colocarlo en pareja con el infortunado "Manolete".

Como su hermano Fernando, también rehiletero, que apoderó a César Girón y lo llevó a España, Andrés quiso ser matador de toros en su juventud, llegando a torear como novillero, y le hacía mucha gracia cuando le recordábamos que llegaron a anunciarle como "El Sol de la Alameda".

La última vez que le vimos fue en Rota, Cádiz, donde había hecho construir un grupo de lujosas quintas, para renta, y la suya la bautizó "Villa Caracas", como recuerdo a esta ciudad donde comenzó a hacer fortuna.

Así, con señorío y consecuencia, rodeado de amigos y lleno de merecimientos anduvo por la vida el que ahora nos dejó". 

Don Oswaldo Pérez Esteves en compañía del genio de la comicidad, gran taurino y ganadero de reses bravas, don Mario Moreno "Cantinflas" en el hotel "Tamanaco" de Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La gran figura del toreo Luis Miguel Dominguín. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En su artículo titulado "Luis Miguel Dominguín en caraqueño recuerdo", el 10 de mayo de 1996, en el diario "El Nacional", don Oswaldo Pérez Esteves expresó: "Quienes tuvimos la suerte de presenciar, el 6 de julio de 1941, la primera actuación de Luis Miguel Dominguín, entonces casi un niño, en el "Nuevo Circo" caraqueño, alternando con sus hermanos Domingo y Pepe en la lidia de ejemplares de "Guayabita", conservamos como recuerdo su éxito, premiado con dos orejas.

Y el domingo siguiente, al repetirse el cartel, multiplicó trofeos auriculares el fraterno trío, y en hombros salieron los juveniles diestros por la puerta grande del coso agustino.

Superior e inolvidable fue la corrida capitalina celebrada el 11 de diciembre de 1949, cuando ya famoso Luis Miguel hizo el paseíllo con el valiente mexicano Antonio Velásquez y el idolatrado criollo Luis Sánchez "Diamante Negro".

Se jugaron toros de "Vista Hermosa", de don Francisco García, que dieron excelente lidia.

Tarde inolvidable. El público no cesó de aplaudir las estupendas faenas, y tras cortar orejas y rabos los tres matadores, salieron por la puerta grande.

El 23 de marzo de 1952, alternado con su hermano Pepe y nuestro paisano Luis Sánchez "Diamante Negro", Luis Miguel cortó orejas y rabo a su primero, y del otro le concedieron los apéndices auriculares". 

Don Florencio Gómez Núñez, gran aficionado e impulsor de la Fiesta Brava en Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 1° de agosto de 1986, en su artículo "Avisos y Pinchazos", del diario "El Nacional", don Oswaldo Pérez Esteves escribió: "Nos permitimos sugerir al doctor Alberto Ramírez Avendaño que en su condición de presidente de la Asociación de Ganaderos haga invitado de honor a don Florencio Gómez para que presencie, en unión de su señora esposa, la novillada inaugural de la temporada que ha organizado.

Estimamos que sería un hermoso gesto de reconocimiento a quien, en unión de su fallecido hermano Juan Vicente, trajo a Venezuela, la primera ganadería de casta, adquirida por ellos en España y seleccionada por Juan Belmonte.

Similar invitación podría hacer la asociación a ese otro veterano taurino que es don Juan Vicente Ladera, quien como ganadero, empresario, organizador de espectáculos y aficionado práctico, cumplió larga y meritoria labor a favor de la fiesta de los toros.

La afición venezolana, estamos seguro de ello, aplaudiría el gesto de compañerismo, y los amigos de Florencio y de Ladera, que son incontables, se complacerían saludándoles en el Nuevo Circo caraqueño".

Oswaldo Pérez Esteves en el Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, disfrutando con Juan Vicente Ladera, César Girón y nuestra primera "Miss Mundo" venezolana  Susana Duijm. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Oswaldo Pérez Esteves en compañía del artista venezolano Carlos Cruz-Diez, uno de los grandes maestros del cinetismo a nivel mundial. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Diario "El Nacional", jueves 5 de octubre de 1989. Concluida la conversación, un testimonio del foro. En el grupo aparecen: el diestro Marco Antonio Girón, al centro, teniendo a su izquierda a su apoderado y empresario Roberto Marubini, posando con Pérez, Olvin, Barazarte, García, Cristóbal Guerra, Abelardo Raidi, Naranjo, Johnny, Oswaldo Pérez Esteves y Beaumont. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

En la Feria de Valencia, Venezuela, del año 1988, organizada por el empresario valenciano Miguel Eduardo Dao, se desarrolló un homenaje a don Oswaldo Pérez Estéves, crítico taurino de dilatada y exitosa trayectoria. La primera corrida, celebrada el 5 de noviembre de 1988, en la Plaza de Toros Monumental, se lidiaron toros de "Los Aranguez" para los diestros José Nelo "Morenito de Maracay", el mexicano David Silveti y el francés "Nimeño II". El domingo, 6 de noviembre de 1988, se presentaron toros de la ganadería de "Los Ramírez", para el rejoneador Javier Rodríguez y los diestros, el venezolano Bernardo Valencia junto al español Vicente Ruiz "El Soro", en un mano a mano. El domingo, 13 de noviembre de 1988, se efectuó la última corrida, con las actuaciones de Tomás Campuzano, el mexicano Fermín Espinosa "Armillita Chico" y el venezolano, José Nelo "Morenito de Maracay", lidiando toros de la ganadería de "Tarapío", en procura de la medalla de la Virgen del Rosario.

Don Oswaldo Pérez Esteves, falleció a los 88 años de edad en Caracas, Venezuela, el 12 de noviembre de 2004. Lamenté profundamente su fallecimiento, recibiendo la triste noticia encontrándome en Valencia, Estado Carabobo, Venezuela, dispuesto a presenciar la corrida de la alternativa del nieto de nuestro gran César Girón, el 14 de noviembre de 2004. El diestro sevillano, hijo de Myrna Girón y el destacado rejoneador Antonio Ignacio Vargas, César Vargas Girón, recibió la alternativa de su padrino Juan Antonio Ruiz "Espartaco", siendo testigo el venezolano Otto Rodríguez, lidiando reses de "Rancho Grande", en la plaza de toros Monumental de Valencia. Al toro de su alternativa de nombre "Greñudo" le cortó las dos orejas esa tarde.

He querido brindar este merecido recuerdo y homenaje a la memoria de don Oswaldo Pérez Esteves, entrañable amigo, hombre de bien, caballero gentil y amable en el trato, quien como destacado cronista taurino, sembró en Venezuela su amor y dedicación por la Fiesta Brava.

Rafael Dupouy Gómez


lunes, 6 de octubre de 2025

50 ANIVERSARIO DE LA TRÁGICA MUERTE DE ANTONIO BIENVENIDA

(Por: Rafael Dupouy Gómez)

El gran maestro Antonio Bienvenida, quien nació en Caracas, Venezuela, desde donde escribo este recuerdo especial con motivo del 50° Aniversario de su partida. Foto: Cuevas. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 4 de octubre de 1975, cuando se cumplían once años de la muerte de don Manuel Mejías Rapela el "Papa Negro", en la mañana asistieron a una misa de funeral por su memoria y en la tarde acudieron a la finca de los Pérez-Tabernero en El Escorial (Madrid). Antonio Bienvenida, cuando adiestraba a su sobrino Miguel, hijo de su hermano Ángel Luis, la vaca de nombre "Conocida", saliendo del tentadero se devolvió y por la espalda lo cogió y le dio una espantosa voltereta al estar distraído, cayendo sobre su cuello. Permaneció tres días en coma hasta que falleció, el 7 de octubre de 1975. 

En la gráfica, de izquierda a derecha: Ángel Luis Bienvenida, su hijo Miguel Bienvenida y Antonio Bienvenida en la finca de los Pérez-Tabernero en El Escorial, Madrid, el 4 de octubre de 1975. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

Mi abuelo Florencio Gómez Núñez, impactado por la triste noticia del fallecimiento de Antonio Bienvenida, envió un telegrama, el 8 de octubre de 1975, desde Caracas, Venezuela, a su viuda e hijos, igualmente para sus hermanos Ángel Luis, Juanito y Pilar que decía: "Reciban sentidas condolencias por muerte del querido Antonio. Abrazos afectuosos". Florencio Gómez. 

Florencio Gómez Núñez, entrañable amigo del maestro Antonio Bienvenida y su familia, en el aeropuerto de Maiquetía, Venezuela, dándole el pésame por el fallecimiento de su hermano Pepe en Lima, cuando el avión que lo trasladaba hizo escala durante su regreso a España. En el centro, doña María Luisa Gutiérrez Balbi de Mejías, esposa de Antonio. Año 1968. Foto: Aponte. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En la Monumental de Las Ventas de Madrid en octubre de 1975, el gran maestro Antonio Bienvenida, siendo conducido en hombros por una impresionante multitud en solemne manifestación de dolor por su partida. El mundo de los toros, perdió a una de sus grandes figuras del toreo. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En Venezuela, el 19 de octubre de 1975, en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas, se realizó un minuto de silencio en la primera corrida de la feria, en memoria de los diestros fallecidos Antonio Bienvenida, Domingo "Dominguín" y César Girón, con la presencia de los diestros Manolo Martínez, Ángel Teruel y Fermín Figueras "El Boris", quien tomó la alternativa con reses de Reyes Huerta. En la plaza de toros Monumental de Maracaibo, el 15 de noviembre de 1975, en la X Feria de la Chiquinquirá, al terminar de hacer el paseíllo, en la primera corrida de la tarde, se guardó con emoción un minuto de silencio por el eterno descanso de Antonio Bienvenida. Actuaron esa tarde, los matadores de toros Curro Girón, Paco Alcalde y Manolo Arruza, ante reses de Valparaíso.

El año 1975, en la Basílica de Santa Teresa en Caracas, Venezuela, se ofició una Misa en recuerdo a Antonio Bienvenida y a Domingo González "Dominguín", asistiendo el torero venezolano Luis Sánchez Olivares "Diamante Negro" con su esposa Mary e hijos y gran cantidad de aficionados y amigos de Antonio Bienvenida. El Reverendo Monseñor Juan Francisco Hernández, dedicó unas emotivas palabras de recuerdo para Antonio Bienvenida, señalando que se acordaba cuando de niños, iba junto con Manolito Bienvenida a la escuela aquí en Caracas cuando vinieron los padres de Antonio.

Grandes artistas plásticos plasmaron su figura en sus pinturas como: Roberto Domingo, Daniel Vázquez Díaz, Baldomero Romero Ressendi, Andrés Martínez de León, Santos Saavedra, Antonio Casero, el caricaturista Fernando Vinyes, así como grandes intelectuales como Federico García Sanchiz, Gerardo Diego, Rafael Duyos, le dedicaron escritos y poemas, teniendo una gran amistad con ellos, entre otros.

La calle principal del Ferial de Sevilla lleva el nombre de Antonio Bienvenida como un homenaje póstumo a su memoria. A la derecha: Rafael Dupouy Gómez y su madre Rosa Elena Gómez Arráiz. Año 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

El año 1977, se inauguró la bonita estatua en homenaje al maestro Antonio Bienvenida, saliendo a hombros, para perpetuar su memoria, ubicada en la entrada de la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, obra del escultor barcelonés Luis A. Sanguino. Aparecen, de izquierda a derecha: Miguel Dupouy Gómez, Rosa Elena Gómez Arráiz, Rafael Dupouy Gómez y Juan Florencio Dupouy Gómez en el año 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Antonio Bienvenida, tenía 52 años de edad y 32 de alternativa cuando se retiró definitivamente de los ruedos. Había toreado 775 corridas de toros, 11 como único espada y estoqueó más de 1.600 reses. Ha sido el matador de toros que más ha toreado en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, con 106 actuaciones, 6 de ellas en solitario, cortando un total de 42 orejas. Considerado el torero de Madrid por excelencia. 

Antonio Bienvenida salió a hombros 11 veces por la Puerta Grande de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid: 1 (1942), 1 (1947), 1 (1952), 2 (1954), 1 (1955), 1 (1959), 1 (1963), 2 (1966) y 1 (1971). Antonio Bienvenida y Antonio Chenel "Antoñete" han sido los únicos matadores de toros en salir a hombros por la Puerta Grande de la plaza de Las Ventas en cuatro décadas distintas. 

En las Ferias de San Isidro, en la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid, Antonio Bienvenida actuó en 39 corridas y cortó 11 orejas. 

Toreó en seis ocasiones las Corridas de Beneficencia (15/5/1942, 2/6/1943, 19/9/1946, 7/6/1956, 4/6/1959 y 3/6/1971), cortando una oreja; trece veces, la Corrida de la Prensa (4/6/1942, 2/7/1942, 1/7/1943, 4/7/1946, 5/7/1951, 2/7/1953, 1/7/1954, 18/7/1954, 9/6/1955, 5/7/1956, 3/7/1958, 11/7/1971 y 2/7/1972), cortando seis orejas; y en nueve ocasiones, las Corridas del Montepío de Toreros o de la Asociación Benéfica de Auxilios Mutuos a los Toreros (11/6/1942, 28/9/1947, 13/9/1948, 29/9/1949, 7/10/1951, 3/7/1955, 21/6/1956, 18/6/1959 y 15/7/1972), cortando siete orejas y un rabo. 

Magnífico derechazo de Antonio Bienvenida. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Al gran maestro Antonio Bienvenida no se le puede medir por el número de corridas y de orejas; sólo se le puede valorar por su arte, calidad y categoría en los ruedos.

En la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Antonio Bienvenida tuvo un total de 36 actuaciones; participando en 23 corridas de toros, 10 novilladas y 3 Festivales. Cortó un total de 15 orejas y 3 rabos. Como novillero, en 10 actuaciones, cortó un total de 8 orejas y 1 rabo; como matador de toros, en 23 presentaciones, cortó un total de 3 orejas; y en 3 Festivales Taurinos, cortó un total de 4 orejas y 2 rabos. 

En Barcelona, España, toreó 3 novilladas y 51 corridas de toros, cortando 3 orejas. 

En la Plaza de Toros Monumental de Pamplona, España, Antonio Bienvenida actuó 8 años (1943, 1948, 1952, 1953, 1954, 1956, 1963 y 1966), realizó 11 paseíllos, estoqueó 23 toros y cortó 3 orejas. 

En la Plaza de Toros de Ronda toreó 5 Corridas Goyescas (1954, 1958, 1965, 1972 y 1973).

Ganador del Premio del "Escapulario de Oro del Señor de los Milagros", en Lima, Perú, el año 1949. 

En Venezuela, se presentó en total, 9 tardes; 7 de ellas en el Nuevo Circo de Caracas, 1 en Táriba, Edo. Táchira y 1 en la Monumental de Valencia, Edo. Carabobo.

Dos imágenes de Antonio Bienvenida en Venezuela. A la izquierda: En su última tarde en la Plaza de Toros Monumental de Valencia. A la derecha: Durante su faena en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas, el día de la despedida de los ruedos del ídolo venezolano Luis Sánchez Olivares "Diamante Negro". Al fondo, en el callejón, se observa a su hermano Ángel Luis atento al desarrollo de la lidia. Foto: Oscar Martínez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Bonita fotografía de Antonio Bienvenida en la plaza de toros Nuevo Circo de Caracas, Venezuela, en el medio del redondel, templando y mandando, con nuestra bandera nacional, el tricolor Patrio, en lo alto de la Puerta de Cuadrillas, país donde nació, cosechó grandes amistades y se le admiró. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El gran maestro Antonio Bienvenida, llegó al grado máximo de la torería y su recuerdo en el 50° Aniversario de su fallecimento, bien merecen estas líneas de admiración, cariño y sincero homenaje a su memoria. 

Que Dios lo tenga en su Gloria.

Rafael Dupouy Gómez


lunes, 25 de agosto de 2025

JUANITA REINA UNA GRAN CANTANTE Y AFICIONADA TAURINA

 (Por: Rafael Dupouy Gómez)

Juanita Reina en compañía de los maestros del toreo Rafael Gómez "El Gallo" y el venezolano César Girón. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Con motivo de cumplirse el centenario del nacimiento de la extraordinaria cantante y actriz Juanita Reina, el 25 de agosto de 2025, en Sevilla, España, he querido rendir en este artículo un recuerdo a la que fue considerada como "La Reina de la Copla" y "La Emperatriz de la Copla".

Dominó con maestría el género de la copla española, siendo muy admirada por su extraordinaria voz, sensibilidad e inigualable expresión artística, compartiendo escenario con grandes figuras del canto como: Estrellita Castro, Juanito Valderrama, Gracia Montes, Marifé de Triana, Paquita Rico, Imperio Argentina, Carmen Sevilla y Lola Flores, entre otras. Recibió como distinción la prestigiosa Orden de Isabel la Católica.

Juanita Reina, como figura ejemplar sevillana, siempre manifestó su gran afición taurina. Cultivó una buena amistad con el maestro César Girón, nuestra máxima figura del toreo venezolano, a quien admiraba profundamente. Juanita fue quien hizo que César Girón ingresara en la Hermandad de la Macarena, siendo apadrinado por ella en 1952. 

La leyenda del toreo Rafael Gómez "El Gallo", también compartió entrañables momentos disfrutando la compañía y el arte de la gran cupletista Juanita Reina.

No podemos dejar pasar por alto la entrañable amistad que existió entre la gran artista sevillana de la copla y del llamado "Monstruo" y cuarto "Califa del Toreo" cordobés Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete", dos auténticos mitos.

Doña Lola Reina, su sobrina, en un programa especial realizado por Córdoba FM TV, recordó aquella relación de amistad:

En octubre de 1947, en el gran teatro de Córdoba, se presentó mi tía Juanita Reina con su espectáculo "Soleras de España". Hacía escasos dos meses que había fallecido su gran amigo "Manolete". Ella aprovechando su estancia en esta ciudad, quiso rendirle un homenaje.

Mi tía le ofreció por el alma de "Manolete" una misa en la Iglesia de San Nicolás en Córdoba. Acudieron muchísimos cordobeses y familiares, menos su madre doña Angustias Sánchez, quien no asistió debido al dolor tan grande que sentía por la reciente pérdida de su hijo, pero ella le tenía reservado a mi tía Juanita Reina un momento especial, después de celebrada la misa, cuando fue recibida en un salón de la casa por doña Angustias. Allí, mi tía le mostró sus condolencias. Fueron momentos muy emotivos con la familia.

Dos emotivas imágenes. Arriba: Juanita Reina, visitando la tumba de su querido y admirado amigo Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete" en el cementerio de Córdoba. Abajo: Momento del encuentro de la célebre cupletista con doña Angustias Sánchez, madre de "Manolete". Año 1947.

Luego, se fueron al cementerio y mi tía quiso despedirse de su gran amigo Manuel Rodríguez Sánchez "Manolete". Ella no podía nunca olvidar la admiración que sentía por este gran torero, por eso le pidió a sus autores Quintero, León y Quiroga que lo recordaran con un maravilloso pasodoble y fue así cuando en 1952, estrenó "Capote de Grana y Oro" en "La Niña Valiente".

En la foto superior, se aprecia el dolor de Juanita Reina por la pérdida del maestro "Manolete" ante su tumba en el cementerio de Córdoba. Año 1947. En la gráfica inferior, su sobrina Lola Reina, en el mismo lugar, donde descansa para siempre el alma del fenomenal torero cordobés. Año 2025.

Su sobrina Charo Reina, recordaba que en América se presentó Juanita Reina en la Habana, Cuba y en Caracas, Venezuela.

Participó en una gran cantidad de películas que marcaron una época importante en la historia del cine español. En el año 1959, protagonizó una de ellas, titulada "La novia de Juan Lucero" al lado del maestro del rejoneo don Ángel Peralta.

Afiche de la película "La novia de Juan Lucero". 

La película trataba de Juan Lucero, interpretado por Peralta, quien había nacido en la pobreza, pero luego logró amasar una gran fortuna gracias a su amor por los caballos. Sin embargo, no conoció el amor hasta que María Angustias, interpretada por Juanita Reina, una muchacha de familia rica venida a menos, apareció en su vida.

Debutó en la dirección del cineasta aragonés Santos Alcocer, que hasta entonces se había dedicado a tareas de producción. Para protagonizar la cinta, Alcocer eligió a dos sevillanos: Juanita Reina, figura muy popular en aquel momento y conocida como la Reina de la Copla, y el fenomenal rejoneador Ángel Peralta, que años antes apareció en la superproducción hispano-británica "La Princesa de Éboli". La crítica cinematográfica señaló que lejos del éxito de otras cintas folclóricas de la época con figuras de la copla y el toreo entre sus protagonistas, "La novia de Juan Lucero" resultó un rotundo éxito en taquilla.

Dentro del reparto también participaron en el film Conchita Bautista, Mario Morales y Josefina Serratosa.

Juanita Reina y Ángel Peralta, protagonistas de la película "La novia de Juan Lucero". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Su interesante biografía señala que doña Juana Reina Castrillo, nació el 25 de agosto de 1925, en Sevilla, en el barrio de la Macarena. Fue hija de Miguel Reina Míjez, pescadero, y de Dolores Castrillo Pascual. Fue la primogénita de nueve hermanos: Juana, Manuela, José, Gertrudis, Enrique, Francisco, Dolores, María Ángeles y María Teresa. Aprendió a bailar en la Academia de Enrique el Cojo, cuyas clases pagó su abuelo. Comenzó a cantar en bautizos y bodas en el barrio de la Macarena. 

Con trece años debutó en el Teatro Cervantes de Sevilla, cantando al término de la función la canción "Salomé" de Pastora Imperio y gracias a la mediación del director de la compañía de zarzuela que actuaba ese día. Gracias al préstamo de 125.000 pesetas del padrino de Juanita Reina, primo de su padre, montó su primer espectáculo llamado "Los Churumbeles", que se estrenó en el Teatro de San Fernando de Sevilla. Tras el éxito de esta función, la artista realizó una gira por toda Andalucía. Realizó sus primeras grabaciones con la discográfica "La Voz de su Amo". Su padre se convirtió en su representante y financió el montaje del segundo espectáculo "Tabaco y Seda", con los autores Quintero, León y Quiroga, que se estrenó en el Teatro Reina Victoria de Madrid.

Juanita Reina sonriente devolviendo la montera del brindis al maestro Rafael Ortega en la plaza de toros Monumental de Valencia, España.  (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Su verdadera consagración artística ocurrió entre los años 1940 y 1945. Participó en los espectáculos "Solera" de los autores Quintero, León y Quiroga sobre temas andaluces y relacionados con lo taurino y lo gitano. En "Solera N° 2" de 1944 estrenó "Lagartijera", canción que versaba sobre las figuras del toreo "Lagartijo" y "Frascuelo". Su espectáculo más conocido fue "La España" de Monsieur Dumas, en el Teatro Calderón de Madrid en 1945.

Fue descubierta para el cine por Florián Rey, que le ofreció el papel estelar en "La blanca Paloma" en 1942. Durante toda la década compatibiliza la realización de espectáculos en España e Iberoamérica con el rodaje de películas del cine musical español. Protagonizó la exitosa película "La Lola se va a los puertos" en 1947, basada en la obra de teatro de 1929, del mismo nombre, de los hermanos Machado y dirigida por Juan de Orduña. Asimismo, repitió éxito con la gran producción "Lola la Piconera" en 1951 basada en la obra de teatro de 1934 cuando las Cortes de Cádiz de José María Pemán. 

Juanita Reina hizo que el diestro venezolano César Girón ingresara en la Hermandad de la Macarena, siendo apadrinado por ella en 1952. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Juanita Reina fue devota de la Virgen de la Macarena, de quien era camarera de honor. Tuvo su propia compañía de espectáculos, la Compañía Juanita Reina, para la que trabajó, por ejemplo, Antonio Mairena, Paco Taranto y, más tarde, el Beni de Cádiz. En 1957, durante una gira en Iberoamérica, actuó en La Habana, Cuba. Las canciones de su repertorio se habían escrito en exclusividad para ella y nunca cantó canciones de otros artistas. 

El 15 de junio de 1964 se casó con el bailarín y bailaor Federico Casado Algrenti, más conocido como "Caracolillo", en la Basílica de La Macarena. Un año después vino al mundo su único hijo, Federico Casado Reina. Tras vivir un tiempo en Madrid, regresó a Sevilla. En 1975 le otorgaron la Medalla de Plata al Mérito en el Trabajo. En 1976 su marido abrió en Sevilla la pionera Academia de Danza Caracolillo. En ese año, además, participó en el homenaje que el Ateneo de Madrid ofreció al maestro Quiroga. En los setenta y ochenta redujo sus espectáculos, dedicando más tiempo a su familia. Sin embargo, de esta época es su intervención en televisión en el programa de musical "Cantares" presentado por Lauren Postigo de 1978, protagonizando el primer programa. Hay que señalar también su interpretación del tema "Como dos barquitos" en el programa "Las Coplas" de Canal Sur, presentado por Carlos Herrera, en 1989. En Sevilla intervino en los ciclos de copla en el Teatro Lope de Vega acompañada por los alumnos de la Academia de Danza Caracolillo, y en Madrid actuó en las salas "Xenón" (1983) y "Windsor" (1981) con gran repercusión de público y crítica. 

En 1991, participó en el ciclo de 15 días dedicado a la copla, en homenaje a doña Concha Piquer, organizado por el Centro Cultural de la Villa de Madrid y presentado por Carlos Herrera. Tuvo la culminación de su carrera, el 7 de junio de 1992, con el concierto Azabache de la Expo de Sevilla de 1992, junto a Rocío Jurado, Nati Mistral, María Vidal e Imperio Argentina y dirigido por Gerardo Vera. Recibió la Medalla de Andalucía ese mismo año. 

Rafael Dupouy Gómez, visitando el lugar donde reposan los restos de Juanita Reina, muy cerca de las tumbas de Joselito, Rafael Gómez "El Gallo", Ignacio Sánchez Mejías y Francisco Rivera "Paquirri" en el cementerio de San Fernando en Sevilla. Año 2011. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Falleció, el 19 de marzo de 1999, de una insuficiencia respiratoria, en la clínica Sagrado Corazón de Sevilla. Recibió sepultura en el cementerio de San Fernando de Sevilla, tras un multitudinario funeral al que acudieron unas 3.000 personas, además de artistas y autoridades. Recibió a título póstumo el reconocimiento de hija predilecta de la ciudad de Sevilla, y la fundación con su nombre construyó su mausoleo en el cementerio de San Fernando, por suscripción popular. En el año 2000, su sobrina Charo Reina publicó "Por ti y para ti, homenaje a Juanita Reina". Su biografía, llamada "Juanita Reinaː un estilo, una época", publicada en el año 2000, fue escrita por María Jesús Pérez Ortiz, catedrática de literatura. 

Entre los temas más populares de su extensa discografía destacan: "Y sin embargo te quiero" (1948). Sus temas clásicos son el pasodoble "Francisco Alegre" (1945), estrenado en el espectáculo "Solera de España Nº 3"; "Soltera yo no me quedo" (1965), "Lola la Piconera" (1951) y "Callejuela sin salida", de la película "Lola la Piconera"; "Capote de grana y oro" (1952), de la película "Gloria Mairena" al torero "Manolete"; "Madrina", que era la canción de cierre de sus espectáculos sobre una ganadera charra y un joven torero; "Carmen de España" (1952), "Silencio por un torero", dedicada al gran maestro "Joselito"; "Yo soy... esa" (1953), de la película "Aeropuerto", y "Las cinco farolas", del maestro Solano. 

En el ámbito de la música para la Semana Santa de Sevilla, se destaca la marcha "Esperanza y Macarena" (1965), una composición del maestro Quiroga para Juanita Reina y "Celestial Madre mía", conocida también como Salve de Juanita Reina. 

Como curiosidad, en 1969 grabó un disco de cuatro villancicos a dúo con "Caracolillo". 

Juanita Reina, protagonizó numerosas películas como: "La blanca Paloma" (1942), "Canelita en rama" (1943), "Macarena" (1944), "Serenata española" (1947), "La Lola se va a los puertos" (1947), "Vendaval" (1949), "Lola la Piconera" (1951), "Gloria Mairena" (1952), "Aeropuerto" (1953), "Sucedió en Sevilla" (1955), "La novia de Juan Lucero" (1959), "Canciones de nuestra vida" (1975).

En relación con la Semana Santa de Sevilla, Juanita Reina cantó en 1992 una saeta al paso de la Esperanza Macarena desde el "Balcón de Juanita Reina" y en 1993 amadrinó a Pastora Soler al hacerla hermana de la cofradía, que sigue cantando saetas al paso de la Esperanza Macarena desde el mismo balcón.

Prácticamente todos los artistas de copla han empleado el repertorio de Juanita Reina, con memorables interpretaciones de Rocío Jurado e Isabel Pantoja. Incluso Concha Piquer grabó, posteriormente, temas que fueron estrenados por doña Juana.

Juanita Reina, fue una de las grandes figuras de la copla, el cine y el teatro español del siglo XX. Sin duda, una auténtica embajadora de Sevilla en el mundo. Su ciudad le dedicó una glorieta en el Parque de María Luisa como símbolo de gratitud y homenaje a su memoria.

Le brindo este recuerdo con cariño y admiración en el centenario de su nacimiento. 

Rafael Dupouy Gómez